Capítulo 5. Darol Froman
Los sobrios razonamientos matemáticos de Purcell descalificando el sistema de cohetes cósmicos y los consabidos viajes siderales hacia otros universos solares, ciertamente que no desalentaron a todos. Al contrario, y aunque parezca increíble, estimuló la descabellada idea fantástica de que posiblemente en fecha no lejana, los hombres de ciencia podrían impulsar la tierra a su antojo y sacarla de órbita para transportarla a otra parte de la galaxia. Esta insensata sugerencia fue propuesta jocosamente por DAROL FROMAN[1], exdirector técnico de "LOS ÁLAMOS SCIENTIFIC LABORATORY" en Nuevo México. La energía fundamental para darle forma concreta a este monstruoso proyecto tenebroso, podría conseguirse por reacciones de fusión, empleando las aguas de los mares como combustible. Es obvio, evidente, notorio, que el aporte marítimo de DEUTERIO, la pesada forma del HIDRÓGENO que desgraciadamente se utiliza siniestramente en la bomba H, resulta a todas luces algo más que insuficiente para impulsar al planeta tierra a grandes distancias. Empero, –según el citado hombre de ciencia–, podría resolverse este agudo problema, utilizando la reacción que tiene lugar en el sol, (combinando cuatro núcleos de HIDRÓGENO para formar el núcleo de Helio). Este procedimiento científico sugerido por FROMAN para propulsar a esta tierra de amarguras, podría funcionar correctamente durante 8.000 millones de años, tiempo más que suficiente como para abandonar este sistema de ORS y llegar a otros sistemas solares situados a unos 1.300 años luz. "Para muchos de nosotros" dijo FROMAN, "La nave espacial más cómoda jamás imaginable seria la misma tierra. De modo que si no nos satisface su actual posición, ya sea por uno u otro motivo, trasladémonos a otro sitio con la tierra y todo. No tendríamos por qué preocuparnos de las penalidades usuales de los viajes espaciales. Por ejemplo, desaparecería el problema de las radiaciones gracias a la atmósfera y porque navegaríamos a poca velocidad. La tranquilidad y la comodidad de este modo de viajar podrán verlas en la siguiente diapositiva". Algunos comentaristas cuentan que al decir esto, se dio el lujo de proyectar en una pantalla ante su auditorio, la escena deliciosa de unas muchachas jugando al golf en un lugar muy hermoso. ¿Jugar a la pelota una partida de golf? Eso nada tiene de malo, pero querer jugar con los mundos, ésa sí que era una broma de muy mal gusto. ¿Y si a los hombres de ciencia se "les pasara la mano"? ¿Si por falta de precaución alteraran la rotación normal de la bola terrestre? ¿Entonces qué? ¿Cuál seria el resultado?. ¿Ya os habéis olvidado del cataclismo de Atlante? Entonces la verticalización del eje terráqueo provocó el sumergimiento de ese viejo continente. DAROL FROMAN nada sabe sobre LEYES CÓSMICAS, es obvio que las ignora radicalmente. ¿Qué pueden saber las gentes de psicología TRIDIMENSIONAL, sobre los FOHATS y sus leyes? ¿Que los FOHATS han establecido leyes inviolables? Eso es indiscutible. ¿Mas creéis acaso, que hombres como FROMAN acepten de buena gana nuestros enunciados? Es evidente, cierto, patente, manifiesto, que cada mundo del espacio infinito contiene en sí mismo su propio FOHAT directriz, inteligente, consciente. ¿Qué sabe acaso FROMAN sobre las 48 Leyes? ¿Ha estudiado alguna vez algo sobre las 24 o las 12 o las 6 ordenanzas? DAROL FROMAN queriendo violar a su antojo las leyes cósmicas de nuestro FOHAT planetario. ¿Habréis escuchado algo más absurdo? Millones y billones de mundos son producidos en cada MAHAMVANTARA (DÍA CÓSMICO) y cada unidad planetaria tiene de hecho y por derecho propio su propio FOHAT AUTO-CONSCIENTE, OMNIPRESENTE y OMNISCIENTE. En verdad no resulta empresa muy fácil tratar de desplazar al FOHAT contenido en el interior de nuestro organismo planetario. Si los secuaces de FROMAN intentaran de verdad cristalizar ese monstruoso proyecto, el resultado sería una espantosa catástrofe planetaria.
-
A primera vista parece inaudito que el maestro dedique todo un capítulo a un personaje como Darol Froman. En el Alamos's Bulletin del 15 de septiembre 1997 viene que el Ex Director Adjunto del Laboratorio Darol Froman murió el Jueves 11 de septiembre 1997, en Santa Fe. Tenía 90 años. Con motivo de su muerte se publica esta reseña sobre él: "Como investigador asociado, Froman estuvo con el famoso físico Enrico Fermi en 1942, cuando la primera reacción nuclear en cadena en el mundo fue creada en la Universidad de Chicago. Llegó al laboratorio en 1943, trabajando en la División de Física Experimental. Más tarde Froman fue nombrado jefe de grupo (1943 a 1945) y líder de la división (1945 a 1948). Froman también fue director de la serie de pruebas nucleares conocidas como Sandstone en 1948. Ese mismo año, se convirtió en subdirector de desarrollo de armas. Ocupó este cargo hasta 1951, cuando se convirtió en subdirector del LAB (entonces llamado director técnico adjunto) bajo la dirección de Norris Bradbury. Froman permaneció subdirector hasta su retiro de la Lab en 1962. Otros cargos que ocupó durante su gestión en el laboratorio y después de la jubilación incluido el de profesor consultor de la Universidad de Nuevo México, presidente de la junta para el Banco Nacional de Río Arriba, la dirección científica de Douglas Aircraft Co., director de desarrollo para el Hospital La Española y miembro del Comité Asesor Científico sobre misiles balísticos para el Secretario de Defensa. Froman también era miembro de la Sociedad Americana de Física y la Sociedad Nuclear Americana y miembro de la Academia de Ciencias de Nueva York". La estupidez de viajar con la tierra como navío, aparte de que terminaría con la vida en la tierra de ser posible por el alejamiento del sol, y la misma personalidad de Froman como símbolo del intelectualismo cientifista, ocupan un capítulo en este libro debido a que todo el asunto ejemplifica la forma en que a medida que desarrollamos la técnica, nos atrevemos a meternos en más absurdos. Por donde yo vivo existen agricultores ignorantes que tratan de corregir a la naturaleza alterando las lluvias con cohetes de gas o de evitar que las aves se alimenten de sus cosechas instalando molestos aparatos que imitan el sonido de las rapaces que los cazan. Esos aparatos llegan a confundir a grandes rapaces y entonces se ven por los campos del vinalopó búhos y lechuzas atípicos en estas tierras que son engañosamente atraídos por esos sonidos, y otros desordenes de la ya maltrecha naturaleza de estos lares. No hay artilugio que inventen por ridículo que sea que estos agricultores cuasi arruinados no deseen probar en sus explotaciones: así es su mentalidad depredadora, jamás piensan en la madre tierra a la que con tanto afán de lucro como desconsideración trabajan. Les importa un bledo qué funestas consecuencias tiene para el valor alimenticio de lo que crían ciertos pesticidas o abonos indeseables en tal que engorden sus frutas y verduras. Otras gentes más juiciosas y de más alto nivel de ser ya desistieron de explotar comercialmente estas agotadas tierras privadas del agua abundante, barata y de calidad que precisa la agricultura, pero estos siguen empecinados a expensas de lo que queda de un pasado más próspero que no volverá. Estos, como aquél, son ejemplos vivientes de que no hacemos más mal porque no podemos, y esa realidad tiene un dique, un final, un punto más allá del cual no será tolerada por dañina nuestra muy humana estupidez. Pero aunque todo esto es así, situados empáticamente en el punto de vista ajeno del que jamás ha trabajado sobre sí mismo ¿qué veríamos? gentes que hacen lo que les enseñaron, gentes incapaces de dedicarse a otra cosa porque no saben, gentes desesperadas que ven cómo a pesar que les dijeron que con trabajo y tesón ganarían su pan, después de poner su trabajo y su dinero sacan poco o nada, y desde su realidad, ellos para sí mismos son unas mansas ovejas, unos inocentes, se creen dignos como todo estúpido y criminal y no hay cómo convencerlos de lo contrario. La realidad es que viven en el irrespeto, en la irreverencia de lo sagrado, porque ni saben qué es sagrado ni les preocupa saberlo, no tienen remordimientos por el mal que hacen, de modo que no podrán cambiar (el remordimiento es síntoma de que las partes altas del ser nos trabajan desde dentro, quienes no los tienen por nada están férreamente instalados en su egoísmo, en casos extremos son incapaces de empatía). El drama del yo es que el caído sólo valora la vanidad, jamás el mal que causa a otros para lograr lo que quiere. ↩