PRÓLOGO A LA QUINTA EDICIÓN DIGITAL
Esta 5ª edición nace con vocación de parecerse mucho al objetivo final que perseguimos, que es el de reunir de una forma coherente todas las conferencias del venerable maestro Samael Aun Weor en un solo lugar.
En realidad la obra del maestro es un todo y estando ya muy avanzada la revisión de la obra escrita, se hacía necesaria tanto una revisión de su obra oral transcrita, complementaria de aquella –cuando no superior–, como la recopilación de muchos otros escritos que no pueden considerarse como libro.
De estos últimos, hacemos distinción entre los que tienen valor doctrinario y los que no, los primeros se ha procurado incluirlos todos en esta edición, tratados al mismo nivel que las conferencias, los segundos, consistentes en su mayoría en correspondencia privada entre el maestro y sus discípulos, o en textos de tipo organizativo con valor histórico más que doctrinario, se recopilaran en una obra aparte en preparación que se titulará: “LA PALABRA PERDIDA”[1]. Así, los libros del maestro considerados como tales (la lista regular de gnosis2002.com), ésta obra recopilatoria de sus conferencias en audio y escritas, y todo lo demás reunido en la recopilación de escritos cortos que contiene lo no compendiado en los otros dos lugares, resultan ser –excluidas las liturgias y ciertos audios y videos de carácter litúrgico– absolutamente todo lo escrito y hablado por el maestro que ha caído en nuestras manos.
A pesar de todo, es seguro que deben quedar por ahí auténticas joyas de la obra del maestro que no han trascendido (manuscritos originales de libros que no llegaron a publicarse, grabaciones particulares que no se han difundido a otros, y todo lo que cada quien en cada momento ha ido censurando y enterrando porque no le convenía).
Pero, para que no pase con los que hacemos esto como pasó con Cornelio Agrippa, en algún momento hay que dar por concluida la recopilación de la obra en sí y dedicarse por entero a vivir lo estudiado. Con esta quinta edición de EL QUINTO EVANGELIO ese objetivo queda cumplido –pese a las mejoras y correcciones que puedan darse en posteriores ediciones– en lo esencial.
Al fin y al cabo, lo importante es vivir en carne propia estas enseñanzas. Los hermanos que hemos tratado de recopilar íntegra toda la obra del maestro, hemos cumplido en cierto modo con preservarla diáfana y accesible a todos, y todavía vigilaremos por un tiempo que, aunque sea con magníficas intenciones, se desvirtúe la palabra del maestro o se intente pulir y tergiversar al gusto del que la monopolice, pero nuestra mediación tiene forzosamente que acabar y lo importante es el estudio y provecho que cada quien haga.
La palabra de un cristificado es una dádiva del amor de Dios a la humanidad, y debe preservarse lo más pura posible. Hemos combatido contra los abusos y degeneración en la transmisión de la obra del maestro ofreciendo explicaciones, aclaraciones, denunciando abusos que con tanta ligereza y tan incalculables consecuencias se comenten, pero nada podemos hacer para que se entienda la doctrina en sí, esa cuestión es personal.
Ya el tiempo que le queda a la humanidad actual se agota y más rápido aún la posibilidad de que personas sanas y normales, aún no sometidas por las tecnologías criminales del transhumanismo impuesto por la logia negra, puedan estudiar y justipreciar estas enseñanzas. Se necesita toda una vida de estudio y práctica para asimilar y entender la doctrina. Se necesita un cuerpo sano y normal como lo otorga la naturaleza, algo con lo que casi todos nacemos, pero que cada vez más agresivamente se nos trata de arrebatar mediante inoculaciones eugenésicas (vacunas) y otras lobotomizaciones químicas de masas usadas por los tenebrosos, que si bien todavía no impiden, si condicionan nuestra capacidad cognitiva y nuestra salud, y que vienen a acelerar nuestro de por sí veloz proceso de involución, resultando que hoy por hoy, y cada día más, no sólo nuestra psique está degenerada, sino que también nuestros cuerpos lo están, y si por milagro –la sabiduría de nuestros padres, nuestro medio ambiente aún no condicionado, o cualquier otra gracia divina– logra preservarnos de todos estos peligros, y aún damos la nota física y psíquica como para comprender estas enseñanzas, la corta vida se escapa como agua entre las manos, de modo que no hay tiempo para estar eternamente puliendo los errores que aún quedan, debemos contentarnos con lo hecho, y concentrar nuestra atención en aplicar la enseñanza.
Nosotros ninguna pega le vemos en verdad a lo dejado por el maestro, todo vale la pena, él se corrige a sí mismo a lo largo del tiempo. Basta con estudiar al maestro en estricto orden cronológico para estar al tanto de lo que realmente dice.
Carece de sentido para los que esto hacemos enmendar nada de lo que el maestro dejó (porque vale más preservar la pureza de lo que dijo que filtrar la palabra pura para imponer a otros las correcciones que de todas formas el maestro hace), únicamente nos interesa que sus enseñanzas se preserven tal cual son. El maestro es el que explica, lo que queremos es entenderle y aplicar sobre nuestra vida sus enseñanzas.
Reconocemos que el venerable maestro Samael Aun Weor es el cristo rojo de la era Acuaria. Es un cristo viviente, le conocimos personalmente y pudimos tener la dicha de platicar con él muchos años después de desencarnado, y entonces pudimos verle como un alma humana totalmente fusionada con su alma divina, lo que le convierte objetivamente en un cristo que ha culminado al menos la segunda montaña[2]. Por estar el maestro aún presente en los mundos internos, cualquiera que estudie seriamente su obra, será asistido por él, pues son los estudiosos de su obra quienes él considera sus discípulos. De modo que nosotros nada tenemos que enseñar a quien se tome la molestia de venir a tomar lo que el maestro dejó.
Detrás de esta edición que de no ser la última, sí es en cierto modo la definitiva (en el sentido de que toma la recopilación su forma más idónea), está el trabajo de muchos colaboradores que viene a añadirse al de muchos otros que antes que nosotros trabajaron para crear la primera y segunda ediciones impresas por A.G.E.A.C., a ellos va nuestra gratitud.
Francisco Caparrós Pujalte, Aspe. Alicante, España, 10 de agosto de 2020 La idea era que entre ambos títulos todo lo escrito y dicho por el maestro no contabilizado como libro en la lista regular de www.gnosis2002.com quedase recopilado en esos dos volúmenes, pero se ha desestimado porque la brevedad de la vida exige que el estudio tenga un final y se pase a la práctica. Los escritos del maestro sin valor doctrinario no tienen por qué estar en la lista regular y el proyecto de esta obra ha sido cancelado. ↩ “En setiembre de 1977, el Maestro, su esposa y yo tuvimos que visitar Poza Rica, una ciudad localizada en el Estado de Veracruz. Dos eran las razones de ese viaje: hacer un estudio en el centro arqueológico de Tajín y realizar algunas conferencias públicas. Recuerdo que cierta mañana cuando estábamos tomando el desayuno, el Maestro, discretamente, se acerca a mi y comenta: “–Tome y guarde este sello que un Maestro Maya me dio como símbolo de la finalización de la Gran Obra”. Hasta hace unos años guardé cuidadosamente el sello en una pequeña caja, junto a un colmillo de tigre el que simbólicamente representa el guardián de tan maravillosa joya. Pero, lo más importante: ¿qué simboliza este sello ? –Para los gnósticos contemporáneos, es una joya preciosa. Además, poseedora de un gran poder espiritual. Materialmente hablando, se trata de una simple pieza de barro. Espiritualmente, es de oro puro. Por eso los estudiantes gnósticos procuran llevarlo grabado de forma permanente en sus mentes y en sus consciencias, debido a que representa el poder de la voluntad, de la fuerza y de la sabiduría de Samael. Ese sello sagrado, en su simbolismo, recordará para siempre la voz poderosa del Maestro, alertando: “Permaneced alertas y vigilantes como vigías en tiempo de guerra”. Recuerda también al propio Samael en continuo combate con los Demonios Rojos de Seth, empuñando la espada de la voluntad y manteniendo siempre encendido el ideal del Ser en su corazón, hasta haber logrado la completa aniquilación budista. Personalmente considero que, el Sello Maya es tan importante para el universo esotérico y espiritualista de nuestra época que llegó a animarme a escribir un libro. No solamente sobre el sello en sí y su significado, mas también sobre los acontecimientos que lo envuelven, antes y después de haber sido entregado al Maestro Samael” (palabras de Fernando Salazar Bañol; aparte 21 de: “En el corazón del maestro”). ↩