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Capítulo 8. Evolución e Involución

En los antiguos tiempos, Anaxímenes de Mileto el gran sabio, enfatizó la idea de que el número de mundos habitables es infinito. Entonces insinuó aquel filósofo, que la vida que vibra y palpita sobre la faz de la tierra, se originó en limo o fango oceánico y que luego, poco a poco, con el devenir de los incontables siglos, se fue adaptando al medio ambiente. Anaxímenes pensaba muy seriamente que todas las especies vivientes incluyendo el ANIMAL INTELECTUAL equivocadamente llamado hombre, descienden de arcaicos seres oceánicos. EPICURO[1] creyó en la "GENERACIÓN ESPONTÁNEA" y sus ideas repercutieron intensamente en el ambiente intelectual de los siglos XVII y XVIII, sobra decir qué NEWTON[2] y HARVEY[3] aceptaron esta teoría. Juan Bautista Helmont[4] creyó que la clave de la vida residía exclusivamente en la fermentación y hasta se dio el lujo de proponer métodos para la generación de escorpiones y otros seres vivos, lo más chistoso de aquel sabio fue su famosa receta para crear o generar ratones: "Si se estruja una camisa sucia a través de la boca de un tarro que contenga algunos granos de trigo, la fermentación que exuda la camisa sucia, alterada por el olor de los granos de trigo, da lugar, al cabo de veintiún días a la transformación del trigo en ratones". Es obvio, que tal receta resulta siendo en el fondo ciento por ciento espantosamente ridícula. En el año de 1765 el mundo intelectual en los Países Bajos, fue agitado por tremendas discusiones que giraban alrededor de las bacterias y protozoarios. Para muchos, tales organismos microscópicos, se desarrollaban en forma natural y espontánea, aunque Leeuwenhoek[5] sospechaba que provenían del aire. Entretanto, Buffon[6], el muy famoso naturalista francés, a quien debemos la teoría muy discutible de la colisión, con la cual muchos han intentado explicar el origen del sistema solar de ORS, en el cual vivimos todos nosotros, dio una habilidosa explicación científica al tema inquietante de la generación espontánea. La materia viva —dijo— consta de "moléculas orgánicas" que durante el proceso de putrefacción es capaz de reajustarse por si sola para formar nuevos organismos de materia acabada de fenecer. El sofisma de tan absurda explicación es evidente que se encuentra en eso del "reajuste" espontáneo, al acaso, sin un principio directriz inteligente. LaPlace[7], el autor de la teoría aquella de la nebulosa o nube de polvo para explicar el origen del sistema solar, sugirió la idea de que las plantas y animales del mundo en que vivimos, deben su existencia a los rayos solares. El conflicto intelectivo más agudo del siglo XIX tuvo su escenario en el terreno de las ideas de Pasteur[8] y Darwin[9]. Aquélla cuestión bastante espinosa relacionada con las formas inferiores de vida y la generación espontánea ocasionó violentos debates cuando Darwin hizo pública su teoría de la evolución. Pasteur lanza en ristre, se fue contra el dogma de la evolución cuando ridiculizó a Jules Michelet[10], quien en forma absurda describió la vida como originada en una gota de agua marina muy rica en nitrógeno y con un poco de mucosidad o jalea fecundante que posiblemente, al cabo de 10.000 años evolucionó a la dignidad de insecto y en el término de 100.000 años a la de mono y hombre. Pasteur muy sabiamente canceló la teoría de la generación espontánea cuando dijo: "No, actualmente no se conoce circunstancia alguna por la que uno puede afirmar que seres microscópicos hayan venido al mundo sin gérmenes ni antecesores que se les parezcan. Todos aquellos que pretenden desmentir esta realidad, no son más que juguetes de las ilusiones, víctimas de experimentos mal realizados, plagados de errores que no saben explicar o qué ignoran como evitarlos". Pasteur mostró al auditorio que atentamente le escuchaba, un frasco que contenía materia fermentable desde hacia muchos años. Es obvio que por hallarse el recipiente herméticamente cerrado, los microorganismos del aire no pudieron penetrar en su interior y por tal razón la materia no fermentó. Darwin en una carta anterior al año 1871 escribe textualmente lo siguiente: "Se ha dicho con frecuencia que todas las condiciones necesarias para la primera generación de un organismo se encuentran ahora presentes y podrían haber estado siempre presentes. (¡Y vaya un pero tan dudoso!). Si pudiéramos concebir que en una pequeña y cálida charca, con toda clase de amoniaco y sales de ácido fosfórico, luz, calor, electricidad, etc., fue formado químicamente un compuesto de proteína dispuesto a arrastrar aun más variaciones complejas, actualmente tal materia seria instantáneamente devorada o absorbida, lo que no hubiera sucedido antes de la formación de los seres vivos". Pasteur acabó con el fundamento de la teoría evolutiva y transformativa de DARWIN cuando redujo a polvareda cósmica la teoría de la generación espontánea. La vida en sí misma, incluso en la forma más baja y elemental como en una bacteria, solo puede surgir realmente de otra vida. Los gérmenes de la existencia duermen durante la noche profunda del gran PRALAYA, entre el seno del espacio abstracto ABSOLUTO, y vienen a la manifestación cósmica cuando se inicia la aurora del MAHAMVANTARA. Los gérmenes vivientes durante el DÍA CÓSMICO están sometidos a las leyes de EVOLUCIÓN, e INVOLUCIÓN, RITMO, VIBRACIÓN, NÚMERO, MEDIDA y PESO. Cada especie tiene en sí misma su prototipo viviente, sus gérmenes originales. Los gérmenes vivientes de la vida universal, suspendidos inteligentemente en la atmósfera vital del mundo en que vivimos, pueden ser clasificados. Resulta ostensible, palpable y claro, que el medio ambiente circundante, en cada planeta del inalterable infinito, está sujeto a variados cambios. Es evidente que cada especie germinal específica, exige para su manifestación condiciones vitales claras y precisas. Cualquier espécimen germinal elemental, puede y debe evolucionar y desarrollarse durante su ciclo de actividad particular. Es indudable y hasta axiomático que todo modelo o tipo germinal, involuciona y regresa hacia su estado elemental, primitivo, cuando finaliza su ciclo de actividad. Ejemplo: Los pólipos de las flores, hoy simples microorganismos involucionantes en vía de regreso, fueron en la precedente ronda, espantosos gigantes armados con terribles tentáculos muy semejantes a los de los pulpos marítimos. Los enormes monstruos antediluvianos que otrora asolaban ciudades ciclópeas dejando por doquiera su huella indeleble de terror y muerte, aunque parezca increíble, todavía existen en pleno siglo XX. Hoy son apenas simples microbios suspendidos en la atmósfera. En un mundo del futuro MAHAMVANTARA, esos gérmenes de vida se desarrollarán inevitablemente. ¿Y qué diremos de la raza intelectual-animal, de bípedos tricerebrados o tricentrados? ¿Por qué tendría que ser este espécimen, muestra o modelo bestial, razonativo, una excepción a la regla magna? Es obvio que los gérmenes de ese bípedo equivocadamente llamado hombre iniciaron sus múltiples procesos evolutivos desde la misma aurora del MAHAMVANTARA. ¿Habéis oído hablar alguna vez sobre le raza protoplasmática? A todas luces resalta con entera claridad meridiana, que esa sobredicha generación gigante, allende el tiempo y la distancia, fue en verdad la culminación de una larga serie de procesos evolutivos que tuvieron su escenario en las dimensiones superiores de la naturaleza. Es pues de saber que las subsiguientes generaciones de la humana especie, descendiente de aquellos descomunales gigantes arcaicos, ha venido retrocediendo desde los antiguos tiempos, involucionando hacia su estado germinal primitivo. La ANTROPOGÉNESIS enseña que cualquier mundo del espacio infinito, tarde o temprano se convierte en el escenario de siete razas humanas. En hora buena sabemos que en este malhadado mundo de tanto infortunio, somos nosotros precisamente, la quinta generación. Es obvio que la sexta raza será aun más pequeña de estatura y a todas luces resulta evidente que la última generación será de LILIPUTIENSES. La naturaleza siempre dispone de especímenes, modelos, ejemplares vivientes para demostrar sus verdades. En instantes en que escribo estas líneas, me viene a la memoria el singular caso de cierta tribu LEMUR-LILIPUTIENSE que hasta hace poco tiempo vivió en LÍPEZ, BOLIVIA, SUR AMÉRICA. Antiguas tradiciones afirman que dizque tanto los hombres como las mujeres de aquella misteriosa tribu, tienen humanos cuerpos que apenas si alcanzan estaturas que van desde los 15 hasta los 25 centímetros. Dicen las gentes que andan por ahí, que el curioso pueblo donde antes moraban estos LILIPUTIENSES todavía existe y está situado a unos 120 kilómetros de POTOSÍ, BOLIVIA. A nosotros, nos parece francamente, muy lamentable que este inusitado poblado semejante a una aldea de juguete, haya sido abandonado por sus pequeñísimos y extraños moradores. No sería difícil adivinar que tal tribu insólita se metió dentro de la CUARTA DIMENSIÓN para transportarse a algún lugar menos expuesto a la vista profana de los curiosos. No se equivocaron los sabios aztecas cuando enfatizaron su idea de que: "los Hijos del Tercer Sol se convirtieron en pájaros". En el ocaso... de la vida terrestre, instantes antes de que la tierra se haya convertido en una nueva luna, la especie animal intelectual habrá regresado a su estado germinal. Es obvio que después de la muerte del mundo físico los gérmenes humanos continuarán evolucionando en las dimensiones superiores de la naturaleza, hasta retornar al estado elemental, atómico, original. Escrito está con caracteres de fuego en el gran Libro de la Vida, que al final del GRAN DÍA CÓSMICO, todo germen vital debe dormir profundamente entre el caos durante siete eternidades. En verdad, en verdad os digo, que sólo la música, el Verbo, el Logos, pueden despertar a los gérmenes vitales en el amanecer de todo MAHAMVANTARA, para un nuevo ciclo de actividad. OREMUS...

  1. Esto es lo que el mundo profano cree saber sobre EPICURO: "Epicuro (griego: Επίκουρος; Samos, aproximadamente 341 a. C. - Atenas, 270 a. C.) fue un filósofo griego, fundador de la escuela que lleva su nombre (epicureísmo). Los aspectos más destacados de su doctrina son el hedonismo racional y el atomismo. Defendió una doctrina basada en la búsqueda del placer, la cual debería ser dirigida por la prudencia. Se manifestó en contra del destino, de la necesidad y del recurrente sentido griego de fatalidad. La naturaleza, según Epicuro, está regida por el azar, entendido como ausencia de causalidad. Sólo así es posible la libertad, sin la cual el hedonismo no tiene motivo de ser. Criticó los mitos religiosos, los cuales, según él, no hacían sino amargar la vida de los hombres. El fin de la vida humana es procurar el placer y evadir el dolor, pero siempre de una manera racional, evitando los excesos, pues estos provocan un posterior sufrimiento. Los placeres del espíritu son superiores a los del cuerpo, y ambos deben satisfacerse con inteligencia, procurando llegar a un estado de bienestar corporal y espiritual al que llamaba ataraxia. Criticaba tanto el desenfreno como la renuncia a los placeres de la carne, arguyendo que debería buscarse un término medio, y que los goces carnales deberían satisfacerse siempre y cuando no conllevaran un dolor en el futuro. La filosofía epicureísta afirma que la filosofía debe ser un instrumento al servicio de la vida de los hombres, y que el conocimiento por sí mismo no tiene ninguna utilidad si no se emplea en la búsqueda de la felicidad. Aunque la mayor parte de su obra se ha perdido, conocemos bien sus enseñanzas a través de la obra De rerum natura del poeta latino Lucrecio (un homenaje a Epicuro y una exposición amplia de sus ideas), así como a través de algunas cartas y fragmentos rescatados" (de Wikipedia), personalmente esta descripción simplifica demasiado la filosofía epicúrea, pero para hacernos una idea, puede valer. Los maestros que hablan poco y dicen mucho, han dicho una frase que puede dar al lector idea de la diferencia exacta entre lo que es y lo que aquí dice, la frase, digna de ser cuerpo de doctrina de la sabiduría oculta, es: "los gnósticos somos los epicúreos de la espiritualidad".

  2. El texto no se refiere a Sir Isaac Newton el físico (25 de diciembre de 1642 JU – 20 de marzo de 1727 JU), sino a Alfred Newton (11 de junio de 1829 - 7 de junio de 1907 en Ginebra, Suiza) fue un zoólogo y ornitólogo inglés. En 1854 Newton fue elegido "travelling fellow" del Magdalene College de Cambridge, donde había estudiado, y visitó muchas parte del mundo, incluyendo Laponia, Islandia, Svalbard, las Indias Occidentales y Norteamérica. En 1866 se convirtió en el primer profesor de zoología de la Universidad de Cambridge y anatomía comparada en Cambridge, un puesto en el que permaneció hasta su muerte. Sus servicios a la ornitología y a la zoología fueron reconocidos por la Royal Society en 1900 cuando le otorgó la medella real. En 1858 Newton fue uno de los fundadores de la British Ornithologists' Union. Escribió numerosos libros, incluyendo Zoology of Ancient Europe (1862), Ootheca Wolleyana (comenzado en 1864), Zoology (1872), y un Dictionary of Birds (1893 - 1896). Newton contribuyó con numerosos artículos a sociedades científicas, y editó The Ibis (1865 - 1870), el Zoological Record (1870 - 1872), y Yarrell's British Birds (1871 - 1882). Newton dedicó cierto tiempo al estudio de las aves de las Islas mascareñas cuya población descendía por momentos. En las islas se encontraba el hermano de Newton, Sir Edward Newton, que le enviaba especímenes. Estos incluían el Dodo, el Solitario de Rodrigues (Pezophaps solitaria), ambos extintos. En 1872 fue la primera persona en describir el Psittacula exsul que también vivía en la isla de Isla de Rodrigues. Esta ave se extinguió en 1875.

  3. William Henry Harvey (* 5 de febrero de 1811, Summerville - 15 de mayo de 1866, Torquay) fue un médico y botánico irlandés. Obtiene su título de doctor en medicina en 1844, en Dublín. Fue tesorero colonial en ciudad del Cabo de 1836 a 1842 donde recolecta muchos especímenes vegetales. En 1844, es curador del herbario del "Colegio Trinity de Dublín", y, en 1848, profesor de botánica en la "Sociedad Real de Dublín", y, en 1856, en el "Colegio Trinity". De 1854 a 1856, explora Ceilán, y el oeste de Australia, en Tasmania... En 1857 es nombrado miembro de la Sociedad linneana de Londres y de la Royal Society el 3 de junio de 1858. Se interesa particularmente de las algas marinas. Harvey se opuso a la teoría de la evolución propuesta por Charles Darwin (1809-1882).

  4. Se refiere a: "Jan Baptiste van Helmont (o Jean-Baptiste van Helmont, Johannes Baptista van Helmont, Johann Baptista von Helmont, Joan Baptista van Helmont) (Bruselas bautizado1 12 de enero de 1579 - Vilvoorde ) fue un químico, físico, alquimista, médico, y fisiólogo flamenco. Procedente de una familia noble de Bruselas, fue educado en Lovaina. Incursionó en una gran cantidad de ramas científicas, como la medicina, área de la cual obtuvo un doctorado en 1599. Posteriormente, viajó a Suiza, Italia, Francia e Inglaterra, volviendo posteriormente a su tierra natal. Contrajo matrimonio y se estableció en 1609 en Vilvoorde, Bruselas, y a partir de entonces concentró sus estudios exclusivamente en los campos de la química y la medicina, hasta su muerte, acaecida en 1644. En parte, es conocido por sus experimentos sobre el crecimiento de las plantas, que reconocieron la existencia de gases discretos. Identificó los compuestos químicos que hoy llamamos dióxido de carbono y óxido de nitrógeno; fue el primer científico que diferenció entre los conceptos de gas y aire, y el que introdujo la palabra "gas" (del latín chaos, y este del griego Χάος) en el vocabulario científico. Fue pionero en la experimentación y en una forma primitiva de bioquímica, llamada iatroquímica. Fue también el primero en aplicar principios químicos en sus investigaciones sobre la respiración, digestión y la nutrición para el estudio de problemas fisiológicos. Por esto se le conoce como el "padre de la bioquímica". Entre sus numerosos experimentos relacionados con la química, observó que en ciertas reacciones se liberaba un fluido "aéreo", y así demostró que existía un nuevo tipo de sustancias con propiedades físicas particulares, a las que denominó gases (del griego kaos). También se dio cuenta que la sustancia (lo que hoy conocemos como dióxido de carbono) que se libera al quemar carbón, era la misma que la producida durante la fermentación del mosto, o jugo de uva. Van Helmont consideraba al aire y al agua como los elementos básicos del Universo, y a ésta última como el principal constituyente de la materia. Creyó probada su hipótesis cuando al cultivar un árbol con una cantidad medida de tierra (específicamente un Sauce llorón. los miembros de esta familia tienen preferencia por los hábitats húmedos, las llanuras inundadas y las riberas fluviales, siendo una especie de reconocido rápido crecimiento), y adicionando únicamente agua durante un período de cinco años, el árbol aumentó su masa en 75 kilogramos, mientras que la tierra disminuyó la suya en tan sólo 500 gramos. Supuso, erróneamente, que el árbol había ganado masa sólo por el agua que había tomado, sobre todo de las lluvias. Sostenía también la teoría de la llamada generación espontánea, y sobre esta postura es muy conocida su receta para la creación de ratones: "Basta colocar ropa sucia en un tonel, que contenga además unos pocos granos de trigo, y al cabo de 21 días aparecerán ratones". Por supuesto, los ratones "resultantes" no se creaban, sino que simplemente, llegaban al tonel" (wikipedia).

  5. Anton van Leeuwenhoek (en neerlandés, en inglés Antony or Anton; pronunciación holandesa: [ˈantoːni vɑn ˈleːwənˌɦuk]), ( 24 de octubre de 1632 – 26 de agosto de 1723) fue un comerciante y científico neerlandés. Fue el primero en realizar importantes observaciones con microscopios fabricados por sí mismo. Correspondiente de la Royal Society de Londres, a la que se afilió en 1680. Desde 1674 hasta su muerte realizó numerosos descubrimientos. Introdujo mejoras en la fabricación de microscopios y fue el precursor de la biología experimental, la biología celular y la microbiología. Heredó la labor de Jan Swammerdam (1637-1680) que vivió en Ámsterdam.

  6. Georges Louis Leclerc, conde de Buffon (Montbard, 7 de septiembre de 1707 – París, 16 de abril de 1788) fue un naturalista, botánico, matemático, biólogo, cosmólogo y escritor francés. Buffon pretendió compendiar todo el saber humano sobre el mundo natural en su obra en 44 volúmenes Histoire naturelle. Su enfoque influyó en la Enciclopedia de Diderot y sus ideas también lo hicieron sobre las siguientes generaciones de naturalistas y en particular sobre Jean-Baptiste Lamarck, Georges Cuvier y Charles Darwin.

  7. Pierre-Simon Laplace (Beaumont-en-Auge (Normandía); 28 de marzo de 17491 - París; 5 de marzo de 1827) fue un astrónomo, físico y matemático francés que inventó y desarrolló la transformada de Laplace y la ecuación de Laplace. Compartió la doctrina filosófica del determinismo científico. Nacido en una familia de granjeros de la baja Normandía, marchó a estudiar a la Universidad de Caen donde fue recomendado a D'Alembert, quien, impresionado por su habilidad matemática, lo recomendó para un puesto de profesor en la Escuela Militar de París en 1767, donde tuvo entre sus discípulos a Napoleón. En 1785 es nombrado miembro de la Academia de Ciencia y en 1795, miembro de la cátedra de matemáticas del Nuevo Instituto de las Ciencias y las Artes, que presidirá en 1812. En 1788 se casó con la joven Marie-Charlotte de Courty de Romanges perteneciente a una familia de Besançon, 20 años más joven que él con quien tuvo dos hijos, Sophie-Suzanne y Charles-Émile nacido en 1789 y el alcanzaría el grado de general. En 1795, Laplace empezó a publicar el primero de los cinco volúmenes que constituirán su Mecánica celeste y en 1796 imprime su Exposition du système du monde, donde revela su hipótesis nebular sobre la formación del sistema solar. En 1799 fue nombrado ministro del interior durante el Consulado, aunque no estuvo en el cargo sino seis semanas. Su antiguo alumno Napoléon I le confirió en 1805 la legión de honor y en 1806 el título de conde del Imperio. En 1812 publica su Teoría analítica de las probabilidades y en 1814 su Ensayo filosófico sobre la probabilidad. En 1816 fue elegido miembro de la Academia Francesa. A pesar de su pasado bonapartista, tras la restauración de los Borbones fue lo bastante hábil como para conseguir ser nombrado marqués en 1817. En Exposition du système du monde (Exposición del sistema del mundo, 1796) expuso una teoría sobre la formación del Sol y del sistema solar a partir de una nebulosa o remolino de polvo y gas. Esta hipótesis nebular, la cual ya había sido perfilada anteriormente por Inmanuel Kant, con mucho mayor detalle y múltiples refinamientos, permanece en nuestros días como el fundamento básico de toda la teoría de la formación estelar. Por otra parte, demostró también la estabilidad del sistema solar, sentó las bases científicas de la teoría matemática de probabilidades (en su obra Théorie analytique des probabilités, donde, entre otros logros, formuló el método de los mínimos cuadrados que es fundamental para la teoría de errores) y formuló de manera muy firme e influyente la imagen de un mundo completamente determinista. Atento a los descubrimientos de nebulosas realizados por William Herschel en Inglaterra, Laplace pensó que el colapso gravitatorio de una nebulosa podría haber dado origen a la formación del Sol y que el material orbitando en torno al Sol podría condensarse para formar una familia de planetas. Esta teoría explicaba de manera natural que todos los planetas orbiten en torno al Sol en el mismo sentido (de oeste a este) y que sus órbitas estén en un mismo plano. Herschel concordó con esta idea y la generalizó para explicar la formación y evolución de todas las estrellas y de sistemas estelares. Es recordado como uno de los máximos científicos de todos los tiempos, a veces referido como el Newton de Francia, con unas fenomenales facultades matemáticas no poseídas por ninguno de sus contemporáneos. Su obra más importante, Traité de mécanique céleste (Tratado de mecánica celeste, 1799-1825, 5 vols.), es un compendio de toda la astronomía de su época, enfocada de modo totalmente analítico, y donde perfeccionaba el modelo de Newton, que tenía algunos fenómenos pendientes de explicar, en particular algunos movimientos anómalos que seguían sin solución: Júpiter estaba sometido a una aceleración aparente mientras que Saturno parecía frenarse poco a poco y la Luna también mostraba un movimiento acelerado. Si estos movimientos continuaban indefinidamente, Saturno caería sobre el Sol, Júpiter se escaparía del sistema solar y la Luna caería sobre la Tierra. Con tan sólo 23 años de edad, Laplace demostró que la aceleración de Júpiter y el frenado de Saturno eran movimientos periódicos. Los larguísimos períodos (en torno a mil años) habían hecho creer hasta entonces que estas variaciones eran continuas e indefinidas ('seculares'); en 1785 demostró que tales anomalías se debían a la posición relativa de Júpiter y Saturno respecto del Sol. Todo ello necesitó de una cantidad enorme de cálculos muy detallados. En 1787 Laplace demostró que el movimiento anómalo de la Luna también era oscilatorio y que estaba ocasionado por pequeños efectos (de 'segundo orden') en el sistema triple Sol-Tierra-Luna. Las variaciones eran periódicas y, por tanto, el sistema solar debía ser estable y autorregulado. Todas estas ideas se recogieron en su obra Exposition du système du monde publicada en 1796. Laplace creó una curiosa fórmula para expresar la probabilidad de que el Sol saliera por el horizonte. Él decía que la probabilidad era de (d+1)/(d+2), donde d es el número de días que el sol ha salido en el pasado. Laplace decía que esta fórmula, que era conocida como la regla de sucesión, podía aplicarse en todos los casos donde no sabemos algo, o donde lo que conocíamos fue cambiado por lo que no. Aún es usada como un estimador de la probabilidad de un evento, si sabemos el lugar del evento, pero sólo tenemos muy pocas muestras de él. Laplace creía fuertemente en el determinismo causal, tal como puede apreciarse en la siguiente cita: "Podemos mirar el estado presente del universo como el efecto del pasado y la causa de su futuro. Se podría concebir un intelecto que en cualquier momento dado conociera todas las fuerzas que animan la naturaleza y las posiciones de los seres que la componen; si este intelecto fuera lo suficientemente vasto como para someter los datos a análisis, podría condensar en una simple fórmula el movimiento de los grandes cuerpos del universo y del átomo más ligero; para tal intelecto nada podría ser incierto y el futuro así como el pasado estarían frente sus ojos". Este intelecto se refiere al demonio de Laplace (cf. demonio de Maxwell). Los descubrimientos de la física moderna, especialmente la Física Cuántica y el principio de incertidumbre, prueban que la existencia de tal intelecto es imposible al menos en principio. Napoleón, refiriéndose a su obra Exposition du système du monde, comentó a Laplace: «Me cuentan que ha escrito usted este gran libro sobre el sistema del universo sin haber mencionado ni una sola vez a su creador», y Laplace contestó: «Sire, nunca he necesitado esa hipótesis». Con ello aludía al hecho de que Newton tuvo que aludir a la voluntad divina un siglo antes para justificar que su ley de la gravitación universal no fuese capaz de explicar las anomalías de los movimientos de Júpiter y Saturno. Napoleón le comentó la respuesta al matemático Lagrange, quien exclamó: «¡Ah! Dios es una bella hipótesis que explica muchas cosas». Napoleón también le contó esto a Laplace, a lo que éste, siendo consecuente con el método científico y con el concepto de predictibilidad del determinismo científico, seguidamente argumentó: «Aunque esa hipótesis pueda explicar todo, no permite predecir nada»" (de wikipedia).

  8. "Louis Pasteur (Dôle, Francia el 27 de diciembre de 1822 - Marnes-la-Coquette, Francia el 28 de septiembre de 1895) fue un químico francés cuyos descubrimientos tuvieron enorme importancia en diversos campos de las ciencias naturales, sobre todo en la química y microbiología. A él se debe la técnica conocida como pasteurización. A través de experimentos refutó definitivamente la teoría de la generación espontánea y desarrolló la teoría germinal de las enfermedades infecciosas. Por sus trabajos es considerado el pionero de la microbiología moderna, iniciando la llamada «Edad de Oro de la Microbiología». Aunque la teoría microbiana fue muy controvertida en sus inicios, hoy en día es fundamental en la medicina moderna y la microbiología clínica y condujo a innovaciones tan importantes como el desarrollo de vacunas, los antibióticos, la esterilización y la higiene como métodos efectivos de cura y prevención contra la propagación de las enfermedades infecciosas.1 2 Esta idea representa el inicio de la medicina científica, al demostrar que la enfermedad es el efecto visible (signos y síntomas) de una causa que puede ser buscada y eliminada mediante un tratamiento específico. En el caso de las enfermedades infecciosas, se debe buscar el germen causante de cada enfermedad para hallar un modo de combatirlo. Sus contribuciones en la química orgánica fueron el descubrimiento del dimorfismo del ácido tartárico, al observar al microscopio que el ácido racémico presentaba dos tipos de cristal, con simetría especular. Fue por tanto el descubridor de las formas dextrógiras y levógiras que desviaban el plano de polarización de la luz con el mismo ángulo pero en sentido contrario" (de wikipedia).

  9. Sobre Darwin encontramos esta reverente entrada enciclopédica: "Charles Robert Darwin (12 de febrero de 1809 – 19 de abril de 1882) fue un naturalista inglés que postuló que todas las especies de seres vivos han evolucionado con el tiempo a partir de un antepasado común mediante un proceso denominado selección natural. La evolución fue aceptada como un hecho por la comunidad científica y por buena parte del público en vida de Darwin, mientras que su teoría de la evolución mediante selección natural no fue considerada como la explicación primaria del proceso evolutivo hasta los años 1930. Actualmente constituye la base de la síntesis evolutiva moderna. Con sus modificaciones, los descubrimientos científicos de Darwin aún siguen siendo el acta fundacional de la biología como ciencia, puesto que constituyen una explicación lógica que unifica las observaciones sobre la diversidad de la vida. Con apenas 16 años Darwin ingresó en la Universidad de Edimburgo, aunque paulatinamente fue dejando de lado sus estudios de medicina para dedicarse a la investigación de invertebrados marinos. Durante sus estudios de medicina, asistió dos veces a una sala de operaciones en el hospital de Edimburgo, y huyó de ambas dejándole una profunda impresión negativa. «Esto era mucho antes de los benditos días del cloroformo», escribió en su autobiografía. Posteriormente, la Universidad de Cambridge dio alas a su pasión por las ciencias naturales. El segundo viaje del HMS Beagle consolidó su fama como eminente geólogo, cuyas observaciones y teorías apoyaban las ideas uniformistas de Charles Lyell, mientras que la publicación del diario de su viaje lo hizo célebre como escritor popular. Intrigado por la distribución geográfica de la vida salvaje y por los fósiles que recolectó en su periplo, Darwin investigó sobre el hecho de la transmutación de las especies y concibió su teoría de la selección natural en 1838. Aunque discutió sus ideas con algunos naturalistas, necesitaba tiempo para realizar una investigación exhaustiva, y sus trabajos geológicos tenían prioridad. Se encontraba redactando su teoría en 1858 cuando Alfred Russel Wallace le envió un ensayo que describía la misma idea, urgiéndole Darwin a realizar una publicación conjunta de ambas teorías. Su obra fundamental, «El origen de las especies por medio de la selección natural, o la preservación de las razas preferidas en la lucha por la vida», publicada en 1859, estableció que la explicación de la diversidad que se observa en la naturaleza se debe a las modificaciones acumuladas por la evolución a lo largo de las sucesivas generaciones. Trató la evolución humana y la selección natural en su obra «El origen del hombre y de la selección en relación al sexo» y posteriormente en «La expresión de las emociones en los animales y en el hombre». También dedicó una serie de publicaciones a sus investigaciones en botánica, y su última obra abordó el tema de los vermes terrestres y sus efectos en la formación del suelo. Dos semanas antes de morir publicó un último y breve trabajo sobre un bivalvo diminuto encontrado en las patas de un escarabajo de agua de los Midlands ingleses. Dicho ejemplar le fue enviado por Walter Drawbridge Crick, abuelo paterno de Francis Crick, codescubridor junto a James Dewey Watson de la estructura molecular del ADN en 1953. Como reconocimiento a la excepcionalidad de sus trabajos, fue uno de los cinco personajes del siglo XIX no pertenecientes a la realeza del Reino Unido honrado con funerales de Estado, siendo sepultado en la Abadía de Westminster, próximo a John Herschel e Isaac Newton" (de wikipedia). En relación a la teoría evolucionista aún en boga a nivel de la ortodoxia académica del momento, cabe mencionar que hoy día, las evidencias encontradas en torno al fenómeno paleobiológico denominado "la explosión cámbrica", se han convertido en el verdadero argumento en contra del evolucionismo. Resulta que, la inmensa cantidad de filos (familias de especies enteras) presente en la explosión cámbrica se va reduciendo en lo que se llaman las cinco grandes extionciones masivas. El registro fósil muestra que tras cada una de las extinciones (atribuídas a una gran catástrofe), los filos supervivientes llenan de nuevo todos los nichos ecológicos (esto quiere decir que, en cada época posterior a cada gran extinción, el número de especies que pueblan la tierra disminuye dramáticamente, pero sin embargo las especies que quedan pueblan todos los hábitats). La serie documental "Armagedón Animal" ilustra lo que sabemos de la vida en la tierra antes y después de cada una de estas extinciones masivas, dividiendo el tiempo geológico en los periodos comprendidos en lo que se llama farerozoico o tiempo en el que la tierra es habitada (desde la explosión cámbrica hasta nuestro días). El siguiente gráfico ilustra las divisiones de tiempo de toda la historia de la tierra como la entiende la geología (las unidades de la regla son millones de años): <book_image path="books/35-mi-regreso-al-tibet/1000000000000320000000785F9E79A5.webp" alt="Ilustración" />

  10. Jules Michelet (París, 21 de agosto de 1798 – Hyères, 9 de febrero de 1874) fue un importante historiador francés. Viendo en detalle el periodo farerozoico apreciamos las divisiones establecidas por el acontecimiento de las cinco extinciones masivas: <book_image path="books/35-mi-regreso-al-tibet/100000000000032000000064CD7E438D.webp" alt="Ilustración" /> Una visión en detalle del último periodo nos hace aparecer en la escena biológica: <book_image path="books/35-mi-regreso-al-tibet/10000000000003200000006493E36FB9.webp" alt="Ilustración" /> Una vez establecido este marco temporal, para entender cómo es que tenemos noción de las extinciones masivas, veamos el siguiente gráfico que representa el número de especies marias extinguidas respecto al tiempo, y nótese que las cinco extinciones masivas sirven de división de los diversos periodos (1ª entre el ordovífico y el silúrico, 2ª entre el devónico y el carbonífero, 3ª entre el pérmico y el triásico, 4ª entre el triásico y el jurásico, y 5ª entre el cretácico y el paleógero), igualmente, el número de filos supervivientes se representa por una línea amarilla, vemos que este no deja de descender desde que existe el registro fósil, de modo que, a partir de un origen momentáneo de todos los filos (Categoría taxonómica fundamental de la clasificación biológica, que agrupa a los organismos de ascendencia común y que responden a un mismo modelo de organización, como los moluscos, los cordados o los anélidos), al que llamamos "explosión cámbrica", tenemos que en toda la historia posterior no se registran nuevas especies surgiendo a partir de otras, sino que se extinguen masivamente los filos que hay y los que quedan se adaptan a ocupar de nuevo los nichos ecológicos que quedan desiertos. Aunque los darwinistas modernos siguen creyendo en la selección natural y argumentan que la diversificación de la vida ocurre en ese corto periodo de la explosión cámbrica, esto no se ve refrendado en el pasar del tiempo, cuando de ser así tendría que poder observarse sin necesidad de suponer un periodo de rápida diversificación seguido de eternidades donde ningún filo nuevo ha surgido de los existentes (sí especies, pero a veces basta un cambio de color para diversificar una especie idéntica en lo fundamental a otra). Harina de otro costal sería casar las sólidad evidencias geológicas con la historiología esotérica de la tierra y de sus razas, pero ese problema es para tratarlo aparte, de momento, aquí está graficada la principal prueba en contra de las teorías de Darwin: <book_image path="books/35-mi-regreso-al-tibet/1000020100000C24000008E06AA61D0E.webp" alt="Ilustración" /> No está de más acabar esta nota diciendo que en mi juventud mi vocación fue marcadamente cientifista y que de no conocer la gnosis habría sido científico. Los intelectuales lamentarán los cambios radicales en mi forma de pensar actual respecto de lo que se esperaría de un partidario del método científico. Tales cambios tienen por basamento la experimentación directa de la gnosis, pero dicho de una forma que arroje algo de luz en favor de las almas seducidas por el cientifismo, lo diré así: cualquier descripción del universo a la que queramos llegar por nosotros mismos mediante el intelecto será siempre indefectiblemente falsa por mucho que se aproxime a la verdad, sólo asimilándonos al íntimo (muriendo) podemos acceder a la ciencia misma (ciencia en el sentido arcaico del término: sabiduría de lo que es cierto por antonomasia), mientras tanto llegamos a la ciencia podemos practicar la gnosis (el procedimiento sexual por el cual nos aproximamos a la muerte, a Saturno, que lleva en su diestra la llave del arca de la ciencia). Parecerá una locura a aquellos cuya mente monta sobre su esencia (los intelectuales), pero en verdad nuestra mente nada puede saber, su máxima aspiración útil es servir de instrumento al íntimo. Es más bien el corazón el que puede llegar a saber, pues el alma humana accede a la ciencia del mundo de los dioses y puede interrogar al demiurgo creador (la hueste creadora de dioses y diosas) acerca de las leyes fundamentales de los diversos FOHATS de cada dimensión fundamental. Detrás del misterio de la vida con sus terribles responsabilidades y compromisos, sólo existe la acción siempre liberadora de la muerte. Los dioses que crearon todo lo que existe y vive, adquirieron tremendos compromisos y corrieron terribles riesgos, la muerte les restablece en el sagrado espacio abstracto absoluto, la muerte les hace dejar de existir, pero son en la dicha del absoluto, y para un dios ser es infitamente mejor que existir, por mucho que su existencia sea de naturaleza de felicidad (Homero llama al demiurgo gnóstico: "los inmortales dioses de vida feliz", y eso es exactamente lo que son). Los pseudo-gnósticos teóricos del estetismo intelectualoide odian al demiurgo suponiéndolo perverso, y veneran al absoluto considerándolo el Dios de Jesús, pero malentienden la cuestión: El demiurgo es un estadío previo y obligatorio al absoluto para todo inefable, es el mundo de los dioses en acción, del que en este valle del samsara sólo podemos apreciar la belleza de las formas naturales. No hablo de teorías, ni de nada extraño o ajeno al humano, sino de algo que puede experimentar por sí mismo todo el que comprenda y deseche su propia infrasexualidad.