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Magia del Gualanday
Israel Rojas R., después de hablar en su libro «La clave de la salud y el Secreto de la juventud» sobre el Gualanday, hace una verdadera apología de sus cualidades curativas y esto es verdad. Pero en cuanto al ocultismo de los vegetales, no dice nada... Ignora el proceso de la magia de las plantas. El que se repute medico de la naturaleza, tiene que conocer a fondo la magia elemental de las plantas salutíferas y si no la conoce, escribir sobre claves de salud constituye ciertamente un atentado contra la credulidad pública y una explotación egoísta.
El elemental del Gualanday tiene túnica de color verde oscuro, y pertenece a la sabiduría de la serpiente.
Recuerdo por allá en los tiempos en que la América del Sur estaba unida con los sumergidos continentes de la Lemuria y la Atlántida, un caso muy interesante:
Una joven india, prometida de un galán de la misma tribu, sufría horriblemente a causa de rencillas que amenazaban frustrar el convenido matrimonio. Como médico mago de la tribu que era, fui consultado por la amargada mujer, a quien prometí ayudar, y operé enseguida con el elemental del gualanday, en la siguiente forma:
A la salida del sol, con el rostro hacia el oriente, la cabeza cubierta con un manto, me acerqué al Gualanday. Hecho el conocido ritual, cogí dos de sus ramas simbolizando a los novios; con una rama en cada mano y de frente hacia el sitio donde moraba el novio, pronuncié tres veces el Mantram del Gualanday: TISANDO, TISANDO, TISANDO.
Ordené al elemental transportarse a la residencia de los novios, concluir las rencillas y armonizar a la pareja, y no separarse del trabajo hasta que no se cumpliera el mandato.
Realizada esta operación, coloqué las ramas del Gualanday sobre dos troncos de palo, en el suelo; azoté las ramas contra los troncos hasta desprender las hojas; entregué éstas a la novia para que fueran cocinadas con los alimentos del novio. La pareja se desposó al poco tiempo y fueron felices. Nada más eficaz para destruir las rencillas de los casados, que el ritual del Gualanday.
El elemental de este árbol pertenece a la sabiduría de la culebra, y se le debe invocar y ordenar imperiosamente así: TISANDO, trabajad intensamente; TISANDO, curad al enfermo, sanad el hígado; TISANDO, armonizad el matrimonio (tal), concluid con sus rencillas, etc.
No hay que olvidar el ritual en el instante de coger la planta, bendiciéndola y ordenándole lo que se desea. Cuando esté hirviendo el agua del cocimiento, se repetirán las bendiciones y la vocalización del Mantram, "TISANDO".
Dosis: Para curar el hígado, tómese tres vasos diarios del cocimiento, antes de las comidas, durante quince días.