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Capítulo 9. La Paz
Mussolini dijo: LA PAZ ES UN RAMO DE OLIVO QUE PENDE DEL FILO DE ONCE MILLONES DE BAYONETAS. Así hablan los personajes de la sombra, los perversos, los malvados, así habló el perverso Mussolini, el DUCE. Aquello que la gente llama PAZ, es la ANTÍTESIS DE LA GUERRA, aquello que la gente llama Guerra, es la ANTÍTESIS DE LA PAZ. La verdad no se encuentra en el dualismo conceptual, hay que pasar más allá de la polaridad de la mente si queremos hallar la verdad, necesitamos llegar a la GRAN SÍNTESIS. La llamada PAZ no es más que una época de preparación para la Guerra, y esta a su vez, es una época de preparación para la PAZ. PAZ Y GUERRA son una misma forma mental con un polo positivo y otro negativo. La SÍNTESIS está más allá de los opuestos de la filosofía, en la SÍNTESIS y solo en la SÍNTESIS, podemos hallar la VERDADERA PAZ. Es absurdo llamar PAZ a la época de preparación para la Guerra, desgraciadamente así piensa la Gente por falta de SINTETISMO conceptual. LA PAZ es una sustancia ATÓMICA que emana de las entrañas del ABSOLUTO, esta SUSTANCIA ATÓMICA es completamente desconocida para los "TONTOS CIENTÍFICOS". Es imposible poseer dentro de nuestra PSIQUIS ese tipo de sustancia atómica, mientras exista dentro de nosotros el YO PSICOLÓGICO. Dentro del YO tenemos todos los factores que producen guerra, esos factores se conocen como CRUELDAD, EGOÍSMO, CODICIA, AMBICIÓN, ODIO, ASTUCIA, etc., etc., etc. En el DRAMA ESPECTACULAR DE LA GUERRA, se exhiben todos los factores destructivos que llevamos dentro. Ahora por estos tiempos de GUERRA FRÍA (QUE MUY PRONTO SE VOLVERÁ CALIENTE[1]), todo el que quiere hacerse famoso se convierte en paladín de la PAZ, esta es una nueva forma de hacerse famoso. LA PAZ no es cuestión de propaganda, ni de paladines con premio NÓBEL, la PAZ es una SUSTANCIA ATÓMICA que no puede poseer quien tenga dentro de su PSIQUIS los factores PSICOLÓGICOS que producen GUERRA. EL EGOÍSMO INDIVIDUAL se convierte en EGOÍSMO COLECTIVO. LA CODICIA INDIVIDUAL se convierte en CODICIA COLECTIVA, el odio individual se transforma en odio colectivo. Así vienen las guerras, la lucha por los MONOPOLIOS, la ambición destructiva, las ansias de conquista, etc., etc., etc. Existe en el Mundo una Ley de mantenimiento recíproco de todo lo existente, nuestras vidas sirven para mantener algo grande o pequeño en el Mundo, esta ley fue conocida por los sabios antiguos como el PROCESO TROGOAUTOEGOCRÁTICO CÓSMICO COMÚN. LAS GUERRAS existen debido a que no sabemos manipular inteligentemente esta gran Ley de la alimentación recíproca de todo lo existente. Realmente es imposible manejar esta GRAN LEY mientras tengamos dentro de nuestra PSIQUIS todos los factores PSICOLÓGICOS que producen GUERRA. LA NATURALEZA nos ha dado la vida pero tenemos que pagársela muy caro, nosotros nos alimentamos de la naturaleza, pero ella se alimenta de nosotros. Los viejos Sabios Asiáticos descubrieron dentro de la PSIQUIS de todo individuo, dos substancias sagradas que ellos denominaron ABRUSTDONIS y HELKDONIS. Decían los viejos Sabios que trasmutando inteligentemente estas dos substancias METAFÍSICAS, se liberaba una vivificante sustancia sagrada llamada ASKOKIN. EL ASKOKIN es la sustancia con la cual se alimenta la GRAN NATURALEZA. La MADRE NATURA nos da la vida pero la cobra bien caro, ella exige ASKOKIN, y si no se lo damos voluntariamente, ella lo arrebata a la fuerza por medio de Grandes Guerras. Si dentro de nosotros, dentro de cada uno, no existieran los factores destructivos que producen Guerra, la madre NATURA no necesitaría utilizar ese sistema destructivo, para arrebatarnos su sagrado alimento. Disolviendo el YO PSICOLÓGICO, se establece dentro de nosotros un CENTRO PERMANENTE DE CONCIENCIA ILUMINADA, entonces liberamos el sagrado ASKOKIN a través del recto pensar, recto sentir y recto obrar. Desgraciadamente los modernos políticos no aceptan estas cosas de los antiguos, y los tontos científicos de ésta época de SABIHONDECES, son como el burro que solo cree en el pasto por que lo ve. LA ONU y la antigua LIGA DE GINEBRA en el PROBLEMA FAMOSO DE LA PAZ, han resultado un FRACASO. LA ONU, el organismo de la PAZ, hace guerras, bombardea ciudades indefensas como quedó demostrado en el CONGO AFRICANO[2]. Es ridículo, espantosamente ridículo hacer GUERRA en nombre de la PAZ. Hace unos cuantos siglos se fundó en la ciudad Asiática llamada MOUSOLOPOLIS[3], una especie de ONU o de LIGA DE GINEBRA con muy buenas intenciones. EL NOMBRE DE ESA SOCIEDAD fue: LA TIERRA ES IGUALMENTE LIBRE PARA TODOS. La mencionada Sociedad estuvo compuesta por una asamblea de sabios iluminados, todo un consejo de Venerables Ancianos. La mencionada sociedad se disolvió cuando cierto filósofo planteó el problema de la "LEY DE LA ALIMENTACIÓN RECIPROCA DE TODO LO EXISTENTE". Antes de DISOLVERSE dicha AUGUSTA SOCIEDAD, se estableció el sistema de Sacrificios de Animales, para liberar el ASKOKIN tan necesario para la NATURALEZA. EL ASKOKIN DE LOS ANIMALES puede ser alimento magnifico para la NATURA, el ASKOKIN de los animales se libera con los sagrados sacrificios a los DIOSES. Este sistema dio resultado y por mucho tiempo no hubo guerras y se gozó en el ASIA de mucha paz. Ahora, más tarde, un Derviche Mahometano llamado ASSADULLA IBRAHIM OGLY, lleno de AMOR por los animales, se pronunció en todo el ASIA contra estos sacrificios, entonces estalló la Primera Guerra Mundial[4]. La Naturaleza, privada del ASKOKIN de los ANIMALES, apeló a la Guerra para arrebatarnos su alimento. Nosotros no estamos a favor de los sacrificios de animales. Nosotros estamos seguros que sólo disolviendo el YO PSICOLÓGICO, podemos liberar el sagrado ASKOKIN que la natura necesita para su alimento[5].
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Para los pedantes de esta época, con "el golpe de agosto" de la URSS en 1991 terminó la guerra fría. Pero los librepensadores saben que la guerra fría nunca fue de lo que aparentaba y que no ha terminado ni mucho menos. La guerra fría es una guerra contra el pensamiento del individuo, contra el sentido común humano, que valiéndose de pretextos mantiene una justificación constante a los atropellos que los amos del dinero hacen a toda razón y derecho individual y colectivo. Cuando aparentemente acabó la guerra fría entonces se inventó "la guerra contra el terror" que, comparada con el pretexto de la guerra fría, es de un argumento sumamente cutre y un insulto a la inteligencia, pero eso a nadie parece importarle: en nombre de la seguridad nacional ahora "nos dejamos desnudar en los aeropuertos" y mañana pasaremos por donde ellos quieran. Si finalmente, como parece que será, los amos del dinero no quedan satisfechos ni con la sumisión total y masiva a sus absurdos, con el fin de reducir la población mundial darán comienzo a la tercera guerra mundial, de modo que las palabras escritas por el maestro, siguen vigentes. ↩
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Durante la Guerra Civil en el Congo (1960-1963), la ONU organizó una fuerza de paz que degeneró en una invasión en toda regla con bombardeos incluso de un hospital, creo que fue la primera vez que, de forma notoria, a una fuerza de paz de la ONU se le "veía el plumero" a nivel internacional implicándose activamente en la contienda bélica, además el episodio es el intervencionismo norteamericano número 14 desde el final de la SGM (siendo los anteriores 13: China (1945-49), Italia (1947-48), Grecia (1947-49), Filipinas (1945-53), Corea del Sur (1945-53), Albania (1949-53), Alemania (1950), Irán (1953), Guatemala (1953-1990), Medio Oriente (1956-58), Indonesia (1957-58), Guayana Británica/Guyana (1953-64), Viet Nam (1950-73) y Camboya (1955-73). Después de Zaire/Congo, la lista sigue con 16 intervenciones más sólo hasta el año 2000). ↩
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El maestro lo cuenta resumido pero como ya supondrá el lector toma el relato de Gurdjieff, en algún recóndito lugar de uno de los extensos capítulos finales de los «RELATOS DE BELCEBÚ A SU NIETO», figura este episodio pero no con el nombre como lo escribe el maestro, sino con la transliteración moderna: MUSOLOPOLIS, para deleite del lector, trascribo el nada desdeñable pasaje de Gurdjieff, el cual no tiene desperdicio alguno: "Cuando esos seres tricerebrados de tu planeta, particularmente los de la época actual, que poseen los medios para atracarse hasta el hartazgo y para satisfacer plenamente todas sus otras necesidades y que, quizás, podrían hacer algo para luchar contra este mal fenomenal que prevalece en su planeta, están saciados, y sus necesidades, satisfechas, y se encuentran sentados en los llamados "blandos divanes ingleses" con el propósito de "hacer la digestión", como dicen allí, no aprovechan ni siquiera, durante ese momento tan apropiado para pensar sinceramente, esas circunstancias favorables, sino que, en cambio, se dedican al maléfico autotranquilizarse. Y, puesto que es imposible que todos los seres tricerebrados del Universo y, por consiguiente, también que todos los seres de tu planeta, existan sin el proceso de la mentación, y puesto que, al mismo tiempo, tus favoritos desean tener la posibilidad de dedicarse libremente a su "perverso dios interior autotranquilizante", se acostumbran gradual y definitivamente a que cierta clase de pensamiento tenga lugar en ellos de forma puramente automática, sin la menor participación de su propio esfuerzo eseral. Pero, no debemos ser injustos con ellos; en este sentido han alcanzado la perfección, y, en la actualidad, sus pensamientos fluyen en todas direcciones sin ningún ejercicio intencional de ninguna parte de su presencia. Por ejemplo, cuando, después de hartarse y saciarse, estos seres importantes y detentadores de poder de la Tierra se encuentran sentados en los mencionados divanes, la asociación de pensamientos que debería fluir inevitablemente en ellos recibe shocks de sus reflejos estomacales y sexuales y vaga libremente en todas las direcciones, y tan placenteramente libre y sin trabas como si ellos, es decir, sus pensamientos, estuvieran "paseando al anochecer en París por el Boulevard des Capucines". Cuando estos seres detentadores de poder de tu planeta se encuentran sentados en sus blandos divanes, meditan sobre temas como el siguiente: Por ejemplo, cómo vengarse de un conocido suyo, John Smith, quien, unos pocos días antes, miró a una mujer que a él le "gustaba" no con el ojo derecho sino con el izquierdo. O bien ese ser terrestre importante o poseedor de poder que "digiere", piensa: "¿Por qué mi caballo no llegó primero en la carrera de ayer, como esperaba, sino otro?". O bien, "¿Por qué esas acciones que carecen totalmente de valor suben todos los días en el mercado, cada vez más alto?". O bien, finalmente, piensa algo por el estilo: "Si yo fuera John Smith, inventor de un nuevo método de alimentar moscas para hacer marfil con su esqueleto, con las ganancias obtenidas haría esto, lo otro y lo de más allá, y no como ese tonto que, como el perro del hortelano, no come ni deja comer a los demás" y así sucesivamente de la misma forma. Con todo, ocurre allí en ocasiones que algún ser terrestre importante o poseedor de poder si no está bajo la influencia de los reflejos del estómago y de los órganos sexuales, sino que piensa sinceramente y con toda seriedad acerca de este o de aquel problema, pone atención especial a este tremendo problema terrestre. Pero hasta esas sinceras reflexiones de los detentadores de poder ocurren en la mayoría de los casos de forma igualmente automática, por causas externas del siguiente tipo: o la existencia de alguien muy cercano ha sido violentamente concluida durante el último proceso de destrucción, o bien alguien los ofende profunda y dolorosamente, o bien alguien agita sus emociones haciéndoles algún gran favor o dándoles algo que no esperaban o, por fin, cuando sienten realmente que se aproxima el fin de su existencia. Y, en esos casos, cuando los seres detentadores de poder meditan sinceramente acerca de ese horror fenomenal que tiene lugar en su planeta, siempre se sienten muy agitados y, naturalmente que en tal estado, hacen votos de realizar a toda costa y de materializar todo lo necesario para poner fin a ese mal siempre en aumento. Pero ahí está la dificultad: en cuanto los estómagos de estos seres sinceramente preocupados se vacían o en cuanto se recobran un poco de esas impresiones externamente surgidas que los habían deprimido, no sólo olvidan instantáneamente sus votos, sino que ellos mismos comienzan, consciente o inconscientemente, a hacer precisamente todo aquello que, por lo general, constituye la causa del estallido de esos procesos entre las comunidades. Por lo común, como consecuencia del hecho de que esos seres terrestres importantes o detentadores de poder no utilizan el tiempo destinado por la Gran Naturaleza a prepararse para ser seres responsables dignos, debido a lo cual, durante su existencia responsable, e incluso en su estado de vigilia, toda suerte de asociaciones fluyen casi siempre automáticamente en sus presencias comunes; por lo tanto, ellos mismos, sin ninguna intención individual y a veces, semi-intencionalmente, tratan de hacerlo todo de modo tal que el próximo proceso de destrucción recíproca ocurra antes, y hasta esperan que dicho proceso se produzca la próxima vez en una escala tan amplia como sea posible. Tal necesidad monstruosa surge en su psiquis anormal porque confían en obtener ciertas ventajas egoístas de dichos procesos, ya sea personales o para sus familias, y, con su mentación degenerada, incluso confían en que cuanto mayor sea la escala del proceso siguiente, mayores serán las ventajas que obtendrán. A veces ocurre allí, querido nieto, que algunos de los seres importantes y detentadores de poder se unen y forman una sociedad especial con el propósito de descubrir y materializar en la práctica algún medio para lograr la abolición de esta archicriminal propiedad de tus favoritos. Precisamente cuando me disponía a alejarme para siempre de ese sistema solar, se hablaba mucho en tu planeta acerca de la formación de una sociedad de ese tipo, y parece que se pensaba dar a dicha sociedad el nombre de "Liga de las Naciones". Recuerdo muy bien la ocasión en que una sociedad de ese tipo surgió por primera vez en la ciudad de Samoniks, en el país Tikliamish, precisamente en el período en el que este país era considerado por todos los seres tricerebrados de ese peculiar planeta como el principal centro cultural. Entonces, por primera vez, los seres importantes de casi todas las comunidades del continente Asia se reunieron en la ciudad mencionada, con el fin de llegar a un acuerdo para que nunca volviera a surgir entre las distintas comunidades asiáticas causa alguna para tales "procesos de destrucción recíproca". Esta sociedad de seres tenía en aquel entonces el siguiente lema: "Dios está allí donde no se derrama la sangre del hombre". Pero, debido a diversas finalidades personales egoístas y vanas, los seres ordinarios terrestres de importancia y poder que se habían reunido pronto disputaron entre sí y retornaron a sus hogares sin haber logrado nada. Varios siglos después de la existencia de Tikliamish, surgió una sociedad similar en el mismo continente Asia, pero, esta vez, en el país que entonces se denominaba "Mongolplanzura". Esta sociedad tenía el siguiente lema: "Amaos los unos a los otros, y Dios os amará". Y también esta sociedad, sin haber logrado resultado positivo alguno, por iguales motivos que la anterior, concluyó su existencia también de la misma forma. Más tarde, volvieron a constituir una sociedad similar, pero esta vez en el país que hoy llaman Egipto, y dicha sociedad comenzó a existir allí con el lema: "Atrévete a matar un hombre, sólo si has aprendido a crear una mosca". Incluso más tarde, surgió otra en el país "Persia", donde se tomó como lema la siguiente frase: "Todos los hombres son divinos, pero, si uno solo es muerto violentamente por otro, todos serán como la nada". En esta última ocasión, que fue bastante reciente, hace cuatro o cinco de sus siglos, también se formó otra sociedad similar en el continente Asia, en la ciudad que, según parece, se denominaba "Mosulopolis", y la sociedad fue llamada "La Tierra Es Igual de Libre Para Todos". Pero, cuando surgieron disputas entre sus miembros, éstos cambiaron el nombre de la sociedad, la cual concluyó su existencia bajo el nuevo nombre de: "La Tierra Debe Ser Sólo Para Los Hombres". Los miembros de esta segunda sociedad, esto es, "La Tierra Es Igual de Libre Para Todos" hubieran podido quizá realizar algo efectivo, porque, en primer lugar, fundaban sus finalidades en una base materializable y, en segundo lugar, porque todos eran, sin excepción, seres ancianos y honorables que habían acumulado ya una vasta experiencia durante su existencia planetaria y, en consecuencia, estaban desilusionados con respecto a todo lo que su existencia planetaria ordinaria podía proporcionarles. Y, gracias a ello, poseían menos propiedades egoístas, vanas, y otras propiedades por el estilo, a causa de las cuales las sociedades de ese tipo fracasaban allí por lo general. Por encima de todo, algo efectivo hubiera podido resultar de esta sociedad porque no figuraba en ella un solo ser poseedor de poder, ya que, a causa de sus finalidades egoístas y vanas, siempre, tarde o temprano, destruyen todos los logros de cualquier sociedad de carácter planetario ordinario de la cual forman parte —y, además, lo hacen con "acompañamiento musical"— como el famoso cerdo de nuestro Mullah Nassr Eddin, que siempre engulle todo y no con "modales aristocráticos". Estos seres terrestres importantes y detentadores de poder, en particular los contemporáneos, a veces no frustran los asuntos nacionales de los que pueden esperar considerables ventajas para sí mismos o para los seres de su propia casta. Estas sociedades podrían proporcionar buenos resultados para todos los seres de su planeta, sin distinción de castas; pero entonces, en cuanto los problemas de esa sociedad comienzan a volverse difíciles o, como dicen allí, cuando surge una crisis, esas tareas aburren inmediatamente a los seres terrestres detentadores de poder quienes, ante la mera mención de dichas tareas o cuando, por asociación, las recuerdan, muestran en sus rostros expresiones de martirologio. Y la razón por la cual nada resultó de los trabajos de los seres que denominaron a su sociedad "La Tierra Es Igual de Libre Para Todos" —aunque hicieron con ese propósito todo lo que es posible hacer allí en las condiciones que imperan casi siempre en ese incomparable planeta— has de conocerla un poco más tarde y con todo detalle, porque la información relativa a las causas de la caída de esa sociedad, que tus favoritos constituyeron en su afán de extirpar o, por lo menos, de disminuir la archicriminal propiedad que había sido implantada en ellos, es también muy característica para tu elucidación de lo extraño de su psiquis en general y, al mismo tiempo, esta información te servirá como material para comprender hasta cierto punto las principales causas objetivas por las cuales se producen entre ellos esos tremendos procesos de destrucción recíproca. Y ahora, en lo que se refiere a la sociedad contemporánea acerca de la cual te hablé, diciéndote que fue formada por los seres tricerebrados de tu planeta con el mismo fin de elucidar y materializar en la práctica las medidas correspondientes para la desaparición completa del planeta de ese tremendo proceso y que sería llamada, o lo es ya, Liga de las Naciones, si quieres conocer mi sincera opinión, estoy más que seguro de que tampoco esta vez se logrará algo efectivo, y esto por dos razones. La primera razón te resultará más clara al final de mi relato; y la segunda es que esa propiedad ha penetrado ya en los seres tricerebrados del planeta Tierra en su "carne y en su sangre", como se dice. Y si los seres terrestres de épocas anteriores, quienes, al convertirse en seres responsables habían logrado, en lo que al Ser respecta, por lo menos lo que se llama "autorrecuerdo", no pudieron realizar nada, con mayor razón nada efectivo pueden hacer, inventar o materializar seres con una Razón como la que poseen los terrestres de esa sociedad contemporánea, que, en lo que respecta al Ser, sólo están perfeccionados hasta el grado que nuestro querido Mullah Nassr Eddin define con la idea que expresan las siguientes palabras "¡Mira! ¡Mira! ¡Ya empieza a distinguir a mamá de papá!". Con todo, debo decir que esos seres contemporáneos importantes y detentadores de poder que son o serán miembros de dicha sociedad contemporánea alcanzarán por sí mismos, por medio de su nuevo invento, un resultado "muy formidable" y "muy útil", esto es, gracias a esa sociedad oficial, tendrán otra excusa sumamente plausible para arrojar humo a los ojos de sus "propietarias", como se las llama, quienes, para esos seres terrestres contemporáneos que poseen poder, son su "esposa", "amante", "suegra", o, finalmente la "ayudante" en alguna gran tienda, y así sucesivamente. Por lo cual, gracias a esta nueva sociedad oficial, tendrán la oportunidad de pasar tranquilamente el tiempo entre sus amigos que también son seres importantes y detentadores de poder, y en esas "reuniones" oficiales que, sin duda, se concertarán con frecuencia, con el aparente fin de tratar asuntos relacionados con las finalidades de esa importante sociedad oficial, podrán pasar el tiempo sin las silenciosas, pero aterradoras, miradas y vigilancias de sus "propietarias". Tales sociedades de seres detentadores de poder surgen habitualmente allí al comienzo del fin de los grandes procesos de destrucción recíproca. Y, casi siempre, surgen del siguiente modo: Cierto número de seres detentadores de poder han sufrido personalmente durante el último proceso de destrucción recíproca "pérdidas tan graves" —cuyo "impulso de acción" no ha cesado aún en sus presencias comunes y ha engendrado cierta combinación para el funcionamiento general de su psiquis— que los datos que poseen en su subconsciente para el surgimiento del impulso eseral denominado "consciencia" ha comenzado por sí mismo a intervenir en el funcionamiento de esa "consciencia automática" que los caracteriza, y que desde hace ya mucho tiempo se ha vuelto habitual en ellos, es decir, en su psiquis general, se produce espontáneamente la combinación que había soñado el Muy Santo Ashiata Shiemash para todos los seres tricerebrados de ese malhadado planeta. Bien, pues, querido nieto, debido a esto, cuando los seres detentadores de poder se reúnen y discuten extensamente acerca de esa terrible propiedad, comienzan gradualmente a ver casi en su verdadera luz y surge en ellos un deseo auténtico y sincero de hacer todo lo posible para lograr la abolición de ese estremecedor horror que tiene lugar en su planeta. Y así, si acontece que varios seres terrestres detentadores de poder con, por así decirlo, la "consciencia resucitada" aciertan a encontrarse, y, gracias a una prolongada influencia mutua, perciben y sienten la realidad casi en su verdadera luz, entonces se unen con el fin de encontrar alguna posibilidad de materializar sus sinceros deseos. De esa forma comienzan por lo general todas las sociedades de este tipo que se forman allí. Esos seres podrían, quizás, obtener buenos resultados de una manera o de otra, pero el mal radica en que, por lo general, otros seres terrestres también importantes y detentadores de poder muy pronto ingresan en esas sociedades y comienzan a intervenir en ellas. Estos últimos no ingresan e intervienen en las tareas de tales sociedades porque comienzan a escuchar también la voz de su conciencia, nada más lejos de la realidad. Sólo ingresan porque, de acuerdo con todas las circunstancias anormalmente establecidas de existencia eseral ordinaria, deben, puesto que son seres importantes y detentadores de poder, y como si fuera lo único lógico, ser miembros de cualquier sociedad "importante" e intervenir en sus actividades. Cuando estos seres terrestres y detentadores de poder ingresan en dichas sociedades y comienzan a tomar parte en sus asuntos, con sus cualidades egoístas y vanas, no sólo "mandan al demonio" todas las tareas de la sociedad y todo lo que han hecho los seres con "consciencias resucitadas", sino que, por lo general, también ponen "clavos entre las ruedas" a los primeros fundadores de esas sociedades. Y, por consiguiente, dichas sociedades de seres que se constituyen para el bienestar planetario común, siempre mueren rápidamente y lo hacen como ya te he dicho, sin siquiera una "agonía de muerte". En lo que concierne a los resultados efectivos gracias a todos los buenos comienzos de los seres importantes, nuestro digno Mullah Nassr Eddin tiene también un sabio aforismo, que dice: "Los siglos pasados nos han demostrado que los asnos Karabaghianos no cantarán jamás como ruiseñores, ni se abstendrán de satisfacer su noble gusto por los verdaderos cardos Shooshoonianos". A propósito, será oportuno que sepas también que, durante los largos siglos de mis atentas observaciones de los seres tricerebrados del planeta Tierra, jamás observé en ninguna de las sociedades que ellos han constituido con el fin de encontrar los medios para la feliz existencia de las grandes masas —sociedades que, cada tanto, también existen allí— participaran seres que poseían una Razón más o menos objetiva, la cual, como ya te he dicho, es lograda no obstante por muchos terrestres gracias a sus perseverantes esfuerzos por lograr la autoperfección. En el curso de las observaciones que realicé durante mi última estancia allí, logré aclarar, entre otras cosas, que los seres que poseen Razón objetiva no intervienen en dichas sociedades por los siguientes motivos: La cuestión es que, con el fin de participar en cualquier sociedad, un ser debe ser siempre y necesariamente ser importante y, para serlo, gracias nuevamente a las circunstancias anormalmente establecidas de su existencia eseral, hay que poseer enormes cantidades de dinero o llegar a ser "famoso" entre los otros terrestres. Y puesto que, especialmente en los últimos tiempos, sólo pueden hacerse famosos e importantes los seres en quienes falta por completo la función sagrada de la "consciencia eseral", como consecuencia del hecho de que esta función sagrada está casi siempre asociada en las presencias de los seres con todo lo que la Razón Objetiva es y representa, entonces, naturalmente, los seres tricerebrados que poseen la Razón Objetiva siempre poseen también consciencia y, por lo tanto, nunca pueden llegar a ser importantes entre los otros seres. Ese es el motivo por el cual nunca existió ni existirá la posibilidad de que los seres con Razón Pura intervengan en las sociedades constituidas por seres importantes y detentadores de poder. Y, en lo que respecta al mismo problema, ocurre allí precisamente lo que nuestro querido Mullah Nassr Eddin dijo cierta vez: "Este es el más alto castigo: tira de la cola, y la crin se atasca; tira de la crin y la cola se atasca". Cualquiera que sea el caso, no obstante, como ya te he dicho, tus favoritos contemporáneos desean nuevamente encontrar las formas y los medios posibles para abolir esa terrible propiedad que se ha vuelto inherente a ellos y se ha arraigado en su psiquismo con tanta fuerza como las consecuencias de las propiedades del órgano Kundabuffer. Y, naturalmente, esos miembros de la sociedad contemporánea, la Liga de las Naciones, se esforzarán por lograr esta abolición con toda suerte de reglamentos y diversos acuerdos inventados por ellos, por medio de los cuales también los seres de épocas anteriores trataron de lograrlas, es decir, en las formas y con los medios gracias a los cuales, en mi opinión, resulta ahora absolutamente imposible realizar nada "efectivo". De esas sociedades de tus favoritos contemporáneos se podrían derivar ciertas ventajas, e incluso bastante considerables, pero sólo para sus inevitables diarios, para las conversaciones de salón y, naturalmente, para las diversas manipulaciones Hasnamuasianas de los llamados "inversores" terrestres. En la actualidad, la situación, en lo que respecta a ese terrible mal, es tal que, lograr la inmediata destrucción total en la superficie de su planeta de esa infame propiedad que ha penetrado ya en su carne y en su sangre, es no sólo una tarea sin sentido para su mísera Razón, sino, en general, casi imposible. Sin embargo, querido nieto, incluso los seres contemporáneos de esta sociedad planetaria común actual, la Liga de las Naciones, podrían, quizás —a pesar del hecho de que la Razón imparcial, propia de la presencia de todos los seres tricerebrados que han alcanzado ya la edad responsable, está ausente en ellos— alcanzar también resultados positivos en la finalidad fundamental que se han propuesto, si se preocuparan por resolver y materializar sólo aquellos problemas que se encuentran dentro de la esfera de su capacidad y poder. Pero conociendo sus, por así decirlo "costumbres", estoy completamente seguro de que no se dedicarán a los problemas que están dentro de los límites de su comprensión. Les gustaría hacer y realmente hacen todo lo que saben para que esos procesos de destrucción recíproca cesen inmediatamente y para siempre. E indudablemente, si con todo su Ser fueran conscientes de todo el horror objetivo de dichos procesos y desearan sinceramente unir sus esfuerzos para extirpar ese mal de la superficie de su planeta, les gustara o no, penetrarían en la esencia del problema y comprenderían que una inherencia que se ha arraigado en su psiquis durante el transcurso de cientos de siglos no podrá descristalizarse jamás en unas pocas décadas. Si comprendieran eso, no intentarían decidir o materializar en este sentido nada para el bienestar de sus contemporáneos, sino que dirigirían y utilizarían toda su atención, sus poderes y todas sus posibilidades con vistas únicamente a los seres de las futuras generaciones. Por ejemplo, si, en lugar de decir sabihondeces y tener actitudes "quijotescas", como dicen allí, con el fin de lograr inmediatamente el cese total de esos procesos, se ocuparan de desarraigar la convicción, que se ha establecido en su proceso ordinario de existencia, acerca de la virtud de dos ideas que aceptan: es decir, si trataran de lograr la abolición de la práctica de exaltar a algunos de los participantes en dichos procesos a la condición de los llamados "héroes" y de recompensarlos con honores y las llamadas "órdenes", y también si trataran de conseguir la abolición de una de sus ilustres "ciencias" entre sus muchas "ciencias Hasnamussianas", inventada por ciertos seres con granos en la cara, en la cual se demuestra con gran indiferencia que esa destrucción recíproca periódica en la Tierra es sumamente necesaria, y que, si no se produjera habría en la Tierra un intolerable exceso de población y que se producirían tales horrores económicos que los seres hombres comenzarían a devorarse entre sí. Si lograran la abolición de esas dos costumbres que se han fijado ya firmemente en el proceso de su anormal existencia eseral ordinaria, gracias a la abolición de la primera destruirían para siempre la mayor parte de esos "factores automáticos" que predisponen la psiquis de la generación joven a depender de esa propiedad especial a causa de la cual caen siempre en el estado en que ya les es habitual caer durante dichos procesos; y gracias a la segunda contribuirían a que no llegara a los seres de las generaciones futuras por lo menos una de las ideas idiotas, de cuyo número, ya bastante grande sin ésta, surgen constantemente nuevas ideas similares, que se transmiten de generación en generación como "algo" legítimo e indudable y que todas, en conjunto, constituyen en parte la causa de la formación en sus presencias de propiedades que no corresponden a seres tricentrados de nuestro Gran Megalocosmos y entre las cuales figura la propiedad, sólo a ellos inherente, que engendra en ellos la "duda sobre la existencia de la Divinidad"; y, debido principalmente a esa duda, ha desaparecido casi por completo de sus presencias comunes la posibilidad de la precipitación de los datos que deberían precipitarse sin falta en las presencias de todos los seres tricerebrados, y cuya totalidad engendra en ellos el impulso, llamado "percepción instintiva" de ciertas verdades cósmicas que hasta los seres unicentrados y bicentrados perciben, en cualquier punto de la totalidad de nuestro Gran Universo. Pero, la desgracia de todos los otros terrestres ordinarios es que esos seres importantes y detentadores de poder, reunidos en representación de todo el planeta, no empiezan a preocuparse por esos problemas, ya que los consideran por debajo de su dignidad. ¡Lo único que faltaba! ¡Cómo habrían esos "importantes" miembros de tales "importantes" sociedades ocuparse de asuntos tan triviales!". Hasta aquí la extensa cita..., hubo un ministro inglés que, en su tiempo, calificó la "liga de las naciones" como: "un buen chiste", ni el maestro Samael ni Gurdjieff atacan o acusan a la liga o a su versión 2.0 (la ONU) como la tapadera de algo mucho más sórdido, ellos no entran en ese debate, y no creo que ignoren ninguno de ellos que el sanedrín con sus planes de gobierno mundial está tras de esos dos intentos de lograr su objetivo, y creo que no entran en eso porque saben de sobra que el triunfo de la logia negra es un tributo obligatorio que, debido al ego, ha de pagar el mundo, y sólo luchan por "salvar del ahogado, el sombrero" incitando a unos pocos gnósticos a que pese al inminente fin del mundo, aprovechen estos momentos finales para autorrealizarse a fondo. Después, cuando la logia negra se deleite en su victoria, la divina madre muerte hará caer a esta humanidad. Eso lo saben los dioses... ↩
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Estas afirmaciones se toman del final del interesantísimo capítulo 43 ("Análisis de Belcebú sobre el periódico proceso de destrucción recíproca de los hombres. Opinión de Belcebú sobre la guerra") del libro de Gurdjieff de 1950: «Relatos de Belcebú a su nieto». ↩
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Como el maestro tiene una vasta comprensión del lado tenebroso de la divina madre muerte, nos sorprende aquí con una disertación que excede con mucho la tolerancia de los pedantes: El planeta se alimenta del sufrimiento de los organismos al morir o de su impulso por no morir... (hacía libros enteros que no veía un pasaje del maestro con tal osadía), personalmente siempre he creído que la primera guerra mundial, como la segunda, fue un medio de los amos del dinero para lograr sus fines. Desde luego a mi precario nivel de conciencia así es como se ve, pero hay un punto flaco en mi comprensión del asunto: ¿cómo es que la gran ley permite esa atrocidad? (como diría un leguleyo de la ley divina: ¡si hubiese un Dios, no permitiría esto!), en fin, ahora está más claro. Los años de experiencia en el estudio de esta doctrina me dicen que antes de osar pronunciarme contra algo que dice el maestro, mejor me ponga a trabajar en busca de una comprobación práctica y directa tomando muy buena cuenta de lo que él dice. De modo que me puse a meditar sobre el caso y la respuesta no se hizo esperar mucho: "la naturaleza se alimenta tanto del sufrimiento de los vivientes como de su alegría de vivir, pero si no hay alegría suficiente, esta no puede ser aumentada porque depende del nivel de ser, en cambio, el sufrimiento siempre es fácil aumentarlo hasta que da el alimento suficiente para subsistir". Así habló la madre naturaleza, la cual se opone decididamente al desperar en masa de la humanidad ("ya tuvieron su ocasión", dirá con razón), pero son en realidad tan poquísimas personas las que tienen alguna opción de liberarse, que ella francamente no tiene de qué preocuparse y ni se fija en esos pocos atrevidos (esto lo puede comprobar cualquiera que interrogue al tercer o al cuarto aspecto de su madre divina particular). ↩