Capítulo XLVI. El Dogma de la Evolución
El dogma y la dialéctica son realmente incompatibles, donde existe el dogma no puede haber dialéctica y viceversa.
Darwin con su dogma de la evolución logró fanatizar a millones de personas.
Lo más grave del caso es que ahora tendremos una nueva raza de esclavos: la raza de niños-monos de la unión soviética; mezcla de mujeres con monos, así se precipitará la degeneración humana.
Aquellos que tanto hablan de libertad y de paz inventan ahora hombres robot, magníficos como carne de cañón en tiempos de guerra, y maravillosos como esclavos en tiempos de paz[1].
Dicen los amos del Kremlin que los niños-monos son semejantes al hombre de Neandertal. Creen los científicos materialistas que este tipo de hombre está demasiado cerca a nuestros antepasados simios.
Realmente los antepasados de Cromagñon, Grimaldi[2] y Neanterdal tiene mucho de degenerados pero nada de primitivos.
Los restos fósiles humanos de la edad de piedra corresponden a hombres involucionados, degenerados.
Ya lo hemos dicho y ahora lo repetimos, que las dos leyes de evolución e Involución se procesan en forma coordinada y armoniosa en toda la naturaleza.
Mucho se ha hablado de la Atlántida pero los fanáticos materialistas están tan embotellados en su dogma evolutivo, que ni remotamente aceptan la Atlántida.
Investigaciones submarinas hechas en el fondo del Atlántico han demostrado la existencia de la Atlántida. El continente sumergido atlante está ya demostrado[3].
Existen en el mundo actualmente tres cavernas donde se conservan modelos mecánicos asombrosos de la cultura atlante. Una de esas cavernas está en los Himalayas, otra en Egipto, y la última en Sur América.
Las máquinas conservadas en esas cavernas para la humanidad del futuro, demuestran que los atlantes llegaron a un grado de tal civilización que ni remotamente lo hemos logrado nosotros los arios todavía.
Los atlantes dejaron iluminadas esas cavernas con lámparas atómicas que todavía están dando su luz; algunos lamas tibetanos conocen personalmente la caverna de los Himalayas[4].
Estamos diciendo algo que los fanáticos de la dialéctica marxista no están de ninguna manera dispuestos a aceptar porque el fanático es ciego.
La ciencia de la radio está actualmente realizando maravillosos progresos, y no está tarde el día en que se puedan recoger las ondas del pasado y televisarlas, entonces todo el mundo podrá contemplar en las pantallas de la televisión la historia de la Atlántida.
Los sabios atlantes nos legaron sus mejores inventos; esos están ocultos en las tres cavernas mencionadas, dichas cavernas sólo serán conocidas por los sobrevivientes del gran cataclismo que se avecina.
Cualquier hombre comprensivo sabe muy bien que la era atómica debe concluir con un gran cataclismo[5].
Toda raza está sometida a los procesos evolutivos e involutivos.
Las civilizaciones nacen, se desarrollan, se degeneran y mueren, todo crece y decrece, sube y baja, va y viene.
La raza aria puebla actualmente los continentes de la tierra, esta raza después de haber evolucionado desde la edad de piedra, ha entrado ahora en un franco proceso de Involución o degeneración.
Antes de la edad de piedra existió la Atlántida. Ese continente con toda su civilización se sumergió en el fondo del océano debido a un gran cataclismo provocado por la guerra atómica.
La ley de la Recurrencia es un hecho; todo vuelve a ocurrir tal como sucedió; los hechos se repiten, ya tendremos nuevamente la bomba atómica llamada "Masmach" por los atlantes.
Con alguna variante viene un nuevo cataclismo y las víctimas seremos nosotros los arios. La causa causarum del cataclismo busquémosla en las explosiones atómicas.
Los atlantes también tuvieron su edad de piedra. La edad de piedra atlante fue precedida por el continente de la Lemuria y su poderosa civilización.
El continente de la Lemuria estuvo situado en el océano pacífico.
Los lémures llegaron a un elevadísimo nivel de civilización. Nosotros los arios no servimos ni para limpiar el polvo de las sandalias a los lemures.
La Lemuria terminó también por la guerra atómica, cada vez que la humanidad inventa la bomba atómica, hay un cataclismo.
Los lemures tuvieron su edad de piedra; la civilización que precedió a la del continente Lemur, se realizó en el continente hiperbóreo.
La primera raza que existió en el mundo fue la raza del continente polar del norte, esa es la raza protoplasmática.
La raza protoplasmática fue el resultado de muchos procesos evolutivos e involutivos que se sucedieron en forma coordinada dentro de las dimensiones superiores del planeta tierra; Recordemos que la tierra es sexta dimensional, mas si aceptamos que existe una dimensión cero, resulta la tierra siendo heptadimensional.
El germen primitivo del hombre debemos buscarlo en la dimensión cero.
El germen primitivo pasando por muchos procesos evolutivos e involutivos condensó al fin a la protoplasmática raza.
Todo evoluciona e involuciona; estas dos leyes se complementan siempre maravillosamente.
Los cambios cuantitativos se traducen en cambios cualitativos mediante los procesos selectivos de la naturaleza.
La naturaleza no hace saltos, nunca se puede saltar de lo cuantitativo a lo cualitativo, como lo piensa Marx. Todo está sometido a los procesos de evolución, Involución, Selección. Todos estos procesos se realizan en el tiempo.
La acumulación de cambios cuantitativos no puede originar instantáneamente cambios manifiestos, o cambios radicales y cualitativos, porque esto sería negar la realidad de la ley de la selección.
La explosión aparentemente instantánea de una bomba de dinamita está precedida de todo un proceso en el tiempo.
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Stalin planeó crear en los años 20 un ejército de soldados genéticamente modificados, mitad hombre mitad mono, según el diario escocés Scotsman. Los documentos descubiertos prueban que Stalin quería “un nuevo ser humano invencible, insensible al dolor, resistente e indiferente a la calidad de la comida que ingiera”; Para ello, el Politburo Soviético acordó en 1925 financiar las investigaciones del biólogo Illya Ivanov, toda una autoridad en conseguir especies híbridas. «Ilya Ivanovich Ivanov (Ruso: Илья́ Ива́нович Ивано́в, 1 de Agosto [20 de Julio] de 1870 - 20 de Marzo de 1932) era un biólogo soviético y ruso que se especializó en el campo de la inseminación artificial y la hibridación interespecífica de animales. BIOGRAFÍA: Ilya Ivanovich Ivanov nació en la ciudad de Shchigry, Kursk Gubérniya, Rusia. Se graduó en la Universidad de Kharkov en 1896 y se convirtió en profesor a tiempo completo en 1907. Trabajó como investigador en la reserva natural de Askania--Nova, también para el Instituto Veterinario Experimental Estatal 1917-1921, 1924-1930), para la Estación Experimental Central para Investigar la Reproducción de los Animales Domésticos (1921-1924), y el instituto Superior Zootécnico de Moscú (1928-1930). Con el cambio de siglo, Ilya Ivanov perfeccionó la inseminación artificial y su uso práctico para la cría de caballos. Demostró que esta tecnología permitía a un semental fertilizar a 500 yeguas (en vez de 20-30 por fertilización natural). Los resultados fueron sensacionales para su tiempo, y la estación de Ivanov estaba frecuentada por criadores de caballos de todas las partes del mundo. Ilya Ivanov también fue pionero en la práctica de la inseminación artificial por obtener varios híbridos interespecíficos. El primero, o uno de ellos, fue el cebroide (híbrido de cebra y burro), el zubrón (híbrido de bisonte y vaca domestica) y un híbrido de un antílope y una vaca, de ratón y rata, de ratón y cobaya,cobaya y conejo, conejo y liebre y muchos otros.1 2 En ese momento la genética estaba en pañales. Muchos creían que esos híbridos podían empezar nuevas especies de animales domésticos y por tanto, ser bastante importantes. EXPERIMENTOS DE HIBRIDACIÓN HUMANO-MONO: Sus estudios más polémicos fueron sus intentos de crear un híbrido hombre-mono.1 A comienzos de 1910 presento en el Congreso Mundial de Zoólogos en Graz en el cual describió la posibilidad de obtener un híbrido hombre-mono a través de inseminación artificial. En 1924, mientras trabajaba en el Instituto Pasteur en París, Ivanov obtuvo permiso de los directores del instituto para usar la estación experimental de primates en Kindia, Guinea Francesa, para tal experimento. Ivanov intentó ganar apoyo para su proyecto del gobierno soviético. Envió cartas al Comisario del Pueblo en Educación y Ciencia Anatoliy Vasilievich Lunacharsky y a otros oficiales. La propuesta de Ivanov despertó finalmente el interés de Nikolai Petrovich Gorbunov, jefe del Departamento de Instituciones Científicas. En septiembre de 1925, Gorbunov ayudó a destinar 10.000 dólares a la Academia de Ciencias para los experimentos de hibridación humano-mono en África. En marzo de 1926, Ivanov llegó a la instalación de Kindia, pero solo estuvo un mes sin éxito. Resultó que no tenía chimpancés sexualmente maduros. volvió a Francia donde mandó cartas al gobernador de la Guinea Francesa para establecer experimentos en los jardines de Conakri. A su regreso a la Unión Soviética en 1927, Ivanov comienza un esfuerzo para organizar experimentos de hibridación en Sukhumi usando esperma de mono y hembras humanas. Finalmente en 1929, gracias a la ayuda de Gorbunov, obtuvo el apoyo de la Sociedad de Biólogos Materialistas, un grupo asociado con la Academia Comunista. En la primavera de 1929, la Sociedad creó una comisión para planificar los experimentos de Ivanov en Sukhumi. Decidieron que se necesitarían al menos cinco mujeres voluntarias. Sin embargo, en junio de 1929, antes de que se hiciera ninguna inseminación, Ivanov descubrió que el único mono macho (un orangután) que había superado la pubertad en Sukhumi había muerto. No llegarían más monos a Sukhumi hasta el verano de 1930. En esta ocasión el experimento consistía en inseminar a hembras de chimpancé con esperma humano, pero tras varios intentos no hubo ningún resultado. Así que, Ilya decidió darle la vuelta a la tortilla: inseminaría a mujeres con el esperma de chimpancés. Aquello ya era demasiado y las autoridades francesas le revocaron el permiso. Regresó a Rusia, que todavía creía en su proyecto, y continuó sus trabajos en Sujumi (Abjasia) donde las autoridades rusas habían creado un campo experimental con primates. Antes de poder inseminar a las mujeres el chimpancé murió, Ilya cayó en desgracia y fue condenado al exilio. En el curso de la reorganización política general en el mundo científico soviético, Gorbunov y varios científicoos implicados en la planificación de los experimentos de Sukhumi perdieron sus posiciones. En la primavera de 1930, Ivanov fue la diana de críticas políticas en su instituto veterinario. Finalmente el 13 de diciembre de 1930, Ivanov fue arrestado. Fue condenado a cinco año de exilio a Alma Ata, donde trabajó para el Instituto Veterinario-Zoólogo kazajo hasta su muerte por un derrame cerebral el 20 de marzo de 1932. El renombrado fisiólogo y psicólogo Ivan Pavlov escribió un obituario para él» (de Wikipedia). Por la frase anterior a esta que anoto, es de suponer que aunque aquí se afirme que este experimento no tubo éxito, se consiguió de alguna manera. En teoría los híbridos no son fértiles, pero existen evidencias de hembras fértiles de ligres (híbrido entre león y tigre), con lo que el daño que lamenta el maestro seguramente está hecho en alguna parte. ↩
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«EL HOMBRE DE GRIMALDI: La más antigua de las razas humanas fósiles es la de Grimaldi, a juzgar por la posición respectiva en que se encontraron los cuatro esqueletos recogidos por el canónigo de Villeneuve. en la "Gruta de los niños", excavada gracias a la munífica ayuda del príncipe Alberto I de Mónaco. En efecto, este hallazgo, de mediados de 1901, permitió establecer cuidadosamente la estratigrafía del interior de esa gruta, en donde existía una capa de más de diez metros de espesor, constituida por un depósito de residuos, cenizas, materiales de desagregación de las paredes rocosas, restos de fauna, instrumental humano, etc. En dos niveles diferentes —uno muy cercano a la superficie y el otro bastante profundo—, se encontraron los dos esqueletos pertenecientes al tipo de CroMagnon, del que luego nos ocuparemos. Pero más abajo aun que el más profundo de ellos, es decir, ya a 8,50 mts. del nivel de la superficie, fueron encontrados —en un nivel netamente musteriense— los dos esqueletos que han permitido tipificar al hombre de Grimaldi. Este ser humano —contemporáneo del elefante antiguo y del rinoceronte de Merck— ha vivido posiblemente en el momento de pasaje del pleistoceno inferior al pleistoceno medio. Y es sumamente interesante señalar que, pese a esta gran antigüedad, constituye un tipo human totalmente distinto del de Neanderthal y francamente opuesto a él, en cuanto el de Neanderthal es un exponente de un proceso evidente de bestialización. Por el contrario, el hombre de Grimaldi se nos presenta con una morfología denunciadora de una inteligencia desenvuelta y capaz. Otra de sus características más notables es que denota rasgos netamente negriticos, es decir, que lo aproximan francamente a algunas de las poblaciones africanas, de las que podría ser el remoto antecesor. Es notable observar que, a pesar de la gran antigüedad indudable que caracteriza a estos restos, ellos habían sido objeto de una verdadera sepultura. En efecto, reposaban sobre el costado derecho, con brazos y piernas replegados, en una fosa de unos 0,75 metros de profundidad. Es precisamente la existencia de esa fosa lo que ha permitido a algunos autores discutir la antigüedad musteriense de este hallazgo y atribuirle una solamente auriñaciense. Pero no disponemos del tiempo ni del espacio suficientes para entrar a juzgar minuciosamente en esa controversia, cuya futilidad ha sido ya declarada por Boule. En cambio, sí nos interesa insistir en el señalamiento de la existencia del culto a los muertos en tan remota antigüedad, como un indicio de preocupaciones mágico-religiosas denotadoras de una inteligencia netamente humana. Hemos de observar, además, que esta sepultura era colectiva. Dos esqueletos completos estaban depositados en ella. Uno era el de una anciana: el otro el de un adolescente de unos quince o diecisiete años de edad. Para completar la sensación perfecta de la sepultura, el cráneo del joven aparecía protegido por una especie de tapa formada de piedras no desbastadas. Ambos esqueletos estaban acompañados de los restos de un peinado y de brazaletes hechos de conchillas». Lo anterior es tomado de una fuente antigua sin precisar, hoy día se considera al hombre de Grimaldi como un tipo de homo sapiens, no obstante, durante mucho tiempo se popularizó la errónea identificación de esos tres tipos humanos con las tres divisiones raciales o razas humanas de la antropología clásica: Cro-Magnon con la raza blanca o caucasoide, Grimaldi con la raza negra o negroide y Chancelade con los esquimales o raza amarilla o mongoloide. Todos se consideran Homo Sapiens y por tanto "Cromañones" en sentido genérico. ↩
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No sé a qué investigaciones se refería el maestro en 1964, pero hoy día se reconocen muchos asentamientos humanos convertidos en lecho marino, aunque los que a mi modo de ver no tienen explicación como no sea aceptando la existencia de la sumergida Atlántida, son estos 2: Las ruinas de Yonaguni, como son conocidas estas estructuras, están localizadas a los alrededores de la isla del mismo nombre y a 200 metros de la región de Arakawabana. Descubiertas por casualidad por el submarinista japonés Kihachiro Aratake, están sumergidas a pocos metros y pueden recorrerse buceando. Sigue siendo un misterio el origen de Yonaguni, ya que por un lado, sus ángulos rectos y su perfecta orientación sugieren la mano del hombre, por otro, el hecho de que esté tallada sobre vastos monolitos da a entender que puede ser de origen natural. Masaaki Kimura, un submarinista y geólogo marino que ha buceado esas ruinas más de cien veces que afirma que: "Si me preguntas si es natural o artificial, puedo decir casi al 100 %, cerca del 100 %, que no puede surgir de forma natural". Y añade: "Hemos sido capaces de recolectar reliquias, herramientas de piedra, esculturas en relieve de figuras de animales, litografías con caractéres esculpidos, y evidencia directa de que los humanos existieron, por lo tanto lo consideramos un artefacto". Según su datación, tendrían una antigüedad de aproximadamente 10000 años, siendo, de ser una construcción artificial, la edificación más antigua de la historia de la humanidad. Por la datación y considerando la poca profundidad a la que está, no es necesario un cataclismo para que se haya sumergido, sino que la subida del nivel del mar tras la última glaciación explicaría el hecho». Existe noticia de que tras el terremoto de 1998 se pudieron apreciar nuevas estructuras jamás vistas anteriormente, cuyas formas son similares a los zigurats de Mesopotamia y a las construcciones Incas, que desmentirían su origen geológico.
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Hay otro lugar, esta vez a unos 700 metros bajo el agua, y rastreado sólo por sonar, su imagen menos conocida es esta:
El 14 de agosto de 2014, una noticia que trascribo a continuación se hacía eco de este descubrimiento y de su escasa o nula repercusión en estos últimos 13 años: «Hace poco más de una década, un equipo de exploradores estuvo trabajando en una misión de exploración y estudio en la costa occidental de Cuba. De ponto su equipo de sonar detectó una desconcertante serie de estructuras de piedra, situadas a unos 650 metros bajo la superficie. Las estructuras parecían completamente similares a un árido ‘desierto’ en el fondo oceánico, y las piedras simétricamente organizadas parecen ser restos de algún desarrollo urbano. De pronto se produjo una ráfaga de medios en sitios de noticias deportivos con títulos como ‘Descubrimiento de la Atlántida en Cuba’ y, “Fue encontrada la ciudad perdida del Caribe”. De todos modos, el hallazgo también atrajo la atención del gobierno, del Museo Nacional, y de National Geographic; todos hicieron promesas para investigar las extrañas imágenes del sonar. Ahora, diez años más tarde, la historia se perdió en la oscuridad. ¿Qué pasó con las ‘ruinas’ hundidas de Cuba? ¿Fueron alguna vez plenamente investigadas?, y ¿por qué los medios de comunicación se quedaron en silencio ante este inusual descubrimiento? El descubrimiento se hizo en 2001, cuando Pauline Zalitzki, ingeniera naval, y su esposo Paul Weinzweig, propietarios de una empresa canadiense llamada Advanced Digital Communications (ADC), trabajaban en una misión de estudio en conjunto con el gobierno cubano frente a la punta de la Península Guanahacabibes en la provincia de Pinar del Río en Cuba. ADC fue una de las cuatro empresas que trabajaron en conjunto para una empresa del gobierno del presidente Fidel Castro con el fin de explorar aguas cubanas que contienen cientos de barcos cargados con tesoros de la época colonial española. El grupo usaba un equipo de sonar avanzado para escanear un área de 2 kilómetros cuadrados de fondo marino, cuando se dieron cuenta de una serie de estructuras de piedra simétricas y geométricas, similares al de un complejo urbano. Al estudiar las imágenes de sonar, Zalitzki observó lo que parecían ser formaciones inusuales de bloques lisos, crestas, y formas geométricas. Algunos de los bloques parecían estar construidos con formas piramidales, otros eran circulares. En julio de 2001, volvieron al sitio con el geólogo Manuel Iturralde, principal investigador del Museo de Historia Natural de Cuba; esta vez estuvieron equipados con un vehículo operado a control remoto para examinar y filmar las estructuras. Las imágenes revelaron grandes bloques labrados en piedra semejantes al granito, que miden cerca de 2,44 a 3,05 metros. Algunos bloques deliberadamente parecían estar apilados uno encima de otro, otros parecían aislados del resto. Zalitzki dijo que las imágenes parecen reflejar ruinas de una ciudad sumergida, pero era absurdo sacar conclusiones sin tener más pruebas. “Se trata de estructuras muy peculiares, y que han captado nuestra imaginación”, dijo Iturralde, que ha estudiado innumerables formaciones submarinas. “Pero si a ésta tuviera que explicarla geológicamente, me sería un problema difícil”. Estimando que se hubiera tomado 50.000 años para el hundimiento a la profundidad que dicen encontrarse, Iturralde añadió, “hace 50.000 años no había la capacidad arquitectónica para construir edificios complejos en ninguna de las culturas que conocemos”. Un especialista en arqueología subacuática de la Universidad Estatal de Florida añadió: “Sería genial si estuvieran en lo cierto, pero no sería verídico en lo que concierne a ver eso en el Nuevo Mundo. Para ese periodo, las estructuras están fuera del tiempo y de lugar”. En la tormenta mediática que siguió al anuncio del descubrimiento, los sitios de noticias se apresuraron en establecer paralelismos con la legendaria ciudad perdida de la Atlántida. Sin embargo, Zelitsky y Weinzweig, no estuvieron dispuestos hacer este tipo de comparaciones. La historia es un mito, dijo Zelitsky. “Lo que hemos encontrado son restos más probables de una cultura local, que una vez fue el “puente de tierra” de 100 millas que unió a la península de Yucatán de México con Cuba". Iturralde agregó que hay leyendas locales de nativos mayas y yucatecos que hablan de una isla habitada por sus ancestros que desapareció bajo las olas. Sin embargo, Iturralde no descarta la posibilidad de que las formaciones rocosas son simplemente el maravilloso resultado de la madre naturaleza. “La naturaleza es capaz de crear estructuras realmente inimaginables”, dijo él. A pesar de los cientos de medios de comunicación que informan sobre ciudades sumergidas con civilizaciones avanzadas, la ciudad perdida de la Atlántida, y ruinas sumergidas, hay quienes no están tan dispuestos aceptar este punto de vista. Keith Fitzpatrick-Matthews, del sitio web Bad Archaeology (Mala Arqueología), afirmó que la profundidad de los supuestos restos es el mayor problema para los defensores de la ciudad hundida. Durante el Pleistoceno, se caracterizó por una serie de edades de hielo, los niveles del mar se redujeron significativamente, pero la máxima caída fue de alrededor de 100 metros. “En ningún momento durante la edad de hielo habría estado sobre el nivel del mar, a menos que, por supuesto, los terrenos en los que se destacan se hubieran hundido. Esta la afirmación hecha sobre Atlantis, según el relato de Platón, de que fue destruida: “por terremotos e inundaciones violentas”. Sin embargo, si tomamos la palabra de Platón, como deberíamos, si asumimos que Atlantis ha sido un lugar histórico, la violencia de su hundimiento hace improbable que una ciudad entera podría haber sobrevivido el hundimiento a más de 600 metros en el abismo”, escribe Fitzpatrick-Matthews. Si asumimos que él tiene razón, y que estas estructuras de piedra no reflejan una ciudad antigua sumergida, sino que simplemente son productos de la naturaleza, entonces seguramente los geólogos y otros científicos estarían apresurados para saltar en el hallazgo e investigar cuál es el evento extravagante de la naturaleza que causó tan peculiares formaciones. Extrañamente, sin embargo, no han existido reportes de investigaciones, ni han habido comunicados de agencias de noticias, que se apartaron con un silencio sepulcral sobre el asunto.
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¿Qué pasó con todas las promesas del gobierno, Museo Nacional, National Geographic, y otros científicos para llevar a cabo nuevas investigaciones? El despido rápido de la historia ha llevado a algunos a preguntarse si se ha producido una supresión de información sobre el hallazgo. Sin embargo, Fitzpatrick-Matthews afirma que la historia simplemente quedó congelada y finalmente los expertos no estuvieron convencidos que Zelitsky realmente había descubierto una ciudad sumergida», hasta aquí el artículo, aparecido en su versión original en inglés el 22 de julio de 2014. En realidad no es sorprendente que posteriores investigaciones no se hayan publicado o mejor dicho publicitado. En realidad el gobierno de los EE.UU. ya conocía el hallazgo desde la crisis de los misiles cubanos y el hecho de que se difundiese su redescubrimiento en 2001 más bien fue un "lapsus" en el sistema de censura global. Las declaraciones citadas del tal Fitzpatrick-Matthews son el típico "debunkeo" de toda información que el sistema quiere filtrar de la atención del gran público (silencio sobre el tema y unas declaraciones del tipo: "aquello sólo fue ruido"). Al menos tenemos las imágenes en sonar de alta definición:
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Hay más casos de construcciones sumergidas pero estos dos, aparte de estar relativamente bien documentados, tienen en común que los bloques usados para las construcciones son de dimensiones gigantescas. En el caso de las ruinas de cuba, "se ha podido detectar que existen construcciones de muy diversos tipos, plataformas, pirámides, unas especie de avenidas, hay un semielipsoide, hay un cuadrado perfecto que en el medio tiene una cruz, hay un enorme pedestal con estructuras alrededor que se cree pudiera ser un reloj solar, por todas partes se encuentran inscripciones y símbolos, no conocidos, no es fácil su estudio debido a que se encuentra el bajo de San Antonio, en este bajo se localiza una montaña que surge desde el fondo del mar y, entre esta montaña y la plataforma insular de Cuba hay un valle sumergido en el cual se localizan estas estructuras, y debido a esto terminando el valle la profundidad del mar cambia de unos 500 metros a 3000 metros" (dice un artículo sobre el tema de Guillermo Castro). En realidad, desde un punto de vista ocultista, el que las ruinas se encuentren completas en toda su extensión a una profundidad que nos dice que nunca habrían estado emergidas teniendo en cuenta la variación del nivel del mar, es de por sí claro testimonio del hundimiento de la Atlántida, pues el movimiento que hundió aquél continente se da en una situación cósmica concreta que es el paso del Hercólubus cerca de la tierra, en el que la llamada "tectónica de placas" exhibe un inusual movimiento vertical que vuelve ciertas zonas del lecho marino continente a la vez que sumerge la tierra emergida convirtiéndola en fondo de mar. Se sabe que las civilizaciones serpentinas (las que tienen pirámides) se dan en lugares donde sobrevivieron restos de la civilización Atlante, eso explicaría la similitud de estas construcciones sumergidas con las de las culturas precolombinas, en otras palabras: los hechos casan bastante bien con lo que la tradición esotérica nos cuenta. Ahora bien, sea así o no, es poco probable que en las actuales condiciones del mundo tras el 11 de septiembre de 2001 y los siguientes avances en la implantación de la "agenda esotérica para la esclavitud global", veamos confirmación pública y notoria de cualquier asunto que afecte al control de las masas por el poder como: Atlántida, extraterrestres, vida en el espacio exterior, etc.
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Este tema merece un tratamiento a fondo que yo no estoy en condiciones de dar porque no es un tema que me haya atraído verificar personalmente, de modo que citaré solamente esto: "De los 173 autores que atestiguan la existencia de lámparas que arden sin renovación de combustible mientras no se estropeen por accidente, citaremos los que siguen: Clemente de Alejandría, Hermolao, Barbaro, Apiano, Plinio, Buratino, Citesio, Celio, Focio, Costeo, Casalio, Cedreno, Delrio, Ericio, Gesner, Jacobono, Leandro, Libavio, Lacio, Pico de la Mirándola, Filaleteo, Liceto, Maiolo, Maturancio, Luis Vives, Volaterano, Porta, Pancirolo, Ruscelio, Escardonio, Paracelso, Solino, Kircher y Alberto el Magno" (nota al pie 34 del capítulo 7 del volumen 1 de «Isis sin Velo» de HPB). ↩
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Eso es cierto, todos los expertos en armas nucleares que ha visto el mundo coinciden en que a pesar del aparente silencio en torno a la cuestión y de que esta desaparezca de la actualidad, el holocausto nuclear es seguro. "Una guerra nuclear sería, teóricamente, el tipo de conflicto bélico donde el uso metódico de armas nucleares se realizaría de forma estratégica con objetivos tanto disuasivos como tácticos. Por definición, una guerra nuclear sería una forma de guerra total y una de las categorías más extremas a las que podría llegar un conflicto dadas las subsecuentes consecuencias aniquilatorias que produciría. Lo que lleva este señor en ese maletín negro (ver imagenes en página siguiente) es el poder más devastador jamás imaginable. Se trata del famoso “maletín nuclear” o “nuclear football” tal y como le llaman ellos. Un maletín que, en su interior, contiene dos libros, un teléfono seguro y los códigos para un Mensaje de Acción de Emergencia (EAM) que autorizan el lanzamiento de las armas nucleares. Fue diseñado tras la crisis de los misiles en Cuba en los años 60 del siglo pasado. Tiene como misión ser el último paso antes de la Destrucción Mutua Asegurada o MAD por sus siglas en inglés, que también significa “loco”. Así es como John von Neumann definió la teoría de que, cada bando posee el armamento nuclear tal que de utilizarlo supondría la destrucción total de su oponente. El miedo a esta situación fue lo que llevó a la llamada Guerra Fría que duró desde el final de la Segunda Guerra Mundial en 1945 hasta el desmoronamiento de la URSS en 1991. Tras el fin de la crisis de los misiles cubanos además de crearse el maletín nuclear, se creó el Teléfono Rojo, un teletipo en línea directa entre la Casa Blanca y el Kremlin para evitar posibles retrasos en las conversaciones entre ambas potencias en caso de una crisis inminente. ¿Por qué tanto miedo? La respuesta tenemos que buscarla tras el fin de la Segunda Guerra Mundial. Japón sufrió los dos únicos ataques nucleares –por el momento– que lo llevaron a claudicar. El mundo entero vió con horror el poder que las bombas nucleares podían significar y desde aquel preciso instante comenzaron a desarrollarse programas de armamento nuclear en la mayoría de las potencias del mundo. Durante los años 50 y 60, Estados Unidos y la URSS hicieron numerosas pruebas de armamento nuclear tanto en su territorio como fuera de éste. En el contexto de la Guerra Fría, mostrar a su adversario un poder de devastación más temible era la manera de garantizar la seguridad nacional. Con el avance de la tecnología nuclear llegaron las armas nucleares de fusión, que utilizaban como detonador una bomba de fisión al estilo de las de Hiroshima y Nagasaki para conseguir la fusión del hidrógeno, muchísimo más energética y por ende, más devastadora.
<book_image path="books/21-el-cristo-social/100000000000021C00000162133D2DCC.jpg" alt="Ilustración" /> <book_image path="books/21-el-cristo-social/100000000000014C000001F4271ACA65.jpg" alt="Ilustración" />
El 1 de marzo de 1954 en el atolón de Bikini los estadounidenses hicieron detonar la bomba Castle Bravo, de 15 megatones. Unas 1200 veces más potente que las que estallaron sobre Japón. Como consecuencia de esta prueba nuclear, los habitantes de las Islas Marshall fueron envenenados por la radiación. Dicen algunas fuentes que los estadounidenses querían ver los efectos sobre la población civil que tendría un bombardeo de estas características y durante los años siguientes presentaron las patologías achacables a la exposición a una radiación extrema: cáncer, lesiones, quemaduras, malformaciones… Seis años después, el 30 de octubre de 1961 un bombardero Tupolev Tu-95 soltó a 4 kilómetros de altura sobre Nueva Zembla, en el Océano Polar Ártico la bomba Tzar, una bomba de hidrógeno de 50 megatones, la bomba más devastadora jamás lanzada sobre la Tierra (en realidad para la prueba se hizo una versión menos potente que el modelo de guerra). Estas bombas fueron lanzadas por aviones. El hecho de tener que desplazar seres humanos hasta la zona de detonación era un grave inconveniente estratégico puesto que implicaba invadir las líneas enemigas y sería imposible llegar hasta el lugar adecuado en el escenario de un enemigo convenientemente defendido. Este problema no lo tenían los Misiles Balísticos Intercontinentales (ICBMs por sus siglas en inglés) cuyo desarrollo fue paralelo al de estas bombas. Se trata de un misil de largo alcance que es lanzado hacia la atmósfera a una altitud enorme, para lo cual hace uso de varias etapas de combustible. Después cae desde allí, siguiendo una trayectoria balística, y desperdigando su armamento sobre el enemigo. Estos misiles son enormes y su alcance está únicamente determinado por tratados internacionales que prohiben misiles orbitales que, técnicamente son perfectamente posibles. Los orígenes se remontan al final de la Segunda Guerra Mundial, cuando los nazis planearon el llamado Projekt Amerika en el que pretendían bombardear Nueva York con un misil llamado A9/10 lanzado desde suelo alemán. Realmente se trataba de un IRBM o un misil balístico de alcance intermedio. Ya durante la Guerra Fría, la URSS comenzó a interesarse por el diseño de un ICBM. El primer ICBM del mundo se llamó R-7 Semyorka y fue en éste en el que el 4 de octubre de 1957 fue lanzado al espacio el primer satélite artificial: el Sputnik 1 y constituye la base para el diseño de los cohetes Soyuz. Obviamente los estadounidenses no se quedaron atrás y desarrollaron su propio programa de ICBMs. El primero de ellos en tener éxito fue el Atlas-D, un ICBM de 1.44 megatones fue lanzado el 29 de junio de 1959. Tanto los soviéticos como los estadounidenses decidieron entonces desplegar ICBMs y durante los años 60 se crearon numerosas instalaciones para albergar los Atlas y los R-7 que requerían enormes instalaciones y eran vulnerables a ataques. No sólo fueron enterrados bajo silos, también eran desplegables mediante plataformas móviles. De igual manera, se fueron desarrollando sistemas de misiles antibalísticos para evitar que el enemigo fuera capaz de penetrar tras las defensas y bombardear exitosamente. Fue tras esos años cuando se definió la Destrucción Mutua Asegurada entre la Unión Soviética y los Estados Unidos. Sin embargo, la escalada de poder no cesó hasta los años 70, cuando se comenzaron los acuerdos SALT que pretendían poner freno a esto y limitar el uso de las armas estratégicas. El primero de ellos, el SALT-I que fue firmado por Richard Nixon y Leonid Brhéznev, también llamado ABM era precisamente sobre la limitación de los misiles antibalísticos que apuntaban hacia emplazamientos que albergaban misiles balísticos con cabezas nucleares. Este primer tratado estuvo en vigor hasta 2002, año en que Estados Unidos decidió retirarse de dicho acuerdo. El SALT-II que tuvo lugar en 1972 hasta 1979 consistía en ir reduciendo progresivamente el número de armas nucleares por parte de ambos bandos para evitar la Destrucción Mutua Asegurada además de los aviones capaces de transportar armamento nuclear. Pese a todo, la construcción de ICBMs no cesó. Transcurridos los años de los acuerdos SALT, los ICBMs se fueron refinando. Cada vez más compactos y a su vez, cada vez más letales. Los viejos ICBMs iban siendo relegados a su uso como cohetes para puesta en órbita de satélites, como por ejemplo el Titán, cuyo último cohete fue lanzado el 19 de octubre de 2005. Fué así como nacieron los MIRV ICBM’s, es decir, misiles balísticos intercontinentales con cabezas múltiples de reentrada independiente. Es decir: se lleva una cabeza hacia la parte más alta de la trayectoria y desde ahí se dispersan un número variable de armas nucleares. Tal es el caso del LGM-118A Peacekeeper, un ICBM que se desarrolló en 1986 y del que se fabricaron 50 unidades hasta su total desmantelamiento en 2005. Nunca se han llegado a usar, debido al tratado START-II (que fueron los subsiguientes a los SALT) sin embargo sí que se hicieron pruebas con él. La imagen de la página siguiente muestra la reentrada de los MIRV de un LGM-118A Peacekeeper sobre el atolón de Kwajalein en las Islas Marshall. Obviamente, las cabezas nucleares no estaban activadas. De haber estado cargadas, cada una de las 10 cabezas nucleares del LGM-118A Peacekeeper tenían 300 kilotones de potencia, 20 veces más que la bomba de Hiroshima. Aunque mucho más débil que la bomba Tzar o que Castle Bravo, el poder de destrucción sería mucho mayor debido a la dispersión de las bombas. El LGM-30 Minuteman-III fabricado por Boeing es el sustituto de la Peacekeeper y el ICBM en servicio en la actualidad. El misil tiene 4 etapas, 3 de las cuales corresponden a combustible que hace ascender la última etapa, con las MIRV que, llegado al punto más alto se desperdigan y van cayendo hacia su blanco. Se estima que el LGM-30 es el único ICBM norteamericano en servicio. Además de los misiles balísticos lanzados desde Tierra, se desarrollaron misiles balísticos lanzables desde barcos y desde submarinos. Se denominan SLBM en inglés. Podemos destacar por parte de los estadounidenses el programa Trident que son lanzables desde submarinos nucleares clase Ohio, mientras éste se encuentra sumergido bajo el agua. Por su parte, los rusos desarrollaron SLBMs como el R-30 Bulava que recientemente dió mucho que hablar al aparecer en el cielo de Noruega una extraña espiral luminosa que sembró el desconcierto y que finalmente se demostró que se trataba de un Bulava descontrolado en una prueba rusa. Hoy en día se sigue ensayando con armamento de este tipo. Un armamento que puede llegar a destruir por completo nuestra civilización. El número de armas nucleares en el mundo es incierto. Se dice que pasaron de 60.000 en 1985 a unas 20.000 en 2002 con los tratados de no proliferación. Sin embargo hay países que están desarrollando en la actualidad sus programas nucleares, por lo que el número de armas de este tipo no termina de descender porque todos temen quedar expuestos a ataques nucleares al desarmarse ellos mismos, lo cual impide su erradicación total.
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Fueron armas creadas por el miedo, en una época en la que el mundo se estremeció al ver cómo dos ciudades fueron volatilizadas en un instante. Armas con un poder de destrucción inimaginable y que un único hombre, haciendo uso del maletín nuclear, puede llegar a desencadenar. Vivimos con la confianza de que todas estas cosas nunca lleguen a pasar porque todo el mundo tiene demasiado miedo a que sucedan. Sin embargo no hemos estado exentos de situaciones al borde del holocausto nuclear. Mientras se sigan favoreciendo políticas proteccionistas de ataques preventivos con armamento nuclear, como es el caso de Rusia, no se podrá alcanzar un final en esta historia que empezó en los años 50. Mucho ha cambiado el mundo desde entonces, y sin embargo aún hoy vivimos con la vana esperanza de que esto nunca llegue a suceder. Irónicamente, es posible que la necesidad de combustible para abastecer las centrales nucleares consiga que se vaya mermando el arsenal nuclear. Pero un día, el niño abre el cajón donde su padre tiene un revólver y accidentalmente lo mata de un disparo, algo que nunca ocurriría de no existir dicho revólver. Y de forma análoga, para no vernos involucrados en esta situación, las armas nucleares deben desaparecer" (todo el entrecomillado y las imágenes son cita textual del artículo de Miguel Rodríguez Lago: "el miedo al holocausto nuclear" publicado en su blog el Lunes 22 de febrero de 2010). ↩