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Capítulo 16. La Verdad

Muchas gentes creen en DIOS y muchas gentes son ateas, no creen en Dios. Existen también muchos individuos que ni creen ni no creen, estos últimos procuran portarse bien en la vida por si acaso hay DIOS. Nosotros decimos que la creencia en DIOS no significa haber experimentado eso que es DIOS. Nosotros decimos que negar a DIOS no significa haber experimentado eso que es la VERDAD, eso que se llama DIOS. Nosotros decimos que dudar de la existencia de DIOS no significa haber experimentado la VERDAD. Necesitamos EXPERIMENTAR eso que puede transformarnos radicalmente, eso que muchos llaman DIOS, ALÁ, TAO, BRAHMÁN, etc. etc. etc. La mente del CREYENTE está embotellada en la CREENCIA y esta última no es experiencia de ESO que es la VERDAD, DIOS. La mente del ATEO está embotellada en la INCREDULIDAD y esta última tampoco es experiencia de lo Real, Dios, La Verdad, o como queramos llamar a lo DIVINAL. La mente del que duda de la existencia de DIOS está embotellada en el escepticismo y éste no es la VERDAD. Lo que ES, aquello que es la VERDAD, DIOS, ALÁ o como queramos llamarle, es muy distinto a la CREENCIA, a la NEGACIÓN y al ESCEPTICISMO. Eso que ES la REALIDAD nada tiene que ver con los tres factores de CREENCIA, NEGACIÓN y ESCEPTICISMO. Mientras la mente esté enfrascada en cualquiera de estos tres factores mencionados, no puede experimentar ESO que los CHINOS llaman, el TAO, ESO que es DIVINAL, ESO que es la VERDAD, DIOS, ALÁ, BRAHMÁN, etc. Quien ha experimentado alguna vez ESO que no se puede definir porque si se define se desfigura. ESO que algunos llaman DIOS, es claro que pasa por una transformación radical, total y definitiva. Cuando Pilatos le preguntó a JESÚS ¿qué es la Verdad?, Éste guardó silencio y cuando al BUDHA le hicieron la misma pregunta, dio la espalda y se marchó[1]. Todo el Mundo puede opinar sobre la VERDAD pero la VERDAD nada tiene que ver con las opiniones. LA VERDAD nada tiene que ver con el pensamiento, la VERDAD es algo que debemos experimentar en ausencia del YO. La VERDAD viene a nosotros como ladrón en la noche y cuando menos se aguarda. Realmente la VERDAD es algo muy paradójico. EL QUE LA SABE NO LA DICE Y EL QUE LA DICE NO LA SABE. LA VERDAD no es algo quieto, ESTÁTICO, la VERDAD es lo desconocido de MOMENTO en MOMENTO. La VERDAD no es una meta a donde debamos llegar, la VERDAD se encuentra escondida en el fondo de cada problema de la vida diaria, es como el SOL, resplandece tras de los negros nubarrones de nuestros defectos personales. La VERDAD no pertenece al tiempo ni a la eternidad, la VERDAD está más allá de la Eternidad y del tiempo. Debemos saber vivir inteligentemente porque en la vida práctica inteligentemente vivida de momento en momento podemos hallar ESO que es la VERDAD. Después de la dura jornada de trabajo bien podemos entregarnos a la MEDITACIÓN INTERIOR. Necesitamos comprender muy a fondo cada problema, cada recuerdo, cada defecto personal. Durante la meditación van pasando por la mente en siniestro desfile todas nuestras preocupaciones, deseos y amarguras. ES URGENTE analizar cada una de estas cosas de la mente y extraer de ellas lo que es útil, después termina el trágico desfile y la mente en forma muy espontánea y natural, queda profundamente quieta y en silencio. SÓLO la mente silenciosa, serena y quieta, puede EXPERIMENTAR ese elemento que transforma radicalmente y que muchos llaman DIOS. La mente agitada y torpe, la mente que busca, la mente que mariposea de ESCUELITA EN ESCUELITA, de secta en secta, etc., jamás podrá experimentar ESO que es la VERDAD. La mente es una sustancia plástica maravillosa y podemos jugar con ella y cambiarle de forma a voluntad y roturarla con nombres de Escuelas diferentes, pero eso no significa haber experimentado la VERDAD. En el mundo hay muchas gentes que creen tener la VERDAD sin haberla EXPERIMENTADO jamás, esas gentes por lo común quieren enseñarle la VERDAD a quienes alguna vez la han EXPERIMENTADO. Quien alguna vez ha experimentado la VERDAD no puede asesinar a nadie, pero es muy curioso saber que quienes jamás han experimentado la VERDAD, han asesinado a muchos en nombre de ésta. La VERDAD nada tiene que ver con las ideas que nosotros tengamos en la mente, la verdad no es de la mente. Algunas personas tienen sobre la VERDAD una IDEA y otras, otra IDEA y cada cual tiene sus propias IDEAS sobre la VERDAD, más la VERDAD nada tiene que ver con las IDEAS, es radicalmente diferente a todas las IDEAS. Nosotros necesitamos transformarnos radicalmente y sólo la VERDAD puede TRANSFORMARNOS. LA VERDAD, DIOS, ALÁ, el TAO o como se le quiera llamar, es una serie de vivencias siempre expansivas y cada vez mas y más significativas. LA VERDAD nada tiene que ver con las creencias ni tampoco con la INCREDULIDAD.

  1. El maestro siempre cita este símbolo y jamás lo explica porque no quiere "castrar la enseñanza", pero dadas las circunstancias del mundo merece la pena dar una explicación aunque sea siquiera simplista. Cuando uno le pregunta a la verdad: "¿qué es la verdad?" esta guarda silencio porque no tiene cómo explicar lo que es (el silencio es la elocuencia de la sabiduría). Y eso es porque la verdad es susceptible de poderse experimentar según el grado de conciencia pero no es explicable. Cuando el maestro Jesús (la verdad) compadeció ante Pilatos (la mente razonativa) guardó silencio, esto significa que la verdad no puede ser puesta de manifiesto a la mente razonativa. Cuando se le preguntó al Budha (el recién nacido al mundo de los dioses, habitante del devachán) guardó silencio y se retiró, esto significa lo mismo: la imposibilidad de la verdad de manifestarse a la mentira. Las ordalías inimaginables de la iniciación, no es seguro que las superemos, desde nuestro punto de vista aquí abajo, sólo somos demonios a punto de descender al abismo, pero desde el punto de vista del ser, estamos a un único paso de él: querer ser él antes de querer ser nosotros (lo cual no puede lograrse sin conciencia). La verdad es el íntimo. Si se tiene esto presente todas las afirmaciones que hace el maestro sobre la verdad por el resto del capítulo son claramente entendidas. Por si al lector le desanima leer que el fulano que esto escribe a visto a su íntimo, sepa el lector que antes de verlo, este fulano hasta dudaba de si tenía esencia. Es el yo quien ansía tener experiencia directa, pero sólo la esencia libre del yo las tiene, y si no está uno libre del yo es sencillamente porque adora al yo y no al ser, hay que hacerse cumplidor del primer mandamiento: "Amarás a Dios sobre todas las cosas". El estudiante puede plantearse el siguiente caso: supongamos que en cualquier momento de nuestra prosaica vida se aparece el ser ante uno y le da instrucciones de recoger tal o cual cosa y marchase lejos en el primer avión. Pregúntese el estudiante en diversos momentos del día que tal le caería en ese momento la noticia. Cuando abunden los momentos en que uno estaría dispuesto a ejecutar la orden del ser, es señal de que ya uno está aprendiendo lo que vale la pena en la vida y lo que no... Los que saben mucho de ellos mismos no tienen prisa alguna por ver al ser, no existe en ellos ya codicia por las sagradas experiencias directas, sólo esperan estar a la altura cuando el ser se presente ante ellos. Muchos que en la tierra se sienten personas de honor nada saben en realidad del honor verdadero, y muchos que son señalados por todos y tenidos por imbéciles resulta que saben hacer honor a lo que les demanda su real ser: esos son los bienaventurados.