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Paludismo
Las peregrinas teorías de la medicina oficial en relación con el paludismo, revelan a las claras un fin explotador y charlatán.
Aquello de que el paludismo lo inocula el "Anofeles", y de que el mosquito hembra deposita sus larvas en los pozos de agua detenida, no pasan de ser ridículas poses.
Todos los preparados basados en quinina, y todos los sistemas profilácticos contra el paludismo, han resultado hasta la fecha un gran fracaso. Y es que la "Causa Causorum" del paludismo no es otra que la desarmonía de las funciones del hígado y la falta de vitaminas.
Pruebas de ello tenemos a millares; Quien se tome la molestia de hacerse un viajecito a lo largo del bajo Magdalena, siguiendo la ribera del río, se convencerá por sí mismo de esta verdad.
Todos los pobladores de esa ribera son palúdicos, y si observamos su régimen alimenticio encontraremos la causa. Estas pobres gentes sólo se alimentan de yuca y café tinto.
La yuca sólo proporciona almidón y una mínima cantidad de sacarosa. El café tinto, tomado en exceso, les irrita el hígado, y cuando ya este órgano se encuentra bien afectado, estallan los fríos y fiebres palúdicas.
Así, pues, la afección hepática y la falta de vitaminas son la única y exclusiva causa de las fiebres palúdicas, que en vano se intentan combatir con preparados de quinina.
Para combatir los fríos y fiebres es suficiente el cocimiento de hojas de boldo. Tómese un vaso cada media hora. Como alimento aconsejamos ojo de res, cereales como frijoles, lentejas, maíz, arvejas, habas, etc., etc. El boldo sana el hígado, fluidifica la bilis y excita las funciones hepáticas.
Los llaneros de Arauca y Casanare se curan los "fríos y fiebres" con café tinto mezclado con limón y sal. Este procedimiento es más lento.
Los "Mamas" Arhuacos curan esta enfermedad con las siguientes fórmulas: Cholagogue en rama, tisaca, capitana arconcito.