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Capítulo 25. Alaya y Paramartha

ALAYA es el ANIMA MUNDI de Platón, la SUPERALMA de EMERSON sometida a incesantes cambios periódicos. ALAYA es eterna e inmutable en si misma, empero sufre cambios tremendos durante las manifestaciones Mahamvantáricas. Los YOGA CHARYAS[1] de la escuela MAHAYANA dicen que ALAYA es la personificación del vacío iluminador. Es incuestionable que ALAYA es el fundamento vivo de los siete cosmos... Cuando la mente está quieta y en profundo silencio, el alma se escapa para hundirse entre el gran ALAYA del Universo. Hace muchos años yo experimenté esta verdad durante la meditación; desdichadamente por aquella época todavía no había disuelto el YO PLURALIZADO y el terror me dañó el experimento. Sentí perderme definitivamente entre el vacío de la aniquilación Buddhista; océano infinito de luz incomprensible más allá del cuerpo, de los afectos y de la mente; olvido radical del mí mismo. Liberada la conciencia de su condición egoica, se perdió como una gota entre el mar... el vacío pareció hacerse más profundo... abismo espantoso... Yo dejé de existir... sentí ser mundos, flores, aves, peces, soles radiantes, humilde planta y gigantesco árbol, insignificante insecto que solo dura una tarde de verano, y águila rebelde... Continuaba aún extendiéndose aquél océano de mi ser; La impersonalización parecía ser cada vez más y más profunda... de mi humana forma no quedó ni el recuerdo; era todo y nada a la vez. Un paso más ¿Y qué seria de mí? ¡Oh qué terror!, y ese océano de mi ser continuaba extendiéndose pavorosamente. ¿Y entonces mi querida individualidad qué? ...Es ostensible que estaba también condenada a la muerte... ¡Pavor, espanto, pánico, miedo! De pronto... Sentí que me recogía en mi mismo, perdí el éxtasis, volví como el genio de Aladino a la botella. Entré en el tiempo; quedé enfrascado entre el Ego; ¡Pobre Mefistófeles, estaba el infeliz temblando cobardemente! Así es Satán. Es obvio que ese desdichado me había hecho perder el Satori Buddhista; el Samadhi. ALAYA aunque eterno e inmutable en su esencia, se refleja en cada objeto del Universo, como la Luna en el agua clara y tranquila. Hablemos ahora de PARAMARTHA. Los YOGA CHARYAS interpretan este término sánscrito a su modo; opinan que eso depende de otras cosas (PARATANTRA); cada cual es libre de pensar como quiera. Los MADHYAMIKAS dicen enfáticamente que PARAMARTHA está limitado exclusivamente a PARANISHPANA o perfección absoluta. Es incuestionable que los primeros creen y sostienen que, en este valle del Samsara, existe sólo SAMVRITISATYA, la verdad relativa. Es indubitable que los segundos enseñan la existencia de PARAMARTHASATYA, la verdad absoluta. "Ningún Arhat Gnóstico puede alcanzar el conocimiento absoluto antes de identificarse con PARANIRVANA". Se nos ha dicho muy sabiamente que PARIKALPITA y PARATANTRA son sus dos grandes enemigos. PARIKALPITA (en Tibetano Kuntag), es el error vano de aquellos que están ilusionados en este valle de lágrimas, pobres gentes de conciencia egoica; infelices criaturas que adoran al YO. PARATANTRA es el mundo fenoménico. ¡Hay de aquellos que no saben descubrir las causas de la existencia! Ha poco relativamente, estando en profunda meditación fui testigo de algo insólito. Vi ciertamente y con místico asombro a dos Adeptos que después de haber logrado una plena identificación con PARANIRVANA, alcanzaron la liberación final. Ataviados con sus túnicas de lino blanco y cubiertas sus cabezas con el manto de inmaculada blancura que les llegaba hasta los pies, entraron estos Hermanos en el espacio abstracto ABSOLUTO. Yo, francamente, todavía no he perdido la capacidad de asombro; me sentí admirado, estupefacto, sorprendido; les acompañé hasta el anillo no se pasa... (La portería del Universo). Les vi penetrar en la luz increada del ABSOLUTO llenos de infinita humildad y veneración. Ellos pasaron más allá de los dioses y de los hombres y se convirtieron en PARAMARTHASATYAS, sin embargo se sumergieron en aquello como simples aprendices... Es que en el absoluto también existen sucesivas exaltaciones místicas que están para nosotros más allá de toda comprensión[2].

  1. En el original impreso dice: YOGACHARCHAS, pero la palabra correcta es YOGA CHARYAS (más adelante, una segunda mención de la misma palabra viene bien escrita en el original impreso). "Yogacharya: (Sánscrito).- 1) Una escuela mística. 2) Un maestro (acharya) de Yoga, uno que ha dominado las doctrinas y prácticas de la meditación extática, la culminación de las cuales son los Mahasiddhis [grandes poderes]" (del diccionario Teosófico).

  2. Este capítulo es para quitarse el sombrero, para descubrirse: en verdad el maestro es un ser realmente muy exaltado en su jerarquía, con justa razón es arcángel seráfico (uno de los siete). El maestro nos ha revelado tantas cosas y tan graves, que hasta se prueba de una forma diferente a sus discípulos que al resto: ¡No te enojes con los dioses!, ¡jamás te quejes!, el probitsmo exagerado es un favor que nos hacen: quieren que una vez despeguemos lo hagamos definitivamente. Hay que empaparse muy bien de todo lo que explica el maestro "así como el que no quiere la cosa". Dice como de pasada cosas tremendas, claro que siempre está el problema de que lo que no cuadra en nuestros estrechos moldes mentales no lo creemos: pues sigue así hermano: no te creas nada ¿por que va uno a creer a cualquier fulano que escriba lo que le venga en gana? Yo tampoco me creí nunca nada que no pudiese luego verificar personalmente..., pero aunque no te lo creas: no dejes de enterarte bien de todo, porque el maestro tiene narices a decirte lo que otros maestros jamás te dirían en tu lamentable estado actual. Podrá gustarnos más o menos su estilo personal o lo que hace y deja de hacer, pero lo que tiene Samael es que enseña al que intenta hollar la senda oculta TODO cuanto necesita saber. Cuando uno ya ha conocido a su real ser íntimo tiene una difícil relación paterno filial que no permite así tan alegremente acceder a la sabiduría oculta por falta de mucha ineptitud por nuestra parte (en verdad el ser de uno está en un papel comparable a aquel en que nosotros mismos nos veríamos si de pronto empezáramos a sufragar todos los gastos de un mal hijo irresponsable que no nos da la menor satisfacción como padres y al que no tenemos forma cierta de llegar ni esperanza de que entienda lo que pretendemos de él): sin el papel que hace Samael ninguno llegaríamos a dar un sólo paso en el camino que conduce al real ser. Créame el lector si le digo que tiene verdaderos motivos para alegrarse de haber alcanzado siquiera a estudiar estos textos.