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Capítulo XI. La Quinta Cámara

1. — Entrad al Templo de la música, ¡OH, BUDDHA!, para que recibas tus lecciones.

2. — Brilla el Sol del Padre con todo su esplendor.

3. — Vuela una avecilla dulcemente, cantando entre el bosque.

4. — Sube tu quinta Serpiente a la quinta Vértebra Espinal del cuerpo de tu Voluntad.

5. — Entra en tu quinta Cámara, para celebrar tu fiesta.

6. — Ya habéis aprendido a respetar la voluntad ajena. Esta es la carta V del TAROT: (EL JERARCA)

7. — Ya habéis dominado el defecto de los celos, porque aprendiste, ¡OH, BUDDHA! a respetar la voluntad ajena.

8. — Habéis aprendido a respetar la Voluntad de tus familiares, y la voluntad de todo ser viviente.

9. — Ahora comprenderéis, hermano mío, lo que es respetar el libre albedrío de los demás.

10. — El FUEGO va purificando, poco a poco, el cuerpo Causal o cuerpo de la Voluntad.

11. — Es imposible purificar el cuerpo físico, o los cuerpos Vital, Astral, Mental, Causal, o nuestros vehículos Buddhico y Atmico, sin el poder maravilloso del Fuego.

12. — Aquellos que aguardan purificar primero la Mente, para luego comenzar a practicar Magia Sexual, se parecen al basurero idiótico que quiere purificar el muladar sin encender el Fuego.

13. — Con el Fuego quemamos las escorias, y purificamos nuestros vehículos internos.

14. — Empero el Fuego sólo se enciende practicando Magia Sexual.

15. — INRI (Ignis Natura Renovatur Integram): El Fuego renueva incesantemente la Naturaleza.