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Monografía Nº 5A. El Tigre Sagrado

<book_image path="books/40-magia-cristica-azteca/10000000000006F500000535DA49F3D5.webp" alt="Ilustración" />

En la Amazonía Colombiana, Venezolana, Brasileña, Ecuatoriana, entre las numerosas tribus indígenas que pueblan esas espesas selvas se rinde culto especial al jaguar o tigre americano. Los Huitores, Mirañas, Muinanes, Guahibos, etc., consideran al tigre animal sagrado e intocable hasta el grado de que, interceptado uno de ellos por la presencia del felino, a pesar de encontrarse armado de arco y flechas, y en ocasiones hasta de arma de fuego, prefieren aprisionar sus perros y desandar el camino, pese a todos sus intereses, antes que atentar contra el jaguar. Ninguno de ellos se atreverá jamás a matar a un tigre. Toda tribu de las selvas de la Amazonía está gobernada por dos autoridades: la administrativa, que representa al jefe de la tribu y la espiritual, que encarna el Piachi (brujo, en español); nosotros decimos sacerdote. Los indígenas de la Amazonía no matan al tigre porque saben que él es la encarnación de algún Piachi de su tribu, o que el Piachi de su tribu anda por las selvas transformado en tigre. Ocelotl-Tonatiuh, sol de tigres, uno de los veinte fundadores de Tenochtitlán, era el jefe de los místicos guerreros tigres y sacerdotes de la orden de los caballeros de este nombre, cuyos adeptos pasaban por terribles pruebas antes de aprender a manejar la imaginación y la voluntad hasta el grado de que podían transformarse en tigres. Aprovechando la linde entre la vigilia y el sueño se transformaban en tigres, y aun cuando sus cuerpos habían tomado la forma de felino, llenos de fe y confianza en sí mismos se levantaban de sus lechos musitando la siguiente fórmula ritual: "Nosotros nos pertenecemos". Se referían a las fuerzas harpocráticas de las que hablamos en la monografía anterior, a ellos mismos y a las fuerzas mentales del tigre que les permitían sostenerse dentro de la cuarta dimensión con sus cuerpos físicos transformados en tigres. No olvide que el cuerpo humano, dentro de los mundos internos, es elástico, dúctil, plástico. En el calendario azteca que existe en el museo de Antropología e Historia de la ciudad de México D. F., a a ambos lados de la cara de Tonatiuh, entre las garras felinas de la deidad solar vemos dos corazones humanos. Abajo dos Xiucoatl (serpientes de fuego) caídas de cabeza encaran sus fauces y Tonatiuh las apunta con su lengua de pedernal, símbolo de fuego, de sabiduría[1]. En las fauces de las Xiucoatl aparecen las caras de dos personajes: el de la derecha porta la misma corona, la misma nariguera y las mismas orejeras que Tonatiuh, y está unido por su lengua de pedernal al personaje de la izquierda, que porta bezote y malla que cubre su cara hasta los pómulos. Este personaje es Quetzalcóatl y, a la vez, la serpiente preciosa de plumas de Quetzalli en su doble manifestación humana: los caídos Adán y Eva por la transgresión de la ley de Dios: No fornicar. Las lenguas de pedernal, símbolo de la luz, de sabiduría y de conciencia que unen a los dos personajes simbolizan que estos son uno mismo, que son los eternos pares de opuestos de la naturaleza, que son la Serpiente Emplumada que, refulgente cual el rayo, duerme enroscada en la glándula humana del cóccix -fuego sagrado e invisible para la ciencia oficial-, que al ser despertada silba y se yergue como herida por un bastón para ascender a lo largo del canal medular, asiento de los siete centros psíquicos -chakras- principales del hombre que al ser atravesados por ella se vivifican y vuelven hacia arriba sus corolas de fuego que antes se encontraban caídas y marchitas. Tonatiuh, el Padre. Quetzalcóatl, el caído fuego del Espíritu Santo en espera de ser levantado por el Hijo de la raza azteca. Los corazones entre garras felinas simbolizan la "muerte del iniciador". Transformado en tigre Quetzalcóatl sube desgarrando el corazón de quien lo despierta hasta matar en él todas las ilusiones de la personalidad, todo apego por las cosas que lo atan a la Tierra. Realmente son necesarias la sagacidad y fiereza del tigre para matar la personalidad humana y hacer que resplandezca en el hombre el Dragón de Sabiduría de Siete Serpientes, símbolo del decapitado. Existen nueve iniciaciones menores y nueve iniciaciones mayores[2]. No hay iniciación sin purificación. En cada iniciación muere algo en el hombre y a la vez nace algo en el hombre. (Véase el "Libro de los Muertos[3]") Hay que perderlo todo para ganarlo todo. Cuando el alma se libera de sus cuatro cuerpos de pecado entra en el Mundo de los Dioses y se desposa entonces con su Íntimo. Las garras felinas de Quetzalcóatl (nuestro Íntimo) hacen presa del corazón humano para libertarnos de los cuatro cuerpos de pecado y llevarnos a la dicha inefable de la unidad con Dios. La lanza de Longinus hiere el corazón humano y este sangra dolorosamente por el arrepentimiento. Se necesita de la más perfecta santidad para que el hombre recobre su heredad perdida. Quetzalcóatl es el dios interno de los Aztecas. Sus garras felinas se clavan en el corazón del iniciado para devorarlo. En el corazón (templo del sentimiento) recibe el neófito la cruz de la iniciación. A las realizaciones cósmicas se llega por el camino del corazón, no por el camino del intelecto.

PRÁCTICA🔗

Acostado en su lecho en decúbito dorsal, imagínese, sienta que el fuego sagrado del Espíritu Santo desciende del cielo y entra en su cabeza por la glándula pineal, pasa al entrecejo y hace girar, de izquierda a derecha, al loto de fuego de su glándula pituitaria; sienta que ese fuego sigue bajando hasta su laringe donde, de izquierda a derecha, hace girar como si fuera un disco, al loto de fuego de su glándula tiroides; sienta que el fuego sigue bajando y llega a su glándula cardíaca y enciende sus doce pétalos color oro gualda y hace girar de izquierda a derecha al loto maravilloso de este centro psíquico de usted. Véase lleno de fuego, luminoso, resplandeciente. En este estado de conciencia, adormézcase pensando en su Íntimo, en su dios interno: Quetzalcóatl. Reveréncielo y adórelo y pídale su guía y ayuda. Después vocalice la sñilaba "ON" así: OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOONNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNN Pronuncie esta sílaba tres veces y quédese dormido. El Maestro.

  1. En el original impreso la redacción de esto es bastante confusa: “Abajo dos Xiucoatl serpientes de fuego, caídas de cabeza, encarnan sus fauces y Tonatiuh las apunta con su lengua de pedernal, símbolo de fuego, de sabiduría”. Como se ve aquí la palabra encarnan no tiene sentido, lo correcto es: “encaran”, de paso se han añadido los paréntesis para evitar confusión al leer.

  2. Esto lo decía el maestro en los años 50 y hasta lo dice en el matrimonio perfecto revisado del 61, pero más tarde lo desmiente y habla de 8 iniciaciones de misterios menores y 7 iniciaciones de misterios mayores por el fuego más 8 por la luz si se escoge la vía directa de la iniciación venusta.

  3. Se refiere al libro Egipcio de los muertos.