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Apéndice 3

Transcripción de una carta de John G. Neihardt a Nick Alce Negro,

6 de noviembre de 1930

Nick Alce Negro

Oglala, Dakota del Sur Estimado amigo:

Acabo de recibir tu carta del 3 de noviembre y me alegra mucho saber de ti. Me preguntaba por qué no recibía noticias de ti. Pero estaba seguro de que me escribirías, pues cuando nos despedimos en tu casa en Manderson sentí que lo hacíamos como amigos y que no me defraudarías. Ahora entiendo por qué no escribiste antes.

Me alegra saber que estás dispuesto a hacer el relato ilustrado del Mesías y de Wounded Knee. Dices que, si te mando siete dólares para material, podrás llevar a cabo el trabajo, así que te mando el dinero con la carta para que puedas ponerte manos a la obra. Lo que no me has dicho es cuánto quieres cobrar por tu trabajo. Hazlo, por favor. Creo que la piel de cervatillo quedará aún mejor para las ilustraciones que la de cuero crudo. [^422]

Ahora tengo que decirte algo que creo y espero que te interesará tanto como a mí. Tras hablar contigo cuatro horas y media y reflexionar sobre muchas de las cosas que me contaste, he llegado a la conclusión de que la historia de tu vida merece ser recogida por escrito fielmente por alguien que comprenda bien a tu pueblo y su historia. Mi idea es volver a la reserva en la próxima primavera, en abril seguramente, y reunirme unas cuantas veces contigo y con aquellos de entre tus viejos amigos oglalas que hayan compartido la gran historia de tu raza durante los últimos cincuenta años o más.

Me gustaría contar la historia de tu vida empezando por el principio hasta llegar a Wounded Knee. Mi hija, que es taquígrafa, tomaría nota de todo lo que dijeras y querría también que tus amigos hablaran y contribuyeran en cualquier momento a lo que vayas contándome. Con esto haría una historia completa de tu pueblo desde tu infancia.

O sea, este libro no sería solo la historia de tu vida, sino también la de tu pueblo. El hecho de que hayas sido tanto guerrero como hechicero nos sería de gran ayuda a la hora de escribir el libro, pues tanto la guerra como la religión son materias importantes para la historia. El libro que te he mandado a Manderson [The Song of the Indian Wars] es un poema que trata tan solo las guerras entre los sioux y los hombres blancos y no cuenta todo lo que debería contar. Este libro sobre ti estaría escrito en prosa; me gustaría usar tu lengua tanto como me fuera posible. Mi editor está al tanto de todo esto y me ha dado el visto bueno.

Huelga decir que espero pagarte bien por todo el tiempo que me dediques. Seguramente necesitaríamos entre ocho y diez reuniones. ¿Te parece bien la idea? Y, si te parece bien, ¿estarías dispuesto a ayudarme a llevarla a buen término? Tengo la sensación de que vosotros los indios sabéis tantas cosas que el hombre blanco desconoce y debería conocer que me gustaría mucho escribir este libro si tú me ayudas. Escríbeme y dime cuánto crees que deberías cobrar por cada reunión; habrá entre seis y diez reuniones. Y dime si crees que podrás convencer a tres o cuatro de los amables ancianos que conoces para que participen en las reuniones y nos hablen del pasado mientras tú me cuentas tu historia.

Esto no es un plan para enriquecerme. Conozco formas mucho más rápidas y fáciles de ganar dinero. Quiero llevar a cabo este libro porque quiero contar las cosas que tú y tus amigos sabéis y puedo prometerte que será un libro honesto y cuidado.

A menudo miro los preciosos adornos que me diste y me siento muy orgulloso. Y también, cuando los miro, pienso en lo que significan y eso los hace aún más preciosos.

Con todos mis buenos deseos para ti y tu familia,

Tu amigo,

John G. Neihardt

Cortesía de la colección conjunta de la Colección de Manuscritos Históricos del Oeste de la Universidad de Misuri en Columbia y de la Colección de Manuscritos de la Sociedad Histórica del Estado de Misuri.