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Monografía Nº 2. Lo que Enseñaban los Náhuas en Sus Templos Secretos

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QUETZALCÓATL, dios tolteca de los vientos, tercer hijo de la pareja divina Ometecuhtli y Omecihuatl, Señor y Señora de la dualidad. Se le representaba con vestido plateado como los rayos de Selene, con media luna en el pecho, cubierto con la máscara sagrada; en la mano izquierda el chimalli, en el cual se dibuja el símbolo de la Estrella de la Mañana, y en la mano derecha la macuahutl para la lucha. En otra de sus representaciones esta deidad aparece en medio de las nubes como el lucero del amanecer. Lleva un solo ceñidor en la cintura y en la espalda un lienzo con dos cruces de brazos iguales, y en uno de sus jeroglíficos aparece con la cabeza y las orejeras de discos, bozote de disco en la nariz, y en los carrillos triples discos en medio de los cuales se dibujan dos cruces de malta. Quetzalcóatl es el Cristo Cósmico Náhuatl que en el año Ce Acatl (895 de la E. C.)[1] encarnó en el hogar de Iztacmixcoatl y Chimalmatl. De naturaleza mística y austera: muy joven comenzó a practicar el ayuno y la penitencia. A los treinta años fue nombrado gran sacerdote y monarca de Tollan (Tula, Estado de Hidalgo). Otro de los anales Toltecas, dice: "Desterrado de su patria volvió a ella después de muchos años, trayendo de países lejanos una civilización muy adelantada y una religión monoteísta y de amor para todos los hombres". Otra de esas crónicas dice: "Llegó a Tollan por Pánuco, venía del mar sobre un madero, era blanco y barbado, y portaba túnica bordada con pequeñas cruces rojas". Como instructor, los Náhuas lo representaban con mitra de oro forrada con piel de tigre y plumas de Quetzalli[2], sobrepelliz vistosamente adornada y orejeras de turquesa; collar de oro del cual penden diminutos y preciosos caracoles marinos; capa de plumas de Quetzalli figurando llamas de fuego, y cactli de piel de tigre, de cuyas anchas correas que cruzándose suben hasta las pantorrillas, cuelgan caracolillos marinos; En la mano izquierda escudos con estrella de cinco puntas en el centro; en la derecha, cetro de oro con piedras preciosas. Les enseñó a cultivar la tierra, a clasificar los animales, a tallar las piedras preciosas, la fundición de metales, la orfebrería, y la cerámica. Les enseñó astronomía y el uso del calendario. Prohibió la guerra y los sacrificios humanos y de animales; los sacrificios habían de ser de pan, de flores, y de copallí. Prohibió el homicidio, el robo, la poligamia, y todo mal entre los hombres. En Tollan fundó un templo de misterios con cuatro grandes adoratorios: el primero era de madera de cedro con adornos verdes, el segundo de cedro con adornos de coral, el tercero de cedro con adornos de caracoles marinos, y el cuarto, de cedro con adornos de plumas de Quetzalli. En ellos, él y sus discípulos oraban, ayunaban y practicaban la penitencia. Les hablaba de Ipalnemohuani (Aquél por quien vivimos), de la creación del mundo, de la caída del hombre, del diluvio, del Cristo y su Evangelio, del bautismo, de la circuncisión y de la cruz, símbolo de la inmortalidad de la vida y redención del género humano, recomendándoles que la usaran en los altares de los templos y en sus hogares. Puso nombre a los pueblos, montes y valles. Era un instructor divino y fue negado y perseguido por los mismos a quienes había venido a enseñar a amar y a vivir. Lo persiguieron y en su huida de[3] Tollan se refugió por algún tiempo en Teotihuacan (lugar de adoración) donde dejó un templo abierto en cuyo altar los maestros realizaron el autosacrificio y la solemne ceremonia del fuego nuevo. El altar de este templo está adornado con cabezas de serpientes emergiendo del cáliz de una flor, las cuales simbolizan a Quetzalcóatl caído en los abismos atómicos humanos, y las conchas blancas y los caracoles rojos que las adornan son el emblema del origen primario de la deidad. De Teotihuacan pasó a Cholula, donde vivió 20 años, pero tuvo que huir nuevamente de allí por la guerra. Con cuatro de sus discípulos se dirigió a Coatzacoalcos y dicen los anales, que construyó una balsa, y en ella se hizo a la mar y desapareció. Pero antes les dijo que tuvieran por cierto que hombres blancos y barbados como él habrían de llegar por mar del Oriente y se enseñorearían de Anáhuac. Sabemos que se cumplió la profecía: hombres blancos y barbados vinieron del el mar por el Este, pero no para evangelizar con palabras, sino con la espada. "Oren sin cesar para que encontréis al Señor con alegría y no con dolor". En el museo de Antropología e Historia de la ciudad de México D. F., como testimonio de las místicas enseñanzas de Quetzalcóatl, existe un monolito de la Serpiente preciosa de plumas de Quetzalli, que tiene fuera una gran bífida lengua, símbolo de la luz, y sobre la cabeza una "I", emblema del fuego Ignis, y el jeroglífico "Acatl", una caña, un carrizo de agua, simbolizado por la cabeza humana que remata el conjunto de la serpiente (observe el grabado de esta monografía). La serpiente preciosa de plumas de Quetzalli es el emblema del divino hombre Náhuatl, Quetzalcóatl, que encarnó en Adán y cayó al ceder a la tentación de la serpiente bíblica. El Summum de la belleza es la mujer. La naturaleza, la música, las flores, un paisaje, un niño, nos conmueven; pero la mujer no sólo nos conmueve sino que nos atrae, nos inspira, nos provoca. Desde niños añoramos sus ternuras porque ella es la otra mitad de nuestro ser y viceversa. Cuando amamos, durante el connubio sexual, somos como dioses. Los tlamatinime (filósofos, iniciados) sabían retirarse del acto sexual sin eyacular el licor seminal. Entonces las jerarquías solares y lunares utilizaban un solo espermatozoide[4] para fecundar a la mujer. Fueron los ángeles caídos los que enseñaron a los hombres y mujeres a eyacular el licor seminal; y así cayeron de su estado paradisíaco en la animalidad en que desde entonces se debaten. ¡Quetzalcóatl, el Cuatito[5] Divino, que se levante victorioso por entre la columna vertebral de ellos! Por la violación del sexto mandamiento de la Ley de Dios; "no fornicarás", al descender a los abismos atómicos del hombre y la mujer (la glándula coccígea)[6], se transformó en la serpiente preciosa de plumas de Quetzalli, y tuvo que arrastrarse sobre su pecho entre el barro de la tierra, porque quedó maldita (Génesis 3, 14)[7]. En nuestras glándulas seminales se halla encerrada la serpiente preciosa de plumas de Quetzalli, que sólo se despierta y se levanta al influjo de la magia amorosa. Ella es también el emblema Náhuatl, del fuego sagrado del Espíritu Santo que al subir por el séptuple canal de la médula espinal, nos convierte en ángeles. En los patios empedrados de los templos de misterios Náhuas, hombres y mujeres permanecían meses y meses acariciándose, y hasta uniéndose sexualmente, sin llegar jamás a derramar el licor seminal. En esta forma los Náhuas despertaban en ellos el Fuego Universal, el fuego sagrado del Espíritu Santo, y se convertían en magos que hacían prodigios como los que, a su paso por la Tierra, hiciera el divino Maestro Jesús, el Cristo. Enseñar a transmutar las fuerzas sexuales de la animalidad humana en fuerzas divinas mentales, es parte de las enseñanzas de este curso. El hombre y la mujer regresarán al Edén unidos por el divino uso natural de los sexos. El amor nos convierte en dioses. Cuando la serpiente preciosa de plumas de Quetzalli sube por en medio de la columna vertebral, se transforma en Quetzalcóatl, en el ave maravillosa de todas las transformaciones, en el ave Minerva cuyos terribles secretos ningún iniciado podía revelar. Entonces el fuego sagrado del Espíritu Santo florece en nuestros labios hecho verbo, y al influjo de nuestra palabra el fuego, el aire, el agua y la tierra nos obedecen y adoran.

PRÁCTICA🔗

Acostado en su lecho, en decúbito dorsal, relaje todos los músculos de su cuerpo, desde la punta de los pies hasta el cuero cabelludo de la cabeza, y ponga su mente en blanco por unos diez minutos. A continuación imagínese que por su glándula pineal, situada en la parte posterior del cerebro, casi en medio de éste, descendiendo del cielo, entra en su cuerpo el fuego sagrado del Espíritu Santo y vitaliza al chakra maravilloso de esta glándula, el cual resplandece en sus doce pétalos centrales color de oro que tienen como fondo infinidad de pétalos que parecen rayos de luces multicolores de un loto maravilloso, y lo pone en movimiento, de izquierda a derecha, como rehilete de fuego. Este ejercicio debe durar media hora y debe usted hacerlo antes de quedarse dormido. El Maestro.

  1. El año Ca Acatl lo identifica aquí con el 895 de la era cristiana. Esto requiere explicación. Para asignar un año de la era cristiana a una fecha del calendario Azteca, se necesita conocer un hecho concreto fechado en ambos calendarios de manera que se establezca la correlación entre ellos (esto de la correlación es la causa de todo aquel revuelo que se formó cuando el 21 de diciembre de 2012 se pensaba que concluía la cuenta larga del calendario maya). Dependiendo de la correlación escogida la correspondencia entre fechas será una u otra, de modo que es tan fiable el dato como lo es la correlación de la que se deduce.

  2. En todo el libro se menciona incesantemente esta palabra que no se encuentra en el diccionario, es el nombre Náhualtl para referirse al Quetzal (quetzal viene del náhuatl: “quetzalli”, significa: “hermosa pluma”). El Quetzal es un ave trepadora, propia de la América tropical, de unos 25 cm desde lo alto de la cabeza hasta la rabadilla, 54 de envergadura y 60 en las cobijas de la cola; plumaje suave, de color verde tornasolado y muy brillante en las partes superiores del cuerpo y rojo en el pecho y abdomen, cabeza gruesa, con un moño sedoso y verde, mucho más desarrollado en el macho que en la hembra, y pies y pico amarillentos. <book_image path="books/40-magia-cristica-azteca/10000000000002D80000018375DD942C.webp" alt="Ilustración" /> <book_image path="books/40-magia-cristica-azteca/10000000000003E80000029B717E81B6.webp" alt="Ilustración" /> <book_image path="books/40-magia-cristica-azteca/10000000000003C00000028A6D6C52F6.webp" alt="Ilustración" />

  3. En la edición impresa dice “en su huída a Tollan”, pero esto tiene que ser forzosamente incorrecto porque él ya estaba en Tollan, de modo que nosotros hemos puesto: “en su huída de Tollan”.

  4. En el original impreso -y en realidad en toda la obra escrita del maestro- para referirse al espermatozoide se usa el término espermatozoo, pero a nivel semántico esta palabra no designa al espermatozoide humano, sino al de los animales, de modo que por puro convencionalismo se suele cambiar en las ediciones modernas el término espermatozoo por el de espermatozoide.

  5. En la primera edición aquí dice “Cuatito”, tal como lo he puesto, diría que es el diminutivo de “Cuate” (compañero, o más bien camarada, amigo íntimo). Al principio esta palabra me pareció errata, leyendo en su lugar: “cautivo” (“el cautivo divino”, que tiene igualmente genuino sentido en este contexto), y como buen nativo de libra que soy o duda personificada que encarno, sigo preguntándome si no será en verdad un gazapo, pero prefiero desahogarme con esta nota y dejar lo originalmente escrito.

  6. He puesto entre paréntesis una parte del texto para mejor comprensión. En el original viene así: “...al descender a los abismos atómicos del hombre y la mujer, la glándula coccígea, se transformó en la serpiente preciosa de plumas de Quetzalli, y tuvo que arrastrarse sobre su pecho entre el barro de la tierra...”, puesto de esta manera, para un lector poco avezado en la doctrina gnóstica causa duda si es aquello que descenció o si fue la glándula coccígea la que se transformó en serpiente, con los paréntesis queda claro que la glándula (en realidad el chakra Muladara) es el punto donde radica eso que se llama: “los infiernos atómicos”. La divinidad del caído obviamente se convierte en la serpiente y esta queda enroscada tres veces y media en el chakra Muladara, el punto matemático desde donde la sierpe puede proyectarse hacia los infiernos atómicos o subir nuevamente por el canal medular restaurando la divinidad perdida en forma más absolutamente perfecta, pero dormida está tan maldita como descendiendo...

  7. La nota no se refiere a que se cite texto bíblico, sino que indica dónde se menciona el hecho en la biblia. El versículo concreto lo cito de la mejor versión de la biblia a mi juicio: la traducción directa al español de las mejores fuentes griegas y hebreas de su tiempo de todas las sagradas escrituras hecha por Casiodoro de Reyna en 1569 (“la Bíblia del Oso”): “Y el SEÑOR Dios dijo a la serpiente: Por cuanto esto hiciste, maldita serás más que todas las bestias y que todos los animales del campo; sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida”; (Génesis 3, 14).