← Dioses Atómicos (La Aurora de Juventud) por M.
CAPÍTULO XVII — LOS MUNDOS SUMERGIDOS
En el desenvolvimiento del estudiante, llega un tiempo en que pierde todo deseo por cosas materiales, así como el temor a la muerte, y entra en retiro bajo el cuidado y observación de un hermano avanzado. De esta manera, penetra en su propio yo sumergido, y se ve de pronto confrontado por entidades como animales, a las cuales nos parecíamos en un tiempo; éstas tienen que ser desarraigadas de su naturaleza. También se encontrará, cara a cara, con quienes lo atormentaron en el pasado, y con aquellos a quienes él atormentó; pues, ahora ha de hacer frente a su mal pasado, lo mismo que al bien.
Sentirá como si de nuevo hubiera vuelto a ser un animal sin luz; pero la razón de que se lo prive de esta luz es que si llega a ser visto por fuerzas más obscuras, despertará antagonismo en éstas. Sólo más tarde se da cuenta de que todavía posee esa luz y que puede utilizarla.
Se puede llamar infierno a este mundo; pero no es el infierno de las religiones ortodoxas. Hemos de estudiar sus diversas densidades y sus estructuras atómicas; sus ilusiones lo mismo que sus verdades; porque tenemos que descender aún más profundamente, hasta que alcancemos la máxima profundidad del mal y de la intolerancia.
A medida que pasamos revista a nuestro pasado animal, cuando adorábamos a las fuerzas del mal como nuestros dioses, nos damos cuenta de que la intolerancia nos afecta, también, en las esferas más elevadas, y de que aquí podemos atacar las raíces de este mal y destruirlo.
En estos infiernos vemos cómo adorábamos la sangre de nuestras víctimas y las sacrificábamos sin tener en cuenta sus sufrimientos; y cómo, a nuestra vez, éramos igualmente atormentados. De esta manera, aprendemos que no podemos hacer sufrir, sin pagar la penalidad correspondiente.
Es fácil trazar un mapa de estas regiones, como lo es trazar el de lugares de nivel más elevado; se podría escribir muchos libros acerca de tales regiones.
Sin saberlo el estudiante, el átomo Arquitecto envía una Inteligencia del Átomo Nous, cuando el estudiante está en las regiones inferiores, a fin de protegerlo de grave sufrimiento al retornar de estas profundidades, donde estas condiciones inferiores lo pueden atacar.
Esta Inteligencia es la estrella que guía al estudiante durante su peregrinaje y lo vigila, no permitiendo que nada lo aterre al punto que pueda ser perjudicado. El estudiante no se da cuenta de tal Inteligencia, hasta que es llamado a someterse a la ordalía de sumergirse en las profundidades de sus condiciones inferiores. Entonces tal Inteligencia aparece ante él resplandeciente y protectora.
La belleza de estas esferas inferiores se intensifica; pues los moradores de ellas emplean sus artes para glorificar sus propias personas, y aparecen con belleza maligna, más deslumbrante que la que presenciamos en desfiles escénicos. Se revisten del mal de sus esferas y uno llega a sentir simpatía hacia los antiguos anacoretas, quienes fueron tentados, probablemente, más allá de su resistencia; pues tal malignidad lo envuelve a uno en una atmósfera de anhelos pasionales y mentales intensificados.
Lo mejor que se puede hacer en favor de quienes moran allí, es alentarlos y mostrarles la manera de ascender a un estado más elevado de conciencia. Rige allí un gran Iniciado, quien trata de encaminarlos hacia una esfera más elevada. Este lleva en su frente banda de hierro y su rostro es inolvidable. Le recuerda a uno la antigua leyenda copta sobre dos hermanos; uno de ellos desciende a las esferas inferiores, para auxiliar a las almas aprisionadas; el otro vino a Palestina para proyectar luz en las tinieblas del corazón del hombre. Hermógenes y su hermano gemelo Jesús fueron los nombres dados en esta leyenda.
Uno se da cuenta así de que, por muy bajo que el hombre se hunda, hay siempre un Iniciado amigo que se le envía para levantarlo, cuando él aspira a ascender. Aquí nos encontramos grandes instructores que nos esclavizarían y nos utilizarían, si fuera posible, en este mundo físico. Estos se unen a veces en grupos y nos muestran sus poderes sobre los que trabajan en la tierra, y cómo pueden controlar los acontecimientos, impregnan a cortesanas con sus cualidades de ambición y las emplean para fines políticos. Las naciones que emplean a las cortesanas de esta manera, están, usualmente, bajo el signo elemental de una mujer.
Las propiedades elementales que utilizan estos magos han sido arrojadas de la luna, e insertadas en las porciones más bajas de los cuerpos que utilizan como instrumentos. Estos magos desarrollan un período de grandeza alrededor de estas cortesanas hasta que han realizado sus propósitos. Después, las destruyen.
Con frecuencia, los estudiantes pueden ver estas propiedades elementales alrededor de una persona. Aparecen como un enjambre de abejas. Uno debería mantenerse alejado de tales ambientes; pues las gentes pueden quedar infectadas de tales cualidades; de la misma manera que uno puede adquirir una enfermedad impura de naturaleza venusiana.
Los magos de estas esferas conocen todas las cosas de este mundo, y han influenciado a algunas organizaciones. Como hemos dicho antes, ciertas áreas del mundo están bajo la protección de seres jerárquicos. El mundo está también explorado y se encuentra bajo la influencia de tales magos. No obstante, ellos están limitados en su poder para el mal; pues las fuerzas blancas sólo les permiten actuar al objeto de enseñar al estudiante necio a hacerse inteligente; de manera que en su estudios futuros no practique la magia por mera curiosidad.
Los magos tienen el poder de intensificar la palabra, dándole influencia hipnótica. Los predicadores sienten, con frecuencia, tal influencia y, muchas veces, es el principio de un despertamiento religioso, que, en muchos casos, aumenta la atracción sexual. Esto puede probarse por el aumento en la proporción de los nacimientos, después de haber agitado las emociones de las gentes. Estos magos siempre tratan de producir adoración sexual, y los niños nacidos bajo tales condiciones, son generalmente desequilibrados. Así mismo, más tarde en la vida, sus cuerpos astrales son impresionados más fácilmente por las entidades inferiores.
Es bien sabido que, cuando la luz es más brillante, las sombras son más obscuras. Estando fuera del cuerpo, hemos visto lugares donde una pared muy delgada separaba un templo de gran santidad de un templo en el que se rendía culto al mal más grande.
Cuando penetramos en estas esferas del intelecto intensificado, se nos dice que se nos dará gran poder, y la sabiduría secreta más elevada, si rendimos nuestras almas a ellos. El estudiante sabe, probablemente, que hay en la tierra escuelas de Yoga mental, que enseñan sistemas de lógica que, con el tiempo, los ayudarán a impresionar y dirigir mentes como quieran. Tales escuelas son como la de los magos cuyos procesos de lógica demostrarán que lo negro es blanco.
Nunca discutimos o argüimos sobre cosas espirituales en los planos superiores; pero las esferas inferiores nos ponen en contacto con intelectos brillantes, pero no inteligentes, que casi nos abruman, y nos sentimos atraídos a este magnetismo que estos escolásticos sádicos y brillantes poseen. Con sus argumentos, hacen ver cuán bello es el mal, que el mundo está regido por el mal y que, con el tiempo, tendremos que sucumbir a su dirección dominadora.
El estudiante se siente casi perdido en la crueldad de estas esferas, y recibe instrucción, la cual, según se le dice, sacudiría los cimientos mismos de la atmósfera mental, si se aplicara a este mundo físico. Pero al retornar a sus condiciones normales, el Íntimo le dará un antídoto para equilibrarlo. Esto se manifiesta como una sensación de justicia.
A esta altura, una clase de substancia atómica despierta en la mente del estudiante una conciencia que lleva en sí misma el bálsamo precioso. Esto alcanza a mucho más allá de lo que clasificaríamos como bien o como mal; porque contiene, según se nos dice, la fuente de lo que podría llamarse el bien del mal y el mal del bien. Pero estas cualidades están igualmente equilibradas.
En este período de transformación, se nos da este "bálsamo" intermitentemente y, algún día, una vez hayamos evolucionado más allá de nuestro cuerpo y de sus estructuras, entraremos en este elemento, y nos encontraremos más allá de lo que se llama bien y mal.
Esta conciencia de oro nos revelará, entonces, nuestro sendero individual y nos dará un período de descanso absoluto, en nuestro propio mundo y en todo lo que se encuentra dentro del mismo. Aquí se nos da la paz y la serenidad, llamadas Nirvana por los yoguis que han respirado su perfume. Y somos saludados y reconocidos, como a quienes han retornado, por fin, de un largo peregrinaje de trabajo y experiencia. Durante el próximo siglo esta bienaventuranza será acordada a muchos.
En estos mundos sumergidos, el estudiante lee los registros de su pasado, y ve cuando, debido a grandes males y sufrimientos de su parte, empezó a buscar una seguridad interna y más elevada y pidió tales guías. Este se puso, entonces, en contacto con los poderes del bien, y le instruyó con respecto a su vida diaria.
Estos Seres vinieron a nosotros en nuestros días de la Lemuria; nos enseñaron a construir templos donde pudieran colocar sus dioses familiares y, por medio de éstos, enseñar al pueblo.
En aquellos días teníamos piel como la de los animales, con los cuales podíamos comunicarnos; pues poseíamos atributos instintivos similares. Nos comunicábamos también con nuestras tribus con la ayuda de signos y símbolos y podíamos emitir sonidos que parecían gritos de niños e infantes. Los dioses familiares nos enseñaron, también, el empleo de sonidos; pues ellos podían analizar nuestros deseos, y proyectar sus inteligencias en nuestros cuerpos astrales. A pesar de que nuestras mentalidades se estaban desenvolviendo lentamente, no podíamos transmitir nuestros pensamientos más que por medio de nuestra conciencia astral. A medida que evolucionamos, aprendimos a conversar con la ayuda de ciertos sonidos musicales.
En estos mundos sumergidos, revoloteantes huestes de entidades se arremolinan a nuestro alrededor, nos importan su atmósfera de malestar y nos piden ayuda. Cada una de estas entidades quisiera que les prestáramos atención individual, y nos preguntan sobre las esferas superiores. Parecen desahuciadas; su luz está encubierta y no tienen poder para levantarse; ellas nos piden que las ayudemos a llevar sus pensamientos hacia adentro.
En ciertas épocas, estas entidades son llevadas a otra esfera, en la que se reúnen para recibir dos clases de instrucción. Una de sus propias inteligencias malignas, y otra de Seres más resplandecientes. Con frecuencia, vemos a estos Seres más elevados descender a los niveles inferiores, a fin de elevar las vibraciones de estas gentes sumergidas. Este descenso al propio pasado de uno, está simbolizado en el trabajo de Hércules, limpiando los establos de Augias.
Una vez que el Instructor ayuda al estudiante a salir de su cuerpo y le ha enseñado a viajar, lo lleva a veces a estas regiones inferiores, para ayudar a otro estudiante que ha calculado mal sus poderes, y se encuentra en dificultades.
Mucha gente, mientras duerme, pasa inconscientemente a estos estados inferiores, y ayuda a quienes están en dificultades. Hemos encontrado a varios amigos haciendo esto constantemente. Los hemos escuchado, en esta amortiguada media luz, hablar a incontables multitudes en la esperanza de que algunos llegarían a darse cuenta de la verdad, y aspirarían internamente a llegar a la propia estrella de liberación.
Ciertas grandes inteligencias que gobiernan estos mundos inferiores, son maestros avanzados disimulados, que sienten interés por tal trabajo. A veces, se nos descubren, y vemos que son salvadores disfrazados. El estudiante aprende, entonces, que lo que llaman infierno, lo ha creado él mismo, y que sólo anulando y controlando su naturaleza inferior, podrá disfrutar de la luz del sol de juventud eterna.
Para dar nacimiento al lustre oculto en el hombre, éste se ha de pulimentar con el polvo de las edades, hasta que su luminosidad interna resplandezca para ennoblecer un mundo en tinieblas.
En estas esferas inferiores, con frecuencia se ordena al estudiante hacer cosas que ocasionarán sufrimiento a aquellos contra quienes dirija sus poderes. Esto hará comprender al estudiante que, si se le acerca un Ser radiante que le ordena hacer tales cosas, ese Ser es de naturaleza maligna, el cual, si se le exige, se verá forzado a revelar su verdadero carácter. Además, el estudiante, al hacer tales cosas, faltará a las promesas que nos ha hecho, y esto ningún Iniciado lo hace.
En estas esferas inferiores, podemos utilizar los conocimientos que nos dan los silfos; el poder de desintegrar una substancia elemental inferior; un poder secreto que utilizamos con frecuencia cuando visitamos a un insano, cuyas estructuras mentales han sido deformadas por la fuerza hipnótica de mentes malignas. Todo ser humano tiene alguna clase de vicio secreto, del cual se valen las mentes malignas para dirigir sus ataques. La vanidad y el amor propio son las debilidades usuales que tales mentes intensifican. La mente impersonal escapa de tales fuerzas destructivas; pero no la mente arrogante y determinada.
Después que se ha mostrado al estudiante el mal de este mundo, sentirá durante varios meses, como si hubiera poco por lo que valga la pena de vivir; pues ha aprendido que la mente y el cuerpo pueden ser degradados por naturalezas animales, y ha visto atormentados a los aparentemente inocentes.
Este mundo tiene poco que pueda compararse con el ingenio, que se manifiesta en estas esferas inferiores, donde las mentes ejercen un poderoso dominio sobre otros; a las que se puede clasificar, únicamente, como demonios, al parecer, fuera de toda esperanza.
La ley se expresa así: "El hombre reflejará su verdadero carácter en los cielos, lo mismo que en los infiernos. Él mismo debe elegir su propia morada para el futuro".
Afortunadamente para el mundo, estas fuerzas están divididas en dos campos opuestos que luchan entre sí. Cuando un lado es capaz de subyugar al otro, las fuerzas victoriosas empiezan, lentamente, a ascender a niveles más elevados y, con el tiempo, aparecen en la atmósfera del mundo. Al surgir las multitudes de éstas, hacen que las vencidas se levanten de nuevo; el hecho de que la guerra termine en esta tierra, se debe a que estos átomos tienen que volver a sus esferas inferiores, a fin de retener su poder sobre otros. Los dirigentes de carácter guerrero, gobernados por los átomos del Enemigo Secreto, pierden la intensidad de dirección, que poseían antes, y son así derrotados.
En estas profundidades se puede ver a una nación guerrera, con sus grandes generales que tratan de inspirar la guerra sobre la tierra, lo mismo que en sus propias esferas; porque nunca hay convenio entre estas fuerzas demoníacas y, al acercarnos a ellas, registramos su maldad en nuestras propias estructuras. Temblamos al darnos cuenta de lo que realmente es la guerra tal como la practican y entienden estas fuerzas gigantescas del bajo mundo.
Una mortecina media luz se cierne sobre estas regiones; en ellas existe un mundo modelado como el de las esferas superiores. En sus museos están los últimos desenvolvimientos en armamentos aéreos y submarinos, incluso instrumentos relacionados con la guerra astral y mental. Estos modelos son minúsculos y caben en un vaso de vino. La razón para esto es que la mente humana puede abarcarlos, en su totalidad, si son pequeños.
En estos planos inferiores existen escuelas de observadores entrenados que se concentran en estas imágenes, a fin de visualizarlas. Luego las graban en las membranas sensitivas de la mente del inventor. Cuando uno de los observadores se cansa, otro toma inmediatamente su lugar, al objeto de que la presión se mantenga siempre constante.
Estos métodos se emplean también en los planos superiores; pues el bien ha de combatir al mal y ha de inventar instrumentos que anulen los efectos de sus opositores. El Enemigo Secreto está empleando gases venenosos, como una de sus invenciones más grandes, no solamente contra el hombre, sino también contra la agricultura. Este enemigo busca médiums en todos los campos de la investigación científica.
En esto presenciamos la estupidez del hombre, al crear enemistad entre naciones; así como en los métodos que se emplean para producir estallidos repentinos. Con frecuencia los políticos son utilizados con tales propósitos.
El lector se dará cuenta, probablemente, ahora de por qué los yoguis tratan de liberarse de nuevas encarnaciones en este mundo. Los Iniciados nos envían este mensaje de bienvenida: "En esta nueva Era, muchos se ajustarán a la Ley y la mantendrán". Esto quiere decir que muchos se sintonizarán con la energía de la Aurora de Juventud, y que la riqueza de una nación consistirá en sus realizaciones morales; por cuanto tendrá que escoger su propio sendero; sea para bien o para mal, y la historia nos enseña que quienes eligen la senda equivocada son destruidos por los cataclismos de la Naturaleza.
En estos mundos sumergidos, observamos cómo estas mentes brillantes e intensas se combinan en una energía colectiva, al objeto de introducir desarmonía en la industria y en el comercio. Estas mentes son grandes estudiantes y maestros avanzados de las leyes de la riqueza; ellas discurren modos y maneras de aumentar la riqueza del hombre, a fin de que más tarde, puedan utilizarlo como instrumento de destrucción.
Platón ha dicho: «El mejor gobierno es el que hace más en favor de los individuos más pobres». En el gran Congreso internacional que vemos reunirse en el futuro, los grandes ideales se convertirán en leyes, y varias naciones se unirán para promover la prosperidad de todos dentro de sus fronteras. La nación que trate de fomentar su crecimiento a expensas de los más débiles, con el tiempo, se verá colocada en la posición similar a la de éstas.
En un libro escrito por un Iniciado, he leído: «A medida que los hombres se reúnan alrededor de sus propios portales, serán colocados en sus propias cámaras de Consejo y se les hará leer sus propias leyes». Esto quiere decir que cuando el hombre esté desarrollado internamente, descubrirá el lugar y la posición que le corresponde en la Naturaleza. Leemos también: «Mientras el hombre esté cegado por sus pasiones y deseos, continuará prisionero».
El estudiante desciende ahora a densidades todavía más hondas, con el fin de recuperar su conocimiento perdido. Aquí contempla a la Gran Inteligencia, que le ofrece sus poderes y le revela sus verdades. El estudiante tiembla ante los límites de sus dominios. Despierta en él la memoria de la magia natural y de sus posesiones malignas de aquellos días; porque, a pesar de haber sufrido la penalidad de su mal pasado, todavía posee tales átomos. Aquí ha de realizar una tarea difícil; ha de anular la mentalidad de tales átomos, para que no puedan actuar por más tiempo en los centros inferiores de su cuerpo físico.
Esto se consigue de la siguiente manera: Primeramente, obtenemos la información que tales átomos poseen, y buscamos internamente el poder para purificar su atmósfera. Pero, al buscar guía, evocamos la oposición de los mismos, y esto atrae enjambres de entidades malignas, que se ciernen y se mantienen a nuestro alrededor, durante este período, y a las cuales también intentamos elevar a un plano superior.
Cuando damos luz a nuestros átomos inferiores, éstos nos sirven. Los yoguis los llaman Informantes; por cuanto se convierten en instrumentos que nos informan sobre las operaciones de nuestro Enemigo Secreto.
A esta altura nos encontramos con sus señores, los cuales tratan de aterrorizarnos con sus atmósferas nocturnas que, aparentemente, vocean sus deseos con un golpe ensordecedor de poder positivo, sobre nuestros Escudos de Plata; aunque detrás de éstos nos sentimos seguros.
Cuando tropezamos con un mago, utilizamos nuestros propios poderes mágicos, con el fin de aliviarlos, por un tiempo, de su agonía mental; pues estos magos sufren intensamente, a pesar de sus grandes poderes. En agradecimiento nos piden perdón por haberse entremetido en nuestro trabajo. Por nuestra parte, tratamos de curar sus mentes, y elevarlos a una atmósfera atómica más transparente.
De esta manera aprendemos una nueva ley, o sea, que podemos elevar a las gentes de una vibración a otra; lo cual, momentáneamente, los aliviará de su malestar. Asimismo descubrimos que, al realizar esta obra, eliminamos condiciones similares de nuestros propios cuerpos inferiores.
Esta clase de trabajo dura por algún tiempo, y dependerá de nuestro servicio a los demás el tiempo que habremos de continuar en tal obra, antes de quedar libres de los estratos de nuestra naturaleza inferior.
En estos infiernos, aparecen gentes vestidas como cuando estaban en la tierra, y dedicadas a ocupaciones similares. Esto es una ilusión, aunque para ellos es muy real. Percibimos aquí gran agonía, por cuanto gentes de naturaleza similar están juntas, y sus hábitos terrenos quedan expuestos para que todos los vean. Los de mente naturalmente reservada no pueden ocultarse y, al darse cuenta de ello, su sufrimiento se intensifica.
El estudiante observa a la mente criminal cavilando sobre sus actos; ve también un número incontable de seres que han de ser clasificados y llevados a secciones compactas, bajo la guía de los Dispensadores de Luz, cuyo trabajo es promover el crecimiento de realizaciones internas. Muchas cosas sorprendentes ocurren en las secciones de criminales y, con frecuencia, uno encuentra a personas a quienes conoció cuando vivían en esta tierra.
Aquí también se encuentran sacerdotes que fueron destructivos en la tierra, lo mismo que aquellos que pusieron sus almas al cuidado de otros. Sus facciones aparecen moldeadas por la atmósfera de estos lugares; alargadas, ojos como de pez, rostros enflaquecidos que miran siempre de soslayo, como temiendo ser descubiertos.
Los que quebrantan las leyes físicas están separados de los que quebrantan la espirituales, y cada tipo emana su olor particular. Estas dos clases son muy destructivas, y se pueden cobijar bajo el fluido astral del cuerpo de un médium. Al emplear a estos seres para trabajo público pueden intensificar la imaginación de la concurrencia y llevar sus mentes a límites anormales de pensamiento.
En la sección religiosa, aunque intensamente intelectual y formada de entidades de la misma clase, viven en un ambiente tan pesado que, con el tiempo, se ven forzados a buscar internamente más luz que los lleve a la encarnación. Con frecuencia, hemos visto nobles sacerdotes revestidos de sus ornamentos, rodeados por tipos que tratan de discutir sus enseñanzas. Estos son auxiliares, a quienes tratamos de ayudar siempre que es posible.
El método de conversar con estas gentes sumergidas es por medio de la telepatía; se nos dice que, en los estados más profundos, tenemos que emplear los antiguos sonidos vocales, de los que hemos hablado anteriormente.
Ninguna entidad maligna puede adherirse a nosotros, salvo que la atraigamos con el pensamiento o seamos negativos en nuestras acciones. El médium negativo que evoca fácilmente estas condiciones inferiores, hace que su cuerpo astral llegue a infectarse con estas formas parásitas, que agotan su vitalidad. Estas absorben su fuerza vital; lo cual explica el apetito anormal que los médiums sienten.
Esto hace ver la necesidad de poseer un cuerpo y una mente limpios y gozar de buena salud. Las personas enfermas y sensitivas tienen que enfrentarse a más de lo que se cree, porque atraen las larvas de estos estados sumergidos.
En la nueva Era nos veremos atacados por desórdenes mentales; debido a esto, hemos de desarrollar el Escudo de Plata, a fin de quedar inmunes a condiciones antinaturales. Los cirujanos y médicos del porvenir tendrán que desarrollar su capacidad para comprender tales condiciones; pues no son muchos en el Occidente los capaces de atender comprensivamente a estos extraños casos que empiezan ya a manifestarse; pues pocos de ellos han desarrollado el tercer ojo que percibe lo que la vista normal no puede ver. No obstante, hemos encontrado médicos de mente limpia que son clarividentes inconscientes, pero que reconocen instintivamente tales casos.
El estudiante empezará ahora a analizar las fuerzas del mal que actúan en la tierra, y se pondrá frecuentemente en comunicación con adeptos que viven en partes lejanas del mundo. Así aprenderá un sistema de yoga, que apresurará su desenvolvimiento inferior, y se dará cuenta de que es vigilado por muchos ojos, pues, si ha sido fiel, ellos ejercerán una presión conjunta para hacerlo avanzar tan rápidamente como sea posible. El yoga occidental, por ser un método de desenvolvimiento rápido, debido a que no tenemos la holganza del Oriente, y a que en el Occidente hay pocos obreros, es necesario preparar un número de adeptos, con tiempo, para la manifestación del Gran Iniciado, quien ya ha venido, pero todavía no se ha revelado.
De la misma manera que, el gran Nazareno tuvo sus setenta discípulos secretos, que esperaron su advenimiento, así también hay un número de seres preparados y esperando en el Occidente. En el futuro, se dará a la humanidad informes, ahora reservados, sobre los lamas, sacerdotes y profetas que se han retirado, a fin de ayudar al hombre en su desenvolvimiento. Entonces, sabremos que estas grandes almas, constituyen un poder conjunto, que impulsa el bienestar espiritual y moral del mundo. El estudiante debería estar siempre alerta, para recibir comunicaciones de China, del Tíbet y de otras partes del mundo, especialmente desde América, donde hay varios de ellos. El estudiante puede recibir fácilmente tales mensajes desde tan grandes distancias, porque el pensamiento es más ligero que la electricidad.
Algunos de estos Instructores y los discípulos de los mismos nos parecerán extraños, por cuanto no se ajustan a nuestros métodos de vivir; al principio, pueden parecernos simples e infantiles; sin embargo, dentro de sus propios límites de vibración, exceden en mucho a los llamados cultos y educados, de acuerdo con las normas de Harvard y Oxford.
Probablemente, interesará al lector saber que ni el estudiante ni su Instructor conocen el fin a que están destinados, hasta los tres meses o un poco menos. Cuanto más profundamente penetra el estudiante en sus mundos interiores, y en la oposición de los mismos, más latente deviene su llamada personalidad. Porque el conocimiento que obtiene no lo dota de las cualidades que el hombre de negocios trata de adquirir; una de las grandes artes del yogui es hacer olvidar su personalidad; pero sus palabras quedarán para siempre en la mente de uno. Este poder lo desarrolla hasta el punto que puede casi desarraigar el recuerdo de su apariencia personal. Esto quiere decir que los yoguis pueden manipular sus atmósferas de tal manera que la mente no registre sus vibraciones. Esta es una forma peculiar de invisibilidad, aunque no de desmaterialización. Por experiencia hemos conocido a un Instructor aparecer en un momento de gran crisis, para luego después desvanecerse repentinamente.
Al penetrar en los estados inferiores, no respondemos al principio a las condiciones atómicas de los mismos. Nuestras mentes propenden a quedar confusas, y nuestros cuerpos astral y mental toman la apariencia del período elemental de la luna, lo que les da una forma alargada, y nos parecemos a la obra de algunos de nuestros escultores modernos, que han sido capaces de llegar hasta sus antecesores primitivos y atraer substancias atómicas de tales edades.
Si analizamos la tendencia del pensamiento, que obra en silencio en la juventud de hoy día, descubriremos rebelión contra la llamada expresión académica del arte. Porque estos hombres han despertado, dentro de sí mismos, estos débiles ecos de un pasado lejano, más allá de la forma y de sus diferentes atributos; y de la misma manera que trabajan a base de pasados remotos, es de esperar que también trabajen desde el remoto futuro, en que se manifestarán las substancias atómicas del sol.
Al contemplar el ojo discernidor las obras modernas de tales hombres, se dará cuenta de que éstos han alcanzado la realización de cosas que, para esta Era, han pasado inadvertidas. En las esferas inferiores, lo mismo que en las superiores, encontramos una intensidad de expresión que, en el futuro, se transferirá a la expresión artística del mundo. Allí a la belleza no se la llama belleza, sino el símbolo de aquello a lo que el Íntimo desea que respondamos; es la expresión de la Realidad, manifestándose por medio de la forma.
El estudiante buscará con frecuencia entre artistas y escultores, a los que han desarrollado sus Escudos de Plata; desgraciadamente encontrará muy pocos que hayan alcanzado tal desenvolvimiento, y, por consiguiente, la luz que viene del Íntimo.
En el período intermedio de la Nueva Era, a estos artistas, que han perdido sus vocaciones y han tenido que trabajar por cosas materiales, por ser incapaces de expresarse creativamente, se les dará libertad para expresarse a sí mismos.
Cuando los artistas malignos trabajan, a veces se inspiran, inconscientemente, en una fuente que está más allá del bien y del mal, y por ello su genio maligno les castiga. Artistas y escultores son, con frecuencia, yoguis naturales; porque, cuando se sumergen enteramente en su obra, siguen una dirección natural, en la que se encuentran los átomos que llevan al yogui a un estado de bienaventuranza inconsciente; a una forma de Nirvana; en tales momentos, un Rembrandt o un Velázquez pondrán en su obra la substancia que hará de ella una obra maestra, capaz de dominar a las mentes de quienes la estudian. Whistler reconoció que fueron los veinte minutos de trabajo inconsciente los que hicieron del retrato de su madre la obra maestra que se encuentra en el Museo de Luxemburgo. En tales obras, encontramos que la pincelada se dio, al parecer, sin esfuerzo, con precisión y seguridad, convirtiendo a tales cuadros en valores inapreciables.
El mundo trata a nuestros artistas sin consideración a su sensibilidad; trata de acorralarlos en sus propios planos de pensamiento. Mentes comerciales e industriales han esclavizado, con frecuencia, a genios; con objeto, según dicen, de "hacer un buen negocio comercial".
Cuando se analizan las obras de los grandes artistas, se descubre con frecuencia que trabajaron sobre base científica, y que muchos de sus descubrimientos se adelantaron a su tiempo. Claudio Monet, cuyas teorías sobre el color fueron ridiculizadas al principio, y, más tarde, resultaron científicamente correctas, es un ejemplo. Se puede citar también a Miguel Ángel, a Leonardo Da Vinci, a Rembrandt y a otros.
El estudiante descubrirá que ninguna creación, física o mental, se pierde jamás, y encontrará, en los mundos superiores e inferiores, museos en los cuales tales obras se exhiben todavía. En esos museos vemos arte malo, lo mismo que bueno, y uno queda sorprendido ante las creaciones malignas dejadas por los artistas anormales y pervertidos de Roma y de la Atlántida.
En medio de tales creaciones, el estudiante queda solo y descubre en su naturaleza inferior cualidades similares a las de tales obras. Muchas veces desearía destruir esas cosas creadas por mentes ignorantes y bajas; porque ellas, con sus átomos inferiores, influyen sobre los artistas jóvenes, quienes luego multiplican las producciones de tales obras malignas.
El Enemigo Secreto intenta constantemente entorpecer a los estimulados por fuerzas de los planos superiores, que dan al artista claridad de percepción. El Enemigo Secreto trata, así, de deformar la mente hasta que el artista pierde de vista su propósito original. Por consiguiente, el artista no debería dar a conocer su obra hasta que esté completa; pues el Enemigo Secreto utilizará a los amigos para criticarla y desalentarlo.
Algunas de las obras maestras más grandes del mundo han sido destruidas, de esta manera, por la intromisión de un extraño. El poema inconcluso "Kubla Khan", de Coleridge es un ejemplo clásico. El Enemigo Secreto intentará imponer en los tipos creadores el elemento de pereza; quienes están bajo tal influencia hablan con gran autoridad sobre las artes; pero producen muy poco. Toda clase de artista necesita trabajo físico fuerte; porque un cuerpo sano, como hemos dicho antes, da una mente positiva; los artistas débiles, de cualquier profesión que sean, rara vez son fortalecidos por sus sistemas superiores e internos.
Confiamos que estas enseñanzas ayudarán a la juventud a alcanzar la sabiduría mientras son jóvenes y fuertes. Porque el arte es un ideal que se ha de llevar a su culminación, y los jóvenes con frecuencia malgastan sus momentos supremos perdidos por los atajos.
Hay diferentes ciencias enseñadas por diversos sistemas de yoga, y algunas tratan de estos mundos sumergidos. Se enseña a los estudiantes a evocar tales condiciones y a gobernarlas, así como a clarificar las atmósferas de personas que las han atraído.
En todo este trabajo, el estudiante no ha de seguir sus inclinaciones, sino que ha de buscar la dirección interna correcta. No ha de buscar poder personal; pero, si es fiel, será colocado, a su tiempo, donde pueda aspirar al poder sobre la Naturaleza y servirla impersonalmente. De la misma manera que el carpintero ha de aprender su oficio y cómo usar sus herramientas, así también el estudiante ha de hacer su aprendizaje bajo asociados más avanzados de su escuela.
La mente occidental está muy ocupada; le falta la tranquilidad de la mente oriental, y el yogui occidental ha de obtener su salvación desde dentro y no desde fuera. Penetrar en las esferas inferiores es como ser enterrado; porque el estudiante penetra en una atmósfera extraña a su naturaleza, y tarda algún tiempo en despertar en ella y recordar sus experiencias anteriores, y el mal que hizo en esta región más densa. Sin embargo, aunque esto es, al parecer, real, él sabe internamente que es ilusorio.
El estudiante encuentra en estos planos internos un Instructor que le pregunta por qué está allí y cuál es su relación con tales planos. El estudiante se da cuenta entonces y poco a poco, que posee elementos de naturaleza animal y maligna; pero también siente la presencia de un cordón que lo liga a su Íntimo, y esto le da un fuerte sentimiento de protección y de confianza. Luego, a medida que se eleva de vuelta a este mundo físico, sentirá que renace constantemente. En resumen, descenso significa muerte; ascenso nacimiento.
Cuando las personas mueren, están todavía aprisionadas en su cascarón astral. Este es una substancia fluida que registra sus pasiones y deseos; y estos elementos las mantienen inclinadas hacia la tierra; porque un cordón delgado los conecta con sus cuerpos en descomposición.
Estas son las apariciones que vagan por los cementerios; pues toma tiempo considerable, antes de que el alma pueda desprenderse de esta conexión astral. En los primeros días del cristianismo, los ancianos o sacerdotes podían salir de sus cuerpos y ayudar a sus fieles en el momento de la muerte. Penetraban los tres velos de ilusión, o sea, el purgatorio que envuelve a la tierra, rompían este cordón astral por un proceso de levitación o por medio de un canto de cualidad mántrica, y llevaban al fiel a un lugar de despertamiento donde quedaba al cuidado de auxiliares de ese plano. Este no es siempre el cielo, sino esferas que reflejan el verdadero carácter del alma liberada.
Muchos se preguntarán: ¿por qué se entierra a la gente cerca de una iglesia? El origen de esta costumbre está en que el toque de campanas hacía vibrar el cordón astral y lo rompía. La ceremonia de la misa por los difuntos tenía también por objeto libertar al alma. A veces se envía a los estudiantes a los cementerios a cortar estos cordones por medio de intensa concentración y, también, para dominar el temor.
El temor es una de las cosas que el estudiante ha de dominar; porque en las esferas inferiores, se encontrará cara a cara con cosas de naturaleza terrible; pues el Enemigo Secreto utiliza el temor como una de sus armas y ataca al estudiante con apariciones similares a la del Guardián del Umbral.
Como las fuerzas elementales leen fácilmente nuestra verdadera naturaleza, tratan con frecuencia de aterrorizarnos si nos introducimos en su territorio. Por esto es que muchos sensitivos temen a la oscuridad y no gustan de caminar de noche por los bosques. El yogui registra estas condiciones, las analiza, se detiene un momento y, entonces, envía todo su amor a tales lugares. El lector debería probar estos experimentos al sentir este temor; notará así que se desvanece repentinamente y, al penetrar de nuevo en tales lugares, sentirá que le dan la bienvenida; porque se reconoce que no destruye a la Naturaleza, sino que la ama. Los jardines también responden a quienes les envían amor.
Se instruye también al estudiante sobre la manera de cómo ha de tratar a las entidades que frecuentan tales lugares, para que vuelvan a sus propias esferas; pues, generalmente, han sido evocadas y sacadas de su condición normal, y se las ha de ayudar a volver a ella. Es precisamente este deseo de ayuda lo que las hace aparecer, a veces, ante una persona. Los magos utilizan frecuentemente a elementales inferiores, para sacudir la mente de un sensitivo. Algunas viejas familias que han sido prominentes en la historia de una nación, tienen, con frecuencia, una fuerza elemental compuesta de mal, que se cierne sobre ellas, y se tarda a veces muchos siglos en disipar tales fuerzas. En tiempos antiguos, los magos, que habían sido maltratados, sabían cómo manipular potencias elementales, en forma de maldiciones hereditarias.
Hay, en la actualidad, más magia negra de lo que la gente se da cuenta, y hay muchas organizaciones que rinden deliberadamente culto al mal, y tratan de destruir todo lo que sea de naturaleza espiritual.
Las personas en los estados inferiores que todavía se apegan a sus apetitos mundanos, no tienen, al parecer, remedio; por cuanto no han dejado tras de ellas una fuerza de amor que los lleve a esferas superiores. El amor es uno de los instrumentos más poderosos del mago blanco para ayudar a la evolución del hombre; el amor, que las almas dejan tras de ellas, es una fuerza inconmensurable, que les ayudará a recuperar sus posesiones internas. Algunas razas que saben esto enseñan a los niños a que los recuerden y rueguen por ellos. Los que así ruegan no deberían tratar de atraerlos a este mundo, sino enviarles aspiración para que se eleven más alto.
El hombre corriente cree que, al morir, descansará de todo trabajo y gozará; pero encuentra la vida tan activa allá como aquí. El ateo que no cree en la vida después de la muerte, se encuentra dentro de un cascarón que lo mantiene prisionero durante siglos.
Al morir la persona, es recibida por un ángel que ha registrado todos sus actos internos y externos pasados, a los que pasa revista; pues ha de juzgar y balancear tales actos en sí mismos. Esto hará que la persona gravite hacia su propio nivel. Al mismo tiempo, su Intercesor le sugerirá que ponga su causa en sus manos y, luego, tratará de llamar la atención del Íntimo, ante el cual presentará el caso. Si la persona pide perdón con empeño, se le hará justicia atemperada con misericordia.
El Ángel de la Muerte no posee la naturaleza del Enemigo Secreto, aunque aparece en una vestidura gris neutral; ayuda y guía al alma, protegiéndola a través de las densidades de la atmósfera física. El sensitivo siente la presencia de ese Ángel por el susurro que producen las alas en el aire. Esto parecerá juego de imaginación; sin embargo, es verdad.
Este Ser no es elemental, sino que pertenece a un orden diferente de inteligencia, que acompaña a cada individuo desde una evolución remota. Este Ángel se nos dio como signo de que nunca estamos sin la ayuda de nuestro Creador. Posee los elementos de todas nuestras naturalezas y de la Realidad.
Hay diferentes clases de muerte, lo mismo que hay diferentes clases de vida. Lo que es muerte para una persona, puede, a veces, ser vida para otra. Cuando muere uno que, por su desenvolvimiento, está muy por encima de sus semejantes, sus atmósferas abandonadas pueden estimular a las que poseen estructuras atómicas inferiores. Respiramos materia limpia, lo mismo que sucia, así como las hojas muertas nutren nueva vida. Por esto, se supone que las reliquias de una persona santa, curan el cuerpo e iluminan la mente.
La realización que nos llega cuando somos conscientes de la presencia de nuestro Íntimo, nos hace mirar a nuestros mundos físicos y mental desde puntos de vista diferentes; y nos damos cuenta del por qué hemos encarnado en esta Era. Esto nos da valor para pagar nuestras deudas kármicas y buscar internamente nuestra liberación. Nuestra práctica de yoga nos da la determinación de incrementar nuestra relación interna y de trabajar, como desea nuestro Íntimo, sin tener en cuenta lo que nos rodea.
Esta es la razón de que hayamos hablado tanto sobre nuestras esferas animales inferiores, al objeto de que el estudiante busque y aspire, interiormente, a su Escudo de Plata y haga nacer su poder interior y secreto, para situarse más allá de su propio tiempo y lugar.