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Capítulo XXXVI. Niños Monstruos

El fraccionamiento del átomo es una locura científica que puede conducir a la humanidad hacia una gran catástrofe apocalíptica.

Los hombres de ciencia en vez de estar desintegrando átomos, deberían utilizar la energía solar.

Está demostrado que la energía solar es inmensamente superior a la energía atómica.

El Sol con su energía, no sólo hace girar la tierra en sí misma sobre su propio eje, sino además la hace girar sobre su órbita[1].

La tierra y cada uno de los planetas del sistema solar tiene su propio peso específico.

La fuerza solar juega con la tierra como un niño con pompas de jabón.

El astrónomo que conoce los movimientos del sistema solar, conoce mejor el movimiento de los átomos en la molécula que cualquier físico.

La misma ley que gobierna el movimiento de los átomos en la molécula, gobierna también el movimiento de los planetas alrededor del sol.

La tierra y el átomo en la molécula, tienen su propio peso específico que no debe ser alterado.

Cuando se altera el peso específico del átomo en la molécula, todos los átomos de la molécula sufren las consecuencias.

Si se altera el peso específico de la tierra, todo el sistema solar sufrirá las consecuencias.

El hombre continúa explotando miserablemente las entrañas de la tierra y desintegrando la materia; el peso de la tierra se está modificando y si continúa por ese camino tendrá que producirse un pavoroso cataclismo.

Todo el combustible que se gasta en automóviles sale de las entrañas de la tierra, todos los metales salen de las entrañas de la tierra, etc.

Ahora se hacen explosiones atómicas subterráneas y se estremece todo el organismo planetario.

Vamos poco a poco hacia una gran catástrofe apocalíptica, no quieren los hombres aprender a manejar la energía solar, y destruyen miserablemente la naturaleza.

Esa fuerza maravillosa que mueve mundos como pompas de jabón, puede mover máquinas, pero los hombres no lo comprenden y prefieren desintegrar la materia.

La radiación atómica ya está produciendo por doquiera niños monstruos.

En todos los países del mundo están naciendo monstruos.

Está demostrado que la radiación atómica puede alterar los genes de los organismos.

La ciencia médica sabe muy bien que la célula original tiene cuarenta y ocho cromosomas; con esto queda demostrado que el organismo humano está gobernado por cuarenta y ocho leyes[2].

Todo cromosoma se compone de genes y todo gen de moléculas.

Cualquier gen controla divisiones tan pequeñas como la inclinación de la nariz, el timbre de las cuerdas bucales, etc., unos cuantos millares de tales detalles, y tenemos al hombre completo.

El índice dado por unos cuantos millares de genes, proporciona datos completos sobre la total constitución del hombre.

Los genes participan del mundo celular y del mundo molecular, los genes se hallan entre la frontera de dos mundos, los genes se hallan confinados dentro de la célula aborigen o huevo fecundado.

Las radiaciones atómicas alteran el orden y disposición de los genes dentro del huevo fecundado.

Los niños monstruos nacen de tal alteración de los genes, y esto ya está demostrado.

La ciencia ha logrado alterar los genes de los tulipanes sometiéndolos a la acción de los rayos X o del Radio, y como resultado se obtuvo mutaciones que originaron nuevas formas y colores artificiales.

La radicación de esta longitud particular de onda afecta la disposición de los genes, y produce cambios sorprendentes en el organismo.

Ya sabemos que en cancerología se utiliza la terapéutica radioactiva aplicando el radio a los ovarios y los testículos de los cancerosos con el propósito de hacerlos estériles.

Todo radiólogo usa delantal de plomo cuando está trabajando para defender sus órganos sexuales del terrible poder de las radiaciones que podrían dañar y atrofiar los epitelios seminíferos.

En cuestión de Biopsia Testicular sabemos muy bien que la relación Protoplasma Núcleo 2-1, se altera con rayos X; esto se puede ver claramente con microscopios de grandes aumentos estudiando cuidadosamente la relación citoplásmica.

Las alteraciones morfológicas y tintóreas son notables en esta alteración producida con Rayos X; está pues demostrado que la radioactividad puede producir cambios sorprendentes en el organismo humano.

Esta también demostrado que la radiación puede alterar toda clase de genes como se demostró con el experimento de los tulipanes.

Actualmente y después de muchos años de experimentos atómicos, ya toda la naturaleza se halla contaminada con la radiación atómica y los genes alterando su disposición y orden, dan origen a millares de criaturas monstruosas.

En principio los hombres de ciencia y la prensa, le echaron la culpa a la famosa Thalidomida[3], remedio que tomaban las señoras en cinta para defenderse de todas las molestias propias del embarazo.

La Thalidomida se prohibió pero continuaron naciendo por doquier niños monstruos.

Los animales no toman Thalidomida y son millares los monstruos animales que han venido naciendo ahora por todas partes.

Millares de madres a pesar de no tomar la tal Thalidomida, han alumbrado niños monstruos.

La desintegración del átomo es una locura científica que no sólo está llenando el mundo de monstruos, sino que además llevará al planeta tierra hacia una espantosa catástrofe cósmica.

Los tiempos del fin han llegado[4].

  1. Está hablando no sólo de la generación fotovoltáica de energía, sino de la energía gravitaroria del sol.

  2. El maestro pone este argumento por prueba porque en sus tiempos era una "verdad científica comprobada", si no lo hubiera sido (ahora no lo es puesto que sólo el chimpacé tiene 48 cromosomas mientras que en el humano dos están fusionados y se distinguen 46), igualmente hablaría de 48 leyes pero sin poner ese argumento biológico por demostración.

  3. Esta es la argumentación acerca de la talidomida, que fue desarrollada por la compañía farmacéutica alemana Grünenthal GmbH. Es un fármaco que fue comercializado entre los años 1958 y 1963 como sedante y como calmante de las náuseas durante los tres primeros meses de embarazo (hiperémesis gravídica). Como sedante tuvo un gran éxito popular ya que, en un principio, se creyó que no causaba casi ningún efecto secundario y, en caso de ingestión masiva, no resultaba letal. Este medicamento provocó miles de nacimientos de bebés afectados de focomelia, anomalía congénita que se caracterizaba por la carencia o excesiva cortedad de las extremidades. La talidomida afectaba a los fetos de dos maneras: bien que la madre tomara el medicamento directamente como sedante o calmante de náuseas o bien que fuera el padre quien lo tomase, ya que la talidomida afectaba al esperma transmitiendo los efectos nocivos desde el momento de la concepción. Una vez comprobados los efectos teratogénicos nocivos del medicamento (que provocaban malformaciones congénitas) descubiertos inicialmente por el doctor Widukind Lenz y su compañero de la Clínica Universitaria de Hamburgo, el español Claus Knapp, este fue retirado con más o menos prisa en los países donde había sido comercializado bajo diferentes nombres. España fue de los últimos, pues lo retiró en 1963. Investigando se descubrió que había dos talidomidas distintas, aunque de igual fórmula molecular, en las cuales cambiaba la disposición de los grupos en un carbono, cosa que hasta entonces no se tenía en cuenta. Se trataba, por tanto, de una sola molécula con dos enantiómeros. Están pues (según la nomenclatura actual) la forma R (que producía el efecto sedante que se buscaba) y la S (que producía efectos teratogénicos). Este descubrimiento produjo que a partir de ese momento se tuviese en cuenta la estereoisomería en moléculas, utilizando el sistema R/S actual.

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  4. En cuanto a la tesis que sostiene el maestro de que las malformaciones genéticas se deben en realidad a la radiación nuclear, hay algo que explicar. Es conocido el caso de contaminación del producto de fisión llamado estroncio 90, cuyo isótopo antes inexistente en la naturaleza ahora está presente en todo el planeta. No es el único, pero prefiero dejar esta explicación para sitio más apropiado. Resumiendo ahora, la catastrofe de Chernobil con todos sus niños monstruo le da la razón al maestro. Como puede verse si se examinan las fotos de los nacidos deformes por la radiación, su mal es similar al que se achacó en su momento a la Talidomida, pero muy acrecentado.