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Capítulo 37. El Salario Mínimo

La LEY FEDERAL DEL TRABAJO en la República de México, refiriéndose al Salario Mínimo, dice: "Salario mínimo es la cantidad menor que puede pagarse en efectivo a un trabajador por los servicios prestados en una jornada de trabajo". "El salario mínimo deberá ser suficiente para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia en el orden material, social y cultural y para proveer a la educación obligatoria de los hijos". Actualmente el salario mínimo en todos los países de la América Latina, NO es suficiente, no alcanza a satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia[1]. EL PROLETARIADO siempre ha vivido una vida INFRAHUMANA a pesar de tantas Leyes, Revoluciones, Reformas, Decretos, etc., etc., etc. En muchos países ni siquiera se ha fijado todavía el SALARIO MÍNIMO, y en aquellos donde ya se ha fijado, no es suficiente para satisfacer las necesidades materiales de un jefe de familia. La vida del Proletariado es INFRAHUMANA en todos los países Latino-Americanos. La propaganda de los periódicos asalariados vendidos al Estado, deslumbra a todos los pueblos, con aquello del alza de salarios, garantías sociales y fijación del salario mínimo, pero la realidad es muy distinta, el Salario mínimo no alcanza para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia. En todos los tiempos al Proletariado se le ha querido tener en la miseria[2]. Es tan grave este problema, que por lo mismo grave, condujo a muchos países a la órbita comunista. Parece que ya hasta los pueblos se han acostumbrado a ver al proletariado en la miseria, se ha vuelto tan normal esta injusticia, que cuando se fija el salario mínimo y se eleva un poquito el salario, todo el mundo cree que ya los pobres proletarios están muy bien. EL PARTIDO SOCIALISTA CRISTIANO LATINO-AMERICANO, está luchando por mejorar la situación económica del Proletariado. El Proletariado debe vivir muy bien, el Proletariado tiene derecho a tener casa propia, automóvil propio para el transporte, educación gratuita para sus hijos, seguro social, medicinas baratas, vacaciones anuales y dinero para esas vacaciones, etc., etc., etc. El proletariado no tiene por qué vivir vida INFRAHUMANA. El proletariado debe tener salarios mejores, salarios suficientes como para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia. EL PARTIDO SOCIALISTA CRISTIANO debe establecer Comités de Proletarios en todos los pueblos, ciudades, aldeas, etc., comités que lucharán por el alza de salarios para los trabajadores. Las clases proletarias deben unirse para la lucha por sus derechos. Los Líderes del Socialismo Cristiano Latino-Americano, deben luchar intensísimamente para unir a todos los proletarios. Los Comités del Proletariado deberán luchar con suma intensidad, por la mejora de los salarios. El Proletariado no tiene porque vivir vida miserable. El Proletariado debe reclamar sus derechos. Los Salarios Mínimos es apenas normal que sean generales para una o varias zonas económicas. También se puede hablar de salarios mínimos Profesionales, para los oficios o trabajos especiales, y para determinadas clases de profesionales. Es necesario comprender que los salarios mínimos Generales deben regir para todos los trabajadores, que nada tienen que ver con las distintas ramas de la Industria, comercio, profesiones, oficios o trabajos especiales, etc., etc., etc. Cada zona económica tiene muchas ramas de profesionales, comercio, industrias, oficios especiales, etc., es claro que para esta clase de trabajadores, el salario mínimo es diferente. Los Trabajadores del campo necesitan luchar muchísimo por mejorar sus salarios, el salario mínimo de los trabajadores del campo está demasiado bajo en todos los países Latino-Americanos. Deben establecerse comités Socialistas Cristianos en todos los campos para organizar a los trabajadores campesinos y luchar por la mejora de Salarios. Los Salarios Mínimos jamás en la vida pueden, ni deben, ser objeto de compensación económica, descuentos de ninguna especie, reducción vengativa, embargo, salvo en aquellos casos de justicia como son las pensiones alimenticias, decretadas por las autoridades competentes en favor de esposas e hijos abandonados. Toda esposa abandonada es claro que tiene derecho a demandar a su marido por alimentos, ella necesita comer y sus hijos también necesitan comer para vivir. Fuera de estas causas totalmente justas a favor de las mujeres y de los hijos de los trabajadores, es absurdo embargar los sueldos, reducirlos, descontarles, etc., etc., etc. Los Gobiernos deben establecer comisiones regionales para estudiar el problema de los salarios mínimos. Una comisión Nacional de salarios mínimos, puede ratificar o confirmar los datos de las comisiones regionales. Consideramos necesario que la comisión nacional estudie muy a fondo los datos de las comisiones regionales, y los evidencie y analice en el mismo terreno de los hechos, antes de modificar, ratificar, o confirmar, sólo así es posible evitar errores incalculables en este delicadísimo problema de los salarios mínimos. Las Comisiones Nacionales y Regionales, deben fijar el salario mínimo haciendo caso omiso los de antiguos contratos colectivos, oficios, profesiones, etc. No habiendo fijado el salario mínimo, o habiéndolo fijado injustamente, es necesario corregir la injusticia y establecer la justicia, cueste lo que cueste. El salario mínimo debe abarcar a todos los trabajadores, criadas del servicio doméstico; criados, meseros, aprendices, albañiles, campesinos, policías, hoteleros, criados de restaurantes, bares, tiendas, obreros de todas las fábricas, etc., etc., etc. El Salario mínimo debe abarcar también a los obreros de la inteligencia, burócratas, empleados de toda oficina, etc. Ningún ser viviente dentro del orden social debe quedar sin el salario mínimo a excepción de los hombres y mujeres que no tienen sueldo porque tienen sistemas de vida independiente[3].

  1. Como en la inmensa mayoría de los países del mundo.

  2. Y así será por siempre a menos que de pronto toda la humanidad resuelva destruir al querido ego. El ego nos hace indeseables en un ciento por ciento, el poderoso, el rico, se espeluzna ante la idea de que la masa emerja a una igualdad de condiciones con él, y pone todo su empeño en evitar que algo así ocurra. La masa somos peor que las bestias y la única forma de mantener a raya a las bestias es mediante la violencia, aunque esa violencia liquide algunas de ellas, se le llama civilización, aunque si se le llamase esclavitud global, nos ahorraríamos eufemismos y todo se entendería mejor. En lo personal, tratando de profundizar en la muerte del yo a veces he resuelto jugar a perder procurando mis comodidades arduamente logradas a los infelices que tengo cerca, elevando sus comodidades, su nivel de vida, etc. Y tengo que reconocer que aunque a las largas el bien que se hace es apreciado y hay incluso verdadera gratitud para con uno, el hecho de que las personas subsidiadas no se han levantado por sí mismas pesa al final demasiado y no se logra el bienestar integral que estos habrían conquistado de llegar a idénticos resultados por sí mismos. Entonces esto está hablando de que la verdadera, justa y saludable ayuda es no empeorar las trabas que ya hay, antes bien explicarlas, prevenirlas, advertirlas, para que cada uno de los ingenuos que nos rodean las sorteen a su manera. Lo que hacen los poderosos es lo contrario: aumentan artificialmente las trabas para prevenir que los demás no prosperen como ellos (al mismo tiempo socavan la previsión ajena y alardean de que no existe de qué preocuparse, llevando mediante la educación evidentemente manipuladora de estos degenerados tiempos a conclusiones falsas a todos los individuos, de las que sólo aquellos que viven según sus propias reflexiones pueden escapar). Si queremos un mundo más justo debemos considerar la ganancia lícita de otros tan beneficiosa como la nuestra. En esta humanidad una gran parte de la masa que estimo entre un 60 y un 80 por ciento de las personas, es negativa, frente a un escaso 10 por ciento de personas positivas. La gente negativa usa previsión negativa: si algo saben que es una ventaja lo ocultan a otros, si algo ilícito pueden hacer sin ser alcanzados por la justicia, lo hacen sin mirar a quien perjudica, etc. Frente a esa mayoría, una minoría obra al contrario: lo que tienen lo reparten, lo que no quieren para ellos no lo quieren para nadie, aportan luz al mundo, derriban barreras a otros sin importar a quien fastidia, se regocijan en el bien ajeno, etc. La única diferencia fundamental entre unos y otros es el grado de conciencia despierta: ese 10 por ciento sabe que el mal de los demás les ha de salpicar a fin de cuentas mientras que ese 80 % sólo alcanza a ver el bien momentáneo que se procuran a sí mismos a expensas de otros. Si los que tienen algo de luz la hacen brillar el mundo mejorará porque muchas personas negativas tomarán ejemplo, pero esa mejoría tiene un alcance muy limitado, un resultado muy concreto: sólo alcanza a llenar el escaso espacio que le deja el desarrollo del propio ego siempre creciente. Al final, un yo fuertemente desarrollado nos lleva al homosexualismo, al tantrismo negro, al vampirismo, (es decir a las consecuencias lógicas por haber despreciado y profanado los sagrados misterios de Isis, hoy ya revelados a todos, y frente a los cuales se escandaliza la humanidad), etc. Si la divina madre muerte no arrasara la humanidad cuanto esta llega a cierto nivel de desarrollo del ego, el resultado sería un sufrimiento inútil consentido por la divinidad: Dios se haría cómplice del delito y al final el mal del mundo le alcanzaría a él. En conclusión si uno quiere felicidad tiene que terminar con el querido ego, en la medida que lo logre gozará de felicidad. No vale la pena dejarse la piel en la lucha social si esto no va aparejado con la magia sexual y la iniciación, pues si bien los grandes libertadores han sido pagados con la muerte del ego en un porcentaje nada desdeñable, esto de poco vale sin la maestría. Hoy en día sólo queda hacer lo que haga falta para escapar a un triste destino, se puede luchar por el bienestar social de los pueblos, pero no merece la pena tomar esa meta como objetivo ultérrimo de nuestra existencia, hoy sólo sirve aprender a cumplir el primer mandamiento: entregarse al íntimo y a sus designios. Hoy sólo merece la pena bregar por cumplir el sexto mandamiento: magia sexual positiva sin derramamiento del semen. Y si algo de esto no está claro para nosotros entonces tenemos un serio problema.

  3. Nótese que aquí el maestro está ampliando el concepto de salario mínimo interprofesional hasta abarcar eso que hoy día se llama "renta básica" y que consiste en poner una paga mínima a cada ciudadano que garantice el sostenimiento básico. El problema fundamental para que no se establezca esta medida social de garantía total es que en verdad interesa al poder que haya sufrimiento, que haya escasez, que haya miseria. Si la masa dejara de ser miserable irremediablemente aspiraría a mejorar, a prosperar, a rendir menos de su máximo posible, y esto no lo quiere de ninguna manera el poderoso. El poderoso de estos tiempos es un maestro de la perversidad y goza con el sufrimiento ajeno. Es un psicópata en un ciento por ciento. No puede ni imaginarse un mundo donde todos prosperen. En un mundo así ningún psicópata vería viable monopolizar el poder, ese sería un mundo muy deprimente para ellos. El psicópata mira a la naturaleza y ve un mundo cruel y despiadado, no puede ver lo alegre que es en realidad la existencia en la naturaleza, no alcanza a comprender que el orden natural es el fruto en realidad de una singular conciencia orquestando a muchas otras, él sólo ve el instinto asesino, el cree firmemente que el orden natural es esa fatalidad criminal que juzga inevitable y hasta sagrada. Los tenebrosos han hecho una mística de la mecánica general de la naturaleza y dan la espalda al hecho de que toda esa mecánica sirve a un fin.