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Capítulo XXIII. Las Siete Rosas Ígneas de la Caña

1- Nuestra columna espinal tiene siete rosas ígneas.

2- Estas siete rosas ígneas entran en actividad con el fuego sagrado del canal de Susumná.

3- El fuego sagrado se engendra cuando los átomos solares y lunares de nuestros dos cordones ganglionares hacen contacto.

4- Estos dos cordones simpáticos son llamados en oriente Idá y Pingalá.

5- Idá y Pingalá funcionan a lo largo de la superficie curvada de nuestra médula espinal, donde esta el canal de Susumná.

6- Estos cordones Simpáticos, son nuestros dos testigos, nuestras dos olivas y los dos candeleros que están delante del Dios de la Tierra.

7- Estos dos cordones surgen del centro sacro llamado Triveni, de la médula oblonga.

8- Cuando los átomos solares y lunares de estos dos cordones hacen contacto en el sacro, despierta el fuego sagrado, y entra en actividad el Triveni o Mulhadara, que es la Iglesia Coxígea, la cual tiene el poder de abrir el Chakra prostático o fundamental.

9- La columna vertebral es llamada por los Indos, Brahmadanda o Bastón de Brahma, y está también simbolizada por la caña de Bambú de siete nudos que llevan los Yoguis de la India.

10- El Canal de Susumná, junto con los dos cordones simpáticos, está simbolizado por una caña de bambú con tres nudos, que usan los Yoguis Trans-himaláyicos que se reúnen constantemente en el lago Mansoravara, por eso se les llama: TRIDANDINES, esto simboliza el Cíngulo Brahmánico[1] de los tres aires vitales del Akasha puro.

11- El cordón ganglionar de la derecha corresponde a la fosa nasal derecha, el cordón ganglionar de la izquierda pertenece a la fosa nasal izquierda.

12- El cordón ganglionar de la derecha es solar, positivo; el cordón ganglionar de la izquierda es lunar, negativo.

13- Cuando los átomos solares y lunares del cordón Brahmánico hacen contacto en el centro sacro Triveni, entra en actividad el KUNDALINI y se abre paso hacia BRAHMARANDRA, que es la fontanela frontal de los recién nacidos, para brillar resplandeciente en el entrecejo, cuello y corazón en sucesivo orden.

14- En el corazón está la sede de Brahma; el corazón es la sede de ATMAN-BUDDHI-MANAS. El hombre espiritual reside en el corazón.

15- La primera serpiente, que corresponde al cuerpo físico, sólo llega hasta BRAHMARANDRA, para brillar esplendorosamente en el Chakra frontal. Este centro tiene noventa y seis rayos.

16- La segunda serpiente, que corresponde al cuerpo etérico, llega únicamente hasta el entrecejo.

17- Empero, las otras cinco culebras deben llegar hasta el corazón inevitablemente.

18- La segunda rosa de nuestra columna espiral abre el plexo solar. Este centro tiene diez rayos: cinco activos y cinco pasivos.

19- Sin embargo, el fuego sagrado los pone a todos en completa actividad.

20- El cerebro y el corazón resplandecen totalmente con el fuego de Kundalini.

21- La septenaria actuación del fuego sagrado en la glándula pineal, se refleja en el aura del corazón, poniendo en actuación los siete centros cardíacos.

22- Este tercer centro entra en completa actividad cuando el Kundalini enciende la tercera Rosa Ígnea.

23- El Chakra del corazón tiene doce pétalos.

24- La cuarta rosa ígnea nos abre las alas ígneas y está íntimamente relacionada con el tacto.

25- La quinta rosa ígnea nos abre el Chakra del Tiroides, relacionado con el oído oculto. Este Chakra tiene dieciséis pétalos.

26- La sexta rosa ígnea pertenece a la vértebra treinta y dos de nuestra Columna Espinal. Este es la segunda cámara alta de la cabeza, y abre el Chakra frontal que nos da la clarividencia.

27- Este centro tiene noventa y seis rayos, y con el fuego sagrado resplandece en el entrecejo.

28- Este Chakra frontal es el órgano de visión del plano psíquico.

29- Dicho órgano reside en la glándula pituitaria, la cual tiene siete clases de hormonas.

30- La séptima rosa ígnea corresponde a la glándula pineal.

31- El cuerpo pituitario es sólo el instrumento o portaluz de la glándula pineal.

32- La glándula pineal se corresponde con el útero, y sus pedúnculos, con la Trompa de Falopio en la mujer.

33- En el varón, la glándula pineal se halla íntimamente relacionada con las glándulas sexuales.

34- Ahora nos explicamos por qué este Chakra no puede entrar en actividad en los fornicarios.

35- Todo desgaste sexual se refleja en la glándula pineal.

36- En la séptima rosa ígnea se expresa toda la majestad de Dios.

37- Esta séptima rosa ígnea es la corona de los santos, y tiene mil pétalos de indescriptible esplendor.

38- Nuestro cerebro tiene siete cavidades y nuestro corazón tiene también siete centros.

39- Estas siete cavidades de nuestro cerebro corresponden a las siete escalas de las armonías divinas, y están ocupadas por el Akasha puro...

40- El hombre psíquico mental reside en la cabeza con sus siete portales, y en el corazón reside ATMAN-BUDDHI-MANAS (el hombre celeste).

41- Hemos de unir la mente con el corazón, mediante el fuego.

42- El cáliz y el corazón deben marchar en completo equilibrio, y ello solamente es posible uniendo la cabeza y el corazón, mediante el fuego.

43- Las circunvoluciones cerebrales han sido formadas por la armadura argentada del cuerpo mental.

44- El tercer ventrículo del cerebro está lleno de luz, y esa luz se hace realmente esplendorosa con el fuego sagrado del Kundalini.

45- La sexta cavidad pertenece a la glándula pineal.

46- La glándula pineal o centro coronario es un cuerpo oblongo, redondeado, de ocho a seis milímetros de largo, posee un color oscuro, grisáceo, ligeramente rojizo y está conectado con la parte posterior del tercer ventrículo del cerebro.

47- Tiene en su base dos finísimas y hermosas fibras medulares, que se dirigen divergentemente hacia los tálamos ópticos.

48- El cuerpo pituitario se halla conectado con la glándula pineal, por un canalillo capilar sumamente fino, ya desaparecido en los cadáveres.

49- Esta glándula pineal está rodeada de una arenilla sumamente fina.

50- Esta arenilla es el "ACERVULUS CEREBRI", la concreción del cuerpo mental[2], y el instrumento eficiente de la mente.

51- En la cabeza residen los siete Chakras capitales que gobiernan a los siete plexos.

52- Cuando el cuerpo mental está ya totalmente Cristificado por la cuarta culebra, se convierte en un instrumento eficiente para el ÍNTIMO.

53- El real SER utiliza a la mente como elemento de regulación y control para los siete plexos astrales.

54- La mente controla sus plexos por medio de los siete Chakras capitales del cerebro.

55- El plexo solar es nuestro cerebro de emociones, y cuando entra en actividad despierta a los plexos hepático y esplénico.

56- El corazón representa nuestra divina TRÍADA; los plexos esplénico y hepático, representan nuestro cuaternario inferior; y el plexo solar esotéricamente es el cerebro del estómago; esotéricamente en él colocamos a Saturno, que es el sol de nuestro organismo.

57- Los espiritualistas de todas las escuelas han estudiado los Chakras astrales, pero jamás se les ha ocurrido estudiar los siete candeleros del cuerpo mental, que resplandecen en el fuego del ARHAT.

58- Nuestros Chakras son séptuples en su constitución, lo mismo que nuestra culebra sagrada y nuestro cordón Brahmánico.

59- Las siete rosas ígneas de nuestra médula espinal son también séptuples en su constitución interna.

60- Nuestro cerebro tiene siete cavidades y nuestro corazón tiene también siete centros divinos.

61- El fuego sagrado entra en actividad cuando los átomos solares y lunares del cordón brahmánico hacen contacto en el Triveni. Ese contacto sólo es posible practicando magia-sexual intensamente con la sacerdotisa, o mediante el sacrificio de una abstención sexual, total y definitiva[3].

62- Los Mantrams más poderosos que se conocen en todo el infinito para despertar el fuego sagrado, son los siguientes: "KANDIL BANDIL Rrrrrrrrr".

63- Estos Mantrams se vocalizan en forma cantada, así: KAN en voz alta; DIL, en voz baja; BAN en voz alta, y DIL en voz baja. La letra R es pronunciada en forma alargada y aguda, imitando el sonido producido por los cascabeles de la serpiente cascabel.

64- La primera rosa ígnea de nuestra columna espinal corresponde a los órganos de reproducción y respiración de la raza.

65- La segunda rosa ígnea corresponde al sentido del gusto. La tercera rosa ígnea corresponde al corazón. La cuarta rosa ígnea corresponde a las alas. La quinta rosa ígnea corresponde al oído. La sexta rosa ígnea corresponde al sentido de la visión. Y la séptima rosa ígnea corresponde al Ojo de Diamante, Ojo de Brahma, Chakra coronario o centro de la Polividencia, que nos permite ver en todos los planos de conciencia.

66- Todos nuestros sentidos se hallan íntimamente relacionados con los TATWAS y con las distintas esferas o planos de conciencia cósmica, que se expresan a través de las siete rosas ígneas de nuestra columna espinal.

67- El despertar de estas siete rosas ígneas, nos da acceso a los planos superlativos de conciencia cósmica.

68- Este ascenso se realiza en espiral a través de los siete grados de poder del fuego.

69- El fuego sagrado abre las avenidas de la verdad.

70- El sentido del tacto pertenece a la cuarta rosa ígnea, las alas eternas, que nos permiten remontarnos de esfera en esfera a los planos de conciencia superlativa, donde sólo reina la felicidad del ser.

  1. En todas las ediciones impresas dice aquí: “Síngulo Brahmánico”, algunas veces se ha corregido la palabra síngulo que no existe por cíngulo que es el cordón de los sacerdotes, otrar se ha puesto: “círculo Brahmico”, pero tiene más sentido la primera corrección pensando en un cíngulo usado por los Brahmanes en sus vestiduras que alegoriza los tres alientos, la frase debe ser cita de otra fuente, seguramente teosófica. En cuanto a la palabra “Brahmánico”, el maestro la usa mucho y es una de esas palabras que se tienen por mal escritas en su andadura occidentalizada respecto del término sánscrito correcto, que sería: “Bráhmico”.

  2. La expresión latina viene escrita en el original impreso como: “ACERBULUS CEREBRI”, pero Acerbulus no parece ser correcto en latín, en cambio Acervulus es el diminutivo de: “montón” (montoncito, seguramente en alusión al “montoncito de arena cerebral”). La frase en sí parece no tener mucho sentido: qué es eso de que esta arenilla es: “la concreción del cuerpo mental”? ¿de dónde sale eso? ¿y por qué dice que es “el instrumento eficiente de la mente”? pues porque está sintetizando algo que viene in extenso en el volumen 6º de “la doctrina secreta” de H. P. B., pero sin conocer tal texto resulta difícil entender por qué escoge las oscuras palabras de esta frase. En el título: “SIGNIFICADO Y CORRELACIÓN DE LOS TATTVAS” bajo el “APUNTE III” (ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE LOS PRIMEROS ESTUDIOS) y citando un texto anatómico del que no da referencias explícitas, hallamos el texto en cuestión, dice: «Los físicos, fisiólogos, anatómicos, etc., comprenderán mejor que los demás lectores las siguientes explicaciones.

    Respecto a las funciones de la glándula pineal o Conarium y del cuerpo pituitario, no hallamos descripción alguna refrendada por las autoridades académicas. En efecto, al examinar las obras de los más eminentes especialistas, se advierte la supina ignorancia en que confiesan estar acerca de la economía humana, vital, tanto en el orden fisiológico como en el psíquico. Lo siguiente es cuanto hemos podido entresacar de las autoridades científicas, acerca de estos dos importantes órganos.

    1º La glándula pineal, o Conarium, es un cuerpo oblongo redondeado, de seis a ocho milímetros de largo, de color gris rojizo obscuro y conectado con la parte posterior del tercer ventrículo del cerebro. Tiene en su base dos finas fibras medulares, que se dirigen divergentemente hacia los tálamos ópticos. Conviene advertir que los tálamos ópticos son, de acuerdo con los más notables fisiólogos, los órganos de recepción y concentración de las impresiones más sensitivas y sensoriales de la periferia del cuerpo. Se nos dice que las dos bandas de los tálamos ópticos que se inflexionan para encontrarse ambas, se unen en la línea media, donde se transforman en los dos pedúnculos de la glándula pineal.

    2º El cuerpo pituitario, o hipófisis cerebral, es un órgano pequeño y duro, de unos doce milímetros de ancho, seis de largo y otros seis de alto. Está formado por dos lóbulos, uno anterior en forma de habichuela, y otro posterior y más redondo, uniformemente unidos. Se nos dice que sus partes constitutivas son casi idénticas a las de la glándula pineal; y sin embargo, no es posible advertir externamente la más leve relación entre ambos centros. Los ocultistas saben que están relacionados, aun anatómica y físicamente. Por otra parte, los disectores estudian cadáveres; y, como ellos mismos admiten, la substancia cerebral de todos los tejidos y órganos se contrae y cambia de estructura en seguida, en realidad pocos minutos después de la muerte. Al cesar la vida, que esponja y llena las cavidades y vigoriza todos los órganos de la masa cerebral, ésta se encoge, toma un aspecto pastoso y se obstruyen pasos antes abiertos. Pero la contracción y aun la entremezcla de partes, resultante del encogimiento y pastosidad del cerebro, no prueba que antes de la muerte no haya relación entre el cuerpo pituitario y la glándula pineal. Según ha indicado el profesor Owen, existe en realidad en el cráneo del feto humano y en el de algunos peces una relación entre ambos órganos, tan objetiva como lo es un surco y un conductor. Un adepto puede ver en un hombre normal las pulsaciones del aura dorada, en ambos centros, tan continuas como las del corazón. Sin embargo, este movimiento se intensifica con el esfuerzo para desarrollar la facultad de la clarividencia, y el aura vibra con mayor impulso. El arco pulsatorio del cuerpo pituitario crece más y más hasta que, como corriente eléctrica al herir a un objeto sólido, choca finalmente con la glándula pineal, y el dormido órgano despierta y se inflama con el puro Fuego Âkâshico. Tal es la descripción psicofisiológica de ambos órganos que, en el plano físico, simbolizan concretamente los metafísicos conceptos llamados Manas y Buddhi. Para que Buddhi sea consciente en el plano físico, necesita el más diferenciado fuego de Manas; pero una vez el sexto sentido ha despertado al séptimo, la luz que irradia de este séptimo sentido, ilumina los campos del infinito. Por breve espacio de tiempo es entonces omnisciente el hombre; lo pasado y lo futuro, el espacio y el tiempo, son para él un presente. Si es un adepto, almacenará en su memoria física el conocimiento así adquirido; nada, excepto el crimen de entregarse a la magia negra, sería capaz de quitárselo. Si tan sólo es un chela o discípulo, almacenará sólo partes de la verdad total en su memoria, con la condición de que durante años repita el procedimiento, sin consentir que ni un lunar de impureza le mancille mental o físicamente, antes de recibir la completa iniciación.

    Parecerá extraño y casi incomprensible que el principal éxito de la Gupta Vidyâ, o Conocimiento Oculto, dependa de semejantes ráfagas de clarividencia, y que éstas a su vez dependan en el hombre de tales dos insignificantes excrescencias de la cavidad craneal, de “dos verrugas córneas cubiertas de arenilla gris (acervulus cerebri)”, como dice Bichat en su Anatomía descriptiva. Sin embargo, así es. Pero no hemos de desdeñar esta arenilla; pues precisamente es lo que indica la interna e independiente actividad de la glándula pineal, e impide a los fisiólogos clasificarla entre los atrofiados e inútiles órganos (aun remanentes, en la hoy completamente cambiada anatomía del hombre), de algún período de su desconocida evolución. Esta “arenilla” es en extremo misteriosa, y se substrae burlonamente a las investigaciones de los materialistas. En la cavidad de la superficie anterior de esta glándula en los jóvenes, o en su sustancia en los viejos, se encuentra una substancia amarillenta, translúcida, brillante y dura, cuyo diámetro no excede de un milímetro. Tal es el “acervulus cerebri”. Esta “arenilla” brillante es una concreción de la misma glándula, al decir de los fisiólogos; pero nosotros replicamos que tal vez no sea así. La glándula pineal es para los ocultistas orientales el Devâksha u “Ojo Divino”. Es el órgano principal de la espiritualidad en el cerebro humano, la sede del genio, el mágico Sésamo pronunciado por la purificada voluntad del místico, que abre las avenidas de la verdad, para quien sabe cómo aprovecharla. La Ciencia Esotérica enseña que Manas, el Ego mental, no se une del todo al niño hasta los seis o siete años de edad, antes de la cual ningún niño es responsable, ni según la Iglesia ni según los códigos legales. Ahora bien; el famoso anatómico alemán Wengel, observó en millares de casos la extraña circunstancia de que, con rarísimas excepciones, esta “arenilla” o concreción de color dorado, sólo se encontraba en niños mayores de siete años. En los locos apenas existen estos cálculos, y en los idiotas faltan por completo. Morgagni, Grading y Gum fueron sabios en su tiempo y lo son hoy, pues son los únicos fisiólogos que han relacionado la arenilla con la mentalidad. Así, pues, como los niños de corta edad, los viejos decrépitos y los idiotas no tienen arenilla, ésta debe de estar relacionada con la mente.

    Puesto que todos los átomos, ya de materia inorgánica, ya de orgánica, son concreciones del cristalizado espíritu, o Âkâsha, el Alma Universal, ¿por qué -pregunta el Ocultismo-, ha de haber objeción contra el fenómeno de que las concreciones pineales resulten de la acción mental eléctrica sobre la materia circundante porque dichas concreciones estén compuestas, según demuestra el análisis, de materia animal, fosfato y carbonato cálcicos?

    Nuestros siete chakras se hallan todos situados en la cabeza; y estos chakras capitales gobiernan y dirigen los siete (porque hay siete) principales plexos o centros del cuerpo, además de los cuarenta y dos menores, a los que la Fisiología niega este nombre. Nada importa que el microscopio no pueda descubrir tales centros en el plano objetivo; pues tampoco ha descubierto ni descubrirá, el microscopio, la diferencia entre los nervios motores y los sensitivos, que transmiten todas nuestras sensaciones corporales y físicas, a pesar de lo cual, la sola lógica debiera demostrar la existencia de tales diferencias. Y si la palabra plexo, así aplicada, no expresa para la mente occidental la idea requerida por el término anatómico, entonces llamémosles chakras, padmas, ruedas, corazón, loto y pétalos. Consideremos que la Fisiología, no obstante su imperfección, admite grupos septenarios en todo el interior y el exterior del cuerpo, como, por ejemplo, los siete orificios de la cabeza, los siete “órganos” de la base del cerebro, los siete plexos: faríngeo, laríngeo, cavernoso, cardíaco, epigástrico, prostático y sacro, etc.»

  3. Vale la pena repetir hasta la saciedad que este es un error de doctrina, un error lamentable de estos primeros tiempos del maestro. A estas alturas de la vida (40 años) y siendo gnóstico o pretendiendo serlo por los últimos 27 años, luego de conocer en el sentido bíblico a muchas mujeres, sostengo que, puestos a malas, puestos en lo peor, quien aspire a despertar a la bella durmiente Kundalini, hará mil veces mejor en unirse a la pareja que la ley le da -y que a menudo nos parece destinada a nosotros únicamente para nuestro fastidio-, afrontando con todo su crudo realismo la práctica de la magia sexual con esa pareja A LA QUE NO AMA, que hacer este inútil sacrificio de celibato para acabar paseando a un perro -al que por un lado mimamos y por otro amargamos sin darnos cuenta, mientras nosotros mismos llevamos una “vida de perro”- o aguantar cualquier otro sufrimiento estéril en tal de no casarnos o no volver con esa pareja funesta que la ley nos da, esperando en vano que algún día la serpiente se despierte de esta forma imposible. No se confunda el lector por los relatos de maestros ascendidos que en su retiro en soledad encarnaron a su real ser, el caso de esos maestros es muy diferente al de aquél que no posee los cuerpos existenciales superiores del ser. En el primer caso la esencia no tiene más que conectar con las partes altas del ser, en el segundo hay que crear la infraestructura capaz de permitir que esas partes altas se expresen. A lo largo de la obra del maestro se verán muchos pasajes donde de muchas formas, el maestro intenta enmendar el error aquí expresado. Por ejemplo esta frase de «EL MATRIMONIO PERFECTO», lo expresa así: “Todo célibe es candidato seguro para el abismo y la muerte segunda. Sólo aquellos que se elevaron hasta el estado del Superhombre, pueden ya darse el lujo de gozar de las delicias del amor sin contacto sexual. Entonces penetramos en el anfiteatro de la ciencia cósmica. Nadie puede llegar a encarnar el Superhombre dentro de sí mismo, sin la Magia Sexual y el Matrimonio Perfecto”. Pero quizá el argumento más cardinal y definitivo en toda la obra del maestro, es este pasaje de «EL MISTERIO DEL ÁUREO FLORECER», donde el maestro interroga a su divina madre, dice así: “Alguna vez, hallándome fuera del cuerpo físico, hice a mi Madre Divina Kundalini la siguiente pregunta: ¿Es posible que allá en el mundo físico exista alguien que pueda autorrealizarse sin necesidad de la Magia Sexual? La respuesta fue terrible, espantosa: “Imposible hijo mío, eso no es posible”. Yo quedé muy impresionado y conmovido en lo más íntimo del alma...”. No lo dice el libro pero después de ese día seguro que dejó de dar por sentado el craso error expresado en esta frase... Una persona célibe, puede dedicarse al trabajo sobre sí mismo (la destrucción del ego), y aún así, tal como dice el maestro en «SÍ: HAY INFIERNO, DIABLO Y KARMA»: “El soltero, la soltera, puede también avanzar aunque su trabajo sea un poco más lento; empero casándose el trabajo se hará más fuerte, más poderoso, en el sentido completo de la palabra. Solteros y solteras, pueden avanzar hasta cierto punto profundamente definido por la Naturaleza; más allá de ese límite, no es posible avanzar sin la Magia Sexual.” Así pues, tenga por cierto el que esto estudia que incluso si no logra hallar el amor en la vida, de nada le valdrá el celibato como no sea para excluir hasta el gimnasio psicológico en el que descubrirse a sí mismo. La voluntad del padre todo lo puede, si uno anda y camina acorde al impulso de su real ser, incluso pensando que va directo a un suicidio, de forma maravillosa las circunstancias cambian, e incluso si unas oportunidades se echan a perder aparecen otras aún mejores, por eso sin preocuparnos jamás por el mañana, el alma humana, lo que nos queda de esencia libre, tiene que bregar, ese es el camino.