PRÁCTICA
Acuéstese y permanezca tranquilamente en su cama. Abra sus brazos y piernas a derecha e izquierda para formar la estrella flamígera de cinco puntas. Relaje bien sus músculos. El proceso de relajación es fácil [si] se combina con la imaginación. (Practique el ejercicio de relajación como se le indicó en la Lección 2).
RELAJACIÓN MENTAL🔗
Después de lograda la relajación del cuerpo físico, es necesario relajar la mente. La relajación mental se consigue también con la ayuda de la imaginación. Observe Ud. todos los pensamientos que le vengan a la mente, todos los recuerdos que le asalten, todas las inquietudes, etc. Estúdielas para conocer su origen. El estudio de todo esto le revelará a Ud. muchas cosas, le hará conocer sus defectos, sus errores, etc. Así conocerá Ud. cómo trabaja su Yo, su Ego. Analice cada defecto. Trate de comprender cada defecto en todos los niveles de la mente. Estudie cada pensamiento, recuerdo o emoción que le asalte. Comprenda cada pensamiento. Luego imagínese un abismo profundo. Arroje Ud. cada pensamiento estudiado, cada recuerdo, inquietud, etc., a ese abismo. Así su mente quedará quieta y en silencio. En la quietud y el silencio de la mente podrá Ud. ver y oír al Íntimo. Él es el Maestro Interno. Es él su Dios Interno.
CONCENTRACIÓN🔗
Cuando la mente ha logrado la absoluta quietud y silencio, puede concentrarse en el Íntimo. Esta concentración se hace con ayuda de la oración. Ore Ud. al Íntimo. Trate de conversar con el Íntimo. Recuerde Ud. que orar es conversar con Dios. Ud. puede orar sin fórmulas, es decir platicar con Dios: decirle con infinito amor lo que su corazón siente.
MEDITACIÓN🔗
Quien logra la perfecta concentración puede meditar en su Dios Interno. Reflexione Ud. en su Dios Interno, identifíquese con él, viva en él.
CONTEMPLACIÓN🔗
Quien aprenda a aquietar la mente, a concentrar la mente y a orar, puede practicar la meditación perfecta y alcanzar las alturas de la contemplación interna. Al llegar a estas alturas estamos en éxtasis. Podemos conversar cara a cara con los dioses inefables, estudiar las maravillas del cosmos infinito y viajar a través del infinito en Espíritu y alma. En ese estado de éxtasis el cuerpo físico queda dormido y abandonado. Ahora comprenderá Ud. por qué es que conviene practicar estos ejercicios en instantes de tener sueño. El sueño es un poder que debe ser aprovechado para lograr conscientemente el éxtasis.