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La Lepra

Hablando sobre la Lepra, dice el señor Israel Rojas R., en su libro titulado «El Secreto de la Salud y la Clave de la Juventud»: "La Lepra es un pragmatismo celular por falta de vitalidad".

"Este entorpecimiento es causado por tres grandes factores a saber: La alimentación insuficiente, no en cantidad, sino en calidad, el alcoholismo que progresivamente va causando la hipertrofia del hígado y por lo tanto la asimilación y eliminación incompletas, y el abuso sexual el cual trae como resultado el debilitamiento de las potencias de vida".

¿De dónde tomaría el señor Rojas este alardeando conocimiento de que la Lepra procede del alcoholismo e hipertrofia del hígado, de la insuficiencia nutritiva y abuso sexual? A base de indigestas imaginaciones y socorridos inventos, no se propende por el alivio del dolor y el progreso de la ciencia. Si el frondoso concepto del señor Rojas tuviera algún filamento de verdad, la Costa Atlántica de Colombia sería un gigantesco leprosorio. Muy rara vez se ve un leproso por allá. En estas inmensas regiones litorales, la agricultura casi no existe; el consumo del alcohol sobrepasa las cifras estadísticas de otras partes, y que no decir del abuso sexual, el marasmo de la degeneración moral y menosprecio de la Divinidad.

El señor Rojas termina su estudio sobre las Lepra diciendo: "La lepra es curable como el más simple resfriado". ¿Curó la lepra el señor Rojas? ¿No se ha dado cuenta este caballero de que la lepra es el resultado de un simple resfriado a la sangre? Una persona que se halle acalorada, sofocada, si se bañare o humedeciere en ese estado puede exponerse a sufrir un resfriado a los vasos capilares de la sangre, y el resultado es la lepra.

La sangre se vuelve purulenta y comienza el desastroso proceso biológico que en vano se ha tratado de detener con el famoso Chalmougra, o con los derivados de las "sulfas" y otros preparados.

El señor Rojas os habla de aguas asoleadas en botellas amarillas, y por ahí, en otro lugar de ensayistas afanes, un tal Mauro Hernández, autor de algunos folletos nos cuenta la cómica ocurrencia de un negro que curó la lepra comiendo guanábana...

Que candidez de los jerarcas espirituales. ¡Agua amarilla y guanábana madura!.

Almizclillo de Tocaima y jarilla chivata es el complemento de Rojas para curar la lepra y Hernández que no quiere quedarse a la zaga, cántale al guayacán trapiche y al cuchunchullo, con la canción aquella: "Tus ojos se cerraron"...

Diariamente mueren los leprosos y no hay quien los cure. El famoso científico colombiano doctor Lleras Acosta, clasificó en más de veinte especies los bacilos de Hansen, y a través de sus investigaciones de laboratorio anhelaba conocer la composición química que debía desplazar al bacilo de la lepra y curar la enfermedad.

Pero el doctor Lleras Acosta estaba equivocado. Ni lográndose la descomposición química del bacilo de Hansen, ni siquiera inventando el remedio que lo mate, desaparecerá la lepra. Ninguna enfermedad se cura mientras no desaparezca la causa que la produce. No siendo esta enfermedad originaria de una infección bacilar, mal puede combatirse con antisépticos y profilácticos.

Cúrese el resfriado a la sangre y desaparecerá la lepra como por ensalmo. Es obvio afirmar que los bacilos de Hansen viven en ambiente favorable para ellos. El día que ese ambiente se torne desfavorable, morirán irremediablemente y será solucionado el problema de los leprosorios.

Veamos las fórmulas que ofrecemos para curar la lepra:

PRIMERA FORMULA🔗

Gualanday, zarzaparrilla, zarza de palito, almácigo, fique o maguey, ajenjo y salvia. He aquí siete plantas calientes, cuyos elementales viven en el Tatwa Tejas. Cuézanse en conjunto con un litro de agua, y tómese un vaso grande del líquido antes de cada comida. De esta manera se depura la sangre y se pone en actividad normal el hígado, riñones y bazo. Tatwa Tejas eliminará de la sangre el resfriado causante de la lepra. Las ondas etéricas del fuego son las únicas que pueden curar al leproso, y para lograrlo necesitamos manipular los elementales ígneos de las plantas de esta primera fórmula.

PROCEDIMIENTO ELEMENTO-TERÁPICO🔗

Al salir el sol hágase el círculo mágico, de derecha a izquierda, alrededor del Gualanday, y pronúnciese el Mantram del elemental de este árbol: "TISANDO", "TISANDO", "TISANDO".

Como en los casos ya expuestos, bendígase la planta y ordénese al elemental curar al leproso. Hecho esto, con el rostro vuelto hacia el oriente, cójanse las ramas.

Para esta operación, el médico Gnóstico deberá cubrir su cabeza con un manto. Al pronunciar el Mantram "TISANDO", se ordenará mentalmente al elemental penetrar en el organismo del enfermo para sanarlo.

El elemental del Gualanday posee grandes poderes eróticos y viste túnica de color verde oscuro. El procedimiento para la zarzaparrilla y la zarza de palito, es idéntico, con la diferencia de que no hay mantrams que pronunciar.

En el tronco del almácigo se hace una incisión con un cuchillo, y conforme esa incisión vaya desapareciendo, el enfermo irá sanando. Se cogen las hojas después de haber ordenado al elemental la curación deseada. El círculo y la bendición, se hacen con el mismo ritual que se realiza para el Gualanday, sin pronunciar Mantram.

El Maguey o fique es Jupiteriano. Tiene tres mantrams que debe pronunciarse: LIBIB, LENONINAS, LENONON. En lo demás, igual ritual.

El ajenjo es marciano. La salvia se coge en la noche; primero se bendice y luego se arranca sorpresivamente de raíz. El elemental de ésta planta tiene túnica de color amarillo pálido.

El enfermo debe procurar obrar personalmente al coger las plantas como al practicar el rito. Si no fuere posible esto, hará en casa lo que debió hacer en el campo, aunque con manifiesta desventaja.

A continuación damos la fórmula número dos, para tomar un vaso después de cada comida. Los elementales de las plantas de esta segunda fórmula, viven en Tatwa Apas y son frías.

SEGUNDA FÓRMULA🔗

Ortiga del buen pastor, betónica, verdolaguita, fucsia, venturosa. Se cuecen todas en un litro de agua.

Antes de coger cada una de estas plantas, se les hará el rito ya indicado.

Como la fórmula primera es caliente, hay que tomar la fórmula segunda para impedir que el organismo se irrite con el fuego abrasador del Tatwa Tejas. El fuego y el agua crean las formas densas y equilibran la vida orgánica.

Estas dos fórmulas de nuestra Elementoterapia Gnóstica, se tomarán por el tiempo que fuese menester. Un leproso de tercer grado sanará en nueve meses: uno de primer grado en quince días.

Después de curado el leproso deberá enriquecer su sangre y mover sus intestinos para expulsar los gérmenes muertos.

Utilice la siguiente fórmula:

Extracto fluido de boldo 1 onza.

Extracto fluido de ruibarbo 1 onza.

Extracto fluido de quina 1 onza.

Tintura de acónito ½ onza.

Sulfato de quinina 1 gramo.

Jarabe simple 1 botella.

Esta preparación se tomará por copitas, una antes de cada comida.

Esta fórmula caliente debe equilibrarse con otra fría para después de las comidas. Hela aquí:

Crémor 1 onza.

Sal de Vichi 1 onza.

Ácido cítrico 1 onza.

Agua 1 botella.

Esta fórmula corrige la digestión y refresca el organismo.

Se tomará una copa después de cada comida.

Este tratamiento que aconsejo para la lepra, es tan exacto como una tabla pitagórica. Nunca ha fallado ni jamás fallará, porque es tan antiguo como el mundo, se conoce desde la aurora de nuestra tierra.

El secreto me fue confiado por los sabios indios de la Sierra Nevada de Santa Marta; ellos siempre se han curado de esta terrible enfermedad mediante su aplicación.

Un fuerte resfriado a la sangre produce la lepra. Nada de insuficiente alimentación, de alcoholismo, de hipertrofia del hígado... resfriado, y sólo resfriado.