← Las Diferentes Partes del Ser
INTRODUCCIÓN
Conocer y encarnar cada una de las diferentes Partes de nuestro Real Ser, ha sido siempre uno de los objetivos que se han fijado, para sí mismos, los grandes Iniciados durante su estancia en el Mundo Físico. La Filosofía Hermética afirma: “El Ser es el Ser y la Razón de ser del Ser, es el mismo Ser”. Realmente y, fuera de toda metáfora, el Ser es la real presencia divina subyacente en las profundidades del hombre. Para la Gnosis, el Ser jamás ha sido un concepto sino una energía que, siendo auto-consciente, está conformada por diversas partes divinales y poseedoras, cada una de ellas, de distintos “dones” o “facultades” supra divinales.
Integrar todas y cada una de esas “preciosas joyas” en un “todo común” es lo que el argot de los filósofos ha calificado como AUTO-REALIZACION INTIMA DEL SER.
Esta magna tarea ya ha sido intentada, en tiempos idos, por muchos y variados varones y aguerridas mujeres. De este modo el mundo ha conocido a un Moisés, un Abraham, un Jesús de Nazareth, un Zoroastro, un Krishna, un Buddha, un Cuculcán, un Quetzalcoatl, un Moria, un Kout-Humi, un Cagliostro, un Saint-Germain, etc., etc., e igualmente una Juana de Arco, una Blavatsky, una Alexandra David Neel, una Santa Teresa de Jesús, una María Magdalena y muchas otras más. Todos estos seres se atrevieron a tomar conciencia de esa titánica tarea y se resolvieron a vivir únicamente para buscar y encarnar a esa fuerza sapiente y eterna que viene a llamarse el Ser.
Gnósticamente hablando, hemos de decir que el Ser es aquello por lo cual realmente vale la pena existir, ya que todo lo demás que gira en nuestro entorno es absolutamente relativo. Pasan las épocas, pasan los escenarios, pasan las razas humanas, empero el Ser es lo que es, lo que siempre ha sido y lo que siempre será. El es, dentro del microcosmos hombre, el divino Gran Arquitecto (el GADU masónico) que debe ser establecido en el castillo de Camelot -como simbólico Rey Arturo-, o dentro del Templo de Salomón.
En verdad, hemos de hacer constar en estas cuartillas, que solamente por medio de las sagradas enseñanzas del V. M. SAMAEL AUN WEOR, hoy nos es posibles acercarnos a estudiar e intentar comprender los misterios que entraña la divinidad dentro de nos.
La gran hazaña de Auto-Realización y cristalización del Ser llevada a cabo por el V. M. Samael Aun Weor, dentro de su estructura anímica, queda verificada y corroborada por sus propias obras en las que abunda no sólo la dialéctica seria y profunda sino, y esto es lo más importante, una didáctica práctica para llegar a tomar contacto con esas fuerzas inefables que integran ontológicamente al Ser.
Esta obra, amado lector, es el fruto de una ardua labor de recopilación de datos extraídos de las páginas de los diversos textos que componen el “corpus gnosticum” samaeliano. Por este motivo, el estudiante de la Gnosis, ansioso realmente de ahondar en el misterio del Padre que está en los cielos, tiene ahora en esta obra una detallada información para esos místicos menesteres y sólo le resta poner en práctica aquella célebre máxima de uno de los grandes alquimistas de los últimos tiempos, el V. M. Fulcanelli, quien señaló: “Lege, lege, lege, relege, labora et invenies” (estudia, estudia, estudia, trabaja y encontrarás).
Finalizamos este exordio con una frase del Avatara de Acuario -V. M. Samael-, que reza de este modo: “Todo hombre ha de decidir una vez en su vida, si se lanza a triunfar arriesgándolo todo, o se sienta a contemplar el paso de los triunfadores”.
VERITAS EST LUX
La Verdad es Luz