Capítulos

Conclusión

Hemos concluido este libro y me queda la satisfacción de haberle demostrado al mundo, que el materialismo dialéctico de Carlos Marx no resiste un análisis de fondo; es pura sofistería barata, basura, inmundicia, lodo.

La América Latina debe demostrarle a los fanáticos del Marxismo leninismo, que se puede hacer un mundo mejor sin revoluciones de sangre y aguardiente ni golpes de estado, ni castrismo, ni dictaduras comunistas.

En este libro hemos señalado el camino de la transformación social. Nos queda la satisfacción de haberle entregado a la humanidad una nueva doctrina social.

Creemos que todavía la DEMOCRACIA NO EXISTE[1].

Creemos que podemos crear la DEMOCRACIA.

Creemos que la DEMOCRACIA puede hacer un mundo mejor.

Creemos que el Socialismo Cristiano bien entendido es democracia legítima. Creemos en el Cristo Social.

Creemos que se puede mejorar la situación económica de los pueblos, sin necesidad de asesinar sacerdotes, violar monjas, secuestrar niños y torturar a las gentes.

Creemos que se puede hacer un mundo mejor sin necesidad de suprimir la iniciativa individual.

Creemos que se puede educar a las nuevas generaciones en forma libre, sin necesidad de entregarle los hijos al estado, sin necesidad de materialismo dialéctico, sin ateísmo estúpido, sin esclavitud.

Creemos que podemos mejorar la situación económica de los pueblos, sin necesidad de perder nuestra sagrada libertad.

Creemos que podemos vivir mejor conservando los sagrados derechos del hombre. Libertad religiosa, libertad política, libertad científica, libertad de expresión, libertad artística, libertad filosófica, libertad de vida, libertad de trabajar, libre iniciativa, libre forma de pensar, libre modo de vivir, libre forma de sentir, amar y existir.

Creemos que podemos vivir mejor sin necesidad de perseguir a nadie, sin necesidad de odiar a nadie, sin necesidad de fusilar a nadie.

Creemos que sólo basados en la COMPRENSIÓN CREADORA podemos iniciar la reforma social en el mundo.

Creemos que la cuna de la nueva era está en la América Latina.

Creemos que a partir de negociaciones e inteligencia creadora y alto sentido de cooperación, podemos transformar el mundo.

Creemos que sólo disolviendo el yo, acabaremos con las guerras.

Creemos firmemente que el marxismo leninismo, es conservador y reaccionario.

Creemos que la filosofía positivista es antirrevolucionaria y lo que es peor, horriblemente reaccionaria.

Creemos que la dialéctica marxista está anticuada para la nueva era.

Creemos que sólo el hombre religioso, es verdaderamente revolucionario.

Creemos que las religiones confederadas, pueden acabar con el problema económico de los pueblos.

Creemos que en la América Latina no puede jamás echar raíces el comunismo, porque la América latina es totalmente religiosa.

Creemos que la América latina necesita una nueva doctrina política que sea superior al capitalismo pero que no tenga los defectos del capitalismo; una nueva doctrina política que sea superior al comunismo pero que no tenga los defectos del comunismo.

Creemos que el Cristo Social, el Socialismo Cristiano, es la nueva doctrina de la América Latina. Con esta doctrina los países latinoamericanos se reformarían y luego reformarán al mundo.

Creemos que la América Latina está en estos instantes de crisis mundial, totalmente desorientada mirando los toros desde la valla.

Creemos que la América Latina necesita su propia doctrina y ésta es el Cristo Social.

Creemos que la América Latina no comulga con las potencias capitalistas ni comunistas.

Creemos que los latinoamericanos tienen una idiosincrasia psicológica propia, diferente, distinta a la de las grandes potencias que se pelean por el predominio mundial.

Creemos que el latinoamericano sólo puede orientarse con su propia doctrina, el Cristo Social.

Creemos en la República Cristiana del Trabajo.

Creemos firmemente que entre todos nosotros podemos edificar la República Cristiana del Trabajo.

Después de muchos sacrificios hemos concluido este libro y sólo nos queda la satisfacción del esfuerzo cumplido en pro de la humanidad doliente.

PAZ INVERENCIAL.

SAMAEL AUN WEOR.

NOTA DE REVISIÓN: Francisco Caparrós Pujalte, certifica que el texto precedente es copia íntegra del libro del maestro Samael Aun Weor al que se refieren los datos siguientes, y que únicamente difiere del original conforme a los criterios de revisión de www.gnosis2002.com

Título del libro: El cristo social

Edición sobre la que se revisa: primera edición colombiana de 1964

Lugar en la lista regular: Libro 27 de 70

Estado actual de revisión: definitiva sin original a vista desde el 8 de noviembre de 2014 a las 23:34 horas. Pese a referir la revisión a la primera edición, esto sólo ha sido así en las fases previas a la revisión exhaustiva, siendo necesario advertir que el texto no está cotejado palabra por palabra con la edición genuina, impresa en diciembre de 1964 por los Talleres Meridiano de la ciudad de Bucaramanga (Departamento de Santander, Colombia) por considerarse suficiente en este caso la revisión sobre ediciones modernas.

Enlace a la página de revisión: http://www.gnosis2002.com/revisiones/ECS.html

Fecha de publicación: Jueves 11 de diciembre de 2014, a las 06:02 horas.

Enlace de firma: http://www.gnosis2002.com/libros/pgp/ECSsig.html

  1. En todas las ediciones impresas que he visto, la frase viene originalmente escrita como: "creemos que todavía la democracia existe", es decir: le falta el "NO" intercalado entre las palabras "democracia", y "existe". Voy a demostrar más allá´de cualquier duda que la ausencia de ese NO es un error de imprenta. En primer lugar, no tiene sentido alguno la frase ni guarda coherencia con la frase que le sigue: "Creemos que podemos crear la DEMOCRACIA". ¿A santo de qué iba a escribir el maestro que podemos crear la democracia si esta ya existiera? ¿No se advierte que las dos frases seguidas no tienen ningún sentido contextual sin ese NO, al par que juntas tienen pleno sentido con él? Si esta prueba lógica no fuese bastante, afortunadamente en el mismo libro existe una afirmación redundante de esto mismo, es esta frase del segundo párrafo del capítulo XVIII: "Realmente resulta axiomático afirmar que todavía la democracia no existe. Necesitamos crearla. Podemos crear la auténtica y legítima democracia, eso sólo es posible acabando con todos los problemas económicos de los pueblos". Gracias a los dioses, afortunadamente esta frase dice: RESULTA AXIOMÁTICO AFIRMAR QUE TODAVÍA LA DEMOCRACIA NO EXISTE. Es una afirmación categórica, el maestro parece a menudo reiterativo y redundante en su exposición pero ese estilo permite discernir este tipo de errores. Aún después de esto, la calcinada y reaccionaria mente del lector sé que seguirá recelando y pensando que lo originalmente escrito es lo que vale porque aparte de que el lector creerá ver en el contrasentido un sentido que no puede verbalizar, no le gusta la idea de la afirmación porque el lector cree que de hecho y evidentemente la democracia existe. Este es el verdadero asunto sobre el que he de arrojar luz para que se comprenda la afirmación del maestro. Pues bien, voy a hacerlo: sólo las barrigas agradecidas de los estipendiados políticos de partidos comunistoides o socialistas en el sentido convencional del término (socialismo es comunismo llevado a la práctica), sólo ese tipo de sujetos se atreve a afirmar que la democracia existe o que tenemos un nivel aceptable de democracia por la sola razón de que votamos de forma libre y secreta. Creer eso es propio de mentes calcinadas, de impostores que lo que quieren es contentar al pueblo con el fraude de la propaganda del sistema mientras ellos aprovechan la paz social para lucrarse gestionando los asuntos políticos. Tales sujetos conducen a los países al caso práctico nefasto de la oligarquía de partidos. Ese es por ejemplo el caso Español (el lector latinoamericano ha de perdonar a este pobre diablo su desconocimiento en detalle acerca del caso del resto de países de la América latina, pero si no me equivoco, por lo que se aprecia someramente desde fuera todos estos países son ejemplos de corrupción política iguales o peores que el de España, madre patria de todas las corruptelas y picarescas (no en vano aquí se escribió "el lazarillo de Tormes"), de modo que me centro en el caso Español que es el que sufro en mis carnes). Afortunadamente siempre hay personas que prefieren llamar a las cosas por su nombre pese a la pérdida de oportunidades de lucro y estipendio que les supone, personas con algo de conciencia que no tienen estómago para mentir como bellacos aunque vean que todos los demás sí lo tienen, una de esas personas es Antonio García-Trevijano Forte, al que, pese a que se le ha intentado desacreditar de diversas maneras, sé de su honradez por la esperpéntica catadura moral de sus detractore. "El 20 de octubre de 1994 García-Trevijano presentó públicamente su libro «El discurso de la República». La presentación tuvo lugar en el paraninfo de la Universidad Complutense de Madrid ante más de seiscientas personas (ABC informó de que los estudiantes reunidos excedían el millar), entre las que se contaban el histórico sindicalista Marcelino Camacho y los periodistas Antonio Herrero, José Luis Balbín, Pedro J. Ramírez y Luis María Ansón, que presentó el acto. García-Trevijano pronunció un discurso en el que afirmó que: "en España no existe ni libertad política ni democracia" y que la monarquía: "encubre una oligocracia política en la que es imposible controlar a los gobernantes". El 12 de junio de 1995, el diario El Mundo publicó en portada la noticia de que el CESID llevaba más de una década espiando y grabando las conversaciones telefónicas de políticos, empresarios y periodistas. A raíz de esta noticia, el fiscal general del Estado abrió una investigación judicial, que originaría el denominado: "caso de los papeles del CESID". En el curso de la investigación, se descubrió que Antonio García-Trevijano figuraba en el listado de los espiados por el CESID, entre los que también se encontraban, entre otros, el rey Juan Carlos I, Pablo Castellano (vocal del CGPJ), Ramón Mendoza (presidente del Real Madrid ), el empresario José María Ruiz Mateos, Luis María Anson (director de ABC), Pedro. J. Ramírez (director de El Mundo), los ministros Francisco Fernández Ordóñez (Exteriores) y José Barrionuevo (Interior) y el parlamentario del PSOE Enrique Múgica. Las escuchas realizadas se centraban en temas relacionados con operaciones empresariales, políticas, judiciales, periodísticas e internacionales. Durante la celebración del juicio por este caso, que tuvo lugar en 1999, García-Trevijano fue llamado al mismo como testigo, declarando ante el tribunal: "Nunca he tenido teléfono móvil, siempre fijo. He hablado con amigos que lo tenían, pero desde mi teléfono fijo. Cuando me llaman desde un móvil, mi secretaria tiene la orden de decir que me llamen por un fijo. Tenía la certeza y evidencias de que mi teléfono había sido intervenido durante años. (...) [No lo denuncié] porque no tengo ninguna confianza en el sistema de garantías para el ciudadano que existe en este país." (Audiencia Provincial, Sección Decimoquinta RA 341/97 DP 4297/95 Juzgado nº43. "Sentencia nº 227", 26 de mayo de 1999). La sentencia dictada por el juez que instruyó el caso (posteriormente anulada por el Tribunal Constitucional) ordenaba que todos los afectados por las escuchas ilegales fueran indemnizados con un millón de pesetas, a excepción de García-Trevijano, que, a pesar de que constaba en los documentos intervenidos como individuo espiado, y habiendo declarado que tenía la certeza de que su teléfono había sido pinchado, fue excluido de recibir dicha cantidad por entender el tribunal que no quedaba claro "que el teléfono interceptado hubiera sido realmente el de Antonio García-Trevijano Forte", ya que el espiado podría haber sido un hijo del abogado, muy popular en los medios de comunicación por su trayectoria en el deporte de la hípica" (de Wikipedia). Más adelante en el mismo artículo, hay una declaración de él que define su postura política y que considero que me deja satisfecho en cuanto a la presentación de este autor: "Yo no soy republicano, porque republicano es el que acepta pasivamente la república, es decir, un partidario de la república. Yo soy repúblico, que es muy diferente. Un repúblico es un estadista de la república, una persona versada en asuntos públicos, que pertenece a ese «tercio laocrático» existente en toda sociedad, concepto que proviene de la Grecia clásica, pues laos significa «pueblo» en griego antiguo, pero a diferencia de demos, se refiere a la parte del pueblo que contribuye activamente a cambiar la naturaleza de la política". Aparte del libro cuya presentación ya he citado, García-Trevijano ha escrito muchos. Tienen el mérito de explicar. Normalmente el que sabe y cree que dice la verdad se molesta en explicar, el mentiroso se concentra en descalificar sin dar razones consistentes. Todo esto lo traigo a colación para recomendar al lector que honestamente crea que existe la democracia a que examine la obra de 1996 de este autor titulada: «Frente a la gran mentira», la obra es una explicación exhaustiva de cómo se ha abusado del término democracia frente a lo que ella realmente es e ilustra exáctamente la distancia a la que está el sistema de alternacia de poder Español de una verdadera Democracia. La última frase del libro dice: "(Éste es un libro de buena fe, lector), porque «no he tenido ninguna consideración de tu servicio ni de mi gloria».". De modo que –y disculpe el lector que me explaye en esto–, avalado por uno de los juristas más eminentes de todos los tiempos, la afirmación del maestro de que no hay democracia, es exacta.

    UN EPÍLOGO PERSONAL A LOS COMENTARIOS HECHOS A ESTE LIBRO

    En este libro he insertado muchas notas cuanto menos polémicas y que chocarán con la idea de lo que el lector tiene por cierto en más de una ocasión. Francamente me sorprendería bastante haber pasado por alto algo fundamental importante o haber dado por cierto algo falso. De modo que todo esto es la verdad, no son suposiciones o interpretaciones partidistas. Lo he hecho con objeto de que el mundo en que vivimos y por ende el enemigo secreto que lo interviene se entiendan mejor, y de que el lector sepa de una vez muchas intrincadas nociones que normalmente están veladas por completo a la persona que vive socialmente confiada en una buena marcha general de las cosas a pesar de que, más a menudo de lo que esa persona quisiera, se tengan que enfrentar dificultades, pero advierto un defecto en mi que necesariamente he de confesar al lector a fin de dejar todo lo dicho en una justa apreciación: Al hablar de estas cosas turbias y escabrosas cometo el clásico error por el cual son tenidos por ridículos los así llamados "teóricos de la conspiración". El craso error de estos teóricos es que tienen tendencia de por sí a la sospecha, a la descalificación ajena, al "piensa mal y acertarás" (terminan por atacar cuando sea y donde sea, mecánicamente, se parecen en ese sentido a esos progres que protestan aunque no sepan muy bien de qué protestan) y una vez satisfecha su inclinación se retiran contentos con sus teorías sin pensar en lo ridículas que un análisis serio las puede evidenciar. Ni por un instante se ponen estos analistas en el lugar de las personas que comprenden los asuntos y que tienen que realizar en la práctica los actos que luego otros comentamos o criticamos sin pararnos a pensar que se son actos llevados a cabo en unas condiciones en realidad muy difíciles (y a menudo tan desconocidas como imponderables), tanto por la trascendencia práctica de la repercusión de las decisiones que estos tomen respecto del asunto concreto como por el hecho de que hagan lo que hagan no saldrá a satisfacción de todos. Yo sé que tengo ese defecto y lo he tratado de combatir seleccionando muy cuidadosamente los argumentos que pongo en consideración del lector y la visión muy particular de lo que sé acerca de los males de este mundo. He omitido todo lo que no me consta personalmente para el grado de conocimiento de mi mismo que actualmente tengo, así como muchos temas que no he querido tocar aquí por no estar expresamente mentados por el maestro (como por ejemplo que el petróleo no es un combustible fósil que se agotará algún día, extremo del cual hay evidencias sólidas que mostrar, como que de ser asi ya se habría agotado). Pese a ello mi visión dramática de la realidad, fruto de mi propia autognosis, la considero bastante bien reflejada en estas notas y tengo presente que no es una opción tomar las cosas que digo en ellas como pretexto para la desobediencia civil, levantamientos, desórdenes, etc. A lo largo de esta existencia, me he dado cuenta de que por mucho que uno crea saber o incluso sepa de sórdidos intereses inconfesables tras determinadas acciones, no es bueno ni recomendable reaccionar exageradamente al temor –aunque fundado– basados en esta clase de información fundamental que fácilmente se oculta a la vista del gran público, es mejor siempre que, sabiendo todo esto, actuemos como quien no supiera ni remotamente de esos motivos. La naturaleza nos da buen ejemplo con la inocencia infantil: No a pesar de, sino precisamente por no saber ni querer saber del mundo de los adultos, el niño crece todo lo feliz que puede. Ya grande, participa de ese mundo corrupto como otro grano de arena más de la infinita playa de la corrupción (sabiéndolo o no), y en realidad esa participación es la oportunidad de redimirse uno mismo y de redimir al mundo. El yo trabaja en todos nosotros de una forma que he tenido harta oportunidad de estudiar y conocer: llena toda nuestra vida habitando el tiempo. El tiempo lo llenamos de todo lo que cada yo quiere y disfruta y jamás lo tenemos para dar un paso en los caminos del ser. Nosotros en el fondo somos el ser, pero sería absurdo negar que también somos el yo en tanto este exista. Todo lo que el yo ama nos gusta y lo disfrutamos en gran manera, en cambio dar un paso en el presente para hacer el camino del ser resulta un esfuerzo que el maestro llamo "superesfuerzo". De modo que los desmanes que pongo al descubierto en estas notas, no son sino lo que una persona cualquiera con ego haría en la situación de los que ya lo han hecho. Así hemos de verlo si es que queremos disolver el yo, si es que queremos el cristocentrismo. No explico todas estas cosas buscando devolver mal por mal, no es para instigar a la venganza ni al asesinato (que es en verdad como –sinceramente–, en el fondo inconfesable de nosotros mismos creemos los humanos que vamos a cambiar las cosas: matando a nuestros enemigos, y de ser posible a sus hijos y a los hijos de sus hijos: lo que nos hace distintos de los animales no es que matemos por placer, ellos también saben hacer eso, sino que matamos en previsión de "males futuros", (lo que ocurre es que todos tenemos un único golpe que dar antes de que nos pillen y "nos lleven p'alante", por eso, por miedo, es que hay orden en las calles). Hay que romper con la dinámica del asesinato y la venganza o nos tendremos que apartar de los sagrados misterios de Saturno para ir a parar vergonzosamente a los falsos misterios de Moloch, el "santo patrón" de los asesinos. Algunos ingenuos creen que el "no matarás" es el mandamiento más fácil de cumplir (que no les "pisen el cayo" porque entonces comprenderán que somos perfectos especímenes de una raza de asesinos y traidores). Lo interesante del caso, el meollo de la cuestión, no es entender que somos demonios perversos (lo cual ya es un paso de gigante respecto a la ignorancia común) sino entender qué tiene de valioso el ser para que nos valga la pena el camino recto, renunciando a saciar la sed de sangre... Descubrir no sólo cómo dejar de ser malos sino cómo dejar de querer ser malos nos adentra al misterio de nuestro propio ser, al misterio de nuestra propia autorealización (lamentáblemente las mentes calcinadas e idióticas de estos degenerados tiempos no se dan cuenta ni de que son malos). El humano es la semilla de los dioses y de los demonios, apenas un animal en un estado alterado, inestable, asistido siempre por la misericordia de los dioses y avocado siempre al fracaso por su necesaria sucesión de una elección equivocada tras otra. En medio de eso lo que más vale es la voluntad de querer germinar de la misma semilla y la fortuna de no destruir la cada vez más deteriorada oportunidad que tenemos. La contumacia en torno a este impulso de adentrarse por el camino del ser es la flor más exótica, la gran diferencia entre unos y otros, el origen de eso que se llaman: "remordimientos de conciencia". De modo que cojan la guía del maestro (los libros y conferencias) y vuelvan a estudiarlos pensando que el que escribe es un simple humano que, sabiendo de antemano el camino, se aventura a recorrerlo otra vez al tiempo que nos explica cómo hacerlo con todo lujo de detalles, cometiendo errores que luego ha de rectificar, y evitando cometer algunos que no tendrían solución posible. Estudien de esta manera y verán como aprenden. Tal como están las cosas ahora el velo de Isis se vuelve impenetrable, la gente anda demasiado lejos de la verdad sangrienta que no queremos ver. Este orden de cosas es malo y nos perjudica gravemente porque: "estamos quitando las arrugas de las camas mientras vemos por la ventana el hongo de la explosión nuclear". Quien despierte conciencia se encontrará con esta cruda realidad, (pero esa "bofetada de realidad" no es todo: la revalorización y actualización de las posibilidades de autorrealización de la esencia compensan totalmente esta dolorosa percepción, por lo que los que cultivan estos misterios de Saturno o gnosis, son en el fondo dichosos y disfrutan de lo que es suyo en la esperanza, pese a ello, los últimos dioses de la quinta raza van a costar miles de millones de víctimas). Siempre me he negado tercamente a reconocer todo esto, siempre preferí pensar que éramos buenos chicos en el fondo a menudo forzados por las circunstancias e incomprendidos: No es verdad, somos diablos, y tratándose de este menester de lograr los siete grados de poder del fuego esto no puede obviarse ni ignorarse, pues hoy muchos que ignoran la gnosis están despiertos en el mal y para el mal, y son capaces de engañarnos y de usar muchos pretextos morales aparentemente éticos y justos para fastidiarnos toda oportunidad de realizar este magisterio del fuego. Afortunadamente contamos con la ayuda de los dioses santos (es necesario volverse adorador de los dioses, tratar de comprenderles, dejar de juzgarles, dejar de ser engreídos para que ellos puedan mostrarse, especialmente nuestro Dios interno: el íntimo).

    Si queremos el Cristo Social tenemos de atender a los desvalidos a nuestro alrededor, hacer que nuestra luz brille, tratar de mostrarles a otros cual es el camino recto y por qué vale la pena pasar por las ordalías de ese cruel camino. El hecho de adentrarnos en este camino nos capacita para andar el propio camino, pero sobre todo hemos de tener cuidado de no aborrecer a la serpiente, a la virgen de los misterios, ella lo da todo, lo consiente todo, lo perdona todo, siempre y cuando sepamos amarla. El amor a Dios (al íntimo) nos convierte en dioses, el amor a la virgen (a la serpiente, al fuego sagrado) impide que fracasemos (hace que caminemos sobre "el fuego que no quema"). Estoy escribiendo aquí profundos secretos de la magia sexual (el que tenga ojos, que lea).

    Voy a terminar diciendo que vale la pena todo esto hasta incluso si fracasamos, siempre es mejor fracasar que nunca haberlo intentado. Que tu divina madre ponga en tu frente el ósculo santo de la victoria. PAZ INVERENCIAL.

    FIN DE ANOTACIONES