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EPIDEMIAS MENTALES

Si un hombre piensa tanto en sentido bueno como malo, las ondas que emanan de su mente llegarán al cuerpo mental de cada individuo. Las ondas mentales se propagan por todas partes. Cuando las ondas son de sabiduría y amor, benefician a todos aquellos que las reciben. Cuando las ondas están impregnadas con la devoción y veneración hacia Dios, llevan paz y consuelo a todos aquellos que están en sufrimiento. Las ondas mentales venenosas dañan la mente ajena. Las ondas mentales de odios, envidia, codicia, lujuria, orgullo, pereza, gula, etc., producen epidemias mentales. Las ondas mentales perversas envenenan con su radio-actividad a muchas mentes débiles. El caso de "los rebeldes sin causa" es un buen ejemplo de lo que son las epidemias mentales. Los "rebeldes sin causa" se han convertido en una plaga mala y dañina.

La causa de esta epidemia mental debemos buscarla en la imaginación mal usada. Los salones de cine exhiben películas de bandidos y pistoleros que luego se graban en la mente de los jovencitos. Los padres de familia regalan a sus niños: pistolas, carritos de guerra, cañoncitos, soldaditos de plomo, ametralladoras de juguete, etc. Todo se refleja con fuerza en la imaginación de los niños y adolescentes. Vienen luego las revistas y cuentos de ladrones y policías, las revistas pornográficas, etc. El resultado de todo esto no se hace esperar, y al poco tiempo, el niño, el adolescente, se convierte de hecho en el rebelde sin causa y más tarde en el ladrón, en el bandido profesional, en el timador, etc.