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CAPÍTULO XXII — RESUMEN DEL ESCUDO DE PLATA
Al cuerpo mental no se le da el poder para sobreponerse a la oposición que encuentre hasta que podemos dirigir nuestros pensamientos al interior. Cuando aspiramos cubrimos nuestra atmósfera, poco a poco, con una envoltura sedosa, muy diferente de la envoltura mental que poseemos antes de iniciar esta práctica. Esta nueva envoltura nos protege contra nuestro mundo mental objetivo. Reconstruimos esta envoltura con la ayuda de los átomos de Transformación y, una vez construido el Escudo de Plata, hemos erigido un templo al átomo Maestro. Este penetra en esta envoltura de un período más adelantado que nuestra época. El advenimiento de este átomo Maestro nos da, por primera vez, una inteligencia directriz que nos permite extraer de nuestro yo el propio conocimiento y sabiduría.
La primera instrucción que recibimos de esta estación receptora tiene que ver con la perfección del cuerpo; pues se ha de preparar a éste para que la fuerza solar en nosotros sea liberada. Este es un proceso de ajuste del cuerpo a sus corrientes. Así el Íntimo queda liberado de la cárcel del cuerpo.
Cuando el Íntimo penetró en la materia, empezamos a revestirnos con las atmósferas objetivas de este mundo; esto, finalmente, nos separó de nuestra herencia divina, o sea, de los poderes y sabiduría del Íntimo.
Después que el Íntimo queda libre, la corriente solar circula alrededor de nuestro cuerpo y se la puede oír, a veces, por su sonido silbante; entonces, tenemos la sensación de una corriente rotativa con tanta fuerza que nos da el deseo de girar con ella.
Aunque en este libro no nos ocupamos de la liberación del Íntimo, hemos intentado mostrar al estudiante cómo ponerse en contacto con esa inteligencia interior, el átomo Maestro, y por medio del mismo, como agente, con el Íntimo. Cuando el estudiante pueda recibir su instrucción interna, será puesto en contacto con quienes le prestarán atención personal.
En yoga, el estudiante debería recordar que siempre es bueno mantener silencio, una vez ha alcanzado unidad con su sistema secundario; de lo contrario será objeto de burlas de parte de aquellos que ignoran la importancia y el objeto de esta profunda ciencia, porque lo que es alimento para el yogui, no nutre a los muchos cegados por este mundo de ilusión.
Se ha de tener en cuenta que el hombre utiliza únicamente una pequeña área de su cerebro físico, y que el Iniciado es quien ha desarrollado las áreas que son estaciones receptoras para el universo entero del hombre.
Estas extensas áreas no se ponen en actividad hasta que hemos desarrollado nuestro Escudo de Plata. Cuando éste está construido, los centros del mismo empiezan a agitar las células latentes dentro de las áreas no utilizadas, lo cual vincula la conciencia interior del hombre con su mente objetiva. Desde entonces, el hombre empieza a ver las cosas desde un punto de vista diferente.
Una vez hemos formado este Escudo de Plata y erigido un templo para el átomo Maestro, ya no tenemos que ir en busca de instrucción a los centros del cuerpo físico, que nos han permitido volver a experimentar nuestras vidas pasadas, sino que somos llevados al mundo mental, donde encontramos inteligencias llamadas átomos Eruditos, cuya función es instruirnos para regenerar nuestra naturaleza objetiva, y ayudarnos a aspirar a nuestra corriente central universal, que afluye a nuestro Escudo de Plata. Los centros polares que hemos construido transmitirán el conocimiento de estos átomos Eruditos; pero el estudiante ha de tener en cuenta que todo esto está dentro de su propio universo, creado por él mismo. Esta corriente central, que afluye a nuestra conciencia por conducto del Escudo de Plata, nos trae los elementos más elevados de la luna, simbolizada por el planeta Neptuno.