Capítulos

INTRODUCCIÓN

Esta obra contiene la instrucción recibida durante diferentes estados de la práctica del Yoga: el libro cerrado que, en el curso de su desenvolvimiento, el aspirante abre en sus propios estados internos del Ser. Se nos ha permitido revelar esta instrucción, a fin de que otros, mediante prácticas similares, desenvuelvan y desarrollen sus poderes internos; porque el cuerpo es un archivo de experiencias pasadas, presentes y (por extraño que parezca) futuras.

Al principio y al final de cada Era, se produce una afluencia de corrientes de energía jerárquica cósmica. A medida que estas corrientes penetran, intermitentemente, en la atmósfera de la tierra y se unen, encontramos en esta radiación la instrucción mejor adecuada para la época. Así nace un nuevo período de descubrimientos para el mundo.

Esta fuerza nueva, llamada por los iniciados La Aurora de Juventud, está en actividad desde hace algún tiempo; quienes respondan a ella y practiquen este Yoga Occidental pueden entrar en la nueva Era y convertirse en instrumentos de aquélla.

Esta fuerza, que actúa al presente en Europa Occidental y en América, posee vitalidad y energías nuevas que traerán el distanciamiento del pasado y de las condiciones heredadas. Las mentes que responden a ella se aclaran: toda oposición dentro de la atmósfera del cuerpo mental queda incapacitada para aprisionarlas en su aura rebelde; por cuanto la práctica de este Yoga atrae energía atómica de carácter más sutil, y transmuta la conciencia.

Los grandes iniciados llaman a esto El Batido de la Manteca; o sea, la separación de los elementos elevados de los inferiores en el hombre. Si el estudiante responde a estas fuerzas más elevadas, se da cuenta de la manifestación de las mismas en su cuerpo físico y en su atmósfera mental.

Durante más de cincuenta años, los estudiantes han sido desviados en lo que respecta a los verdaderos métodos de Yoga. Casi todos los libros que tratan del tema, recomiendan que uno haya de concentrarse en su interior. Esto es falso, porque tal concentración atrae átomos de personalidad y de deseo. Tampoco debería emplearse la palabra "Yo", porque ella, también, pone en juego el elemento personal. Es imposible llegar al interior por concentración directa, salvo que ésta vaya acompañada de aspiración. Únicamente, mediante relación personal con un Maestro, se enseña al estudiante el método verdadero.

El hombre está aprisionado en la atmósfera de este mundo; pero su Ser espera que se liberte de su prisión y vuelva a Él. Esta unión se puede realizar en una vida, si el estudiante aspira y pone en actividad las propiedades de la materia adormecidas en él, de las cuales no se ha dado cuenta.

Aspiración significa anhelo por la presencia de la Realidad en el propio universo. La aspiración verdadera ha de ser impersonal; por cuanto la personalidad atrae inteligencias atómicas de índole personal, además de entidades parásitas y desencarnadas.

Dentro y alrededor de nosotros existen átomos altamente desarrollados, los que atraemos a nuestros cuerpos con nuestros ejercicios respiratorios. Ellos pueden proporcionar sus energías a nuestro sistema nervioso; como el hombre es el resultado de su propio tipo de átomos y atmósfera, es juzgado por la calidad de átomos que atrae, de la misma manera que se le juzga por la clase de gente con la cual se asocia.

El hombre es un sistema solar en miniatura, gobernado por su Íntimo, el cual mora en su Santuario y, rara vez, se manifiesta fuera de Su templo. Si queremos que reconozca nuestros esfuerzos para llegar a Su presencia, hemos de aspirar a ocupar esta sede interna de gobierno.

El cuerpo objetivo no se puede poner en relación con su Íntimo, hasta que encuentra un medio de comunicación. Al atraer átomos de la naturaleza de este Íntimo, construimos un puente entre nuestros mundos interior y exterior. De esta manera, recuperamos nuestras posesiones perdidas en la Naturaleza; es decir, nuestra verdadera herencia.