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Capítulo LII. La Conciencia

Después de la destrucción de la Atlántida, la Conciencia humana se dividió en dos. La primera fue llamada Conciencia y la segunda, recibió el nombre de subconciencia.

La subconciencia resultó de nuestras formas y maneras equivocadas de vivir.

La subconciencia debería ser Conciencia, pero desgraciadamente vivimos tan equivocadamente que una de nuestras dos partes duerme en forma profunda y se denomina subconciencia.

El subconsciente trabaja especialmente durante el sueño del cuerpo físico; si dicho subconsciente despertara y se tornara todo Conciencia, entonces es claro que viviríamos durante las horas de sueño totalmente despiertos en las dimensiones superiores del espacio.

El ser humano posee además del cuerpo físico, un cuerpo molecular con el cual viaja durante las horas de sueño a muy lejanas distancias; desgraciadamente el subconsciente sólo nos permite experiencias subconscientes, subjetivas, vivencias conocidas como sueños.

Quien quiera tornarse consciente durante el sueño debe volver consciente a su segunda mitad llamada subconsciente.

Si el subconsciente se vuelve consciente, tenemos acceso al conocimiento trascendental de las dimensiones superiores del espacio.

Antes del sumergimiento de la Atlántida no se había dividido la Conciencia humana y todo era Conciencia, entonces durante el sueño del cuerpo físico el ser humano viajaba con su cuerpo molecular consciente y positivamente.

Cuando el ser humano estableció dentro de sí mismo, semejante forma anormal de ser, la naturaleza se adaptó a esta dualidad concientiva estableciendo dos sistemas de circulación sanguínea dentro de nuestro organismo.

Cada una de estas circulaciones sanguíneas comienza a provocar el funcionamiento intensivo de las dos conciencias, y viceversa, el funcionamiento intensivo de cualquiera de las dos conciencias produce el tipo de circulación sanguínea correspondiente.

Dentro del organismo humano en la condición del estado de vigilia, el centro de gravitación de la presión sanguínea se encuentra en una parte del maravilloso sistema de vasos sanguíneos y durante el sueño en otra parte de los vasos.

Si el ser humano consigue volver consciente al subconsciente, entonces durante el sueño de su cuerpo físico puede dedicarse a estudiar las maravillas de la naturaleza moviéndose con el cuerpo molecular en las dimensiones superiores del espacio.

Cuando el subconsciente se vuelve consciente se produce un cambio radical dentro del individuo.

Carlos Marx nada sabe sobre esta dualidad de la conciencia. Carlos Marx ignora totalmente todo lo relacionado con la conciencia.

Realmente sólo a un fracasado como Carlos Marx pudo habérsele ocurrido decir frases como la siguiente: "No es la conciencia del hombre la que determina su existencia, sino por el contrario, su existencia social la que determina su conciencia".

No quiso darse cuenta este tonto materialista que lo exterior es una simple proyección de lo interior, si la segunda parte de nuestra conciencia es subconciencia, es claro que todos nuestros actos resultan absurdos, utópicos, bárbaros.

Necesitamos con urgencia volver consciente al subconsciente; recordad querido lector que lo exterior es una mera proyección de lo interior.

El pensamiento y el sentimiento son los factores determinantes de la vida exterior.

Lo que somos psicológicamente eso es nuestra sociedad, nuestro estado, nuestra religión.

Si verdaderamente queremos hacer un mundo mejor sin necesidad de revoluciones de sangre y aguardiente, debemos primero efectuar dentro de nosotros mismos un profundo cambio psicológico.

Todos nuestros errores, toda nuestra forma equivocada de vivir se volvió subconciencia.

Ahora debemos explorar el subconsciente por medio de la autorreflexión, a fin de conocer todos nuestros errores profundamente; sólo conociendo a fondo nuestros errores subconscientes, podemos producir dentro de cada uno de nosotros un cambio radical.

La regeneración interna debe ser inteligente, no obligada, voluntaria, completa.

Es absurdo abordar el problema de la existencia desde afuera; cuando cometemos ese error caemos en el conflicto terrible de la dualidad que embota la mente y el corazón.

Mientras continúen los errores en el subconsciente, mientras existan en forma íntima, estamos expuestos a cometer en la vida práctica muy grandes equivocaciones.

Necesitamos analizar intelectualmente todos nuestros defectos personales, y luego descubrirlos en el subconsciente con la técnica de la meditación.

Debemos extraer las raíces del mal de entre el subconsciente, sólo así podemos provocar en nosotros un cambio radical.

Si nos hacemos conscientes de nuestros errores subconscientes el subconsciente se torna consciente.

Si modificamos lo interno, se transforma lo externo, si realmente queremos una sociedad sin clases, una sociedad perfecta, sin hambre, sin miseria, debemos provocar en nosotros un cambio radical interior, debemos acabar con la dualidad de la conciencia.

Ha llegado la hora de trabajar intensamente para hacernos auto-concientes en forma íntegra.

Se necesita ser sinceros con nosotros mismos; Realmente nadie puede ser sincero consigo mismo, si no es capaz de experimentar eso que se llama remordimiento.

Sincerándonos consigo mismos podemos auto descubrirnos; cada vez que descubrimos algún error comprendemos que éste tiene profundas raíces subconscientes.

Cada vez que exploramos el subconsciente para extraer la raíz de algún defecto íntimo, estimulamos a aquél a trabajar y despertar.

Toda auténtica transformación social debe venir de adentro, de lo profundo.

Si no queremos equivocarnos en política es necesario no convertirnos en una miserable colección de vacuos soñadores comunistas; el Partido Socialista Cristiano debe tomar como punto de partida para su actuación inteligente, no los principios fantásticos de la dialéctica marxista, sino las condiciones concretas y prácticas de la vida espiritual y material de la sociedad, que constituyen la fuerza decisiva del desarrollo social.

El fracaso de los soñadores marxista-leninistas se explica entre otras razones, por querer desconocer la importancia primaria de la vida espiritual como factor decisivo de la vida material, de la sociedad y del individuo.

La fuerza y la vitalidad del Socialismo Cristiano estriban precisamente en que toma como base para su actuación práctica, las exigencias espirituales y económicas del individuo, respetando toda religión y defendiendo la libre iniciativa individual.

Las condiciones económicas y políticas de la sociedad son el reflejo de su vida espiritual, cuando esta última es pobre entonces las condiciones económicas y políticas del mundo, son desastrosas, lo exterior es tan sólo la proyección de lo interior, si lo interior es miserable, lo exterior será miserable.

Hay ideas y teorías viejas que han cumplido ya su misión y que sirven a los intereses de fuerzas sociales caducas; su horrible y asqueante papel es entonces frenar el desarrollo de la sociedad[1] cuando esta en marcha en forma progresiva. Hay también ideas y teorías nuevas como las del Socialismo Cristiano, que sirven a los intereses de las fuerzas de avanzada de la sociedad.

Los métodos materialistas positivistas desembocan en absurdo; el positivismo no permite jamás conocer el profundo significado de todas las cosas; la naturaleza es un libro cerrado y sellado para los materialistas, ellos sólo conocen la apariencia de las cosas.

Imaginad querido lector, a un salvaje que por pura casualidad encontrara en la selva el motor abandonado de algún automóvil, admitamos que dicho salvaje fuera muy inteligente, observaría el motor muy cuidadosamente, contaría todas sus piezas, admiraría su maravillosa construcción, pero desconocería su profundo significado, jamás sospecharía el pobre salvaje la posibilidad de viajar en un carro impulsado por dicha máquina.

Esa es exactamente la posición en que se encuentran los filósofos positivistas materialistas ante los distintos fenómenos de la naturaleza.

Es vergonzosa la ignorancia marxista queriendo explicar la conciencia, resultan risibles las explicaciones subconscientes de los filósofos dormidos del tan cacareado positivismo materialista.

La existencia social es determinada por la conciencia y si está dormida, el resultado es el fracaso.

El ser humano necesita volverse auto-consciente, si es que realmente quiere ser feliz y hacer de verdad un mundo mejor.

Es necesario despertar el Budhata (la Conciencia).

El mundo actual está lleno de pesadillas, pesadillas de guerras, revoluciones de sangre y aguardiente, espías, gestapos, fusilamientos, fronteras, aduanas, hambre, miseria, egoísmo, etc., etc., etc.

Cuando la Conciencia despierte, se acabarán esas horribles pesadillas que han convertido la vida en un verdadero infierno.

Todo el mundo vive soñando y lo peor del caso es que nadie cree que tiene la Conciencia Dormida. Todos se creen despiertos.

El subconsciente humano tiene ahora y por estos tiempos mayor volumen que el consciente.

Realmente la humanidad tiene un noventa y siete por ciento de subconsciente y un tres por ciento de consciente.

Esto significa que la gente anda soñando, trabaja soñando, maneja carros soñando, etc., etc., etc.

Cuando el yo pluralizado se desintegra totalmente, el subconsciente se torna consciente.

Quien logra la aniquilación del yo en forma absoluta, adquiere por ese sólo hecho un cien por cien de Conciencia.

Carlos Marx fue cien por cien subconsciente. Si Carlos Marx hubiera tenido siquiera un tres por ciento de consciente, no habría escrito su dialéctica materialista[2].

  1. Ejemplo: el liberalismo. ¿Cuanta gente no se ha dejado matar por esa aspiración de libertad teórica? ¿Cuanto no ha calado el liberalismo en el derecho, en la visión que la gente tiene de la propiedad privada, de su anonimato, sus derechos, etc.? Sin embargo se falseó cuando dejó de estar disponible para las masas y quedó como ideología exclusiva de las clases medias más bien acomodadas y acomodaticias. Dejó de poder dar respuesta a las muchedumbres no instruidas. A nosotros, sea cual sea la ideosincrasia que profesemos siempre nos tienen que interesar los menores entre todos, los que no tienen formación, los engañados, los explotados, sólo ahí está el semillero de los dioses santos. Las gentes odian el buen camino, a las gentes hay que enseñarles que por más que odien el buen camino que ni siquiera entienden no van a escapar a las malas consecuencias de ir por el camino del error y de la ignorancia. De los ideales caducos y trasnochados hay que extraer sabiamente aquello que aún puede conmover la esencia humana y reexplicarlo en forma totalmente nueva. La gnosis es la misma olvidada religión quiritaria de los jinas, los misterios de Saturno que fueron la religión de la edad de oro y que la humanidad olvidó, degenerándo en el teatral paganismo. Hay que explicar los misterios de Saturno en la forma nueva y asequible que permite la comprensión de ellos que se destila de la palabra hablada y escrita de Samael Aun Weor. Lo malo es que la humanidad está demasiado degenerada para, aún viendo el camino, atreverse a dar un paso en él. Casi todos hemos subcumbido a nuestras pasiones y errores y no acertamos a enderezar nuestra torcida vida, pero ¿por ese sólo motivo vamos a dejar de intentarlo? ¿Seguiremos callados mientras la avaricia de los discípulos de Moloch esclaviza a nuestros hijos y los devora en el holocausto de guerras por el dinero que son macrosacrificios ofrecidos al cruel Dios Amonita? Los fanáticos del culto a Moloch son en el fondo ignorantes. El astuto Moloch hace magia de sangre con ellos, obra sus milagros basándose en la fanática adhesión de estos empecinados, así se crea el espacio kármico que se necesita para que se puedan cristalizar sus horripilantes acciones. Moloch sigue fielmente el impulso de su real ser íntimo que le estimula y le empuja a que recorra el camino del fuego negro, a que sea un jerarca de las sombras. Cuando involucione y finalmente sea desintegrado en el abismo, su real ser no tendrá culpa alguna de todo el mal cometido y sus infelices discípulos cargarán con todo el horrible karma de las malas acciones que han osado hacer en su nombre. Moloch es un simple "ladrón de guante blanco" que en el fondo se ríe de sus discípulos, pero estos están demasiado engolosinados con el poder para darse cuenta. En la batalla por el alma propia y la de los demás es obligado perder, porque jamás podríamos esperar que aquello que nuestra conciencia ha llegado a saber por métodos que nos han supuesto una revolución personal sea simplemente asumido sin más por otras gentes por muy bien que lo expliquemos, pero no por ello hay que dejar de intentar mostrar la luz con actos de compasión y de amor como ese precisamente de explicar, ya que en el fondo, cada cosa que nuestra conciencia ve y es capaz de explicar queda en cierto modo al descubierto para cualquiera que quiera ver. Lo único que explica el estado en el que está la humanidad es que sinceramente todos hemos preferido el camino del mal, y eso es así por la inconsciencia pero también porque hemos preferido la apuesta fácil. No es evidente el error, ni siquiera si los dioses mismos bajan aquí para mostrárnoslo, pero el interés por conocer la verdad puede llevarnos a entender todas estas cosas. El maestro Samael siempre ha explicado que este mundo es un error de los dioses, que el estado de la humanidad es el resultado del karma de los mundos, que los dioses se equivocaron. Los siete han reconocido en el juicio final que se equivocaron creando a la humanidad, que fueron demasiado osados creyendo que sacarían dioses de esas chispas virginales, pero la gran madre les perdona todo porque sabe qué tan difícil es esa empresa. Ahora ella, en su aspecto tenebroso, está a cargo del mundo. El aspecto tenebroso de la divina madre muerte fue quien hizo el pacto con el arcángel Samael para que abriera el callejón sin salida de la humanidad. Ella quiere darle a cada hijo tanto lo que pide como lo que necesita. Ella es la amorosa madre que en nuestra agonía nos brinda la droga para mitigar nuestro dolor y que muramos dulcemente en sus brazos. En estos tiempos del Kaliyuga el que quiere subir tiene fácil subir y el que quiere bajar tiene fácil bajar. El sentido de la madre tenebrosa jamás es perverso, sino liberador, a los sabios y amorosos los liberará como dioses, a todos los demás los liberará como esencias elementales libres del yo. Este es un momento crucial para la humanidad y lamentablemente la humanidad, al estar dormida está pasando por ese momento crucial sin saber ni querer saber los misterios de la semilla que podrían liberarla. Los pedantes de las viejas ideologías se ríen de todo esto, no les cuadra lo que decimos los gnósticos porque nos ven idióticos, desinformados, fuera de tono con todas las consabidas formalidades que ellos tienen por importantes y sensatas, pero la cruda realidad de la religión jinas o gnosis es que ella se explica por sí misma al tratar de llevarla a la práctica. El arcano AZF se explica a sí mismo al realizarlo y pone de manifiesto la verdad de las cosas. Todos los intelectuales de la tierra, por muy suspicaces y meritorios que sean, son y serán ignorantes si no aplican el arcano AZF. Desde estas líneas hago un llamado a todas las personas de talento para que abandonen la pedantería de los viejos credos y doctrinas y vengan a saciar su sed de verdad a las aguas puras de la gnosis.

  2. Aquellos que llegan al 100 % de inconsciencia, se dice que han "vendido su alma al diablo". Para llegar ahí han tenido que cerrar sus ojos a la luz y empecinarse en hacer pasar lo falso por verdadero. La mentira es el padre de esa monstruosidad de tener toda la conciencia dormida. La mentira y la decisión de permanecer en ella pese a todo.