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Capítulo 18. Mi Regreso al Tíbet

¡Ah tiempo! que una Dama-Adepto Tibetana muy singular, dentro de la orden Sagrada del Tíbet exclamó diciéndome: ¡Muere! El libro egipcio de la Morada Oculta dice: "El día en que Horus (El ÍNTIMO) consigue la victoria sobre Seth (El Ego Animal) y sus demonios, yo difunto, yo triunfo de mis enemigos, durante la noche de la fiesta en que el Dios Djed es elevado en Djedú ante las divinidades que residen sobre las vías de la muerte". Morir, en mi mismo, disolver el YO, reducirlo a polvareda cósmica, ciertamente no resultó tarea muy fácil, empero, debo confesar muy sinceramente, que permanecí fiel a los decretos de TUM (mi Padre que está en los cielos). Jamás podría negar que entre con mi divina Madre Kundalini en las guaridas de Seth. (Las cuarenta y nueve regiones del subconsciente). Quien quiera subir debe primero bajar, esa es la Ley; toda exaltación va precedida por una humillación. Cada defecto psicológico visto interiormente con el ojo de Horus, tiene en verdad forma satánica, animalesca. COMPRENSIÓN y ELIMINACIÓN son radicales. Sin esos dos factores resultaría imposible eliminar los demonios rojos (los defectos). COMPRENDER es lo primero; ELIMINAR es lo segundo. Muchos neófitos comprenden, mas no eliminan. De cierto os digo que esos fracasan. Mente no es todo; está última puede justificar o condenar, esconder o disculpar, pero no eliminar. Así lo entendí y rogué a mi Madre; el resultado fue maravilloso. ¡Oh divina Madre Kundalini! ¡Serpiente Ígnea de nuestros mágicos poderes! ¡ISIS a quien ningún mortal ha levantado el velo! ¡SOPHIA! Bien saben los dioses del Jardín de las Hespérides, que tú si puedes eliminar defectos. Entre mi Madre y yo compartimos el duro trabajo; yo comprendía y ella eliminaba. Defecto comprendido a fondo era inmediatamente eliminado por mi madre, nunca ella me abandonó, jamás me dejó solo. Aprendí a combinar la meditación con la oración. Meditaba para comprender. Oraba para suplicar[1]. Retornar al vetusto monasterio Tibetano fue siempre mi mejor anhelo; Yo volví a ese santo lugar después de haber sufrido mucho. Cima inmaculada de la delicia, Tíbet secreto; ¡todo en ti tiene aire de misterio! Ciertamente esos Himalayas eternos tienen inocente profundidad de espejo; nieves perpetuas, sobrios conventos budistas, monjes que oran y meditan musitando muy quedito: «OM MANÍ PADME JUM». Esos místicos saben de los tormentos de las razas ya vencidas, que vivieron y murieron a la sombra de su mole colosal. Ellos saben de los vuelos de las águilas y del rayo que las marca con su rúbrica de fuego. En los flancos de sus montanas, rueda el trueno de los broncos vendavales, y en sus templos sepulcrales se hunden cósmicas señales que tienen sabor de eternidad. Necesitaba de acuerdo con antiguos usos y costumbres milenarias, alguien que respondiera por mí, un alma caritativa, un padrino que me presentase en la orden y es obvio que lo tuve, ¡gracias a Dios! Él pagó mi derecho de ingreso o mejor dijéramos de RE-INGRESO a la orden venerada, con esotéricos dineros que las humanas multitudes desconocen. Para el retorno no hay fiestas; así está escrito y eso lo saben los divinos y los humanos. Sencillamente y sin ostentación alguna, volví a ocupar mi puesto dentro de la orden y continué en el trabajo que otrora había abandonado cuando me alejé del camino recto. Recomencé mi labor haciendo caridad; fue necesario ayudar dentro del monasterio a una pobre alma que había tocado en nuestras puertas buscando la luz. «Pedid y se os dará, golpead y se os abrirá» Eso es AMOR... El fuego de la caridad hace milagros. Desgraciadamente esa suplicante estaba demasiado dormida, hice en verdad enormes esfuerzos para despertarla, mas todo fue inútil. Es obvio que esta sufriente criatura ni siquiera había comenzado a luchar contra los demonios rojos de Seth (El Ego) su conciencia estaba totalmente embotellada entre el YO. ¡Oh! Viejo monasterio protegido por antiquísimas murallas. ¡Cuánto te amo! ¿Cómo olvidar ese patio inefable y aquella mesa sacra ante la cual se sientan los NIRMANAKAYAS de compasión? ¿Cómo olvidar esos salones de trabajo y todos los múltiples y variados pasillos inefables por donde circulan y van y vienen los ADEPTOS de la luz? Pesaroso, contrito de corazón, arrepentido de verdad, imploraba, demandaba a mi Madre divina, rogaba, muy sinceramente, eliminar el defecto psicológico que mediante la meditación de fondo, había ya sido comprendido en forma íntegra. El trabajo esotérico me permitió entonces evidenciar hasta la saciedad la pluralidad del YO. Cuidadosas observaciones me permitieron patentizar en forma efectiva, la íntima relación existente entre defecto y entidad. En forma ostensible pude verificar que cada error es multifacético en sí mismo. Resulta notorio y claro a nuestros pacientes lectores, penetrar, concebir la idea de pequeños YOES gritones y pendencieros, entidades de tipo maligno, personificando defectos. No es óbice para estas variadas entidades la coexistencia desordenada y absurda dentro de nuestra propia PSIQUIS. Desdichadamente estos agregados psíquicos, subjetivos, infernales, continúan más allá del sepulcro. El retorno palpable, auténtico, incuestionable, de esos valores subjetivos, abominables, a nuevas matrices, es un axioma matemático. AHAMKRITA BHAVA: Estas dos palabras sánscritas significan «CONDICIÓN EGOICA» de nuestra CONCIENCIA. Es obvio que la CONCIENCIA embotellada entre todas estas entidades que constituyen el EGO, se desenvuelve y vive en función de su propio condicionamiento. ATMA-VIDYA. Con este término indostánico nos referimos a la ILUMINACIÓN DIVINA. La CONCIENCIA embutida entre los innumerables YOES que constituyen el EGO, es notorio que no goza de la auténtica iluminación; Se encuentra en estado de sopor, duerme, es víctima de las vanas ilusiones de MAYA. ATMA-SHAKTI. Con este término de la sabiduría antigua indicamos, señalamos, el poder absolutamente espiritual. Por secuela, consecuencia, corolario, podemos y debemos enfatizar la idea, de que la CONCIENCIA puede gozar del legítimo poder espiritual mientras no se haya liberado de su condición EGOICA. Cuando MEFISTÓFELES (EL EGO), queda reducido a cenizas, la CONCIENCIA se libera y despierta. ¿Ahora si comprendéis lectores conspicuos por qué se me exigió morir? Solo eliminando el EGO pude regresar a la ORDEN SAGRADA DEL TÍBET. Más ¡Oh Dios mío! recordad querido lector que no hay rosas sin espinas, tú lo sabes. ¡Cuánto dolor sentí al recorrer todos los pueblos y aldeas del Tíbet! Por doquiera, aquí, allá y acullá, pude ver las tropas chino-comunistas que alevosas habían invadido la tierra de los adeptos. ¡Qué espantosos son los profanadores! Ved aquí a los soldados rojos en las puertas mismas de las pagodas sagradas, burlándose cínicamente de lo que no entienden. Al divino Padma Sambhava, encarnación del Loto; protector de todos los seres conscientes, suplico libertad para el Tíbet. A todos los sublimes PADRES y MADRES de los BUDDHAS de los cinco órdenes, ruego alejar para siempre a las hordas bárbaras que han asesinado a los Santos. BHAGAVÁN ACLAIVA, maestro protector de nuestra sagrada orden; alejad del Tíbet las hordas brutalizantes del MARXISMO. ¡Ah! Bien sabe el TATHAGATA (BUDDHA), cuánto hube de sufrir al contemplar la terrible soledad del Valle de AMITHABA. ¿Qué fue de aquellas fiestas religiosas que otrora alegraron el sublime valle? Ahora solo se ven por doquiera las huestes sanguinarias del MARXISMO; ¿Hasta cuándo habrá de continuar esta amargura? Afortunadamente el monasterio de la ORDEN SAGRADA DEL TÍBET está muy bien protegido dentro de la cuarta dimensión.

  1. Aprovecha en este párrafo el maestro para dar una gran lección práctica en pocas palabras... Ningún mortal ha levantado ni levantará jamás el velo de Isis, pero aunque ella no revele su verdadera faz a quien todavía no llegó a la cumbre de la segunda montaña (al inmortal), eso no significa que no se dé a conocer a uno cuando empieza en estos estudios de manera seria. Cuando empecé mis estudios gnósticos mi Isis particular me era totalmente desconocida, me enteré que existe tal ser por las obras del maestro. Más tarde, cuando sonó la primera hora de Apolonio, ella asumió diversas formas para manifestarse y con tal forma la vi en el astral. Acaso era la mujer enjuta y fea con lágrimas en los ojos, como luego era la robusta forma monstruosa desplegando sus alas mientras devoraba a algún yo demonio... Con estas formas ella se presentaba ante el profanador incrédulo que la contemplaba con los ojos fantasmagóricos del Kama-rupa. Costoso era traer el recuerdo de estas representaciones a este mundo físico, confusas imágenes de formas simbólicas tras las que el corazón mirando a través del traslúcido del alma una vez traído aquí el recuedo no podía albergar duda de autenticidad. Más adelante el mismo Atmán en persona hizo esfuerzos supremos para poder hacerme llegar mensajes concretos e inequívocos condensados en números..., mucho más adelante, conforme me fue posible resistir tales conversaciones (plantéese el lector que de pronto se le aparece una figura totalmente ajena a él que se declara su espíritu y le dice que haga algo drástico como mudarse a otro país con lo puesto ¿qué haría el lector?), no se abstuvo el señor de sostener con quien esto escribe tremendas conversaciones admonitorias cuyo contenido sólo a él y a mi incumben... Igual como me pasó a mi, triste demonio a punto de cumplir su tiempo bajo la luz del sol, le pasa a todos los que son tocados por la honda enseñanza de estos libros, más la inmensísima mayoría fracasa sin que sea cosa fácil analizar y comentar las razones de ese fracaso sin hacer más mal que bien. Sólo puedo decir que, una vez que comprendemos nuestro miserable nadidad, al que llama se le abre, al que pide se le da. Jamás nos perjudica llamar a las cosas por su nombre, abandonar toda vanidad, en nada nos empeora dejar de considerarnos acreedores de una dignidad que nunca nos hemos ganado: abandonar la vanidad es lo indicado. Todos nosotros somos infrasexuales y perversos, reconocer lo que somos no nos puede perjudicar en nada, antes bien, nos abre la puerta. Reconocer la propia condición sin temor equivale a pasar la prueba del primer guardián. No está de más tratándose de este asunto de entrar en contacto con la madre divina y con el padre que no está en secreto (Atmán el inefable, el íntimo: el que está en secreto es el otro: "el padre de mi padre"), tener muy presente que el trato con las partes altas de nuestro ser sólo se hace posible cuando interiormente estamos resueltos a afrontar un terrible destino -como dijera Tom Cruise en la frase hecha famosa por la película Oblivion cuando, encontrando un viejo ejemplar del libro de Thomas B. Macaulay que se titula "Lays of Ancient Rome" (1842), lee en voz alta esta frase que es parte de la arenga que el capitán romano Horacio Cocles hace a sus tropas para defender el último puente sobre el Tíber mientras sus compañeros lo derriban evitando que Roma quede indefensa ante el ataque de los Etruscos. Dice (en inglés): "And how can man die better /Than facing fearful odds / For the ashes of his fathers,/ And the temples of his gods?" Una de cuyas traducciones líricas sería: "¿Y CÓMO MEJOR PUEDE MORIR UN HOMBRE,/ QUE ENFRENTANDO UN TERRIBLE DESTINO/ POR DEFENDER A LAS CENIZAS DE SUS PADRES/ Y A LOS TEMPLOS DE SUS DIOSES?". Cuando estamos ya instalados en estas cosas serias, cuando definitivamente hemos superado el temor a estar totalmente solos en el universo aunque estemos rodeados de gente (de gente dormida, peligrosa, y condenada al orco irremisiblemente tanto como uno, pero que a diferencia de uno no se quieren dar a sí mismas, con paciencia, la oportunidad de escapar a ese triste destino), es cuando reina el silencio imprescindible para que "la voz del susurro del viento" se escuche en nuestro corazón (la voz de la intuición, la voz de Atmán).