CAPÍTULO DECIMOTERCERO: MAGIA PRÁCTICA
1- Por ser el cumpleaños de mi hermana, llegué a su casa a la cual no iba desde hacía bastante tiempo porque ella la frecuenta cada 8 días. La encontré bastante enferma sin saber a ciencia cierta lo que tenía; ella me explicaba que hacía mucho que sólo en las noches se sentía así y no podía dormir por falta de respiración; que cuando quería leer cierto libro esotérico que le habían prestado se ponía tan enferma que no podía leerlo, sólo diciendo el conjuro de los 7 que yo le había dado y llamándolo a usted. Viéndola tan enferma, me nació del corazón tomar dos huevos y limpiarla con ellos diciendo el conjuro de los Siete del Sabio Salomón que usted nos había enseñado. A los pocos minutos ella se sintió bien y pudo respirar perfectamente.Deseo que usted me diga si hice bien y a qué se debió esa enfermedad?
R. No hay duda de que los tenebrosos suelen atacar a las personas que buscan el Sendero de la Luz; es claro que en el mundo invisible viven las potencias de las tinieblas; ellos vigilan y cuando ven que un alma intenta escapárseles de sus garras, entonces se esfuerzan en desviarlos, en alejarlos del Camino Luminoso.
Usted hizo muy bien curando a su hermana; no hay duda de que el huevo usado en la forma en que usted lo hizo tenía cierto poder mágico maravilloso; permite eliminar ciertas larvas y fluidos de tipo maligno que suelen acumularse en la atmósfera de las personas, ocasionando diversos malestares.
Es necesario que las personas que lean estas líneas conozcan ese conjuro de los Siete del Sabio Salomón que fue el que usted usó para ahuyentar a los tenebrosos que atacaban a su hermana. La conjuración es así: