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Invocación

Recitado el exorcismo del día, el invocador ubicado en el centro del círculo, se debe sumergir en profunda meditación suplicando al Regente planetario del día, le envíe alguno de sus Santos Ángeles. Orando, meditando y hasta llorando, hay que pedir, clamar, rogar, la Fe debe ser intensiva y la súplica terrible. El Ángel puede hacerse visible en el mundo físico, si no existe en el invocador ni siquiera un átomo de duda. Cualquier simple átomo de duda, hace imposible el fenómeno mágico de la materialización de algún Ángel. La petición debe formularse con claridad y muchísima humildad.