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CAPÍTULO III — ÁTOMOS DESTRUCTIVOS

Como hemos dicho en el capítulo anterior, hay en el hombre dos fuerzas: buena y mala. A veces, los ocultistas llaman al Átomo Nous "el principio blanco" o "bueno" del corazón.

Ahora hablaremos del opuesto, o sea, del "átomo obscuro" o "Enemigo Secreto". En muchos aspectos, las actividades de éste son similares a las del Átomo Nous, porque tiene bajo su mando legiones de entidades atómicas; pero éstas son destructivas y no constructivas. Este Enemigo Secreto reside en la sección inferior de la espina dorsal; los átomos del mismo se oponen a los intentos del estudiante para unirse con su Íntimo. El Enemigo Secreto tiene tanto poder en la atmósfera de este mundo, que puede limitar nuestros pensamientos y aprisionar nuestras mentes. Cuando tratamos de mantener la mente en una cosa, él intentará inmediatamente desintegrarla. Como dijo un Instructor, en una ocasión: "Si pudierais mantener un pensamiento prístino durante sólo tres segundos, podríais llegar a ser amos del mundo".

Estos átomos evocan todo cuanto malo hay en nosotros; en la historia del mundo tienen períodos de poder en que devienen grandemente destructivos. La última guerra[1] fue uno de tales períodos.

Como los poderes de estos átomos predominan en este mundo, durante nuestra práctica de Yoga, nos es más fácil ponernos en contacto con sus escuelas, por cuanto, desde la infancia, se nos ha enseñado a pensar hacia afuera y no hacia adentro. Es en los cuerpos externos en los que estos átomos se manifiestan con mayor facilidad; de manera que es fácil entrar en el reino del Infierno; pues en el reino de los Cielos sólo se puede entrar a la fuerza.

Consideramos oportuna aquí una observación sobre la fe: los iniciados dicen que el significado de la misma ha sido mal comprendido. La fe, tal como la emplea el mundo, carece de naturaleza espiritual; aunque, en el sistema secundario[2], significa poder y energía aplicados a la acción. Todo éxito en Yoga proviene de esta aplicación porque la cualidad real de la fe es una fuerza solar, que ilumina la mente y atrae a ésta átomos de poder y energía.

Muchos más desastres humanos de los que podemos imaginar son el resultado de conceptos erróneos acerca de esta cualidad. Al emplear Jesús la palabra "Fe" en la sentencia: «Si tuvierais fe como un grano de mostaza...»[3], quiso dar a entender que uno podría realizar milagros si poseyera la energía atómica contenida en un grano de mostaza. Pero, en este mundo de ilusión, este significado se ha invertido y el hombre débil se siente tranquilo, y cree que todo le vendrá si tiene fe. Esta no es una fuerza que deba aplicarse únicamente a las creencias religiosas. Es un poder del Íntimo que actúa a través de las densidades de nuestros cuerpos y cuanto más respondamos a ella, más grandes serán nuestros poderes. De paso diremos que cuando el estudiante penetra en un sistema secundario, se produce una inversión en las cosas.

Por ejemplo, aquí decimos "el hombre corre", pero en el plano interno de la frase leeríamos "corre el hombre".

Al Enemigo Secreto nunca se le ha permitido penetrar en las esferas superiores de nuestro ser. En el principio, cuando el mundo estaba en estado ígneo, sus átomos se negaron a responder al llamado del Absoluto y se rebelaron contra su Señor. Después siguieron las corrientes de los átomos blancos y encarnaron. La nueva oportunidad para responder al llamado les llegará al producirse la creación de un nuevo Universo.

Cuando el estudiante vuelve a experimentar las vidas pasadas, en que estuvo dominado por el mal, experimenta también las vidas siguientes, en que paga ese mal mediante muchos sufrimientos. Saber que están pagando la penalidad de acciones anteriores será una ayuda para quienes, en la actualidad, sufren mucho en pobreza y con dolor, porque el Íntimo procesa en ellos la Ley del Karma.

Una vez que el estudiante es capaz de equilibrar estas dos clases de átomos, los blancos y los negros, los poderes de éstos quedan bajo su dominio y, entonces, puede ingresar en las escuelas superiores. En terminología oriental, esto significa que "ha alcanzado el Sendero del Medio". Entonces ya no está bajo la jurisdicción del bien ni del mal.

Al penetrar nosotros en las esferas más obscuras de nuestra naturaleza, encontramos inteligencias orientadas hacia la tierra, las cuales se adherirían a nosotros, si se lo permitiéramos.

Más tarde hemos de enfrentarnos con el cuerpo compuesto de nuestro mal pasado (una forma mental de nuestra propia creación), al cual hemos dado elementos de nuestra alma; porque, sin saberlo, todos somos creadores. Este llamado "Guardián del Umbral" se nos enfrenta y es una fuerza dinámica viviente. Como es elemental, puede tomar cualquier forma de horror con la cual quiera impresionarnos y, usualmente, toma forma femenina. Si permitimos que este mal llegue a dominarnos, aunque sólo sea un momento (pues es hipnótico) causará una peligrosa sacudida en el sistema nervioso, especialmente, en aquellos que no estén iniciados en su verdadera naturaleza. Pero si, en tal momento, invocamos a la Realidad para que nos proteja y nos dé comprensión, se desintegrará como la ceniza de un cigarrillo. Una vez este elemental quede destruido, desaparecerán las impresiones subconscientes de temor que los niños, lo mismo que los adultos, experimentan en sus sueños.

En algunos misterios griegos, se evoca a este Guardián y el neófito queda libre de él. Existe también el opuesto de tal Guardián, que encontramos en planos más elevados; o sea, el cuerpo compuesto de nuestros ideales y del bien del pasado. Este es una inteligencia divina, imponente en su apariencia de brillantez y esplendor. Se lo llama el "Intercesor". De éste hablaremos en capítulos subsiguientes.

También volvemos a experimentar en las escuelas inferiores los estados animales de nuestra evolución, y descubrimos cómo tales estados influencian y controlan al hombre, todavía en gran medida.

Como este mundo está estrechamente relacionado con el Enemigo Secreto, es mucho más fácil para el estudiante obtener un conocimiento del aspecto maligno de la naturaleza más que del bueno; por cuanto la magia operativa trata con la densidad de la materia más fácilmente que con las fuerzas sutiles de la naturaleza.

La sabiduría del Enemigo Secreto es aparentemente mucho más grande que la del Átomo Nous. Como dijo una vez un gran profeta: "Los hijos de este mundo son, en su generación, más sabios que los hijos de la Luz".

Nuestra atmósfera es húmeda, y cuando atraemos un mal pensamiento a ella, este mal pensamiento nos envuelve con átomos de naturaleza similar, que giran a nuestro alrededor como un enjambre de abejas. En el exterior del cuerpo mental existen centros de conciencia que atraen ciertos tipos de pensamientos buenos y malos. Tales átomos difieren en grado de inteligencia, y algunos pueden darnos falsos conceptos de las cosas, lo mismo que de las personas.

Los estudiantes se han de adaptar a su medio ambiente y aprender a gobernar sus pensamientos. Haciéndolo así acrecientan su energía, y sienten mayor seguridad y más el poder de la atmósfera del Átomo Nous. Se ha de tener presente que los ambientes difieren, y que los lugares del mal están cargados de átomos destructivos.

El Íntimo nos juzga por la atmósfera que atraemos. El Sol envía una gran fuerza purificadora a la atmósfera. Se puede notar esto en la primavera, cuando la vida y vitalidad nuevas se dejan sentir en todas partes. Esto es porque los átomos del Sol estimulan el sistema nervioso central.

Es interesante notar que las personas impregnadas de átomos del Enemigo Secreto no pueden resistir la luz solar por la mañana, cuando el Sol es más vitalizador. Las personas dominadas por sus antepasados y que viven en habitaciones magnetizadas por los pensamientos de éstos, prefieren también, generalmente, vivir recluidas. Pero, en el futuro, las gentes no vivirán más en las secciones sucias y congestionadas de las ciudades, donde flotan átomos ancestrales en proceso de desintegración; porque las vibraciones de la Aurora de Juventud alejarán a los jóvenes de tales condiciones hereditarias.

Quienes construyen con materiales viejos, deberían recordar que el vino nuevo no se debería guardar en viejas botellas[4]. Nuestros cuerpos se han de construir con la nueva energía y se han de hacer sanos; asimismo, las condiciones deben ser clarificadas.

Cada persona tiene una atmósfera individual y una inteligencia también individual. Cuando respondemos a la nueva energía y nos revestimos de nuestra individualidad propia, no tenemos afinidad con otras atmósferas mentales. Esta separación hace que al principio los estudiantes encuentren dificultad para comprender a los demás; dado que una vez hollamos el Sendero, somos diferentes en pensamiento, lo mismo que en ideas. Somos, de nuevo, como niños que entran en otro mundo, rodeado de esos átomos puros que vinieron y permanecieron con nosotros en los primeros años, después de nuestro nacimiento; como niños, ni resistimos ni atraemos a los átomos del Enemigo Secreto. De esta manera, estamos protegidos contra el mal. Así mismo, se ha de saber que la oposición al bien es la causa real del malestar.

La clase peor de átomos que nos enfrenta en la actualidad viene del remoto período lemuriano. En aquella lejana época, antes de que este planeta alcanzara un nivel superior de evolución, nuestros cuerpos eran de naturaleza animal, divorciados de su mente divina y sumergidos en una atmósfera no muy diferente de la actual. Estábamos constantemente envueltos en guerra, sacrificábamos víctimas a nuestros dioses de destrucción y comíamos de su carne.

Nuestras diversiones consistían en poner animales a pelearse, los que comíamos después. Como, en el calor de batalla, la sangre se transforma instantáneamente y adquiere las malas cualidades de los combatientes, ello ayudaba al Enemigo Secreto a acumular profusamente en los cuerpos sus átomos destructivos, y así adquirió un poder más grande sobre los cuerpos físicos.

Fue en este período lemuriano cuando partimos pan por primera vez. Los seres más altamente desarrollados cosechaban un grano similar al mijo; esto perturbó a los átomos animales en ellos, y creó en los mismos el deseo de oponerse a quienes hacían la guerra y comían a las víctimas; también los indujo a unirse en una colonia y fraternidad, con el propósito de protegerse entre sí. Aquellos que escapaban de la tortura y de la muerte se unieron también.

En aquel tiempo estábamos más evolucionados que los animales, puesto que podíamos recordar y repetir lo que habíamos oído a los ancianos de dicha colonia, quienes podían dejar fácilmente sus cuerpos y habían descubierto la manera de recibir instrucción de otra esfera; o sea, de un globo superior. A veces, venían también seres de naturaleza semidivina, cuyas vibraciones interpretaban y estimulaban nuestros cuerpos.

Estos seres solares enseñaron a los lemurianos un alfabeto similar al chino primitivo así como un arte ahora perdido, conocido únicamente por los iniciados, el cual estaba relacionado con los sonidos vocales de la Naturaleza. Cuando estos sonidos eran emitidos correctamente, evocaban una respuesta audible, y gracias a esa vocalización se conocía el verdadero nombre de una cosa.

Nuestros viejos átomos lemurianos son nuestros enemigos más destructivos; porque todavía poseen la sabiduría heredada de antiguo, y los magos negros reciben instrucción de ellos. En el ritual de los Hermanos leemos: «Dominad a los magos negros dominando a sus maestros de magia.»

Los artistas, con frecuencia, sucumben ante el Enemigo Secreto y saturan sus obras de una belleza maligna, que envuelve al observador con una atmósfera destructiva. Todo lo que el pensamiento crea, se compenetra de una atmósfera atómica y la belleza es, con frecuencia, mancillada por los pensamientos proyectados sobre ella. En las esferas inferiores, se pueden ver objetos de gran belleza, tanta que quedamos casi fascinados. Sin embargo, evocarían nuestra naturaleza del mal, si permitiésemos que aprisionaran nuestras mentes.

En este mundo, el Enemigo Secreto transforma lo creado por una mente de gran pureza en lo opuesto, debido a la crítica de mentes más obscuras dominadas por el Enemigo Secreto.

La crítica de los poemas de Keats es un ejemplo. El genio juvenil es fácilmente lastimado y algunas veces destruido cuando los poderes de la obscuridad escriben, valiéndose de la pluma de un crítico.

El pasado de todo hombre duerme en la atmósfera de sus átomos constructivos y destructivos; según sean sus pensamientos, los despierta y los puede transmitir a otros. No se da cuenta de que, mediante la influencia de sus átomos enfermos, puede destruir; pues no se siente siempre feliz ni normal cuando evoca sus condiciones pasadas. A veces, cuerpos sanos y positivos atraen átomos protectores que los resguardan en presencia de fuerzas enfermizas.

Las gentes dominadas por los poderes del Enemigo Secreto descargan en la atmósfera estas cualidades perniciosas, y las personas sensitivas no están inmunes a ello si no poseen mentes positivas y no están dotadas de cuerpos sanos.

La depresión y la ira son las dos puertas por las cuales penetran las influencias del Enemigo Secreto; cuando esto ocurre, gérmenes de enfermedad invaden el cuerpo. La ansiedad y la alimentación deficiente destruyen, también, a nuestros átomos Aspirantes. Por consiguiente, nuestra salvación depende de que poseamos una atmósfera feliz y mentalmente equilibrada; porque nuestra actividad y nuestras miserias son las de esos átomos Aspirantes.

El instinto, poder que poseíamos cuando evolucionábamos por medio de elementos variables y animales, y al cual el animal pide dirección en momentos de peligro, todavía persiste en nosotros; este instinto despertará de nuevo en el período medio de la nueva Era. Este poder nos protege y nos advierte contra sus mentes malignas, y quienes lo utilicen nada tendrán que temer del Enemigo Secreto. Como el instinto viene del Íntimo, la oposición no puede actuar contra él.

Si nos concentramos intensamente en el Enemigo Secreto, lo ayudamos y desarrollamos sus poderes dentro de nuestra atmósfera.

El Enemigo Secreto tiene sus escuelas en las esferas inferiores de nuestra naturaleza; en nuestra práctica nos vemos frecuentemente confrontados con alguno de sus sirvientes, el cual promete satisfacer cualquier deseo material, si estamos dispuestos a asociarnos con los poderes y principados de su señor. Si consentimos, deberemos estar dispuestos a darle posesión de nuestras almas. Esto es una gran prueba para el estudiante; porque los átomos blancos nada nos ofrecen de naturaleza terrenal, salvo riqueza en sabiduría y la sensación de seguridad interna.

Antes de la gran guerra, las mentes que respondían a influencias malignas, encubrieron su ideal de que Fuerza es Derecho, y sembraron las simientes de destrucción que libertaron al Enemigo Secreto en el hombre. Los obreros del Átomo Nous se rebelan ante cualquier perspectiva de guerra o de destrucción, sea física o mental, y protegen a quienes se rinden a su atmósfera.

En las esferas elevadas de la sociedad están apareciendo átomos de naturaleza demoníaca y ninguna nación puede asegurar la paz y la tranquilidad si sus dirigentes están bajo tal dominio.

Cada hombre tiene una marca de casta grabada en su frente, y el iniciado puede, de esta manera, distinguir el carácter de cada uno.

El hombre tiene en su cuerpo varios puestos de observación, desde los cuales puede ver las áreas del mundo, donde trabajan las fuerzas más obscuras.

El señorío de una nación se pierde cuando, en los campos, las guadañas sirven los propósitos de los pocos, y la cosecha se distribuye en provecho de sólo una pequeña porción del pueblo. La cosecha es abundante y puede alimentar a todo el mundo; pero los átomos de destrucción monopolizan los mercados y las muchedumbres mueren de inanición.

La humanidad es como pluma lanzada a una corriente: vaga por la vida sin un propósito real aparte de evitar las cosas desagradables que amargan sus placeres. Cuando, en su práctica, el estudiante profundice y mire al presente desde una época futura, verá cuánta agonía pudo el hombre evitarse y cuántos campos estériles hay en el mundo.

Hoy el hombre ha de aprender a pensar y a convertirse en su propio Salvador, y no dejarse guiar por unas pocas mentalidades, elegidas por el Enemigo Secreto, a las cuales elevamos a los cargos del Estado, en la esperanza de que gratificarán nuestros placeres, sin pensar en las consecuencias futuras.

El Enemigo Secreto trabaja, en todo sentido, para negarnos cualquier inteligencia que ilumine nuestras mentes; trata de convertir al hombre en una máquina, maldecida por la imitación y en una mente falta de todo poder creador. La mentalidad mecanizada del hombre está modelada para servir únicamente como máquina; el progreso futuro de una raza queda, así, restringido; por cuanto, lo que no está impregnado por la actividad del pensamiento, pertenece a un mundo de átomos muertos. La máquina podrá hacer al hombre útil a otros y darle un modo de vivir limpio, pero lo empobrece en lo que respecta a su propia importancia, como unidad de la gran Realidad.

Un gran dictador ha dicho: "Hay un trono vacío en casi todos los países de Europa". Esto es verdad, si el pueblo no piensa, sino que se deja conducir por otras mentes, que asumen los poderes de la dictadura.

El estudiante debería saber que en la envoltura astral que rodea su cuerpo físico (la envoltura más tosca de pasión y deseo), sus pensamientos inferiores atraen a su substancia fluida y trasluciente, inteligencias de naturaleza maligna que desorganizan el cuerpo mental, imprimiendo sus pensamientos en éste, y debilitan el carácter del individuo así asaltado. Estos espíritus pueden predecir muchas cosas interesantes y proporcionarnos información secreta, con el fin de ligarnos a ellos; aunque en todo ello hay poco de verdadero valor. Sus fluidos astrales emiten un olor muy desagradable, por cuanto segregan y se nutren de formas de la materia enfermiza, que nosotros arrojamos.

En regiones todavía más bajas encontramos formas similares a las del astral inferior, pero sin la inteligencia de éstas. Ellas se ciernen sobre los lechos de los moribundos y se mantienen con materia en putrefacción. Son de la especie de los vampiros; los magos negros utilizan esta substancia pútrida para dirigirla a la atmósfera de sus enemigos. La contraparte inferior de la naturaleza elemental está impregnada de estos átomos de destrucción; átomos que estimulan la ferocidad y el odio en los animales.

En el futuro, la energía de esta nueva Era producirá una serie de impactos en las mentes de los seres humanos, de forma que quienes no sepan responder a la sabiduría y al poder de la misma, la rechazarán. El Enemigo Secreto no tendrá el método para desviar la fuerza, y quienes hayan atraído esta nueva energía sin saber asimilarla experimentarán períodos de ilusión seguidos de una posterior depresión; pero el estudiante aspirante no será afectado por esta última: estará a tono con la vibración y le rendirá homenaje y respeto. Nos encontramos todavía bajo el encanto en que los magos del pasado nos han envuelto. Los hijos del Enemigo Secreto hablan de sus malas obras como si fueran grandes virtudes. El hombre se degenera fácilmente cuando se encuentra bajo el poder del Enemigo Secreto y éste lo devora en el horno ardiente de sus deseos; cuando el hombre se debilita, está perdido y, a veces, no puede restablecer el contacto con su Íntimo durante dos o tres vidas, en que agota el karma de sus malos deseos.

Nuestras fuerzas creadoras son para que las conservemos, no para disiparlas; pues la energía acumulada es una riqueza capaz de ennoblecer nuestro carácter. La persona que mancilla su apetito con pasiones y deseos insanos ha de tener cuidado, pues no sólo pone en peligro su propia salud, sino también la de cuantos le rodean. Con frecuencia, el Enemigo Secreto proporciona a quienes llevan una vida disipada mayores oportunidades para propagar y extender sus lacras, pues se los puede incitar más fácilmente a realizar malas acciones. Sin embargo, una mente normal y equilibrada nunca sucumbiría a ello.

Este poder tenebroso suele consumir a su víctima por medio de enfermedades. Si no os puede dominar cuando sois pobres, pero reconoce que poseéis cualidades que responderán a su dirección, os hará ricos; porque de esta manera podréis sembrar más semillas de destrucción, de mal, que perdurará durante generaciones después. Muchos que han alcanzado gran poder, fama y reputación, han sido con frecuencia estimulados así y trabajan bajo la autoridad del Enemigo Secreto. Al objeto de reclutar sus instrumentos, las escuelas de magia negra han hecho del culto al sexo una de sus enseñanzas principales.

El Intercesor, mencionado antes, es un átomo de gran inteligencia, que se mantiene siempre en presencia de la Realidad. Si somos sinceros y fieles en nuestra aspiración de unirnos con nuestro Íntimo, una vez hemos entrado en nuestro sistema secundario y vuelto a experimentar nuestro pasado, él intercede para que se nos perdonen nuestras malas acciones pasadas.

Cuando esto ocurre el hombre vuelve a nacer.

Este Intercesor es un gran escudo protector para el estudiante sincero; pero, si lo deseamos, nos permitirá trabajar para el Enemigo Secreto, pero dejará de protegernos durante esta vida. Somos nosotros los que hemos de elegir nuestro Sendero, sea el de la derecha o el de la izquierda; el bueno o el malo.

LA ENVOLTURA ASTRAL🔗

El hombre ha traído de un remoto pasado la envoltura astral, la cual, como el feto en sus primeras etapas, representa mundos de conciencia sumergidos en su pasado. Si el estudiante se sumerge en sus estructuras atómicas de conciencia, volverá a experimentar sus pasiones y deseos inferiores. Es sólo mediante la práctica de Yoga que nos libertamos de tal dominio.

Las diversas hebras de esta envoltura están entretejidas, formando un cordón sujeto cerca del ombligo. La gravedad lo afecta; sus densidades más grandes se acumulan en una formación parecida a una bolsa, que se extiende por debajo de los pies. La inteligencia atómica de esta bolsa posee un conocimiento del bien y del mal prohibido al hombre, y representa el pasado animal y elemental inferior del mismo. Esto está simbolizado en el "Génesis" por el árbol del conocimiento, que da el fruto prohibido del bien y del mal, con el cual el mago negro se pone en contacto. Sin embargo este intercambio retarda, durante varias encarnaciones, la entrada del estudiante en la atmósfera de su Íntimo. Los magos egipcios empleaban este conocimiento para realizar sus milagros más grandes. Una de las enseñanzas de los Hermanos es que el estudiante ha de arrojar de sí esta bolsa; de esta manera el adepto adquiere el poder de levitación y se impide que se incline a la tierra o que vuelva a períodos pasados.

El cuerpo astral es el patrón o matriz sobre el cual se construye la estructura física del hombre; es muy semejante al cuerpo físico y registra las emociones y deseos. Tiene varios puntos o centros que seccionan los planos mentales, lo cual produce molestas condiciones astrales, puesto que los átomos mentales desarrollados tienen contacto con los átomos astrales inferiores y, de esta manera, la mente recibe mensajes procedentes de inteligencias astrales.

Cada ganglio principal del sistema nervioso más burdo, tiene un eslabón atómico que le une a las fibras de la envoltura astral y, cuando el estudiante separa la armazón astral de cualquier parte de sus cuerpos, esta parte no siente dolor alguno. Esto se demuestra fácilmente en estado hipnótico, y el iniciado puede utilizar este método en caso de ser torturado.


  1. La I guerra mundial.

  2. véase nota 2 o definición en el glosario.

  3. «Porque yo os aseguro: si tenéis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: "Desplázate de aquí allá", y se desplazará, y nada os será imposible.» (Mateo 17, 20)

  4. «Ni tampoco se echa vino nuevo en odres viejos; pues de esta forma los odres revientan, el vino se derrama, y los pellejos se echan a perder; sino que el vino nuevo se echa en odres nuevos, y así ambos se conservan.» (Mateo 9, 17)