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CAPÍTULO VIII — SALUD EN YOGA

Vamos a tratar ahora de los primeros pasos para alcanzar salud, en la práctica de Yoga, y de cómo atraer al cuerpo físico las cualidades de atmósferas más sutiles y los átomos de las mismas.

Pocos estudiantes se dan cuenta de lo difíciles que son las prácticas de yoga; porque, no obstante parecer sencillas al principio, pocos poseen la vitalidad y la paciencia para continuarlas hasta obtener resultados. Si los jóvenes de hoy dedicaran a la práctica de yoga la mitad de la energía que emplean para llegar a ser buenos atletas, conseguirían convertirse en mentes maestras.

Es lamentable que los buscadores que con frecuencia encontramos carezcan del vigor físico que poseen el término medio de los atletas universitarios. Hay que tener en cuenta que el cuerpo ha de estar preparado y alerta para responder a cualquier llamado, puesto que es un depósito de fuerza que, más tarde, necesitará para su desenvolvimiento.

La primera ley es aplomo corporal. Se ha de aprender a sentarse y a mantenerse erecto, porque, siendo la columna vertebral similar a la varilla del mago, cada vértebra se ha de mantener en el lugar adecuado, y ningún hueso debe oprimir los conductos nerviosos, ni entorpecer su nutrición. Uno ha de aprender a sostenerse sobre las plantas de los pies, procurando no ejercer una presión de más de una libra y media sobre cada talón. Adquirir este hábito cuesta un poco al principio pero, más tarde, una vez acostumbrado, se sentirá mayor bienestar. Cualquier buen osteópata podrá corregir toda vértebra que no esté bien alineada. Antes de que el estudiante inicie estas prácticas deberá tener un conocimiento práctico de anatomía.

El estudiante debería saber que, desde el mismo momento que da estos pasos, se pone bajo la observación de los Hermanos Mayores y, aunque se sienta solo, nunca se le permitirá ir demasiado lejos, sea en bien o en mal, porque el equilibrio es necesario; el estudiante se dará cuenta, más tarde, de que la debilidad es, a veces, peor que la maldad. Las personas que cuentan en la vida son las que hacen cosas. Los magos blancos y los negros disfrutan oponiéndose unos a los otros; pero respetan las cualidades vitales de cada uno y se sienten estimulados por ellas. La gente rara, a la cual se ha de evitar, no posee estas cualidades fuertes.

Cuando hablamos de personas raras, nos referimos a esos idealistas inestables, que llevan las teorías racionales a límites irracionales. Un viejo yogui de noventa y dos años, pero robusto como un joven, visitó una vez este país y fue interrogado sobre ciertas declaraciones que había hecho por un conferenciante sobre temas ocultistas bien conocido. El yogui tranquilamente le dijo que se sentara; pero el conferenciante lleno de energía y de argumentos, continuó hablando. El yogui aplicó un dedo al cuerpo del hombre y el conferenciante prontamente se desplomó. Tardó largo tiempo en recuperarse de la sacudida; una vez repuesto, el yogui sonriendo dulcemente le dijo: "---La verdadera fuerza viene de la gentileza". Hasta la fecha el conferenciante no puede explicar lo que le sucedió.

Sabemos que como arriba es abajo, y que la fuerza del cuerpo físico tiene su contraparte en el cuerpo mental, y así como los japoneses recibieron enseñanzas secretas de los leñadores de China (los adeptos militantes de Hatha Yoga, llamado ahora Ju-jitsu, o sea el arte de vencer al enemigo por medio de la blandura) así también hay Ju-jitsu en el plano mental. Los Hermanos Mayores emplean este conocimiento secreto para proteger a los estudiantes en momentos de emergencia, porque el Enemigo Secreto ataca mentalmente, lo mismo que físicamente.

Con frecuencia se vigila y se protege a los estudiantes que poseen cualidades que, una vez desarrolladas, producirán grandes genios en las artes y en las ciencias. En los primeros días del Klondike[1], dos estudiantes fueron enviados, dos años antes de la fiebre del oro, a vivir en el Paso de Klondike, provistos de elementos médicos, a fin de proteger el cuerpo de un joven minero, entre otros, cuyas posibilidades para el futuro eran vigiladas cuidadosamente.

Nosotros mismos hemos sido enviados a países y lugares extraños con fines similares. Nunca se nos manda hacer esto o lo otro, ni se nos dice lo que debemos hacer; sólo, más tarde, llegamos a comprender las razones para tal acción.

En el momento que emprendáis estos estudios os convertiréis en imanes y atraeréis a gentes, algunas de las cuales os hablarán de sus almas. Las tales son, usualmente, egoístas y débiles y constituyen una población flotante de materiales sin valor, que no siguen la corriente del esfuerzo humano, sino que van de acá para allá, entrando a formar parte de movimientos, que les den el incienso y el perfume de la propia alabanza, lo mismo que pan y manteca prestados. Estos no son buscadores genuinos, sino vagabundos que se aprovechan de las simpatías de los estudiantes serios. Pero el estudiante sincero es bien venido con los brazos abiertos, no importa cuál sea su raza, casta, color o posición en la vida. A veces, el buscador que parece más atrasado y no ser capaz de armonizar con otros, ni poseer cualidades sociales, recibe de pronto una iluminación que lo coloca en posición de guiar a los demás. Estas personas (que invariablemente poseen cuerpos refinados en su juventud) llegan, a veces a ser la piedra angular del edificio.

Es conveniente que el estudiante tenga algún oficio, profesión o arte, que le permita ganarse la vida en cualquier país donde se encuentre.

Nuestros cuerpos toman el carácter del medio ambiente, y el aire que respiramos afecta su adaptación. Respiramos con vigor cuando nos sentimos bien, y descargamos fácilmente los elementos destructivos de nuestros pulmones; porque la respiración débil produce, con el tiempo, enfermedad. Más tarde, respiraremos, inconscientemente, en armonía con el impulso rítmico de la Naturaleza.

Diariamente deberían hacerse ejercicios físicos, a fin de mantener flexible la columna vertebral y sentir la sana actividad de la vida. Pero no hay que ir a extremos en estas cosas. No se ha de causar sacudidas en el sistema con agua demasiado caliente o demasiado fría; aunque es conveniente acostumbrar al cuerpo, con tiempo, al agua fría y frotarlo con vigor.

Acostúmbrese al cuerpo a los baños de sol; pero envolviéndose la cabeza con una toalla húmeda, porque la base del cráneo se ha de mantener fría; pues los rayos del sol son destructivos lo mismo que curativos. Hay en la base del cráneo una reserva de energía vital que alimenta los nervios con fluido vitalizador.

El estudiante, en sus prácticas, no debe apoyar la espalda en la silla para sostener la columna vertebral, ni tampoco tenderse, ni sentarse con las piernas cruzadas, como se hace en Oriente, porque el cuerpo occidental no está adaptado para esta postura.

Al practicar ejercicios, no se debe proyectar, sobre los átomos internos, sombras de preocupación ni de ansiedad; porque, siendo el cuerpo de naturaleza gaseosa, fácilmente es compenetrado por esas sombras y reacciona sobre los obreros que lo cuidan.

El aporte más significativo de la civilización a la humanidad es el estreñimiento; nuestros hábitos son antinaturales, lo que es causa de presión en la base del recto, y muchos niños nacen con el intestino bajo fuera de alineamiento.

En el momento que el cuerpo físico expele sus residuos, se envía una señal a los diferentes centros del cuerpo para que hagan lo mismo, y cada centro nervioso responde también.

Esto ocurre igualmente en la atmósfera mental. Recuérdese que los hábitos regulares de esta clase aclaran la mente, y uno debería mantener este conducto siempre limpio y abierto.

Deberíamos usar sentido común en nuestra dieta y no favorecer a una clase de alimento más que a otra. Para esto, el estudiante no tiene más que leer algún libro sobre dietética. Sin embargo, no debería malgastar mucho tiempo pensando sobre lo que pasa por su boca, porque las rarezas en la alimentación, generalmente, hacen a la persona molesta para sus amigos. No entramos en el reino de los cielos en virtud del alimento que entra por la boca, como algunas fraternidades ocultistas nos quieren hacer creer.

Una vez unido al Átomo Nous, se le dirá al estudiante la clase de alimento más adecuado para los obreros atómicos internos. Esto lo podemos observar en las mujeres que, antes de dar nacimiento a los hijos, tienen ciertos antojos por alimentos que no forman parte de la dieta normal. Esto se debe a que el Ego encarnante es consciente de ciertas deficiencias, que es necesario suplir para su estructura física. Un niño puede, con frecuencia, comunicarse antes de su nacimiento con un yogui e indicarle lo que necesita para su nutrición física, lo mismo que las cosas que necesitará una vez encarnado. Los yoguis, en Oriente, a veces antes de Morir, dicen a sus hermanos dónde van a encarnar y éstos esperan su aparición. A veces, viajan a largas distancias, para ver que el niño esté protegido adecuadamente, y darle la primera instrucción.

De ser posible, uno debería alimentarse de substancias enriquecidas por el sol; aunque debemos recordar que en una guerra de ferocidad comercial, en que los hombres luchan entre sí como tigres, y es cuestión de supervivencia del más apto, el vegetariano tiene poca esperanza de sobrevivir, si tiene que edificar su negocio desde los cimientos. En lo que alimentáis a vuestros átomos, os convertiréis. Regid vuestro alimento y no permitáis que el alimento os rija a vosotros.

Hablando en general, existen tres clases de hombres, a saber: físico, mental y espiritual. Los gestos de cada clase son diferentes y el físico es el más fácil de leer, especialmente cuando está dominado por su Enemigo Secreto. También se los puede distinguir por el apretón de manos y por la postura. El rostro se divide también en tres clases.

La observación es el segundo paso en el entrenamiento del estudiante; pues muchas cosas importantes pasan ante nosotros, sin que las observemos; cuando está fuera del cuerpo, el estudiante ha de procurar recordar lo que ha visto, lo cual es difícil. Si tratamos de visualizar la puerta de entrada de la propia casa, veremos con sorpresa que la hemos observado muy poco.

Quienes hayan leído el libro Kim de Kipling obtendrán alguna idea de cómo el estudiante es entrenado, una vez que ha encontrado a su Instructor.

En nuestros viajes fuera del cuerpo, las visiones de los planos interiores son más difíciles de percibir que las del plano físico, porque las esencias más finas de la Naturaleza son más sutiles.

Nuestro sistema de leer, especialmente los periódicos, disminuye, con el tiempo, nuestro poder de pensar en lo que hemos leído y de recordarlo con precisión.

Este poder de ver con el tercer ojo, no es lo que usualmente se llama un don espiritual, sino que se puede desarrollar de la misma manera que un atleta desarrolla sus músculos. En nuestros cuerpos hay muchos centros aparentemente atrofiados por falta de uso; tales centros se pueden llevar a la condición normal mediante esta práctica de yoga.

De nuevo recordamos al estudiante que, en estas cosas, ha de usar el sentido común, especialmente en lo que se refiere al alimento y al sueño. Un curso de tres meses en un gimnasio lo preparará para iniciar la práctica de yoga.

El hombre de tipo físico debe mantener su hígado sano; si no se siente bien, debe hacerse aplicaciones de agua caliente y fría por medio de paños alternados, aplicados en la punta del hígado. La entera operación no debería tomar más de cinco minutos.

Si es de tipo mental, necesita descanso mental, debe practicar las mismas aplicaciones en el tercio superior de sus pulmones.

Si el tipo espiritual siente que necesita vitalidad, debe bañar sus órganos genitales, alternativamente, en palanganas de agua caliente y fría. El de tipo espiritual se siente con frecuencia obsesionado por pensamientos sexuales, y quienes pertenecen a órdenes religiosas, que exigen el celibato, tienen que controlarlo; porque quien domina la naturaleza sexual acumula reserva de fuerza, y esta fuerza es la que abre la puerta al Íntimo.

El ocultista que ha penetrado al interior, prontamente reconoce a los instructores religiosos que poseen tales atributos y, con frecuencia, los protege y ayuda con su propia fuerza protectora, por cuanto tales hombres son atacados, frecuentemente, por miembros de su propia religión.

La mente oriental reconoce pronto tales cualidades en un hombre y lo llama un santo; pero la mente occidental no ha llegado todavía a este punto; aunque, en el futuro, una vez que el Occidente haya desarrollado a tales hombres, se les dará el mismo apoyo y respeto que en Oriente.

Aunque hemos dicho que los hombres se pueden clasificar en tres tipos principales, físico, mental y espiritual, pueden todos llegar a la misma fuente.

Antes de iniciar los ejercicios de respiración, bébase agua, pues debemos recordar que el cuerpo tomará tanta agua como queramos darle. Este, con frecuencia, siente necesidad de ello, pues de otra manera no puede limpiarse de sus impurezas. Deberíamos beber agua fresca entre comidas y tener un jarro de ella donde podamos verlo.

También deberíamos limpiarnos las fosas nasales inhalando agua. Esto ayudará la acción de los átomos que atraemos, a la vez que fortalece los tejidos y membranas. El agua que tomamos actúa como filtro, y los átomos positivos encuentran más fácil comunicarse cuando el estómago está limpio y lleno de agua.

Al respirar se nota muy pronto que se inhala por sólo una de las fosas a la vez; con el tiempo, uno aprende a cambiar a voluntad la corriente de la respiración de una fosa a la otra.

Hay muchos tipos diferentes de átomos para atraer y situar en su propia posición en las membranas (esa placa que los ocultistas llaman el campo magnético). Atraemos una clase a la vez, y el tipo con el cual construimos, principalmente, es el de los átomos Aspirantes. Las fosas nasales son conocidas como pasajes del Sol y de la Luna; y los átomos Aspirantes entran por la fosa derecha. Más tarde, cuando tratamos de atraer los átomos de la fuerza lunar, inhalamos por la fosa izquierda.

Cuando, en la práctica, uno descubre que está respirando por la fosa izquierda, se coge cualquier cosa, como un rollo de tela, un libro o papel y se coloca bajo el brazo izquierdo. Este ejerce presión sobre cierto nervio del brazo, y muy pronto, se empieza a respirar por la fosa derecha, y se atrae los átomos Aspirantes de la fuerza solar. Si esto no diera resultado, se oprime la extremidad del nervio sobre el músculo de la pantorrilla izquierda y ello producirá los resultados deseados.

Este procedimiento alternado se ha de practicar al objeto de producir resultados opuestos. Se tarda algún tiempo antes de poder cambiar la respiración.

En el Oriente, se ven sacerdotes iniciados que llevan un paraguas bajo el brazo izquierdo; ellos no revelan la razón, pero respirar por la fosa nasal derecha, mientras se camina, conserva nuestra energía. El estudiante debe recordar esto cuando haya de caminar por largo rato.

El estudiante debería también dormir sobre su lado izquierdo, con la cabeza en su mano.

Esta posición hace que el aliento fluya por la fosa nasal derecha y produzca el mismo resultado que cuando se camina; con lo cual las corrientes vitales restablecen mucho más pronto el cuerpo cansado. Los estudiantes de edad madura notarán, también, que sus órganos digestivos funcionan más fácilmente.

La razón de que los cuerpos occidentales no pueden practicar con éxito los métodos orientales de yoga, es que vivimos en una atmósfera septentrional y las corrientes cambian a medida que se acercan al Ecuador.

En el primer ejercicio, siéntese en posición erecta, con la barba hundida y el pecho salido, las manos entrelazadas con los pulgares cruzados; la razón para esto es que en esta posición, no puede entrar fuerza obsesionante alguna de carácter psíquico. Hágase esto siempre, al practicar: aspire internamente, con la máxima pureza de pensamiento y, al inhalar, piense en la palabra "aspirar". Repita esto seis veces, con la mente concentrada en la raíz de la nariz; porque tras de ésta se encuentra el campo magnético, que reúne a los átomos Aspirantes.

No ha de haber esfuerzo en este ejercicio, sino que se ha de respirar naturalmente y mantener la mente alerta; pues en esta práctica nunca se ha de permitir que la mente esté soñolienta.

Repita el mismo ejercicio, reteniendo la respiración por un instante, mientras se concentra en el campo magnético; luego, envíe los átomos, reunidos allí, al Átomo Nous en el corazón. Por este medio invitamos al Átomo Nous a que responda; al responder éste por primera vez, es posible que el estudiante sienta un ligero dolor en el corazón. Este ejercicio se ha de repetir diariamente a horas regulares; en unas dos semanas, se ha de sentir una sensación de calor en el campo magnético. Este es un proceso para construir un puente de comunicación entre los mundos interno y externo, por medio de substancias atómicas.

Al aspirar se ha de enviar todo el amor al Átomo Nous y a sus trabajadores, quedando a la expectativa de una respuesta. Cuando esto ocurre, los átomos se regocijan; pues, como dicen los Iniciados, hay gozo en los cielos. Porque, entonces, empezamos a ir hacia dentro y ponemos nuestros pies en el Sendero de Realización.

La respuesta no será en palabras ni en sonidos, sino en un pensamiento-emoción, que aprendemos a traducir en palabras. De esta manera, con la práctica, obtendremos a su tiempo instrucción clara y precisa. Como hemos dicho en otra parte, nuestra verdadera información viene de dentro y no de fuera.

Este ejercicio es todo lo que se necesita para entenderse con los átomos Aspirantes. El Átomo Nous los reúne en su atmósfera y los distribuye por la corriente sanguínea; una invasión extraña de átomos, de vibración más elevada que la normal a la que el cuerpo responde, nos sintoniza con la longitud de onda más elevada de la inteligencia que llamamos la Aurora de Juventud.

Cualquiera que sea el trabajo cotidiano que hagáis, habéis de poner aspiración en el mismo, hasta que se convierta en hábito. Ello os hará desarrollar vuestros poderes constructivos.

Cuando los obreros en el interior de vuestro cuerpo reciben ayuda e instrucción de átomos de tipo más avanzado, se sienten inmediatamente estimulados a mayor actividad, y toman las características de esos átomos más avanzados, los cuales les inspiran a buscar unión más íntima con su Íntimo. De ahí que el cuerpo físico ya no sea indolente, sino que recibe nueva vida y vitalidad; por cuanto los átomos que responden, pasan por un período de transformación.

Los átomos Aspirantes predominan en el sistema humano y también en el seminal, y ayudan a construir los elementos procreadores. Si somos capaces de conversar con estos átomos Aspirantes, podemos también enviar nuestros pensamientos a los grupos y secciones donde ellos se desarrollan. Y a medida que aumentemos su energía, mediante la respiración aspirante, llevamos a sus respectivas secciones nuestros átomos Aspirantes de tipo más avanzado, lo cual les da felicidad; porque obtienen un período de elevamiento y, como esto aumenta también su energía, nuestro cuerpo se beneficia. Esto se refleja, a su vez, en nuestras mentes y, por primera vez, sentimos que ellos nos respetan.

Este aumento de energía hace que los átomos indolentes de nuestro sistema secundario y del cuerpo físico, respondan también.

Cuando vibramos en armonía con la inteligencia del Escudo de Plata, éste envía a los átomos Aspirantes una creciente expresión de aprecio por sus esfuerzos y, desde el mismo momento, sentimos la responsabilidad individual por el bienestar de los mismos.

Después de los primeros pasos, empezamos a aspirar a otra clase de átomos, llamados de Transformación; los cuales producen lo que llamamos Renacimiento, pues somos transmutados en otra clase de substancia. Pero, antes de que esto ocurra, hemos de pasar por nuestras escuelas internas de instrucción, a las cuales nos han introducido nuestros átomos Aspirantes, y nuestro progreso depende de la prontitud con que pasamos revista a nuestras vidas pasadas.

Esto es un proceso similar al del embrión en la matriz, el cual atrae de su desenvolvimiento pasado el material que necesita. El estudiante querrá, naturalmente, saber qué se quiere dar a entender por escuela de instrucción.

Tenemos en el cuerpo seis grandes centros, o sea, substancias atómicas similares a grupos de estrellas, llamados en Oriente "Pétalos de Loto". Con el tiempo, estos centros se nos abren y revelan inteligencias que nos hacen experimentar de nuevo nuestras vidas pasadas.

Pues el estudiante no puede alcanzar grandes realizaciones, si no posee un conocimiento de estas universidades internas y de las fuerzas del sol y de la luna. Estas escuelas le recuerdan su evolución, desde los estados inferiores hasta sus consecuciones más elevadas; de esta manera, descubre en sí mismo dos naturalezas, una que lo vincula al bien y la otra al mal.

En la literatura oriental se describe a estas escuelas de la siguiente manera: Los centros más bajos sólo tienen cuatro pétalos mientras que el más elevado tiene mil, y se lo llama "Loto de Mil Pétalos".

El estudiante no ha de temer ponerse en contacto con el mal lo mismo que con el bien; porque cada centro es un depósito de sabiduría; así, estudiará el mal que ha hecho y el sufrimiento a que ha estado sometido, y sabrá lo que tiene que evitar. Debería saber también que puede gobernar las influencias de los planetas, una vez sea capaz de abrir estos centros.

En cuanto nos hemos aclimatado a la energía de los átomos de Transformación, experimentamos la sensación de haber salido de la obscuridad, pues ya no oponemos resistencia por más tiempo a las corrientes intermitentes de energía, que afluyen a nosotros, y damos nacimiento a energías latentes en el sistema nervioso central y en los ramales del mismo alrededor de la columna vertebral.

Hemos encontrado muy pocos que se hayan dado cuenta de este mundo interior, sin ser también estudiante de Yoga. Y aunque hemos encontrado hombres santos, rara vez hemos visto que sean poseedores de esta ciencia de desenvolvimiento espiritual. Confiamos que este nuevo conocimiento armonizará a la ciencia con la religión, y salvará el vacío entre ellas.

En el Occidente encontramos pocos dotados para este estudio, porque demanda gran fortaleza, perseverancia y buena disposición hacia otros. Los discípulos que usualmente elegimos, están bien versados en la literatura del pasado y conocen las enseñanzas de estudiantes más avanzados. Tales hombres se encuentran en todas las esferas de la vida, impartiendo sabiduría e instrucción a los ignorantes, lo mismo que a los de mente científica; a la vez que demuestran las cosas acerca de las cuales hablan. Es inútil malgastar tiempo con el buscador que siempre está pululando entre diferentes escuelas y doctrinas, pues no posee el valor ni el equilibrio requeridos por el trabajo de Hermano. Es asimismo imperativo que el carácter moral esté por encima de toda sospecha; por cuanto el estudiante, en su trabajo, ha de exigir el uso de la fuerza solar y, si es inmoral o débil sexualmente, muy pronto quedará enlodado en las substancias más bajas de la atmósfera del mundo.

El lector, quizás, suponga que con las cualidades mencionadas arriba, pedimos hombres divinos, para hacer divinidades de ellos; pero no es así. Cualquiera que haya sido el pasado del estudiante, una vez comienza sus prácticas de yoga y sinceramente aspira a unirse con su Íntimo, lo hace con una nueva vestidura y, si tiene éxito, descubrirá, más tarde, en su universo interior, un poderoso átomo conocido como el Intercesor, el cual está en presencia de la Realidad y defiende nuestra causa. Si somos dignos, gran parte de nuestro mal karma pasado nos será perdonado, y quedaremos libres de ulteriores encarnaciones para saldar nuestro mal pasado. El encuentro con este Intercesor o Daimón es un momento trascendental en la vida del estudiante.

Los átomos superiores poseen tres cualidades: Virtud, Sabiduría y Verdad. Cuando el yoga une virtud y sabiduría, da nacimiento a nuestra antorcha de Verdad. En otras palabras, el equilibrio de las fuerzas solares y lunares despierta esa corriente conocida y, a veces, llamada "Espada Flamígera de Justicia", que, al igual que los átomos Aspirantes, tiende un puente sobre el vacío que nos separa de nuestro Íntimo. En Oriente se lo llama Fuego serpentino. En términos científicos, se le puede analizar como electricidad estática y, una vez evocado, asciende por el sistema nervioso central, aumentando en velocidad al traspasar cada centro. Nos ocuparemos de esto más adelante.

Hemos dicho antes que la sabiduría más grande que podemos registrar vino de la luna; pero más allá de ésta existe una sabiduría que procede del Sol que está detrás del nuestro. Tiene poder sobre el sol, la luna y las estrellas; esta sabiduría mostrará al estudiante que tiene cuerpos celestiales, lo mismo que terrenales.

Con el tiempo, el estudiante reducirá la naturaleza en él a su primer elemento; por cuanto, de este fuego sagrado surgen todas las cosas. Esta esencia de la Naturaleza, principio fijo de todas las cosas, construye en él su divina herencia y su tesoro perdido. Una vez el estudiante ha realizado su propósito, se sentirá lleno de vigor y de fuerza.

La senda del espíritu se llama senda del Íntimo y, para cada uno de nosotros, llegará el momento en que tendremos que perderlo todo o aceptarlo todo. Buscamos unión con este poder interior; porque hay en nosotros un poder acumulado para el uso de generaciones futuras.

Este rayo invisible es una espada que ataca cuando menos se espera. Como ladrón en la noche penetrará en nuestra atmósfera y creará malestar y desorden en todos aquellos que rechacen su presencia. Por tal razón deberíamos prepararnos para su instrucción.

En yoga, el Átomo Nous nos conduce a las inteligencias atómicas, que nos han de instruir. Una vez hemos aprendido el proceso de comunicación entre el mundo exterior y el interior, se nos permite recuperar nuestro conocimiento, penetrando en cualquiera de los períodos del pasado. Sólo más tarde descubrimos que el Átomo Nous conoce mejor lo que es necesario para nuestro desenvolvimiento; porque él actúa bajo la dirección de una gran inteligencia atómica llamada el Arquitecto, el cual le presenta el plan que ha de seguir. Hemos de recordar que el Átomo Nous es el Maestro Masón del Cuerpo.

El Átomo Nous es responsable del trabajo que tiene que ejecutar, y elige su propia clase de trabajadores de los que es responsable, lo mismo que del edificio. El estudiante comprenderá ahora, por qué esta inteligencia se regocija cuando le llevamos trabajadores atómicos superiores de naturaleza aspirante.

Los estudiantes que han recuperado su conocimiento pasado, con frecuencia se queman los dedos investigando los rincones inferiores de su naturaleza al objeto de adquirir poderes y convertirse en magos. Cuando esto ocurre, pronto vuelven humildes a la fuente que les ha de dar la instrucción que necesitan para su desenvolvimiento presente.

A medida que el estudiante penetre más profundamente en los planos sutiles de su ser, este puente vibratorio lo vinculará, también, a profundidades similares de su naturaleza inferior.

Esto es una lucha por la pureza de pensamiento, y su respiración aspirante, que con el tiempo se hace rítmica, lo sostiene en momentos de peligro. El cuerpo físico es el apoyo fundamental del ocultista y lo sitúa en oposición más fuerte que los ángeles o demonios; porque tiene la tierra de donde saltar, y sus pies no encuentran resistencia, porque se apoyan en substancias flotantes.


  1. El Klondike o Clondike es una región del territorio del Yukón en el noroeste de Canadá, y al este de la frontera con Alaska. Se halla en torno al río Klondike, una pequeña corriente fluvial que ingresa en el río Yukón por su extremo oriental en Dawson.
    Klondike es famoso por ser el escenario de la "Fiebre del oro de Klondike", que comenzó en 1896 y culminó al año siguiente. Cantidades de oro fueron explotadas de forma continua en el área excepto por una interrupción entre las décadas de 1960 y 1970.