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Capítulo XX. El León de la Ley

1- Has entrado ahora en la vértebra treinta y dos de la médula espinal de tu cuerpo mental ¡oh ARHAT!

2- Esta es la segunda cámara santa de tu cabeza.

3- El fuego abrasador del Universo chisporrotea ahora ardientemente en esta santa cámara de tu cuerpo mental.

4- Este es el templo sagrado del León de la Ley[1].

5- NATURAE SANTA SORORERA[2]. Has parido un nuevo León de la Ley en el mundo de la Mente Cósmica.

6- Examina bien el casco de tu bestia, y alégrate, ¡oh ARHAT!

7- Un rayo terrible, una exhalación espantosa cae de los cielos infinitos y hace estremecer la tierra, con el trueno de sus voces...

8- Es el rayo de la justicia cósmica.

9- Ese rayo está más allá del bien y del mal.

10- El León de la Ley está más allá del bien y del mal.

11- El León de la Ley conoce lo bueno de lo malo, y lo malo de lo bueno. En todo lo bueno hay algo de malo, y en todo lo malo hay algo de bueno.

12- El súper-hombre está más allá del bien y del mal.

13- La justicia es la suprema piedad, y la suprema impiedad de la Ley.

14- La inteligencia del súper-hombre es aterradora, pero el súper-hombre desdeña la inteligencia porque la inteligencia es sólo una cualidad de Prakriti y Prana (Materia y energía).

15- El ÍNTIMO está más allá de la inteligencia, en el reino supremo de la omnisciencia.

16- El ÍNTIMO está aún mucho más allá del amor, en el reino supremo de la felicidad.

17- La felicidad de Dios, en un plano más inferior, se expresa como amor, y el amor es el Summum de la sabiduría.

18- Las dos columnas de nuestra Fraternidad Blanca, son SABIDURÍA y AMOR.

19- La balanza de la justicia cósmica tiene dos platillos en perfecto equilibrio.

20- En uno de esos platillos está la SABIDURÍA, y en el otro, el AMOR.

21- AMOR y SABIDURÍA mantienen en perfecto equilibrio los dos platillos de la balanza cósmica.

22- Todo desequilibrio de la balanza, es castigado por los Leones de la Ley.

23- ¡Hijos de los hombres! acordaos de que los dos platillos de la balanza cósmica, son: SABIDURÍA y AMOR.

24- ¿Habéis pecado contra la Diosa Luna? Si ello es así ¿cómo puedes reclamar felicidad en el amor?

25- ¿Habéis pecado contra la sabiduría? ¿Cómo puedes entonces, hermano mío, estar rodeado de felicidad?

26- Al León de la Ley se combate con la balanza. Cuando una ley inferior es trascendida por una ley superior, la ley superior lava a la ley inferior. Haz buenas obras para que pagues tus deudas.

27- Quien tiene capital con qué pagar, paga y sale bien en los negocios; cuando no tenemos capital, y se encuentra falta en los libros del karma, tenemos que pagar con dolor.

28- Entra ahora ¡oh ARHAT! al santo templo de la mente cósmica para recibir tu fiesta.

29- Ahora sois un nuevo León de la Ley, en el mundo del entendimiento cósmico.

30- Tu mente flamea entre el crepitar ardiente de NATURAE SANTA SORORERA.

31- La mente de los Leones del entendimiento cósmico arde entre las llamas abrasadoras de esta ROSA-ÍGNEA del Universo.

32- "Amor es ley, pero amor consciente".

  1. En el original impreso de la tercera edición, así como en todas las ediciones posteriores, dice: “Este es el sagrado del León de la Ley”, lo que debe decir es algo como: “Este es el centro sagrado del León de la Ley” o “Este es el templo sagrado del León de la Ley”, no se sabe porque la redacción original está perdida, es un fallo de impresión que seguramente arrastra desde la primera edición. Es obvio que en la frase algo masculino omitido es calificado de sagrado. Por mi cuenta y riesgo he colocado la palabra “templo”, pues ahí está el templo del león de la ley dentro del microcosmos hombre. Es sabido que el león de la ley es el jerarca de la gran ley: Anubis, pero al abrir esta cámara santa cada uno nos convertimos en un león de la ley en el sentido de que, como él, conocemos lo malo de lo bueno y lo bueno de lo malo, y nos toca guardar y hacer guardar la justicia cósmica con sabiduría y amor, tal como él lo hace en el universo, para mantenernos firmes en el camino. El adepto que abre esta cámara es un león de la ley en el mundo de la mente cósmica porque es un nuevo dios, un nuevo habitante del mundo de los dioses, una conciencia que ya sabe algo de la senda, que transita “por las vías de la victoria” como dice la invocación de Salomón refiréndose al cuerpo mental.

  2. Este libro en realidad es para los maestros de la tercera iniciación de misterios mayores que encaran la cuarta iniciación, es un libro pues, muy práctico, pero muy práctico para los que están en esa iniciación. Los capítulos que siguen deben entenderse como anotación del maestro de los requisitos que se deben llenar para conquistar las vértebras y cámaras últimas de esta iniciación del cuerpo mental. Debe considerarse que la iniciación del cuerpo mental es especialmente exigente y difícil, pues una vez se logra uno entra de hecho en el mundo de los dioses. No todos los habitantes del Nirvana son hombres causales, algunos son buddhas que tienen lograda sólo esta cuarta iniciación, sin embargo ya son dioses de pleno derecho. Aunque tengo entendido (por la misericordia de los dioses santos), que los iniciados que dejan el cuerpo físico en este grado habitan normalmente en el Devachán, no en el Nirvana. Dicho todo esto, es hora de saber algo sobre este epitafio de NATURAE SANTA SORORERA, que por cierto viene mal escrito en la edición impresa, pues se escribe: NATURAE SANCTA SORORE (Naturaleza hermana santa) debe entenderse como una graduación académica de honor en la escuela elemental de la naturaleza. El nuevo dios, el nuevo imperator de la mente cósmica, no sólo ha pasado por la gran escuela elemental sino que ha trascendido al mundo de los inmortales dioses de vida feliz. Entonces la madre naturaleza, la mujer-serpiente, resulta ser una hermana santa, el que tiene cuerpo mental ya no se debate entre el batallar de los opuestos, sino que su mente femenina puede entender el lenguaje de la naturaleza. La mente así cristificada (bueno: cristificada en principio, hasta cierto punto, no hasta sus últimas consecuencias, pues aún las iniciaciones de la luz están lejos de este grado, este es sólo el cuarto grado de poder del fuego -sólo, pero que no es poco-) ha dejado de ser esa mente maligna y hostil de los demonios y se somete sumisa a la voluntad del padre, porque está iluminada y comprende, ve, ya no está totalmente seducida por la herejía de la separatividad (eso de la herejía de la separatividad vale la pena explicarlo: nosotros pensamos, en nuestro estado caído, que tal vez haya dios o no, que estamos sólos, que somos uno, etc., sin embargo somos un duro lastre para el ser que no tiene culpa de nuestra caída, y él, que no se ha separado de nosotros, sigue apoyándonos, seguimos viviendo a su costa, mientras que creemos que Dios nos ha abandonado, que no existe, etc. En eso consiste la herejía de la separatividad: nosotros nos separamos del íntimo, le hacemos imposible manifestarse en nosotros y encima él carga con todo el trabajo, nos tiene que soportar, que alimentar, que vestir, exáctamente como nosotros velamos por nuestros hijos, y nosotros nada de eso sabemos ni queremos saber, únicamente protestamos, nos quejamos, y somos ingratos, traidores, e incluso somos asesinos del tercer lógos -y el karma de ese crimen nos espera en aquella iniciación donde existe la posibilidad de pagarlo-).