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Contra la Terrible Lepra

La lepra se cura con la siguiente fórmula: Con paciencia debe humedecerse un pan recién sacado del horno en tres jugos: Escarola, Lúpulo y Ajenjo. Es ostensible que a todo esto, conviene añadirle idéntica cantidad de vinagre y Azufre, previamente puesto uno y otro en fusión, es decir, mezclados entre sí. Luego se añadirá la tercera parte de jugo de Eupatorio y de Ruda Caprina, llamada por los latinos "Aristoloquia Rotunda" y vulgarmente "Hierba Sarracena". También debe añadirse a la fórmula la duodécima parte de la corteza de un Cedro, la sexta parte de la semilla del mismo fruto, la mitad de tanto de Eléboro como Escamonea y exponed todo al fuego hasta lograrse completamente la evaporación de la parte acuosa de la mezcla. Obviamente con todo esto frotaréis las partes roídas por la repugnante lepra. Si a pesar de todo, alguna de esas horribles manchas persistiese, continuase sobre la piel del paciente, preparad entonces el siguiente ungüento. UNGÜENTO: Grasa de víbora Cascabel, la mitad de grasa de carnero y de oso, la cuarta parte de Aceite de Alcaparras, otro tanto de Azufre vivo, la sexta parte de Hepática. Incuestionablemente hay que someter el total a una fumigación de Incienso y cocer y recocer todo esto, hasta que coagule. Por último se añade cera en muy poca cantidad para que no se endurezca el preparado. Normalmente se usa cera amarilla, para estos ungüentos. Con este prodigioso ungüento se puede curar el leproso, aunque éste último esté ya muy grave. Hay que aplicarle el ungüento al paciente, cada dos días hasta lograr la desaparición total de las horripilantes póstulas. Este remedio es de aplicación externa. Las plantas que se usan deben ser bendecidas de acuerdo con la Elementoterapia. Se pedirá a la Divina Madre Kundalini, ordenar al intercesor elemental para que éste último ponga a trabajar a los elementales de las plantas. La fe es el fundamento de la taumaturgia.