Capítulo XIX. El Gobierno
Quien no sabe gobernarse a sí mismo, no puede gobernar a los pueblos. Los políticos actuales no saben gobernarse a sí mismos; están llenos de astucia, egoísmo, odio, codicia, lujuria, celos, envidia, glotonería, borrachera, etc., etc., etc.
Es absurdo dar el voto para un candidato que no sabe gobernarse a sí mismo, es estúpido elegir un gobernante que no se sabe gobernar a sí mismo. Quien no sabe gobernarse a sí mismo, mucho menos puede gobernar a otros.
Los pueblos han sido víctimas de los gobernantes, han sido engañados miserablemente, y a nadie podemos culpar a excepción de nosotros mismos.
Si el individuo es reflexivo, si estudia la conducta del candidato y ve que este es borracho, glotón, codicioso, mentiroso, fornicario, lujurioso, adúltero, etc., etc., y no da su voto por él, contribuirá formidablemente para salvar el mundo.
La masa no es sino una suma de individuos, si los individuos no eligen a un candidato perverso, la masa no lo elegirá y así nos salvaremos de los malos gobernantes.
El árbol se conoce por los frutos, tal fruto, tal árbol, frutos buenos, buen árbol, frutos malos, mal árbol.
Ha llegado la hora de las grandes reflexiones porque vamos muy mal. El mundo está lleno de dolor y no debemos seguir aumentando el dolor eligiendo malos gobernantes.
Los pueblos han sido y siguen en verdad siendo engañados por astutos políticos que lo único que quieren es el placer, el poder y el dinero, eso es todo.
No debemos dejarnos engañar más por las bonitas promesas y por los hermosos discursos de los políticos zorros.
Los perversos de la política suelen tener brillantes intelectos y oculta corrupción moral.
Los candidatos a las altas magistraturas gozan mintiendo, prometen maravillas y jamás cumplen lo que prometen.
Los funcionarios públicos de esta época tales como Alcaldes, presidentes municipales, comandantes de policía, jueces, gobernadores, etc., están obligados a robar para tener contentos a sus superiores, se venden y lo que es peor están obligados a venderse para no perder el empleo, esa es la trágica situación de la justicia humana en esta época.
El juez o el comandante de policía, etc., que no rinde buenos frutos a sus superiores es expulsado sin consideración alguna.
En estos tiempos todos los jueces con muy raras excepciones, son comprables, no hay autoridad que por estos tiempos no se deje sobornar, al funcionario recto y honrado si no lo corren del trabajo, lo clasifican despectivamente, le ponen un apodo y lo arruinan para que no estorbe.
Desgraciadamente NO PODEMOS QUEJARNOS, o mejor dijéramos no debemos quejarnos, nosotros mismos elegimos a nuestros gobernantes, cada uno de nosotros cometió el error de elegir a los malos gobernantes.
Necesitamos comprensión profunda y fuerza de voluntad para no dejarnos engañar más por esos políticos que son codiciosos, astutos, lujuriosos, celosos, borrachos, etc., etc., debemos observar, estudiar, analizar la conducta íntima de aquellos que quieren nuestro voto popular.
El político que no haya disuelto el yo, no tiene auto-conciencia, es un ciego y un imbécil, y como dicen las sagradas escrituras: "ciegos guías de ciegos van a parar todos al abismo".
Debemos elegir al político auto-consciente, al hombre de conducta recta, al hombre del recto pensar, del recto sentir, y del recto obrar.
Debemos elegir al hombre que realmente está recorriendo la senda de la perfección, repito: "por sus frutos los conoceréis".
Es estúpido, terriblemente estúpido, elegir demonios intelectuales para que sentados en la silla del poder se den el lujo de gobernarnos.
Es el colmo del absurdo darle a otro el cuchillo para que nos degüelle; y eso, precisamente eso, es lo que estamos haciendo.
Desgraciadamente hemos sido realmente brutos al dejarnos engañar por los bonitos discursos y las lindas promesas de los políticos mentirosos y zorros.
Nosotros mismos hemos levantado nuestros pésimos gobiernos, cada individuo es culpable de elegir a los tiranos[1].
Día llegará en que ya no se necesitarán gobiernos, pero ahora se necesitan porque todavía no sabemos auto-gobernarnos individualmente. Cuando cada individuo sea un gobierno, cuando cada cual se sepa gobernar a sí mismo, ya no necesitaremos que nadie nos gobierne, entonces seremos libres.
Disuelto el yo ya no necesitamos de gobiernos, sólo necesitamos de sabios consejeros idóneos en sus respectivas especialidades, más cuan lejos estamos de llegar a semejantes alturas.
Donde quiera que haya violencia se necesita la autoridad, nosotros estamos llenos de violencia y por ello necesitamos autoridad.
Urge acabar con la violencia, es necesario disolver el yo, necesitamos de eso que se llama comprensión.
Necesitamos ser sinceros con nosotros mismos, necesitamos descubrir nuestros propios errores y ello solo es posible en convivencia, realmente la convivencia es un espejo donde el individuo se puede ver de cuerpo entero, tal como es.
En la convivencia, en sociedad, existe auto-descubrimiento, auto-revelación, cuando la mente se halla en estado de alerta percepción. Realmente en convivencia los defectos escondidos afloran, saltan fuera y entonces los vemos tal cual son en sí mismos.
Analicemos los defectos descubiertos, meditémonos profundamente en ellos, y así los descubriremos en su origen y en sus profundidades, la mente tiene muchas profundidades.
Cuando un defecto ha sido descubierto en todos los niveles de la mente, entonces es claro que se desintegra, se reduce a polvo, así vamos muriendo de instante en instante, así es como se disuelve el YO.
La hora ha llegado en que debemos pensar mejor. El gobernante que no haya disuelto el yo, es de hecho un demonio perverso aun cuando sea muy intelectual y elegirlo es, repito: Una estupidez.
Los Políticos astutos dicen siempre: "Mi vida privada es una cosa y mi vida pública es otra, nadie tiene porque intervenir en mi vida privada", esta es la evasiva que busca siempre para justificar sus propios delitos.
Si a los candidatos a la Primera Magistratura, o a Gobernadores, etc., no les gusta que la gente se meta en su vida privada, entonces lo mejor que ellos pueden hacer es no meterse a políticos.
Realmente a nadie tiene que importarle la vida ajena, pero hay vidas ajenas que inevitablemente debemos examinar, sería y es absurdo no examinar la vida privada de los candidatos a Gobernantes.
El Candidato que trata en la casa a la mujer y a los hijos a palos, con el pueblo será un verdugo, y si es un borracho en su casa incrementará el vicio en el pueblo, y si roba a sus amigos robará a los pueblos, y si es lujurioso podrá vender a la misma patria por darle gusto a cualquier mujer, etc, etc.
El candidato que no sabe gobernar su casa, que no sabe gobernarse a sí mismo, que no sabe gobernar sus hijos y sus criados, tampoco puede gobernar a un país.
Es manifiestamente absurdo dar el voto por un candidato desconocido, por un candidato impuesto por las camarillas políticas basándose en propaganda.
Los hombres de espinazo de goma, los aduladores, los hipócritas egoístas que rodean a sus candidatos, sólo piensan egoístamente en sus propios beneficios personales sin importarles absolutamente nada la moral del candidato que ellos imponen basándose en propaganda.
Así es como los pueblos gimen bajo el talón de los tiranos, así es como los pueblos se han convertido en víctimas de los perversos.
Ha llegado la hora de las grandes reflexiones. Cada individuo por sí mismo debe tener el valor de no dejarse convencer por la propaganda, la masa es una suma de individuos y si el individuo no da el voto, la masa no dará el voto.
Ante todo el individuo debe tener el valor de no dar el voto por un candidato cuya vida privada no se conoce, no debemos nosotros como individuos pensar en que si los otros dan el voto vamos a quedar aislados, debemos ser individuos, y pensar como individuos, y tener el valor de no dar el voto por candidatos cuya moral no se conoce, sin importarnos la manera de pensar de los demás, porque cada cual es cada cual.
Cada pueblo, cada aldea, cada villorio, sindicato y ciudad, deben elegir mediante el sistema de voto popular, hombres de reconocida e intachable moral, para investigar cuidadosamente la vida privada del candidato a presidente, gobernador, juez, etc., etc., etc.
Los pueblos sólo deben dar su voto por hombres de reconocida moral, así nos evitamos la desgracia de entregarle el poder a los malvados.
Recordad hombres y pueblos, que en el mundo existen hombres de brillantísima intelectualidad y palabra convincente, pero ladrones, astutos, codiciosos, asesinos, etc., etc., etc.
Es absurdo entregarle el poder a los perversos por el sólo hecho de hablar bonito y hacer magníficas promesas.
Por lo común los candidatos a las altas magistraturas andan rodeados de pistoleros asalariados, y no tienen inconveniente alguno en mandar asesinar en secreto a todo aquél que les haga sombra.
Está completamente demostrado que los candidatos a la primera magistratura no son realmente candidatos del pueblo.
Normalmente las camarillas de los poderosos escogen a los candidatos y los imponen a base de mucha propaganda.
Los dineros invertidos en dicha propaganda salen naturalmente como siempre, de la pobre bolsa de las clases sufridas.
Lo más curioso es la forma como se impone a los títeres de las secretas camarillas poderosas.
Por doquier aparecen efigies de los candidatos con frases de relumbrón y sentencias que dicen, fulano de tal: "el candidato del pueblo".
Realmente el pobre pueblo sufrido y explotado miserablemente ni siquiera conoce al candidato, y si da su voto por él, lo hace presionado y con el propósito de no perder el trabajo. Cada cual tiene que defender su empleo y como es natural debe dar su voto por el candidato impuesto basándose en propaganda.
En casi todos los países del mundo occidental los jefes de estado son "peleles", "títeres" controlados por ciertos grupos de millonarios astutos y codiciosos[2].
Casi siempre esos grandes jefes de estado tanto en Europa como en América suelen mandar asesinar en secreto a todos aquellos que les hacen sombra.
Con infinito dolor sabemos que algunos de esos mandatarios siendo grandes asesinos han ganado el premio Nóbel de la paz[3].
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Sin quitarle la razón al maestro, dudo mucho que con la escasa información sobre los candidatos y la aún más escasa formación acerca de los entresijos del poder político, pueda nadie, ni aún los que sí gozan de privilegiada formación y cabal conocimiento de cómo son estas cosas, darse lujo de elegir a un candidato honrado. Muchas veces estos parecen no existir en el panorama político. En verdad el pueblo creo que suele elegir lo menos malo entre lo malo, pero no hay ni creo que pueda haber salvadores en la política. ↩
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En estos tiempos del club Bilderberg y de la globalización esto ha llegado ya al colmo de los colmos. ↩
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No sé en quien estaría pensando el maestro cuando escribió esto en 1963 o 1964, pero de entonces a ahora hay por lo menos tres casos que encajan con su descripción. Incluso el afable presidente actual de los USA figura en esta triste lista: "Heinz Alfred ("Henry") Kissinger: Kissinger organizó el bombardeo masivo y secreto de las poblaciones civiles de Camboya y Laos durante la Guerra de Vietnam, dio personalmente el visto bueno para la invasión indonesia de Timor Oriental que costó la vida a una quinta parte de su población, conspiró con Pinochet para instaurar su dictadura en Chile, alentó la represión de otros muchos tiranos desde Latinoamérica a África, fue cómplice en la sangrienta invasión paquistaní de Bangladesh... "El grado de micro gestión revelada en las memorias escritas por el propio Kissinger descarta la idea de que cualquier cosa importante fuera decidida sin su conocimiento o autorización", escribe Christopher Hitchens en su libro «The Trial of Henry Kissinger» (Juicio a Henry Kissinger, 2001) con las razones jurídicas para procesar al Premio Nobel de la Paz 1973. Menahem Beguin: Menahem Beguin no fue un simple fanático sionista, sino que se transformó en uno de los líderes de Israel gracias a su espíritu despiadado, alimentado por un odio criminal. En 1943 encontró una excusa para ir junto con sus secuaces a Medio Oriente. Al llegar allí tomó contacto con el grupo clandestino Irgun, que estaba levantándose en armas contra la administración inglesa y la población palestina en pos de la invención de Israel. Como líder del grupo armado Irgun en 1947 tiene en su palmarés 91 muertos por bomba en el Hotel Rey David y 17 muertos más del club Goldschmidt. El 9 de abril de 1948 dirigió la masacre de 400 palestinos del pueblo Der Yassin para provocar la 1era guerra árabe-israelí. En la década de los 1950 fundó el partido Jerut, que posteriormente se convertiría en el Likud. En 1977 Beguin se convirtió en primer ministro del régimen sionista de ocupación. Irónicamente, en 1978 este criminal obtuvo el Premio Nobel de la Paz. Barak Obama: Según un artículo del Times del 29/mayo/2012, todos los martes en la Casa Blanca Barak Obama se reúne con los militares y funcionarios de inteligencia para estudiar la planificación de los asesinatos y las biografías de los que están en la lista negra para asesinar. Al final, Obama le da el "Visto Bueno" a las víctimas: firma cada ataque en Yemen y Somalia, y los más complicados en Pakistán (1/3 del total). Así que cuando uno oye las noticias sobre "militantes sospechosos" destruidos por un ataque de misiles o de drones -aunque después pueda resultar que eran mujeres y niños desarmados- se puede asumir que fueron asesinatos ordenados personalmente por el premio Nobel "de la Paz" 2009. ↩