Capítulo I. Arcano Nº 1 "El Mago"
DESCRIPCIÓN DE LA LÁMINA:🔗
<book_image path="books/47-tarot-y-kabala/100000000000033D000005E0DE518C9CD8D1046E.webp" alt="Ilustración" />
En la parte superior los ojos representan los Ojos del PADRE, internamente representa el Infinito, el Santo Ocho, el Caduceo de Mercurio, los 8 Kabires[1] que dirigen el planeta. El Mago está de perfil, lado derecho significando que para el manifestado es todo el lado derecho. En su frente le sobresale LA SERPIENTE, indicando que está levantado, que es un Maestro Auto-Realizado. En la mano izquierda el BÁCULO DEL PODER, que simboliza la Médula Espinal señalando el infinito; con la mano derecha señala la Tierra, indicando que la domina con la ciencia, que hay que subir desde abajo, "no se puede subir sin antes bajar", se necesita bajar a la Novena Esfera[2] que tiene dos representaciones, la primera el Sexo, la Piedra Cúbica; la segunda son los Nueve Círculos, los Infiernos Atómicos donde el Iniciado tiene que bajar, simboliza "bajar para subir". En su vestido hay un triángulo con el vértice hacia arriba, esto representa las 3 Fuerzas Primarias reunidas en Kether, el 1. A un lado hay una mesa que representa los 4 Elementos (Tierra, Agua, Fuego, Aire), el plano Físico. Sobre la mesa se encuentran varios elementos en desorden: la ESPADA de Poder, el LINGAM (órgano sexual masculino), un CÁLIZ que representa el cerebro físico y por otra parte el YONI (órgano sexual femenino), y una LUNA que hay que convertir en Sol. Bajo la mesa se encuentra el IBIS INMORTAL, el Ave Fénix, el Cisne Kala-Hamsa, el Espíritu Santo que simboliza el Amor, está debajo de la mesa indicando que es por medio del Fuego Sagrado del Tercer Logos que hay que ordenar los elementos desordenados sobre la mesa. En la parte inferior, en LAS AGUAS DE LA VIDA encontramos La Piedra Cúbica, La Piedra Filosofal ya labrada indicándonos que es el trabajo que hay que realizar, esa es la Piedra Cúbica de Jesod, el Sexo: "PIEDRA DE TROPIEZO Y ROCA DE ESCÁNDALO".
SIGNIFICADO ESOTÉRICO DEL ARCANO:🔗
El estudio esotérico del Tarot está dividido en dos partes, la ESOTÉRICA Y LA MATEMÁTICA. La primera consta de 22 Arcanos, después se inician los avances a través de las Matemáticas. El Arcano Nº 1 es El Mago, lo que Inicia, lo que comienza, el Uno, es la Unidad, el Espíritu Divino de cada persona, La Monada o Chispa Inmortal de todo ser humano, de toda criatura. El Uno es la Madre de todas las Unidades, El Uno se desdobla en Dos, que es el siguiente Arcano: La Sacerdotisa. En el Arcano Nº 1 entramos en el Santo Regnum de la Magia, sobre la cabeza se ve el Santo Ocho representado por dos ojos, es el Símbolo del Infinito, representando a los 8 Kabires, símbolo de la Vida y de la Muerte. En el centro de la Tierra, en la Novena Esfera se encuentra este símbolo sagrado del Infinito. Sobre este símbolo giran todos los organismos, como el del cuerpo humano dentro de aquel que quiera Auto-Realizarse; siempre hay una eterna lucha: "Cerebro contra Sexo", "Sexo contra Cerebro", "Corazón contra Corazón". Pero si el SEXO DOMINA EL CEREBRO se produce la caída y el Pentagrama (representa al Maestro) queda con las puntas hacia arriba y la cabeza hacia abajo. El Santo Ocho es un símbolo muy importante e interesante, encierra, define y enlaza las corrientes magnéticas que se establecen entre el Hombre Terrenal y el Espiritual. Tal signo junta o separa todos los elementos regidos por la energía atómica, si se traza con los dedos medio, índice y pulgar sobre la superficie del Plexo Cardíaco.
PRACTICA:🔗
"Poner la mente quieta y en silencio, adormecerse pensando en la figura del Santo Ocho (Infinito), hacer trazos sobre el corazón de acuerdo con la descripción anterior. Dejad a dicha figura sumergirse en vuestra Conciencia, luego poned la mente en blanco sin pensar en nada. Así después de cierto tiempo DESPERTARÉIS CONCIENCIA EN ESA REGIÓN QUE SE LLAMA MUNDO ASTRAL". Si observamos la columna vertebral veremos el Santo Ocho y ahí el Caduceo de Mercurio o Hermes que representa los dos cordones ganglionares que se enroscan en la médula espinal y que son: Idá y Pingalá, los Dos Testigos, las Dos Olivas, los Dos Candelabros que están delante del Trono del Dios de la Tierra y que ascienden al cerebro hasta la glándula Pineal, luego a la Pituitaria en el entrecejo, llegando finalmente al corazón por un hilo finísimo llamado Amrita-Nadi. Por el cordón de la derecha suben los Átomos Solares, por el de la izquierda suben los Átomos Lunares. Cuando ascienden por la espina dorsal, encienden nuestros Mágicos Poderes, el Santo Ocho es, ha sido y será la clave de todo. Un Mago no existe sin el Santo Ocho. Si se considera el trazo de este símbolo vemos que encierra un doble circuito, donde se cruzan las dos fuerzas, una cierra y otra abre. ESTA ES LA LLAVE PARA ABRIR TODAS LAS PUERTAS. Abre nuestro Templo Interior, es el signo que abre el Libro de los Siete Sellos. En la Orden Sagrada del Tíbet se usa para todo. Esta Orden a la cual tenemos el alto honor de representar aquí en México, es la más poderosa de toda la tradición oriental. Se compone de 201 miembros, la Plana Mayor está formada por 72 Brahmanes, el Gran Regente de dicha orden es el Gran Guruji Bagavan Aclaiva. La Orden Sagrada del Tíbet, es la genuina depositaria del Real Tesoro del Aryavarta. Este tesoro es el Arcano A.Z.F.
EJERCICIO:🔗
"Momentos antes de acostarse concéntrese en la Sagrada Orden del Tíbet y en el Santo Ocho, llamando al Maestro Bagavan Aclaiva, él ayudará a salir en Cuerpo Astral". Una noche cualquiera seremos invocados a la Logia del Tíbet y seremos sometidos en el Templo del Himalaya a siete pruebas; cuando a uno lo llaman lo jalan de los pies para presentarse parado. Pero hay que tener valor porque serán sometidos a muchas pruebas y muy duras. Serán decapitados y atravesados por el corazón con una espada, hay que tener valor, el que tiene aspiración y constancia triunfa. La Orden Sagrada del Tíbet es muy exigente, ahí se encuentran los verdaderos Rectores de la humanidad. El Fuego del Flegetonte y el Agua del Aqueronte, se entrecruzan en la Novena Esfera, el Sexo, formando el signo del Infinito. Hay que trabajar con el Agua y el Fuego, origen de Bestias, Hombres y Dioses, "el que quiera subir tiene primero que bajar", esto es terrible. Esta es la prueba máxima, casi todos fracasamos. Todo en la vida tiene un precio, nada se nos da regalado. La Auto-Realización cuesta la vida, se debe tener valor y tal vez sea admitido en la Orden Sagrada del Tíbet. Tal como está constituida la Tierra también nuestro organismo lo está, necesitamos trabajar y bajar a nuestros propios Mundos Infiernos. Hay que trabajar con el Sexo, ésta es la Piedra Cúbica de Jesod.
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La palabra kabires es una castellanización propia del maestro Samael Aun Weor del término masónico y teosófico kabiri, que algunos dicen que deriva de la palabra hebrea habir (grande) pero que más bien parece derivar de Kabar, sobrenombre de la diosa Venus y del planeta así llamado. Los Kabiri o Kabires eran adorados en Hebrón, la ciudad de los anakimes o anakas (reyes y príncipes, nótese el parecido con Anunnakis (dioses)), y son los superiores espíritus planetarios, los “máximos y potentes Dioses” (es decir los siete logos de los siete planetas sagrados, creadores y rectores de la humanidad terrestre). Varrón, siguiendo a Orfeo, les llama “potestades divinas”. Los Kabiri representan la tsaba o “hueste celestial”. Sin embargo, se inclinan ante el ángel Anael (espíritu planetario de Venus), lo cual parece incomprensible siendo Venus uno de ellos, y no precisamente el Sol, que es el más exaltado, ni Saturno, que es el Sol negro, pero esto se entiende si se relaciona al planeta Venus con Lucifer (o mejor dicho con Cristus-Lucifer) tan poéticamente apostrofado por el profeta Isaías cuando dice: “¡Oh Lucifer, hijo de la mañana!”, pues los sietes Kabires son los siete espíritus que arrojan sus coronas a los pies del Cordero en el Apocalipsis, son pues, capitaneados por Cristo, encarnado totalmente en el maestro Averamento. Los Kabiri eran conocidos como los dioses de los misterios, por ello estos “siete lictores” traen, cada uno en la era astrológica que le es propia, la doctrina secreta a la humanidad. Suidas dice que los Kabiris son los dioses que mandan a los dem´ças o daimones (mal entendido como demonios, en realidad son los espíritus o seres, los íntimos). Según Macrobio son “los penates y divinidades tutelares, por mediación de los cuales vivimos, aprendemos y conocemos” (es decir los cristos instructores del mundo). Los terphim de que se servían los hebreos para consultar los oráculos del Urim y Thummim, eran jeroglíficos simbólicos de los Kabiri, sin embargo, se ha perdido este significado siendo ahora Kibir un sinónimo de daimón, pero mal entendido como diablo. El Planeta Venus (Nogah); y sus figuras antropomórficas y nombres míticos en diferentes culturas: Venus, Afrodita, Oshun (en la tradición Yoruba, curioso este último pues en el sincretismo a Oshun se la identifica como la Virgen de la Caridad del Cobre y el cobre es el metal alquímico de Venus) Freya (en los nórdicos), Maria Magdalena, Bast (en Egipto), Ishtar (Babilonia) o la Isis Egipcia, encarnación de la Naturaleza, es según la Tradición Mágica/Kabalista Occidental correspondente al sephirah Netzah, que está constituido en los cuatro mundos por diferentes Jerarquías espirituales, y cuyo nombre Divino en el Atzilútico es el “YHVH Tzabaoth”; (es decir el señor Jehova cuyo mandato al hombre edénico fue no comer el fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal, o en otras palabras: no derramar el semen). En el mundo de Yetzirah, el coro angélico que le corresponde es el de los Elohim, dioses y diosas que fueron los protagonistas en el proceso de cohesión y despertar del hombre primordial (y en la caída Adámica, pues los que decidieron quedarse a vivir aquí y esposaron hembras humanas, son los Luciferes mencionados en la rebelión de Lucifer, los Elohim caídos (ver Genesis 6 y el Libro de Enoch), que ponen de relieve un fallo en el plan original (el error de los dioses u origen del ego, causa de la parte luciferina o intervención de la reflexión del logos en el asunto), a estos ángeles caídos en la materia les correspondió su consiguiente hundimiento al plano Qliphotico o involución sumergida, del que con malas artes se andan ellos defendiendo sacrificando la sangre de los inocentes para retrasar en lo posible su desintegración, siendo los capitanes entre estos los siete anti-kabires nombrados en la conjuración de los siete. Lucifer es la inteligencia rectora de Netzah en los Qliphoth, por eso es lógico que Venus en si, que según muchos nada tiene que ver con la Iluminación o revelación, cualidad que según esos le corresponde en realidad a Urano, es precisamente el planeta fundador del colegio de iniciados en la tierra, y le corresponde la ilumunación y la revelación, siendo en realidad el atributo de Urano la revolución, la rebeldía. A Venus/Netzah le corresponde también el Tantra (como disciplina para despertar a la Serpiente) en sus tres variantes, la blanca o arcano AZF, la gris o camino de confusión (que como un río turbio desemboca en el tantrismo negro), y la negra propiamente dicha con sus dos Tradiciones: Vama Marga y Daksina Marga. Dentro del Vama Marga o “Tradición del Sendero de la Izquierda”, existen múltiples formas rituales de Magia Sexual tenebrosa que enseñan Arcanos de magia sexual negra como por ejemplo el del Grado IX de la OTO, el así llamado Arcanum Arcanorum (“arcano de los arcanos”, nombre deliberadamente dado para que el devoto lo tome por el gran arcano del ocultimo, hundiendo así a estos en el sendero negro), todos complicados y terribles, basados en el fuego negro o azufre arsenicado, y a los que puede denominarse “luciferinos”, pues se basan en los procesos de la seducción y la magnetización sexual extremas, pero que excluyen la parte crística resumida en el sabio axioma: “la tentación es fuego, el triunfo sobre la tentación es luz”. A pesar de esto, no se debe confundir a Lucifer-Venus con Satanás. El caso de Satanás es totalmente diferente: Es el ego animal en su forma del dragón de las tinieblas: Mara, la antítesis del Planeta Saturno (Shabbathai) que en sí mismo es la Inteligencia rectora en los Qliphoth y la sabiduría del ser mismo y de la muerte del yo en favor del ser mismo, pero cuya antítesis es Satanas, opositor a la vida al que se le ha reconocido en su influencia el principio de cristalización de la forma y putrefacción de la materia, cegando totalmente al Espíritu por su influjo Materialista y negador falseario de la Divinidad (la religión cristiana ha llamado a este principio Satanás, otras religiones le han dado los nombres de Mammon y Arhiman, este principio no es un invento judeo/cristiano, sino el nombre que estas culturas le han puesto al principio negativo de Saturno, y al mismo tiempo es la Ley impositora por la que actúa Jehová -en realidad: yahvé- del antiguo testamento, porque este es un genio del mal, el jefe de los elohim caídos, el anticristo o jefe de la logia negra, no Lucifer que es el reverso tenebroso de Crsito o más bien, el mismo Cristo revestido de nuestras tinieblas para actuar como supremo Ayo porbador, de ahi que las religiones kabíricas (las verdaderas), todas tienen una doctrina esotérica y secreta además de la doctrina general e introductoria, pues así es la naturaleza de los misterios, y no en vano Lucifer es la norma de la medida, el peso y el número. La maestra Blavatsky, en clara alusión a la magia sexual blanca, dice en el tomo 3 de su “doctrina secreta”: “Así, pues, mientras que en Samotracia y en los templos egipcios más antiguos, los Kabiri eran los Grandes Dioses Cósmicos -los Siete y los Cuarenta y nueve Fuegos Sagrados-, en los templos griegos sus ritos se hicieron casi fálicos, y por tanto obscenos, para el profano”. Así pues eh ahí a los siete Kabires y su logia blanca, en oposición al Yahvé hebreo y sus siete antikabires que son la logia negra. ↩
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El símbolo del sexo como “novena esfera” (el noveno sephirote: yesod) se repite sin cesar en toda la obra del maestro, a veces también dice “novena puerta” (las nueve puertas son: 1 y 2 los ojos, 3 y 4 los oídos, 5 y 6 los narigales, 7 la boca, 8 el ano, 9 el órgano sexual). ↩