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Invocación al Rey del Occidente

"Poderoso Rey: "Bayemon" que sabiamente gobiernas las regiones occidentales del planeta tierra; Escuchadme gran Señor". "Postrado humildemente a tus pies, te invoco en nombre del Santo y misterioso Tetragrammaton. Divino señor, ten piedad de mí que soy un pecador. Sé que nada valgo, pues soy un mísero gusano del lodo de la tierra, pero te llamo Señor en nombre de tu Padre que está en secreto y de tu Divina Madre Kundalini. Ven Señor, concurrid a mi llamado por el Cristo y por el Tetragrammaton". "En caso de que estéis muy ocupado en tus trabajos cósmicos, enviadme entonces al Genio "Passiel Rosus". Como nada soy yo mismo, como nada valgo, os ruego perdonar mi atrevimiento al invocarte. Bendecidme Señor y haceos visible y tangible ante mí. AMÉN, AMÉN, AMÉN". El invocador se sentará en el centro del círculo trazado en el suelo, ubicado como ya dijimos, en el cruce de dos caminos en la montaña. Meditará el invocador en el Rey del Occidente y cuando ya aparezca, entonces se le pedirá lo deseado. Es necesario tener humildad e inclinarse ante el veredicto de la Ley. Todo será hecho, no como el invocador quiere, sino como la Ley quiere. Las invocaciones se hacen siempre a la media noche en la montaña, con mucha humildad.