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Capítulo VI. Decretos Presidenciales
4. "Lidiaremos a fin de que todos los decretos Presidenciales que se obtengan para solucionar los diferentes problemas que se mencionan en este programa, deroguen las leyes o reglamentos que se hayan legislado al respecto en la materia y resuelvan de raíz los diferentes conflictos judiciales civiles, o criminales y Administrativos" (ALEJANDRO SALAS LINARES). Los Decretos Presidenciales, a veces solucionan de verdad múltiples problemas económicos, políticos, sociales, etc., pero si no se derogan las leyes o reglamentos anticuados relacionados con esos problemas señalados por los decretos Presidenciales, entonces se forma conflicto entre decreto y Leyes o Reglamentos, cuyo único perjudicado viene a ser como siempre, ese pobre pueblo engañado, explotado, vejado, defraudado y humillado. En esto de los DECRETOS PRESIDENCIALES hay que andar con mucho cuidado porque si bien es cierto que pueden producir resultados positivos, también pueden producir resultados negativos, destructivos y perjudiciales. Los Dictadores Militares basándose en DECRETOS PRESIDENCIALES han acabado con las garantías individuales establecidas en la constitución nacional de cada país[1]. Sin embargo, es también muy cierto y de toda verdad que los trabajadores pueden obtener decretos Presidenciales para solucionar múltiples problemas económicos, políticos, sociales, etc. La cuestión de los DECRETOS PRESIDENCIALES es algo que nos invita a reflexionar muy seriamente. Fuera de toda duda es urgente comprender la necesidad de llevar a la primera Magistratura de la Nación a verdaderos trabajadores, a auténticos hijos del proletariado. Los Burgueses en el poder son insoportables, lanzan Decretos Presidenciales que si bien benefician a los poderosos; perjudican desgraciadamente a los trabajadores. EL PARTIDO SOCIALISTA CRISTIANO LATINO-AMERICANO debe organizarse muy seriamente en cada país con el sano propósito de llevar al poder al proletariado. Es necesario saber que a base de SABIOS DECRETOS PRESIDENCIALES y Legislación inteligente, podemos iniciar la REVOLUCIÓN DEL PROLETARIADO LATINO-AMERICANO, la REVOLUCIÓN DEL CENTRO, una REVOLUCIÓN sin fusilamientos, sin nuevas Siberias, sin cárceles, sin Dictaduras Militares de la EXTREMA IZQUIERDA o de la EXTREMA DERECHA. Necesitamos el PODER y podemos conquistarlo sin REVOLUCIONES DE SANGRE Y AGUARDIENTE. Si EL PROLETARIADO LATINO-AMERICANO se organiza y da forma al PARTIDO SOCIALISTA CRISTIANO de IBERO-AMÉRICA, entonces podemos INICIAR la lucha por el poder con el propósito de producir no una Reforma Social como suponen muchos, sino una TRANSFORMACIÓN SOCIAL RADICAL Y DEFINITIVA. Necesitamos que el PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA sea un PROLETARIO AUTENTICO a fin de que los DECRETOS PRESIDENCIALES puedan realmente solucionar los diferentes problemas económicos, políticos, sociales, etc. de los trabajadores. Los PRESIDENTES BURGUESES, los DICTADORES MILITARES, siempre están al servicio incondicional de las SOCIEDADES ANÓNIMAS, TRUST, MONOPOLIOS NACIONALES y EXTRANJEROS, etc. y sus DECRETOS sólo vienen a beneficiar a los IMPERIALISTAS, a los PODEROSOS, a los AMOS DEL CAPITAL, pero jamás a los hombres del arado, a los hombres de pico y pala, a las clases hambrientas, a las gentes que sufren.
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Esto que dice aquí el maestro es una trágica verdad tan alarmante como de rabiosa actualidad. El lector puede que sepa que tras los famosos "atentados" de las torres gemelas del 11 de septiembre de 2001 se aprobó en Estados Unidos la llamada Patriot Act (ley patriota: otro nombre ridículo del estilo de todos los que se inventa el aparato de propaganda cuando insulta a sabiendas a la inteligencia del pueblo), por esa ley se subvertían todas las libertades individuales que la constitución norteamericana reconoce a sus ciudadanos en aras de la sacrosanta "seguridad nacional". Lo curioso y que no suele comentarse es que esa Patriot Act estaba guardada en un cajón desde otro atentado que ocurrió "el viernes 26 de febrero de 1993 a las 12:17 del mediodía en los aparcamientos de la torre norte (torre 1) situados en el subsuelo del complejo por debajo del edificio 5 del WTC, con un camión que tenía 680 kg de explosivos en su interior. El atentado, que tenía como objetivo devastar los cimientos de la Torre Norte para derrumbarla sobre la Torre Sur y asesinar a miles de personas, no lo consiguió, pero produjo seis muertes y 1042 heridos. La explosión abrió un agujero de 30 metros de profundidad en el aparcamiento de la torre atravesando cuatro niveles de hormigón. En la época, centenares de personas quedaron atrapadas en las oficinas y fueron rescatadas por el FDNY. Los siguientes son los nombres y las edades de las 6 víctimas mortales del atentado: Monica Smith, 35. Robert (Bob) Kirkpatrick, 61. Bill Macko, 47. Stephen Knapp, 48. John DiGiovanni, 45. Wilfredo Mercado, 37. En respuesta a estas seis muertes, se puso sobre la mesa la misma ley de seguridad nacional que ahora llamamos USA Patriot Act. En aquella ocasión la ley no fue aprobada por entenderse que conculcaba profundamente todas las libertades fundamentales de los ciudadanos, pero cuando como consecuencia de los atentados del 11-S fallecieron cerca de 3000 personas y otras 6000 resultaron heridas, entonces la ley se aprobó. Ya no importaba que en el fondo el problema siguiera siendo el mismo. La libertad moría una vez más entre estruendosos aplausos. Así pasa siempre en el mundo. De una destacada página de análisis del 11-S, tomo la siguiente reflexión de su cuasi-anónimo autor (se da a conocer solamente como Martin): "Fue hace más de 1 año cuando por casualidad llegó hasta mí el documental “Confronting the evidence – Afrontando la evidencia”, sin lugar a dudas un documental fantástico y además de lo poco que hay con subtítulos en español sobre lo acontecido en EE.UU. el 11 de septiembre de 2001. Al verlo, mi opinión, que coincidía y se basaba en la versión ofrecida por los diferentes medios de comunicación, se vio muy afectada. Asaltado por la duda seguí buscando información y me encontré que, en lugar de demostrar que todo eran teorías de la conspiración fruto de las mentes de unos inconformistas, sus argumentos se veían reforzados. El 11S ha cambiado mi manera de ver el mundo en que vivimos y ahora creo que los políticos y poderosos son capaces de cosas que nuestra mente difícilmente puede considerar. Los expertos y toda la gente que demanda justicia en los EE.UU. han levantado el telón y han dejado a los hombres del petróleo, las armas y la guerra al descubierto. Yo creía, como otros muchos, que la política exterior le había pasado factura a los EE.UU. y que los integristas se tomaron la revancha. Creía que Osama Bin Laden, no era aquél que en los años 80 organizó a los mujaidines en Afganistán para luchar contra las fuerzas de ocupación soviéticas. Creía que era enemigo de su propia familia y de los líderes saudíes. También creía que era el enemigo nº1 de los ciudadanos de los EE.UU. pero... Para entender el 11 de septiembre, una de las primeras cosas que debemos entender es, que la información que nos ha sido transmitida, ha sido prácticamente nula, (de ahí que hasta hace poco y muy probablemente hoy día, la mayor parte de los europeos no supieran que el edificio nº7 o WTC7, de 47 plantas, se vino abajo el mismo día y en el mismo sitio que las torres gemelas sin haber sido impactado por ningún avión). Para entender el 11 de septiembre, tenemos que hacer un grandísimo esfuerzo, no para darnos cuenta de que la versión oficial (911 Commission Report) es un insulto a la inteligencia, puesto que eso tendréis oportunidad de comprobarlo con un poquito de curiosidad, un poquito de lectura o simplemente viendo algún documental, sino para poder llegar a tomar en consideración la posibilidad de que gente del gobierno de los EE.UU. fuera capaz de asesinar a sus propios ciudadanos y afrontar "el despertar" de lo que descubrir tal horror supone para nuestro paradigma. ¿Acaso, no tenemos ahí las acusaciones de Alexander Litvinienko y Anna Politovskaya (asesinados) contra Putin y su gobierno por los atentados contra varios edificios de viviendas en Rusia con el fin de acusar a los chechenos y así atacarles despiadadamente? ¿Y El incendio del Reichstag en 1933? ¿Y el hundimiento del USS Maine que provocó la guerra entre EE.UU. y España? ¿Y el falso ataque del golfo de Tonkin que dio lugar a la guerra de Vietnam, reconocido por el ex secretario de defensa de los EE.UU. Robert S. Mcnamara? ¿Y la Operación Northwoods?" (del autor de la página y de la página: http://www.11-septiembre-2001.biz/inicio.html). Voy a dejar el asunto aquí, pero si el lector desea adentrarse por este jardín, aparte del sitio web mentado le refiero al artículo: "11 DE SEPTIEMBRE: ¿UNA OPERACIÓN QUE SE ORGANIZÓ DESDE ADENTRO O UNA OPERACIÓN DEL MOSAD?", escrito por Laurent Guyénot y publicado por Red Voltaire el 25 de septiembre de 2013 ("El papel que jugó Israel en los trágicos sucesos del 11 de septiembre de 2001 –hechos determinantes que moldearon la geopolítica del siglo XXI– ha sido objeto de ácidas controversias, para convertirse más tarde en un tema tabú en el seno mismo del Movimiento por la Verdad sobre el 11 de Septiembre (9/11 Truth Movement). Por tocar este tema el investigador francés Thierry Meyssan fue marginalizado, a pesar que fue este quien desenmascaró las mentiras de Washington. La mayoría de las asociaciones militantes, movilizadas bajo el lema «9/11 was an Inside Job» (El 11 de septiembre una operación que se organizó desde adentro), mantienen gran discreción en cuanto a los elementos que prueban y conducen a una implicación directa de los servicios secretos de Israel. Nuestro colega Laurent Guyénot pasa en revista varios datos tan incuestionables como desconocidos y analiza los mecanismos de aquellos que continúan a negar las evidencias"). En fin, volviendo al motivo de la nota: como bien dice el maestro, los dictadores militares subvierten las libertades que reconocen las diferentes constituciones robando el ya de por sí escaso margen de libertad del pueblo, y esto me recuerda un funesto paralelismo con otros dictadores ocultos que dictan el "discurso único" que aclaman como verdad los pedantes de cada época representando terribles tragedias en el gran escenario del mundo (para las que no dudan en sacrificar a sus infortunados protagonistas) sin que ninguna fuerza del lado luminoso ponga dique al mal que estos representan, debido a que estamos en el apogeo incontestable del egocentrismo y la degeneración humana. Esta edad es verdaderamente negra y ninguno de nosotros triunfará sobre el mal reinante pese a que algunos lo resistan y lo combatan retrasando notablemente su triunfo inevitable. Ante esta amarga realidad algunos creen que no hay ningún dios, los gnósticos sabemos que la humanidad hace tiempo que le viene dando la espalda a los dioses y odia a los profetas, aún así los maestros del rayo de la política hacen su trabajo combatiendo al enemigo secreto, usted está leyendo esto, yo lo estoy escribiendo, y la batalla continúa. El 11S tiene el triste privilegio de ser el crimen de los discípulos de Moloch que más los ha expuesto –como diría el maestro– "ante el veredicto solemne de la opinión pública", pero sin duda la propaganda aplastará pronto esa inquietante sensación de malestar que supone para el común de las gentes un atisbo de conciencia (en nuestra hipnosis colectiva, nos sentimos reconfortados con las mentiras oficiales, o al menos siempre son preferibles a esa desazón de saber que nuestro sometimiento y esclavitud al indigno poder que nos humilla es a cambio de indiferencia y de traición, ellos lo saben, saben el éxito tan incontestable que ese método ha tenido por milenios, y por eso nos siguen administrando ese opio reconfortante de la versión oficial, a fin de que los pocos que quieren la verdad queden solos y desacreditados, y en verdad, dentro de la razón de la sin razón, los tenebrosos que urden todo esto tienen un punto fuerte: saben que si ellos no hacen su papel, otro lo hará por ellos, saben que no hay camino seguro ni receta amable que pueda afrontar la fuerza inexorable del seguro destino de la muerte del yo, y se aferran al poder conduciéndonos con mentiras encaminadas sencillamente a que la masa de dormidos siga pastando las migajas del sistema mientras estos pastores nefastos se alimentan y se visten con ese ganado, simplemente no quieren perder su posición de privilegio en aras de otros que de todos modos se verían obligados a hacer lo mismo que ellos para este orden siniestro continúe). Detrás de todo, al fin de cuentas, la divina madre muerte levantó su velo sobre el misterio –nos privó de la conciencia despierta– para nuestro bien (para que nos sea posible existir a pesar de la humillante condición en que hemos devenido), estos tenebrosos que nos gobiernan simplemente explotan algunas cualidades de nuestra condición como nos sería prácticamente imposible no hacer a nosotros mismos en su lugar. ↩