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CAPÍTULO XIV — LA DEFENSA ATMOSFÉRICA Y LA RESPIRACIÓN
Hemos dicho ya que, al inhalar, absorbemos ciertos átomos. En la atmósfera hay numerosas clases de átomos que distraen y perjudican a la mente. Si podemos vivir en el campo, lejos de áreas congestionadas, respiramos aire puro y átomos saludables; abrimos así un número de centros de conciencia que estaban cerrados mientras vivíamos en la ciudad. Estos centros sienten las condiciones del campo, y nos ponen en relación con la naturaleza rural; pero la apertura de tales centros depende de la receptibilidad de la persona a la Naturaleza.
Nuestras defensas mentales están impregnadas de átomos procedentes de civilizaciones pasadas y, aunque consideramos a éstas muertas y enterradas, estos átomos, en tales defensas, nos ponen en contacto con dichas civilizaciones, las cuales, en la actualidad, están mucho más avanzadas que la nuestra. El estudiante puede ponerse en contacto con las Edades de Oro de la cultura y de la inteligencia; civilizaciones que el mundo actual tardará muchos siglos en alcanzar.
Por ejemplo, aunque se considera a Egipto como remanente de una gloria antigua, en los planos internos podemos todavía penetrar en sus períodos de iluminación y de sabiduría, y descubrir lo que el mundo puede ganar de tal conciencia.
El estudiante debería tener siempre presente que, en los planos internos, no existe el factor espacio-tiempo; que en ellos todo es.
De esta manera aprenderá que en él existen átomos que representan desenvolvimientos más elevados que el suyo. Pero cuando penetre en su sistema secundario encontrará difícil, al principio, el discriminar entre sus propios átomos Instructores y los de naturaleza extraña, atraídos a su defensa mental. Estos átomos atraen también inteligencias de otras civilizaciones.
Estos átomos y entidades extraños son perjudiciales para nuestras defensas, por cuanto no representan la experiencia y la sabiduría pasada del estudiante. Si atraemos el pasado, podemos nublar y retardar nuestro propio crecimiento; puesto que hemos de desarrollarnos desde adentro y no desde afuera, no importa cuán altamente evolucionado sea el período. En el progreso posterior, el estudiante podrá libertarse fácilmente de cualquier interferencia externa, irradiando su propia fuerza solar.
Una defensa mental rasgada trae enfermedades y, con frecuencia, la locura; porque en tal herida se acumulan hordas de átomos y de entidades que construyen allí sus estructuras; en algunos casos extremos, hemos encontrado varias colonias adheridas a la envoltura. De esta manera pueden hablar a la mente del sujeto, y la personalidad normal es, con frecuencia, reemplazada por otra. Estos casos graves se pueden curar mediante el cuidado y juicio adecuados del médico; pero éste ha de ser capaz de localizar la causa y no juzgarla subjetivamente.
El siglo venidero producirá una nueva escuela, que tratará con éxito tales casos; la mentalidad alterada por dichas condiciones se beneficiará en gran manera, si el paciente puede vivir en un lugar de gran altitud, pues tales átomos y entidades no se pueden elevar debido a su densidad y peso.
En el Oriente, los instruidos en ciertos sistemas de Yoga, van a retiros situados muy por encima del nivel del mar, por cuanto una atmósfera despejada permite al estudiante penetrar más fácilmente en su sistema secundario.
El incienso, debidamente utilizado, puede alejar de las defensas las condiciones inferiores, y hacer que entren en actividad un cierto número de centros; por cuanto el perfume atraerá átomos diferentes, que purificarán la atmósfera.
Si los tejidos del cuerpo se destruyen la defensa mental pierde con frecuencia su forma normal; aparece entonces como un globo alargado, y se deja ver una depresión hueca, allí donde el cuerpo, por su herida o deterioro local, es incapaz de irradiar a través de la defensa mental. Esto indica al estudiante desarrollado cuál es el órgano enfermo. Una caída repentina o una sacudida puede, a veces, dañar a alguna membrana de esta defensa, y transcurrirá algún tiempo antes de que vuelva a su forma normal.
Frecuentemente hemos encontrado personas cuyas auras estaban deformadas, por lo que nos dimos cuenta de que no todo andaba bien en sus cuerpos físicos. Un cuerpo normal y sano tiene una defensa también normal y sana. Si nuestras mentes están sucias, no estamos sanos físicamente. La aspiración y el anhelo interior engendrarán nuestros átomos con saludable apetito; porque, en tal caso, se alimentan de la naturaleza superior del fluido seminal. Esta es la energía que hemos traído de vidas pasadas, y nos proporciona una energía mayor similar al fluido seminal. Deberíamos recordar que, al procrear hijos, les legamos la fuerza de nuestro pasado, y esta herencia les da coraje y vigor. Las dos cualidades heredadas del débil son poderes de observación y de resistencia sin fuerza.
Las deformaciones mentales, como dijimos antes, se deben a que los revestimientos sedosos de la membrana están afectados por gérmenes enfermos del Enemigo Secreto. En este tejido sedoso, se proyectan centros sin protección, y los fluidos germinativos que se acumulan a su alrededor producen erosión. Esto entorpece su receptibilidad al registrar pensamientos, y los deforma en el cerebro físico. Cuando estamos sanos, los centros son fuertes.
En algunos casos, tales centros han sido dispersados por neurosis de guerra, lo cual produce, también imaginaciones perturbadas y gran sufrimiento mental. Esta es una de las grandes penalidades de la guerra, y pocos se dan cuenta de lo mucho que sufren las víctimas.
De año en año, las ondas mentales, que nos rodean, aumentan; esta presión sobre la humanidad produce, en las mentes sensitivas, una agitación siempre creciente. Gracias a la aspiración, nos protegemos contra este bombardeo de pensamientos. De ahí que sea imperativo erigir un resguardo protector alrededor de estos centros. Este bombardeo es causado por la agitación mental, sin control, del hombre; esta agitación se repetirá más tarde y le ocasionará ciertas formas de desorden mental. El rápido voltaje de la Aurora de Juventud, intensificará este estado mental. La guerra ha creado, también, condiciones que tienden a destruir la salud de la mente.
Cuando deseamos cerrar los centros al pensamiento ilusorio de este mundo, y abrirlos a una nota más elevada, utilizamos el siguiente método: Aspiramos y, repentinamente, multitud de centros dormidos se abren, a medida que penetramos en nuestro interior para recibir información. Entonces, nuestros centros normales se cierran, dejando afuera los pensamientos del mundo físico.
Este es el método que nos ayuda a recibir instrucción de nuestros centros interiores. Cuando podemos dejar fuera el plano objetivo y cerrar los órganos que reciben sus impresiones, somos capaces de permanecer durante ciertos períodos dentro de nuestro universo autodesarrollado; porque encontramos allí que poseemos un juego interior de órganos sensorios que nos pone en relación con las actividades de nuestros sistemas internos.
Cuando penetramos en nuestro sistema secundario se produce un voltaje más elevado en nuestra envoltura atmosférica; y esto elimina las acumulaciones y residuos mentales que hemos recogido.
Cuando el estudiante llega a combinar la conciencia de la Naturaleza con la suya propia, y vitaliza los centros latentes de su envoltura mental, empieza realmente su educación más profunda.
A medida que penetra más adentro pone en actividad más y más centros de su envoltura atmosférica. Una vez que ha alcanzado esta iluminación, posee una conciencia a la que el cerebro físico responde y registra las ondas internas de pensamiento, lo mismo que las enseñanzas procedentes de estrellas distantes.
La vida celular en nosotros se regocija también cuando empezamos a regar su apergaminado suelo; pues no hemos tenido en cuenta sus esfuerzos y trabajo para proporcionarnos una morada para el Íntimo, el cual es nuestro guía, lo mismo que nuestro salvador.
Cuando respiramos en exceso, a causa del agotamiento, recogemos átomos de la naturaleza más desagradable. Deberíamos tener esto presente cuando practicamos ejercicios, pues esos átomos son del Enemigo Secreto; las personas ancianas, con frecuencia, se asfixian a causa de esta energía, al introducir tales átomos en un cuerpo agotado; pues éstos, al llegar a los órganos de generación, los infectan con átomos enfermos que, a veces, pueden causar muerte instantánea. La defensa protectora de la Naturaleza se ha derrumbado; de esta manera, respiramos un tipo distinto de átomos de muerte, que inundarán el sistema con sus substancias corruptoras y harán que aparezcan repentinamente las enfermedades.
Cuando respiramos normalmente no exhalamos todo el aire de nuestros pulmones y este remanente de gas anhídrido carbónico produce, con el tiempo, la muerte. Año tras año, hemos infiltrado este gas anhídrido carbónico en nuestros cuerpos. Dejamos unas cien pulgadas cúbicas de este gas mortífero en nuestros pulmones, porque al inhalar empleamos tres veces más energía muscular que cuando exhalamos. Sólo cuando desarrollamos en alto grado nuestros músculos respiratorios, como hace el yogui, podemos mantener puros nuestros pulmones. Mediante cuidadoso ejercicio, aprendemos a respirar hacia afuera. Cuando esto se convierte en hábito, nuestro cuerpo se renueva en gran manera y nuestra atmósfera mental se limpia de sus residuos.
A fin de destruir la atracción que nuestros pulmones y conductos nasales tienen para estos átomos, aprendemos a inhalar átomos de naturaleza más avanzada; porque, con su corriente vibratoria más elevada, destruyen este gas venenoso, que es la causa de la vejez.
Hemos de aprender a respirar desde las regiones más bajas del abdomen, para que los músculos y paredes de nuestros pulmones se hagan elásticos y potentes. Esta debería ser una segunda naturaleza en nosotros; pues deberíamos exhalar estas impurezas con la fuerza con que lo hacen los insectos. Esto enseñará al estudiante la maravillosa actividad que se desarrolla en su cuerpo, sentirá la actividad de las divisiones y las analizará.
Una vez haya perfeccionado su cuerpo, convirtiéndolo en un instrumento más fino, el Átomo Nous tomará a su cargo esta respiración. Sobre esto hemos escrito en otra parte. Más tarde, en su práctica, el estudiante aprenderá a retener su aliento, en su contraparte más elevada (oxígeno magnético, el verdadero aliento vital) y lo hará pasar por su estómago al abdomen. Los átomos de allí recibirán también una vibración más elevada, y le ayudarán a despertar su fuerza solar y alcanzar un estado de bienaventuranza.
EL CUERPO MENTAL🔗
El cuerpo mental es una energía colectiva, que determina el lugar y posición del hombre en la Naturaleza, y de cuya atmósfera surge nuestra energía oculta. En un estudiante avanzado que ha conquistado su Escudo de Plata con átomos de Transformación mediante la práctica del yoga, es un vapor radiante fácilmente visible para alguien que tenga cierto desarrollo interior.
El cuerpo mental de alguien evolucionado genera una corriente encima de la cabeza, que es la "cresta" del mago y su "caja sonora". El cuerpo mental posee la energía del Átomo Nous, lo mismo que las potentes corrientes del sistema seminal. Cuando las corrientes solares y lunares se unen en el ápice de la columna vertebral, la ola o corriente giratoria de la "cresta" se hace más pronunciada, por cuanto registra las actividades más profundas del universo solar y lunar en nosotros. Utilizándola como tanteo, nos conectamos con cualquier centro del revestimiento sedoso del cuerpo mental; y esto nos trae las impresiones de cualquier inteligencia que trate de sintonizar sus actividades con nuestra atmósfera. Como hemos traído esta caja sonora (similar a nuestro tercer ojo) de un remoto pasado elemental de la conciencia de la Naturaleza, registra las actividades de ésta en nosotros y las transfiere a nuestro Escudo de Plata, el que las recoge y distribuye en nuestro interior.
Nuestro Intercesor Elemental, lo mismo que los seres elementales elevados, tiene varios de estos gallardetes sobre sus cabezas, como se puede ver en esculturas antiguas, que muestran al gran ser elemental que llevó la civilización azteca a un elevado estado de desenvolvimiento; hasta que el pueblo se rebeló contra la instrucción de la Naturaleza, y fue gobernado por un sacerdocio decadente.
Por otra parte, el cuerpo mental forma en los pies una especie de bolsa energética que es la contraparte superior de la que aparece en el cuerpo astral. El lector notará también cómo los poderes de la energía del sistema seminal son atraídos por el pensador, y que la caja de resonancia del yogui representa la conciencia, que está despertando, inherente al hombre y a sus átomos solares y lunares.