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Baños de Plantas para Preparar el Cuerpo para la Magia

Para el ejercicio de la magia práctica, lo primero que debe hacer el mago es superar el cuerpo. El cuerpo de un mago tiene una tonalidad vibratoria, totalmente diferente a la del hombre ordinario.

En tiempos antiguos, todos los poderes de la Diosa de la naturaleza se expresaban totalmente a través de los chacras del organismo humano, y entonces el hombre era un mago completo.

Hoy en día la humanidad se separó totalmente de la naturaleza y se acomodó a una vida artificiosa, por lo tanto, el cuerpo humano ya no refleja los poderes de la naturaleza.

Por muy genial que sea un músico, si su instrumento es inadecuado o defectuoso, no podrá ejecutar con éxito su composición, pero si lo afina y corrige, podrá arrancarle las más bellas melodías. Caso similar ocurre en el cuerpo humano, es inadecuado, y para que éste nos refleje los poderes de la Diosa Madre Naturaleza nos confiere, es menester prepararlo para el ejercicio de la Magia Práctica.

El cuerpo se prepara con los siguientes baños:

Se recogen en un tonel o vasija, siete aguas de siete afluentes o riachuelos diferentes, en nombre de los siete genios planetarios (Los siete Cirdesos). Luego se cogen hojas de jayo (coca) y se hierven en una vasija que contenga agua, a este cocimiento se le añaden las siguientes plantas en partes iguales.

Siempreviva (prefiérase la de flores rojas). Ruda, Guarumo, Ajos, Sauce, Flores de amapola.

Nota: El sauce es un árbol que sólo se produce en la tierra fría, pues en la costa suelen llamar sauce a un árbol cuyas propiedades son completamente diferentes y por lo tanto inadecuado para los efectos de la grandiosa fórmula de que nos ocupamos.

Una vez que esta mezcla haya hervido bastante, lo suficiente para que las plantas larguen sus esencias, se retirará la vasija del fuego y se verterá el líquido en el agua del baño, formado por las siete aguas, y entonces el mago podrá bañarse en este líquido sagrado con el fin de preparar su cuerpo para el ejercicio de la magia práctica. Hay necesidad de repetir este baño muchísimas veces con el fin de que el cuerpo quede bien preparado.

El verdadero mago nunca debe de comer carnes de ninguna especie, no debe de fumar, no debe de ingerir alcohol, no debe de cohabitar ni con su propia mujer, porque eso es fornicación é inmundicia.

Desdichado el Sansón de la Kábala, que se deja dormir por Dalila, el Hércules de la ciencia que cambia su cetro de poder por el hueso de Honfalia. Sentirá bien pronto las venganzas de Deyanira, y no le quedará mas remedio, que la hoguera del monte Etna, para escapar de los devoradores tormentos de la túnica de Neso.

El Imperio del poder, la Omnipotencia del Poderío, sólo es para los humildes, porque con la humildad el mago se hace obedecer.