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Capítulo 14. La Radioastronomía

La radioastronomía, ciencia atlante que se pierde en la noche profunda de los siglos, resurgió en nuestro tiempo de un modo aparentemente casual gracias a los incesantes esfuerzos realizados por Karl G. Jansky[1], de los Bell Telephone Laboratories, para detectar científicamente la estática de alta frecuencia que interfería en forma demasiado molesta las vitales comunicaciones transoceánicas de su compañía. Jansky empezó sus observaciones en agosto de 1931 con una longitud de onda de 14,6 metros (20.600 kilociclos) y muy pronto logró detectar las fuentes de dos tipos de estática. La primera, fue atribuida, es claro, a los relámpagos que se producen en forma terrible durante cualquier tormenta. La segunda, las señaló el citado sabio en tormentas muy lejanas cuyas radioemisiones eran desviadas probablemente hacia la tierra, por las regiones ionizadas de las capas altas de la atmósfera. Empero algo inusitado aparece, algo insólito sucede; logró detectar lo que no buscaba, un silbido de altavoz cuya extraña intensidad variaba lentamente durante el día. Jansky informó muy sinceramente al Procceding of the Instituto of Radio Engineers que la dirección de este silbido extraño y misterioso se paseaba por todos los puntos cardinales de la rosa de los vientos cada veinticuatro horas. "En el pasado mes de Diciembre y en Enero —dijo— su dirección coincidía generalmente con la del sol, no pudiendo detectarse con precisión su fuente". Luego informó que su dirección se iba desviando y que en marzo precedía en tiempo a la dirección del sol aproximadamente una hora. Es evidente que Jansky supuso muchas cosas, hizo muchas conjeturas en relación con tan extraño silbido, no era para menos, el asunto era demasiado raro pero al fin sacó sus propias conclusiones. "Las radioemisiones —dijo— parecían proceder de una fuente única o de un gran número de fuentes diseminadas por todo el firmamento", más allá del sistema solar. Se ha podido evidenciar con entera exactitud que el centro cósmico especial de donde provienen tales radioemisiones se encuentra en el centro de nuestra galaxia, en la misma constelación de Sagitario. Esto no significa en modo alguno que de todos los otros rincones de la Vía Láctea no lleguen ondas a la tierra. Es obvio que nuestra galaxia es una fuente viviente de ruidos de radio con varias zonas de gran intensidad de emisión. El LOGOS suena y nuestra vía Láctea no está muda; se sostiene por el verbo, por el sonido, por el FIAT luminoso y espermático del primer instante. "En el principio era el Verbo y el Verbo estaba con Dios y el Verbo era Dios". El sonido, el Verbo, la palabra creadora se propaga por todas partes, llega a todos los lugares. La segunda guerra mundial, espantosa en gran manera, es obvio que impidió todo nuevo progreso en radioastronomía. En febrero de 1942 los operadores británicos de radar denunciaron una nueva forma de obstrucción adoptada por los alemanes, pero al ser puesta la nueva interferencia en conocimiento de J. S. Hey[2] del Army Operational Research Group, se pudo verificar que el sonido perturbador tenía su origen en una mancha del sol. Podemos afirmar sin temor a equivocarnos que las radio-ondas son una ampliación de las ondas luminosas a ondas de mayor longitud; el descubrimiento maravilloso de que algunas partes del cielo brillan en la franja de radio-espectro, significa de hecho que en el firmamento ha surgido de pronto algo completamente nuevo. Se ha podido comprobar en forma íntegra que las nubes de los átomos de hidrógeno individuales, contrariamente a lo que sucede con los pares de átomos del gas de hidrógeno, emiten realmente radio-ondas de una longitud de 21 centímetros. Van de Hulst, eminente hombre de ciencia, sugirió muy sabiamente que las nubes de hidrógeno dispersas por todo el universo, deben estar esparciendo en todas direcciones radio-ondas de 21 centímetros. El átomo de hidrógeno consta en verdad de un electrón y un protón, ambos describiendo órbitas auténticas, reales, magníficas y por lo tanto actuando armoniosamente como finas varillas magnéticas. Así como en imanes contiguos, los polos del mismo nombre se repelen mutuamente, la alineación más perfecta de estas partículas sucede cuando sus polos magnéticos se encuentran en direcciones opuestas. Por esto adquiere el átomo determinada fuerza que le permite liberar el electrón, de modo que su polo positivo queda alineado con el polo positivo del protón. Una vez ocurrida esta liberación, el átomo conserva una ligera reserva de energía. Finalmente viene lo mejor; el electrón es liberado, emitiendo muy inteligentemente esta energía en forma de radio-onda. Esta en sí misma oscila siempre con una frecuencia de 1.420.405.752 veces por segundo (1.420 megaciclos), lo que ciertamente corresponde a una longitud de onda de 21 cms. El descubrimiento de las emisiones de 21 centímetros es evidente que dio un formidable impulso a la radioastronomía. Desde entonces es ostensible, palpable y claro que se han podido registrar científicamente erupciones en el sol; determinar la temperatura de la superficie lunar y de los planetas más próximos; descubrir la existencia de partículas atómicas atrapadas y girando furiosamente en lejanos campos magnéticos como sucede en las turbulentas nubes gaseosas de la nebulosa de CÁNCER, etc. La primera gran antena del National Radio Astronomy Observatory en Virginia Occidental fue proyectada para longitudes de onda de 21 cms. Dos físicos propusieron buscar señales inteligentes procedentes de otros mundos. Es evidente que otras humanidades planetarias nos están enviando en estos momentos críticos de nuestra existencia, trenes de ondas correspondientes a los números primos[3], deseando con vehemencia nuestra respuesta. La presencia de señales interestelares es del todo real y si no las captamos es porque los medios para realizarlo no están todavía a nuestro alcance. Muchos intelectuales negarán la profunda importancia, práctica y filosófica, que tendría el registro de comunicaciones interestelares. Nosotros los gnósticos creemos que una búsqueda particular de señales merece en verdad una serie de súper-esfuerzos considerables. Las posibilidades de éxito son difíciles de estimar, pero sino investigamos, si no lo intentamos, estas posibilidades quedarán reducidas a cero. Existen ciertamente unas cien estrellas de tamaño muy apropiado dentro de una distancia de 50 años luz. Es obvio que de entre las siete estrellas que se encuentran a 15 años luz, tres de ellas (Alfa del Centauro, Serpentario 70 y Cygni 61[4]) son plenamente visibles desde la tierra por el fondo maravilloso de la VÍA LÁCTEA; Esto nos invita a pensar que las emisiones de 21 cms. que provengan de más allá de ellas serán 40 veces más intensas que las de otras regiones del infinito espacio estrellado. Por lo tanto, las señales que provengan de cerca de dichas estrellas, a la longitud de onda indicada, solo podrán recibirse si son exactamente intensas. Para enviar mensajes a mundos alejados unos 10 años luz, se necesitaría una antena como la proyectada por la Nacy for Sugar Groce en Virginia Occidental, siempre y cuando la antena receptora fuera de las mismas dimensiones que la transmisora y se utilizaran transmisores no más potentes que los que actualmente se usan en la tierra. Debemos comprender que desde hace mucho tiempo otras humanidades planetarias han establecido canales de comunicación que algún día debemos conocer y que continúan esperando pacientemente la respuesta de nuestro mundo terráqueo, lo que les anunciarla que una nueva sociedad ha entrado a formar parte de la fraternidad inteligente[5].

  1. Karl Guthe Jansky (Oklahoma, 22 de octubre de 1905 - 14 de febrero de 1950) fue un ingeniero de radio estadounidense. Demostró que la radiación recibida a longitud de onda 14,6 metros no podía proceder del Sol, sino de otra fuente extraterrestre, más concretamente del centro de la Vía Láctea, en la constelación de Sagitario. En 1933 se publicó su hallazgo en el New York Times. Sin embargo fue asignado a otro proyecto en los Laboratorios Bell, donde trabajaba, y no pudo seguir investigando sobre esta radiación. Hoy en día, la unidad de brillo aparente de una estrella lleva su nombre: Jansky.

  2. James Stanley Hey (3 mayo 1909 hasta 27 febrero 2000) fue un físico y radio astrónomo Inglés que, con la aplicación selectiva de la tecnología de radar para la investigación astronómica, sentó las bases para el desarrollo de la radioastronomía. Él descubrió que el Sol irradia ondas de radio y localizó por primera vez una fuente de radio extragaláctica en la constelación de Cygnus.

  3. Evidente para el maestro cuando escribe estas líneas en 1970, pero no para el gran público. Ignoro que algún documento de aquellos tiempos o de ahora de cuenta de tales números primos recibidos del espacio, pero de haberse producido tal contacto me parece normal que no haya trascendido, al igual que nunca fue reconocida como cierta esta historia acerca del mensaje que Carl Sagan envió al espacio y su respuesta: «¿Habéis oído hablar de los "crop circles"? ¿Los dibujos geométricos perfectos y enormes que llevan años apareciendo a lo largo y ancho del mundo y que se supone que tienen profundos mensajes para la humanidad? Bien, pues aquí va una pequeña historia, extraída de una conferencia de Nassim Haraneim, del proyecto Resonance. Todo empezó allá por los años 70 cuando el famoso físico Carl Sagan y otros astrofísicos, aprovechando la inauguración del mayor telescopio del mundo en Arecibo, Puerto Rico, decidieron mandar una única señal con un mensaje al espacio, con información en código binario sobre nosotros y nuestro planeta, con la esperanza de que alguna raza alienígena extraterrestre lo captara y nos devolviera, algún día, una señal de respuesta. Era el proyecto SETI, de busqueda de vida extraterrestre. El mensaje tenía una longitud de 1679 bits y fue enviado en la dirección del cúmulo de estrellas de M13, la que se encontraba mas despejada y mejor alineada en la noche de la emisión. Contiene información sobre la situación del Sistema Solar, de nuestro planeta y del ser humano y fue diseñado por Frank Drake, Carl Sagan y otros miembros del proyecto SETI de entonces. El número 1679 fue elegido porque es el producto de dos números primos y por lo tanto sólo se puede descomponer en 23 filas y 73 columnas o 23 columnas y 73 filas, de forma que quien lo leyera decidiera organizar los datos en forma de cuadrilátero. <book_image path="books/35-mi-regreso-al-tibet/10000000000000BB0000022BA2411A9E.webp" alt="Ilustración" /> <book_image path="books/35-mi-regreso-al-tibet/100000000000019C0000029354A47CF8.webp" alt="Ilustración" /> La información organizada de la primera manera no genera ningún tipo de información coherente, pero de la segunda manera contiene información sobre la Tierra y la especie humana y se tenia la esperanza de que extraterrestres mas avanzados que nosotros, en principio, entendieran claramente el mensaje. Básicamente lo que incluía eran los números del uno al diez, los números atómicos del hidrógeno, carbono, nitrógeno, oxígeno y fósforo (componentes del ADN del homo sapiens sapiens, la especie que enviamos el mensaje); las fórmulas de los azúcares y bases en los nucleótidos del ADN; el número de nucleótidos en el ADN y su estructura helicoidal doble; la figura de un ser humano y su altura; la población de la Tierra; el Sistema Solar; y una imagen del radio-telescopio de Arecibo con su diámetro, como señal del tipo de tecnología usada para hacer la transmisión. Puesto que el mensaje necesitaría 25.000 años para llegar a su destino (y la respuesta otros tantos), el mensaje de Arecibo fue más una demostración de los logros tecnológicos humanos de los años 70 que un intento real de establecer conversación con extraterrestres, ya que la respuesta sólo llegaría (en caso de haberla) hacia el año 51.974 d. C, cuando en principio, ninguno de los que estamos ahora leyendo esto estaríamos por aquí. Pero, ¡oh sorpresa! Cuando el mundo se había olvidado del tema y solo unos pocos científicos seguían en Arecibo monitorizando el espacio intentando captar alguna señal de respuesta, el 19 de Agosto del 2001, cerca del radio telescopio Chibolton, en Hampshire, UK, apareció un mensaje binario grabado en los campos sembrados inmediatamente enfrente de la instalación. En el aparecían dos imágenes, la primera, una supuesta representación de la cara de los emisores, y en la segunda, una imagen idéntica a la que había sido enviada con las respuestas a los diferentes apartados que nosotros habíamos incluido. La decodificación de este código venia a decir mas o menos lo siguiente: "estamos hechos de carbon y silicio, tenemos 3 hélices de ADN, nuestra cabeza es mas grande que nuestro cuerpo, habitamos 3 planetas en nuestro sistema solar y la tecnología con la que enviamos este mensaje es el dibujo de abajo del todo de la imagen". Básicamente contestaban a los mismos parámetros que el mensaje original del SETI habia enviado. Lo curioso es que la ultima parte, que era la representación de lo que se suponía era la tecnología usada para enviar el mensaje, no nos decía gran cosa, puesto que tampoco estaba demasiado claro que tipo de tecnología era o que aparato quería representar. Pero es que resulta que justo un año antes, 365 días previos a la fecha de que esta respuesta apareciera en Chibolton, apareció otro crop circle que increíblemente representa esta imagen recibida en el mensaje del 2001. Esta imagen fue estudiada y se llegó a la conclusión de que bien podía ser un esquema también explicado de forma binaria sobre la tecnología usada y que cuadraba con la última parte de la transmisión que se iba a recibir un año después. ¿Interesante, no? Parece que los extraterrestres querían dejarnos claro, por si no lo pillábamos, todo el contenido de su respuesta, aunque fuera con distintos mensajes a lo largo del tiempo y en diferente orden (porque digo yo, ¿porque no apareció esto después de la transmisión original? ¿es que ya sabían que no íbamos a saber interpretarlo? <book_image path="books/35-mi-regreso-al-tibet/1000000000000256000001AF473D271D.webp" alt="Ilustración" /> <book_image path="books/35-mi-regreso-al-tibet/1000000000000120000000CC1A52A951.webp" alt="Ilustración" /> Pero la cosa no quedo ahí. Justo un año mas tarde, en Agosto del 2002, apareció otro crop circle en la misma zona en el cual se veía lo que parecía ser un disco con un mensaje también en código binario al lado de la cara de un extraterrestre. Al decodificar este código binario, el mensaje fue mas que sorprendente. Originalmente (en inglés) dice: "Beware the bearers of FALSE gifts & their BROKEN PROMISES. Much PAIN but still time. (Damaged Word). There is GOOD out there.We OPPOSE DECEPTION. Conduit CLOSING (BELL SOUND)". Traducido: "Desconfía de los portadores de FALSOS regalos y sus PROMESAS ROTAS. Mucho DOLOR, pero todavía hay tiempo (palabra no identificada). Existe el BIEN ahí fuera. Nosotros nos Oponemos a la DECEPCIÓN. Transmisión cerrada (sonido de campana que se usa en código para indicar el final de una transmisión)".» Bueno, hasta aquí el interesante relato de David Topí acerca de este intento de contacto por parte de extraterrestres creído y desmentido con igual fervor durante todos estos años. Desde luego si es un engaño, está hecho con un gran derroche de medios pues hacer todos esos crop circles (que efectivamente aparecieron en las fechas y lugares que se dice) no está al alcance de cualquiera. Hay algo que añadir a esta historia: Aunque aquí no lo menciona, existe noticia algo confusa por falta de detalles de que al mismo tiempo que aparecía la matriz fotografiada en las imágenes, la misma matriz fue recibida en forma de señal por el SETI, pero según se dice, finalmente este decidió descartar esa trasmisión o eso se dijo públicamente. La señal parece ser que era de pulsos laser, una técnica con la que la NASA ha enviado señales al espacio. En cualquier caso, este triste hormiguero humano vive demasiado incomunicado con los viajeros de las naves que nos visitan, y eso para bien o para mal seguirá siendo así para cada uno de nosotros mientras mantengamos el amor incondicional que profesamos a nuestro querido ego (pero sólo hasta entonces). <book_image path="books/35-mi-regreso-al-tibet/10000000000001F40000013CBAFE860C.webp" alt="Ilustración" />

  4. El maestro se refiere a las estrellas cercanas al sol, de ellas menciona 3, a la más misteriosa la llama Serpentario 70, es una forma de referirse al sistema 70 Ophiuchi de la constelación de Ofiuco u Ophiuchus (el portador de la serpiente o Serpentario) o también conocido como "El cazador de serpientes", es una de las 88 constelaciones modernas, y era una de las 48 listadas por Ptolomeo. En esta constelación se localizan varias de las estrellas más cercanas a nuestro Sistema Solar. Así, la Estrella de Barnard es, después de las tres componentes de Alfa Centauri, la estrella más próxima al Sol, estando situada a poco menos de 6 años luz. También en Ofiuco se encuentran los sistemas 70 Ophiuchi (a 16,6 años luz) y 36 Ophiuchi (a 19,5 años luz), constituidos por enanas naranjas —estrellas semejantes al Sol aunque más frías y tenues—, ambos a menos de 20 años luz de distancia. La otra estrella mencionada (61 Cygni o Gliese 820 AB) es una estrella binaria visual en la constelación del Cisne, formada por dos estrellas separadas 29 segundos de arco de magnitud aparente +5,21 y +6,03 respectivamente. Aparecen como un par de estrellas de color rojo-naranja, siendo una de las estrellas dobles más hermosas observables con prismáticos. Situada a algo más de 11 años luz, es la decimoquinta estrella más cercana al Sistema Solar. Hay en esta frase dos errores de redacción que merecen ser comentados, tras mencionar las estrellas dice: "Esto nos invita a pensar que las emisiones de 21 cms. que provengan de más allá de ellas serán 40 veces más intensas que las de otras regiones del infinito espacio estrellado". Esto si se analiza no tiene mucho sentido, y lo que pasa es que ese "de más allá" hay que matizarlo: más allá se refiere a los planetas en torno a esas estrellas (no a más allá de esos sistemas), un poco más adelante leemos: "Por lo tanto, las señales que provengan de cerca de dichas estrellas, a la longitud de onda indicada, solo podrán recibirse si son exactamente intensas". Se entenderá mejor esta frase si se lee así: Por lo tanto, las señales que provengan de cerca de dichas estrellas, a la longitud de onda indicada, solo podrán recibirse si son exactamente así de intensas.

  5. Esto es totalmente lógico: antes de que a Carl Sagan lograse que enviaran su improvisado mensaje, debe haber sido establecido por los extraterrestres un protocolo de contacto universal (precisamente ese es el tema del libro Contact del mismo Carl Sagan). Los gnósticos lo tenemos fácil porque del modo descrito en el libro «los platillos voladores» podemos contactar personalmente con los extraterrestres siempre y cuando solventemos el obstáculo de nuestra supina incompetencia para recibir el mensaje telepático de respuesta previo al contacto (alguna vez se me advirtió que si no somos capaces de recibir tal mensaje de respuesta y acusar su recibo, el protocolo de contacto de las naves les exige abstenerse de descender).