Capítulo XXV. Cámara Diecinueve
1. — Brilla el Sol de la media noche entre el aura del Padre.
2. — El templo está de fiesta.
3. — Ante el Altar vemos muchas plantas adornadas con flores bellas.
4. — Hemos llegado al carro divino.
5. — Una lámpara azul resplandece en el Santuario.
6. — Un adepto pone una llama debajo de la lámpara, y el azul divino de esa lámpara preciosa sube por el fino hilo del que pende la lámpara.
7. — Tu Quinta Serpiente ha subido un cañón más, y habéis penetrado en el Arcano diecinueve del Tarot.
8. — Este Arcano es el Carro del Faraón.
9. — Este Arcano es la lámina de: LA INSPIRACIÓN.
10. — Este Arcano es Solar.
11. — El Sol de Los Reyes divinos, el Sol de los triunfos, el Sol de verdad, resplandece abrasadoramente.
12. — El Arcano diecinueve es el Arcano de los presidentes, de los reyes y de los gobiernos.
13. — Ahora habéis visto, ¡OH, BUDDHA!, que tú eres un Rey de los Reyes del mundo.
14. — Ahora habéis visto, ¡OH, BUDDHA!, que tú eres un gobernante que gobierna a los gobiernos.
15. — Y sin embargo… los gobiernos de la Tierra no te conocen…
16. — Ondea la bandera de la victoria.
17. — En el lado derecho de tu cabeza resplandece una diadema con tres diamantes.
18. — Tú lo sabes…
19. — Orquestas inefables resuenan en los espacios infinitos.
20. — Enormes multitudes te saludan.
21. — Dirígete hermano mío, al más humilde.
22. — Las gentes aguardan tu palabra…
23. — Habla ante estas muchedumbres que te victorean con frenesí.
24. — Ahora sabes que mandas…
25. — Eres un Rey invisible, y las naciones te obedecen.
26. — Eres un auténtico gobernante que tiene el poder de gobernar a los gobernantes.
27. — Las gentes lo ignoran.
28. — Tú lo sabes.
29. — Habéis hablado sobre derecho internacional.
30. — Las multitudes frenéticas te aplauden.
31. — Habéis revisado algunas pasadas acciones de pasadas vidas.
32. — Épocas pasadas, y hechos relacionados con el gobierno de un país en el que estuvisteis reencarnado.
33. — La Ley del Karma todo lo teje sabiamente.
34. — Avanza buen BUDDHA, avanza…
35. — Yo le digo a mis BUDDHAS, que todo BUDDHA tiene su Cristo interno, el Glorian. El resplandeciente dragón de sabiduría, que necesita encarnar en sí mismo para liberarse.