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Capítulo 6. Fascismo

El término FASCISMO viene de la palabra FASCIO y tiene su origen en el término LATINO FASCIS cuyo significado es HAZ o conjunto, esto nos recuerda el HAZ de varas con el hacha, símbolo de la Divinidad[1], en el centro. En la Antigua Roma de los Césares ilustres el hacha representaba la autoridad de los Lictores[2] y de la fuerza en la unidad. No podemos asegurar que el Fascismo tenga realmente una Doctrina. Todas las teorías del FASCISMO devienen de distintas doctrinas filosóficas y de distintas épocas. No existe verdadera Unidad, verdadero ligazón intelectual, verdadera congruencia Lógica entre todas esas teorías del FASCISMO. El FASCISMO es únicamente un Movimiento oportunista sin ideología definida de ninguna especie. La Incongruente Doctrina FASCISTA fue modelada desde arriba, desde el poder, y por ello es totalmente Derechista y Extremista. Si examinamos las ideas Fascistas encontraremos en ellas sabor a poder, sabor a orgullo, a soberbia. El YO quiere poder, mando, dignidades, jerarquías, dinero, señorío. El YO quiere que todo el Mundo le haga la barba[3], le rinda vasallaje, pleitesía, el YO quiere que todo el Mundo lo anuncie, lo aplauda, lo venere, etc. EL FASCISMO considera como benéfica la desigualdad de clases, cree que sólo los "mejores", es decir los más astutos, los más cínicos, los más orgullosos, etc., tienen el derecho a Gobernar. EL FASCISMO es totalitario ciento por ciento, y solo entrega el derecho de mando a sus élites aristocráticas, poderosas, soberbias, astutas. EL FASCISMO quiere actos de Heroísmo y renunciamiento a la comodidad, pero con un solo propósito, la vida del IMPERIO[4]. EL YO es muy astuto y entre el incienso de la oración también se esconde el delito. EL YO se viste de Santo y de Héroe en el FASCISMO. Es curioso el Héroe Fascista, renuncia a las comodidades con el propósito de hacer un imperio, con el propósito de ser poderoso, de crecer, de recibir vasallaje y pleitesía, esto es grande y hasta Divino, pero es claro que dentro de todo esto se ocultan fines inconfesables. En el sistema FASCISTA el individuo no tiene la menor importancia, para el FASCISMO lo importante es el ESTADO. MUSSOLINI DIJO: EL ESTADO ES OMNIPOTENTE, OMNIPRESENTE y OMNISCIENTE. El DUCE es el JEFE SUPREMO, una especie de Semi-Dios, el summum de toda Jerarquía, la Síntesis de la Patria, el ejército, la Nación. Cada uno de los Departamentos de la organización estatal corresponde de hecho y por derecho propio a un organismo del Partido Fascista, pero el DUCE es casi DIOS MISMO. El principal objetivo del Fascismo en Italia fue resucitar el IMPERIO ROMANO. Una tremenda Reacción del pueblo Italiano puso fin a la vida del DUCE MUSSOLINI, y entonces la estructura del partido quedó sin sentido, sin mística, y cayó al suelo convertida en polvareda cósmica. Mussolini miembro Augusto de la Fraternidad tenebrosa no fue realmente sino un soñador fantástico que fascinó a las multitudes. Mussolini quiso resucitar en pleno siglo XX, el antiguo imperio Romano. La Ambición, La Codicia, el Orgullo y la Soberbia de Mussolini no tenían limites, así es el YO PSICOLÓGICO, y el YO de Mussolini era o mejor dijéramos ES, porque su recuerdo continúa, terriblemente monstruoso. Mussolini fue un ídolo de arcilla que cayó fulminado por el rayo terrible de la justicia Cósmica. EL DUCE quiso sacar de entre sus sepulcros milenarios a los Césares insolentes de los antiguos tiempos para que lanzaran nuevamente sobre este desgraciado mundo sus rayos y anatemas, pero los cesares muertos le sonrieron desde el fondo de la negra sepultura con una horrible mueca fatal. La Ambición del YO PSICOLÓGICO de Mussolini quiso resucitar un imperio desaparecido, y cayó no con el lujo altanero y hasta Olímpico de un Águila herida entre el banquete de sangre de un campo de batalla, ni siquiera como un Cóndor majestuoso de los Andes herido de muerte por un Rayo. Mussolini cayó entre el lodo como un Cerdo y las multitudes que lo pateaban sin misericordia alguna exclamaban: ¡Mussolini: Te habéis convertido en un cerdo! Realmente el YO PSICOLÓGICO con todo su Orgullo, Soberbia, Ambición, Codicia, Violencia, etc., etc., etc., es un puerco inmundo que se revuelca entre el lodo. Desgraciadamente tenemos que reconocer que es muy difícil adquirir la virtud de la Humildad, esa virtud es una flor muy exótica, basta decir, YO SOY muy humilde, para ya no serlo. Solo teniendo el Valor de reconocer la Vergüenza de todo nuestro orgullo, y su miserable nadidad[5], es como realmente podemos llegar a poseer esa flor Exótica de la Humildad. El Orgullo llega hasta disfrazarse con la túnica de la suprema humildad, hemos conocido Magistrados, Grandes intelectuales, Grandes Señores, vistiendo con una humildad desconcertante, comportándose con una modestia asombrosa, pero cuando alguien los ha retado intelectualmente, entonces responden al reto con un orgullo que asombra. Al orgullo le gusta disfrazarse a veces con la vieja túnica de Aristipo, vieja túnica llena de agujeros, pero el orgullo goza asomándose por entre esos agujeros. El orgullo no tiene bases, es una estatua sin bases, cada uno de nosotros ha sido creado por la Naturaleza con un solo propósito, servir de juguete mecánico[6]. El Animal Intelectual llamado hombre, es un juguetico mecánico que recoge inconscientemente las fuerzas cósmicas que vienen del cosmos infinito, y las transforma y pasa a las capas anteriores del organismo terrestre, la tierra necesita de esas fuerzas y el hombre es la maquinita que las recoge y transforma inconscientemente. La HUMANIDAD es un órgano de la NATURALEZA, eso es todo, así pues el orgullo es necio y absurdo. Nadie es más que nadie, todos nosotros los animales intelectuales, somos míseros juguetes mecánicos controlados por el YO PSICOLÓGICO. MUSSOLINI fue un necio ambicioso y orgulloso, quiso resucitar el Imperio Romano mediante la Astucia y la Violencia, cayó como un Cerdo entre el lodo. Muerto el DUCE, la estructura del partido quedó sin sentido, sin mística, y cayó como una torre fulminada convertida en polvareda cósmica.

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  1. Ese haz de varas se llamaba: "Fasces". Las fasces (o haz de lictores), palabras provenientes del latín fascis, eran una unión de 30 varas (una por cada curia de la antigua Roma) atadas de manera ritual con una cinta de cuero rojo formando un cilindro; a su alrededor había un hacha común o un labrys (este labrys era un hacha de dos filos, de la misma palabra labrys deviene etimológicamente la palabra lábaro, que es el hacha de doble hoja o de doble filo aunque luego, dado que el lábaro estaba en los templos (en el centro de un laberinto), esa palabra quedó siendo en castellano el crismón formado por las letras XP, y con ese significado se la encunetra hoy en los diccionarios). Volviendo al fasces, originalmente era el emblema de los reyes etruscos, adoptado igualmente por los monarcas romanos y perviviendo durante la república y parte del imperio. Las fasces eran transportadas al hombro por un número variable de lictores (fasces lictoriae), que acompañaban a los magistrados curules (con escaño) como símbolo de la autoridad de su imperium y su capacidad para ejercer la justicia. Las varas unidas significan que "la unión hace la fuerza", puesto que es más fácil quebrar una vara sola que quebrar un haz de varas. Dentro del pomerium (el límite sagrado de Roma), las fasces no podían llevar hachas, indicando que dentro de la ciudad los magistrados curules tenían derecho para castigar, pero no para ejecutar. Tan sólo le estaba permitida al dictator la inserción de las hachas. Las fasces las llevaba el rey de la antigua Roma. El cargo de rey no era hereditario, aunque sí vitalicio. El rey llevaba un manto púrpura, cetro de marfil y corona de oro y era precedido en las calles por doce auxiliares o lictores que llevaban las famosas fasces o varas entrelazadas de las que salía una hoja de hacha.

  2. Los lictores eran funcionarios públicos que durante el periodo republicano de la Roma clásica se encargaban de escoltar a los magistrados curules, marchando delante de ellos, e incluso de garantizar el orden público y custodia de prisioneros, desempeñando funciones que hoy podríamos identificar con la "policía local". Los lictores debían ser ciudadanos romanos de pleno derecho, aunque el sueldo y la condición social del cargo debieron de ser más bien escasos. De origen etrusco, eran los portadores simbólicos del imperium, es decir, de los derechos y prerrogativas inherentes a una autoridad concreta, constituyendo uno de los elementos más característicos del simbolismo constitucional romano. El derecho a ser escoltado pasó de los reyes a los magistrados con imperium. Fuera de Roma, los lictores vestían túnica escarlata, ceñida por un ancho cinturón de cuero negro claveteado con latón, y portaban sobre el hombro izquierdo un haz de varas (fasces), en el que se encontraban insertas una o dos hachas, lo que simbolizaba la capacidad del magistrado cum imperium para castigar y ejecutar. En cambio, cuando se hallaban dentro del pomerium (la frontera sagrada de la ciudad de Roma), los lictores vestían toga blanca y fasces sin hachas, simbolizando la limitación del poder, pues no podían ejecutar a ningún ciudadano (aunque sí azotar). Si bien se desconoce su número total, muy posiblemente fueran dos o tres centenares. Se hallaban agrupados y organizados en un colegio o agrupación, dentro de la cual se organizaban en decurias con un prefecto al mando de cada una y varios presidentes por encima de los prefectos. El número de lictores indicaba el grado del imperium: el dictator tenía 12 (24 a partir de Sila) y la potestad para llevar hachas dentro del pomerium; los cónsules y procónsules, 12; pretores y propretores, 6. El último lictor de la fila que acompañaba al magistrado en cuestión era el proximus lictor, y solía ser un hombre de confianza.

  3. "Hacer la barba": adular, "hacer la pelota".

  4. Vamos: la perpetuación en el tiempo del propio sistema de poder fascista.

  5. La palabra nadidad no figura en los diccionarios, pero existe, viene de la palabra nada, y significa algo como: "substancia insubstancial", pero más bien se entiende como "sustancia hecha de nada", en el cuerpo de doctrina gnóstico se usa siempre con el adjetivo calificativo de miserable ("miserable nadidad") para referirse al ego, y carece de un uso positivo que parecería lógico (como "verdadero nadidad" para referirse a la experiencia del vacío iluminador o "sunyata"), porque esa nada del vacío iluminador no tiene nada que ver con la nadidad. Su único significado no peyorativo podría ser es de "interior", referido a aquello que en el fondo somos (nada). La palabra esta perfectamente definida en esta poesía de Gustavo Estrada Luque: NADIDAD Nada causa tal placer, que sentir tu nadidad. Si vives lo tienes todo, motivo para celebrar. Este momento que tienes, sin duda no volverá, Nada es lo que necesita, lleno de todo ya está. No te apegues a la vida, pues de viaje sólo estas, Cuando sufras por todo ello, recuerda tu nadidad. Vacío llegaste al mundo, con nada de tu propiedad, Ni el conocimiento es tuyo, mucho menos la verdad. Nada causa tal placer, que sentir tu nadidad. Si vives lo tienes todo, motivo para celebrar.

  6. Bueno, más bien somos al planeta lo que uno de esos microbios de la flora intestinal es a nosotros.