Capítulo XXX. El Patriarca Enoch
El símbolo del tiempo, al que el anillo de bronce hace también enfática referencia, conduce cíclicamente al Arhat Gnóstico, hasta aquella antigua época Patriarcal denominada también Edad de Bronce o DVÁPARA YUGA, que indudablemente precedió a esta nuestra actual Edad de Hierro o KALI YUGA... Los mejores tratadistas del Ocultismo afirmaron siempre, que entre estas dos Edades, acaeció la Segunda Catástrofe Transapalniana[1], que modificó totalmente la fisonomía geológica del Planeta Tierra. El Séptimo, entre los Diez sublimes Patriarcas antediluvianos, es, fuera de cualquier suposición, totalmente diferente a los seis que en el curso de los siglos le precedieron... (Adam, Set, Enos, Cainan, Malalel, Jared), así como de los tres que le sucedieron (Matusalén, Lamec, Noé). Empero, es claro, que lo que más nos asombra en todo esto, es el sagrado nombre de ENOCH, que traducido significa: "Iniciado, dedicado, consagrado, Maestro". El Génesis Hebraico (V. 24) asevera en forma muy solemne que ENOCH no murió físicamente en realidad, sino que "caminó con Dios y desapareció porque lo llevó Dios". Antiquísimas tradiciones esotéricas que se pierden en la noche de los siglos, dicen claramente que, estando ENOCH sobre la cumbre majestuosa del Monte Moria, tuvo un Shamadi clarividente en el que su conciencia objetiva iluminada, fue arrebatada y llevada a los Nueve Cielos citados por el Dante en su Divina Comedia y en el último de los cuales –en el de Neptuno– encontró el Patriarca la palabra perdida (Su Propio Verbo, su Mónada particular, individual). <book_image path="books/39-las-tres-montanas/1000000000000232000003746EAE5291.webp" alt="Ilustración" />
Posteriormente quiso aquel Gran Hierofante expresar esta visión en un recuerdo permanente e imperecedero... Así dispuso categóricamente, y con gran sabiduría, que se hiciera debajo de ese mismo lugar bendito, un templo secreto y subterráneo, comprendiendo nueve bóvedas sucesivamente dispuestas una debajo de la otra, entre las vivientes entrañas del Monte... Su hijo Matusalén fue ciertamente el Arquitecto encargado material de tal extraordinario Sancta... No se menciona el contenido y destino específico, definido, de cada una de estas bóvedas o cuevas mágicas, en comunicación una con otra mediante una escalera espiraloide... La última de estas cavernas es, sin embargo, la que absorbe toda la importancia oculta, de manera que las anteriores tan sólo constituyen la vía secreta indispensable, mediante la cual se llega a aquella en lo más profundo de la Montaña... Es esa última, el "Penetral" o "SANCTA" más íntimo, en el que el Patriarca ENOCH depositara su más rico tesoro esotérico... El "Vellocino de Oro de los antiguos", el Tesoro Inefable e Imperecedero que buscamos, no se encuentra nunca, pues, en la superficie, sino que tenemos que escarbar, cavar, buscar entre las entrañas de la Tierra, hasta encontrarlo... Descendiendo valerosamente a las entrañas o infiernos del Monte de la Revelación, encuentra el Iniciado el Místico tesoro –su Mónada Divina– que para él se conserva a través de los incontables siglos que nos precedieron en el curso de la Historia... En el Capítulo II del Apocalipsis de San Juan, todavía podemos leer lo siguiente: "Al que venciere daré a comer del Maná oculto, y le daré una piedra blanca, y en la piedra un nuevo nombre escrito, el cual no conoce sino aquel que lo recibe".
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Lo que dice aquí resulta bastante extraño y requiere explicación. Es Gurdjieff, -a través de su contacto con la hermandad de Sermong o Sarmoung, quien difunde la historia sagrada veladamente en su obra de 1950: “Relatos de Belcebú a su nieto”-, el primer autor que yo sepa que menciona la segunda catástrofe transapalniana. Tal catástrofe no es otra cosa que el paso del planeta hercólubus en tiempos de la fenecida Atlántida, suceso que es recordado en todas las tradiciones del planeta con diferentes nombres (para nosotros es: “el diluvio universal”), Gurjieff lo relata así: “Durante la segunda perturbación Transapalniana que aconteció en ese malhadado planeta, el pequeño continente «Sinndraga», al igual que el continente Atlántida, se introdujo junto con todo lo que había en su superficie, dentro del planeta”. Obviamente esto dio fin a la cuarta gran raza raíz: la Atlante, y además si esta fue la segunda catástrofe, quiere decirse que existió una primera. Efectivamente la primera catástrofe transapalniana es el evento de la colisión con la tierra del cometa Kondoor (así lo explica Gurdjieff, otras tradiciones afirman que fue un resto del antiguo “planeta amarillo” -que explotó por la afición de sus degenerados habitantes a las armas atómicas (dejando en su órbita el actual cinturón de asteroides)- lo que chocó con la tierra originando la primera gran catástrofe en tiempos de la Lemuria (fue entonces cuando la comisión del arcángel Sakaki le dio a la humanidad el órgano Kundartiguador para paliar los efectos de inestabilidad geológica producidos por esta, condenando de paso a la humanidad a su destino actual). Por tanto son dos catástrofes bien diferenciadas. No hay error en señalar la segunda catástrofe como la época de Enoch, pues se sabe que es en la época de su hijo Matusalén cuando ocurre el diluvio, pero si el maestro nos dice ahora que esta segunda catástrofe ocurrió entre la edad de bronce y la edad de hierro, ¿debemos concluir, en caso de no haber error en la afirmación, que la edad de oro y de plata de la raza Ária es anterior a la sumersión de la Atlántida? Eso parece absurdo porque en tal caso la Atlántida habría coexistido con la edad de oro y de plata de la raza Ária. Y ahí es donde se requiere una explicación, esta la encontramos en la sección de preguntas y respuestas de la página del instituto cultural Quetalcóalt, cito: "Con la finalidad de aclarar conceptos es que en esta ocasión remitimos un tema que para algunos estudiantes nos ha sido tema de confusión, y se trata del comienzo de la raza aria, pues en algunos libros se afirma que fue hace un millón de años y se contrapone “aparentemente” con las afirmaciones de otros libros donde dice que el fin de la Atlántida fue hace más de 11000 años. En realidad no existe ninguna contradicción, la Raza aria comienza hace un millón de años tal como lo afirma en: 1.) Doctrina Secreta de Anahuac. Cap. VI.- “Ahora bien, nuestra actual quinta raza raíz, las multitudes arias que habitan sobre la faz de la Tierra, separada de su tallo padre (los atlantes), tiene ya algo más de un millón de años de existencia y se encuentra en vísperas de su aniquilación total.” 2.) Curso Esotérico de Magia Rúnica. Cap. 46 La Runa Gibur. “Debimos recordar que los ARIOS comenzaron hace más de un millón de años. La primera de las tres catástrofes ATLANTES data de hace 800.000 años y la última como ya dijimos en nuestro pasado. "Mensaje de Navidad" aconteció hace unos 11:000 años”. 3.) Mi Regreso al Tibet. Cap. VI. “«¿Te acuerdas de zutana?» Sí, venerable Maestro, me acuerdo de ella. Entonces vino a mi mente el recuerdo viviente de una reina Tibetana. En el Asia Central, en el corazón mismo de los Himalayas, a un lado del Tíbet, existió un reino maravilloso hace ya cerca de un millón de años. Los habitantes de aquel antiguo país fueron el resultado de una mezcla ARIO ATLANTE”. Por lo que es también una realidad que el último pedazo de la Atlántida fue destruido hace 11750 años que fue lo que Platón Llamó la Isla Poseidón y que se le llamó también a dicha isla “Atlántida” (se le llamó así por ser el último pedazo de la fenecida Atlántida) y de ahí se deriva precisamente algunas confusiones, por lo que no se contradice cuando afirma que ocurrieron varias catástrofes para destruir la Atlántida, como se cita en párrafos anteriores en el curso Esotérico de Magia Rúnica y en Cuerpos Solares. 4.) Mensaje de Navidad 1967, Cap. 2 “La Atlántida pasó por terribles y espantosas CATÁSTROFES antes de desaparecer totalmente. La primera catástrofe se sucedió hace 800.000 años poco más o menos; la segunda catástrofe se sucedió hace unos 200.000 años; la tercera catástrofe acaeció hace unos 11.000 años y de la cual como de su diluvio, guardan más o menos confuso recuerdo todos los pueblos.” Lo cual viene a confirmarse con lo tratado por Elliot Scott (citado por el V.M. Samael) en su libro de la Atlántida cuando dice: “Hubo cuatro grandes catástrofes superiores a las demás en intensidad. La primera acaeció en la edad miocena, hace 800.000 años poco más o menos. La segunda, que fue de menos importancia, sucedió hace cosa de 200.000 años. La tercera, ocurrida hace 80.000 años, fue muy grande; destruyó todo lo que quedaba del continente atlante, a excepción de la isla a la que Platón dio el nombre de Poseidón, la cual a su vez, se sumergió en la cuarta y última gran catástrofe, 9.564 años antes de la Era cristiana”. Sintetizando: La Raza Aria comenzó hace un millón de años, y el ultimo pedazo de la Atlántida (la Isla Poseidón) se hundió hace más de 11000 años. (Ver mapas de Elliot Scott en nuestra página Web en la sección de Material)". Hasta aquí la interesante indagación. Ahora podemos explicarnos que la segunda gran catástrofe transapalniana sea situada entre las edades de DVÁPARA YUGA y KALI YUGA de la actual raza Aria. ↩