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Mal de Ojos en los Niños
En el pueblo de San Luis de Cúcuta, conocí un "raro" consultorio.
En una vetusta casona estilo colonial, vive una anciana que sabe curar el "mal de ojo". La casa permanece siempre llena de madres que llevan a sus niños en los brazos para que la anciana se los cure de esta enfermedad.
A cierto señor se le enfermó un niño, y como es natural, llevó su hijo a donde los médicos oficiales para que éstos lo recetaran.
Dichos médicos opinaron que el niño sufría de una infección al estómago, y le recetaron ayuno y agua hervida como único alimento. También le recetaron unas papeletas, unas cucharadas, etc.
El resultado de aquello fue peor, el niño ostentaba grandes ojeras, y le sobrevenían fiebre, vómito y diarrea.
Alguien aconsejó al padre del niño para que llevaran su hijo al exótico consultorio de la anciana, y ésta al ver al niño exclamó: este niño tiene un mal de ojo ocasionado por la vista del señor XX. Luego añadió: Hay que secretear al niño. Y cogiendo al pequeño entre sus brazos, penetró en su habitación privada. El niño lloraba y gritaba horriblemente.
El padre se afanó mucho al oír los llantos del niño, pero algunas personas aconsejaron al padre del niño, diciéndole: No tema usted en esos llantos del niño, saldrá el mal de ojo y ya verá usted... En esto apareció la anciana nuevamente en el recinto, con el niño en sus brazos. El niño estaba ya sano.
Habló la anciana y dijo: Su hijo ya está sano, con dos secreteadas más no le quedarán ni las raíces del mal; ahora báñelo usted con agua asoleada dentro de la cual habrá de echar una joya de oro y un clavel.
El resultado fue asombroso, el niño sanó totalmente.
La anciana hizo lo que no pudieron hacer todos los rufianescos impostores de la medicina oficial.
Otro caso interesante fue el siguiente:
A cierto médico de Cúcuta se le enfermó un niño; dicho doctor recetó a su hijo cucharadas, papeletas, etc., pero a pesar de toda esa farmacopea el mal iba en peor. Entonces afanado el doctor, resolvió hacer junta de médicos para buscar la solución del problema. Pero todos los remedios y todas las teorías del doctor y de sus colegas fracasaron.
Entonces la esposa del doctor, un poco más: "intuitiva", resolvió llevar al niño donde la anciana. El resultado fue asombroso, la anciana al ver al niño, dijo: El niño tiene mal de ojo. La anciana secreteó al niño, y lo sanó. Luego la esposa contó a su marido lo ocurrido, y el mismo doctor tuvo que pagarle la curación a la anciana.
Lo curioso del caso es que el mencionado doctor guardó en silencio todo lo ocurrido, y jamás habló ni escribió públicamente nada de esto. Y es que estos falsos apóstoles de la medicina sienten vergüenza de hablar sobre estas cosas, ellos temen caer en el ridículo, ellos temen que el vulgo, los califique de "brujos", y así mueren a diario miles de enfermos en manos de estos "tontos científicos".