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JEÚ, EL PRÍNCIPE DE LAS FACES, EL ÁNGEL DEL SEÑOR

EL ÁNGEL DEL ANCIANO DE LOS DÍAS, EL ÁNGEL DEL AEON 13

JEÚ es el ILUMINADOR, una de las partes Auto-Conscientes del Ser. Cuando el poder del Ego se vuelve polvo surge la Iluminación de Jeú. Jeú, el ÁNGEL DEL AEON 13, brilla dando la Suprema Iluminación a los Adeptos.

Jeú está dentro de las más incógnitas realidades de nuestro propio Ser. Jeú es el PRÍNCIPE DE LAS FACES, el ÁNGEL DEL ANCIANO DE LOS DÍAS, una de las partes más elevadas de nuestro propio Ser. Jeú (el nombre profundamente sagrado) se relaciona con la Luz y la Clarividencia. Escrito está, que “Jesús, el Gran Kabir, entonó un dulce cántico en loor del Gran Nombre”. Escrito está, que “pronunció el nombre profundamente sagrado, ¡Jeú!, y les sopló en los ojos diciendo: «Ya sois clarividentes»“. Incuestionablemente, JEÚ, es una palabra mántrica o clave mágica relacionada con la Clarividencia. Esta palabra, Jeú, figura en la Misa Gnóstica.

Jeú desarrolla, en cada uno de nos, el Sentido de la Auto-Observación Psicológica; puede, además, perseguir y arrojar a los Demonios Rojos de Seth al Caos.

Jeú, el Príncipe de las Faces, obediente siempre al Anciano de los Días, es el VEEDOR, es decir, el ESPLENDOR DE LA VIDA DE LA GRAN LUZ.

Jeú, el ÁNGEL DE LAS FACES, y el Guardián de la región de aquellos de la derecha y Melquisedec, el Genio de la Tierra, que es el Magno Receptor de la Luz, y los 2 Magnos Guías, han emanado, realmente, de la

Purificada Luz. De los 5 Árboles de la Gran Ley emanan las Divinales Jerarquías que existen en lo Macrocósmico y en lo Microcósmico. Sabaoth, el Digno, emana del Príncipe de las Faces (Jeú, el Veedor, la Esplendidez de la Luz).

Jeú, el Príncipe de las Faces, emana de la Luz Pura del 1er Árbol de la Gran Ley; es la LEY misma dentro de nosotros mismos, aquí y ahora.

Jeú, el Príncipe de las Faces, y el Guardián del Velo de la Gran Luz y el Receptor de la Luz y los 2 Magnos Guías y el Gran Sabaoth, el Digno, partes trascendentales de nuestro propio Ser (Auto-Independientes y Conscientes), serán Reyes con el 1er Salvador.

El admirable GUÍA DE LOS DE EN MEDIO es el Príncipe de las Faces, el admirable Jeú. El MARAVILLOSO REGIDOR que está en su región es una parte muy excelente de nuestro propio Ser. Los Regidores de los Aeones conocen al Príncipe de las Faces, el Magno Jeú.

Jeú, el maravilloso Regidor, y la Virgen de la Luz y las 12 Potestades dentro de nuestro propio Ser nos han dotado de figura celestial.

No es posible conocer durante el Gran Día Cósmico al Inmanifestado Adi-Buddha. Ningún Buddha de Contemplación puede integrarse con Adi-Buddha antes de la Noche Cósmica. Ahora comprenderemos porque Jesús hablaba siempre de JEÚ, el PADRE DE SU PADRE.

Jeú, el Ángel del Aeón 13, brilla dando iluminación a los Adeptos. Más allá del Aeón 13 está el Eterno Padre Cósmico Común y el Adi-Buddha, el Buddha de nuestro Buddha individual. Adi-Buddha es el Padre de nuestro Padre, mas nunca viene a la manifestación porque es lo Divinal Incognoscible. Sólo al final del Mahamvantara, después de habernos integrado con nuestro Padre que está en secreto, nos integramos también con Adi-Buddha. Esta integración con el Adi-Buddha se realiza en el Maha-Pralaya, en la Noche Cósmica y entre el seno del Espacio Abstracto Absoluto.

El Ángel del Señor es otra parte de nuestro propio Ser en la Sala de la Verdad Justicia. Los Ángeles del Señor auxilian a los Bodhisattvas de corazón compasivo.

Aquellos tenebrosos que imaginen mal contra Pistis Sophía sean malditos, condenados y muertos. El Ángel del Señor persigue a los engendros del Infierno. Que el Ángel del Señor aflija a los agregados psíquicos