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Blenorragia
FÓRMULA NÚMERO UNO🔗
Todas las mañanas, en ayunas, se tomará una yema de huevo batida en aceite canime a la que se le pondrá azúcar al gusto. El tratamiento se prolonga hasta sanar completamente.
FÓRMULA NÚMERO DOS🔗
Deposítense nueve (9) huevos frescos en una vasija de cristal, o en su defecto, que sea bien esmaltada. Luego se exprime juego de limones, cantidad suficiente para que los huevos queden cubiertos, se tapa la boca de la vasija y se deja por espacio de diez (10) días, al cabo de los cuales ya ha realizado su cometido el jugo de limones en los huevos, lo que no está por demás advertir, se echarán enteros; a continuación, se bate el contenido hasta que las cáscaras de los huevos hayan quedado reducidas a polvo (calcio), luego se cuela o filtra lo mejor posible para después vaciarle una botella de Ron y azúcar al gusto. Envásese y tómese solamente por copas, tres diarias, pues existen personas que su estado de debilidad es tanto, que una sola copa lo desmaya, a dichas personas es menester disminuirles la dosis, la cual se irá aumentando gradualmente, hasta tomar la copa llena.
Recomendamos este reconstituyente para los palúdicos, los anémicos, los convalecientes, etc., etc.
A continuación, citamos un caso ocurrido en la ciudad de Armenia (Quindío): El señor M. S. De 22 años de edad, venía sufriendo de una blenorragia por espacio de cuatro años; tratado por distintos médicos, quienes le aplicaban grandes dosis de penicilina, la enfermedad seguía su curso, haciendo estragos en el pobre joven organismo de ese desdichado, quien como último recurso, había pensado en el suicidio. Afortunadamente, tuvo ocasión de probar la fórmula No 2, arriba descrita, lo que no tardó en mostrarle la mejoría y pronto la radical curación. En el transcurso de ocho (8) años el citado señor no ha mostrado huellas de la terrible enfermedad.